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11 de septiembre de 2020

Valenzuela impulsa la primera excavación científica en Cerro Boyero

Cerro Boyero es una de las grandes ciudades del primer milenio antes de Cristo en la Península Ibérica. Con sus casi 20 hectáreas de núcleo fortificado constituye una de las tres primeras ciudades antiguas de la provincia de Córdoba, junto al viejo núcleo prerromano de la propia Córdoba en la Colina de los Quemados y a Ategua.

El Ayuntamiento de Valenzuela (Córdoba) está llevando a cabo, desde hace varias semanas, la primera intervención arqueológica científica dentro del área urbana de la imponente ciudad prehistórica y protohistórica de Cerro Boyero de esta localidad.

Así lo ha indicado el Consistorio de Valenzuela en una nota en la que ha detallado que el alcalde, Antonio Pedregosa, y el concejal de Cultura de este Ayuntamiento, Ildefonso Ruiz Sabariego, han mostrado su satisfacción por ver cumplido un proyecto en el que llevan trabajando desde hace años, y al mismo tiempo han querido agradecer la colaboración altruista de los propietarios de los terrenos.

“Esta actuación partió de la necesidad de limpieza y restauración de una antigua cisterna a bagnarola que se hallaba parcialmente a la vista desde hace varias décadas, en malas condiciones de conservación y en abierto proceso de deterioro, y se ha materializado en un proyecto aprobado por la Consejería de Cultura a través de su Delegación Territorial en Córdoba”, ha afirmado el alcalde.

Cerro Boyero es una de las grandes ciudades (poleis) del primer milenio antes de Cristo en la Península Ibérica. Con sus casi 20 hectáreas de núcleo fortificado constituye una de las tres primeras ciudades antiguas de la provincia de Córdoba, junto al viejo núcleo prerromano de la propia Córdoba en la Colina de los Quemados, y a Ategua.

Todas ellas (y algunas más) importantes núcleos urbanos dentro del denso territorio de la civilización prehistórica y protohistórica de la Campiña del Medio Guadalquivir, que en su fase final (ss. V-I a.C.) formaba parte de la Turdetania y era territorio central del pueblo de los Túrdulos.

El Ayuntamiento de Valenzuela lleva más de una década demostrando su compromiso con el patrimonio histórico local con diferentes actividades, como la publicación en 2015 de un remarcable libro de Historia de Valenzuela. También y en colaboración con otras administraciones, especialmente la Consejería de Cultura, han impulsado la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del yacimiento de Cerro Boyero, aprobada en 2018.

“En esta colaboración queremos reconocer la implicación atenta y favorable el veterano arqueólogo de la Delegación de Cultura de Córdoba, Alejandro Ibáñez al que siempre estaremos agradecidos”, ha puesto de manifiesto Antonio Pedregosa.

EXCAVACIÓN
Actualmente se está realizando la excavación arqueológica sobre un espacio de unos cien metros cuadrados con el objetivo de recuperar este elemento patrimonial y estudiar el área de las murallas meridionales del asentamiento, en la que se ubica la cisterna.

Hasta el momento están apareciendo numerosos restos de muros domésticos y de posibles fortificaciones, todavía en estudio, con materiales asociados, que van desde el Calcolítico (tercer milenio a.C.) hasta el final de la República Romana, en el siglo primero antes de Cristo, que es cuando parece que se abandona casi por completo la ciudad.

El equipo científico arqueológico lo componen varios historiadores y arqueólogos del grupo de investigación ‘Arqvipo’, especialmente Pablo Casado, Rafael Saco, Ildefonso Martínez y Violeta Solís, siendo el director de la excavación en esta ocasión el historiador y arqueólogo de Porcuna, Fernando Enrique Salas Herrera.

En el resultado de esta actividad, aún en ejecución, se pretenden unir la investigación científica, conservación y restauración del patrimonio, con la socialización de un espacio patrimonial, con el fin de adecuar este espacio para su visita.

“En el futuro, cuando los hallazgos se puedan mostrar al público, este yacimiento será un pequeño botón de muestra del potencial arqueológico de la antigua ciudad, y servirá de punto de partida para continuar con futuras intervenciones que se sumen a ella, aportando un granito de arena más al patrimonio histórico y cultural de los vinagorros, de los cordobeses y de la humanidad”, ha apostillado el alcalde.

18 de julio de 2014

Descubren cinco espacios habitacionales en la torre ibérica del Cerro de la Merced, en Cabra (Córdoba)

En la parte exterior de la torre también se han localizado diferentes espacios de almacenamiento que, junto a las nuevas estructuras complejas del interior, confirman cierta actividad económica durante los siglos II y I a.C. en este torreón datado en la época ibérica clásica.
El equipo de excavación trabaja en los espacios habitaciones descubiertos. En la imagen se aprecian los muros de adobe.
La tercera campaña de excavaciones en el yacimiento ibérico del Cerro de la Merced que promueve el Ayuntamiento de Cabra (Córdoba) ya ha deparado las primeras sorpresas al equipo de arqueólogos que han sacado a la luz un complejo de estructuras internas perfectamente diferenciadas en el interior de la torre amurallada.
  • Ayer mismo salio a la luz una quinta estancia en el interior de la torre. Cuatro de estas habitaciones tienen unas dimensiones regulares de 1,70 x 2,60 metros mientras que la quinta todavía se encuentra en fase excavación. Todas ellas están delimitadas por muros de adobe y sobrezócalo de piedra con una altura conservada de dos metros.
OTROS ESPACIOS DE ALMACENAMIENTO
Según Fernando Quesada, director del Departamento de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid y director de estas excavaciones, el hallazgo de estas estructuras habitacionales y el de otros espacios de almacenamiento descubiertos en la parte baja de la muralla interior así como las pesas de telar, los cuatro molinos de grano y algunas fusayolas de hilar, todos ellos de época ibérica que se encontraron en la campaña anterior, evidenciarían que en el recinto fortificado se desarrolló cierta actividad económica durante los siglos II y I a.C. Aunque los orígenes de la torre se remontan a la época ibérica clásica, entre los siglos V y IV a.C
Fernando Quesada posa junto al muro ciclópeo con Antonio Moreno,
director del Museo Arqueológico de Cabra y los arqueólogos Eduardo
Kabanach y Mónica Camacho.

Estos hallazgos hacen que la estructura interna no sea la de una torre sencilla "sino la de un recinto con actividad económica, donde se transformaban alimentos, donde se hilaba y se tejía, y donde se daba una actividad de control del territorio por parte del príncipe ibérico que aquí residía, porque el recinto interior es parte de un núcleo mayor, un anillo exterior de estructuras, donde sin duda vivía una población reducida, asociada a este aristócrata, en una época en la que Roma ya controla Córdoba y que no fue derrumbada por los romanos hasta bien entrado el S. I a.C", explica el director de las excavaciones.

UNA TORRE DE DOS PISOS
Según hemos podido constatar en la visita realizada a las excavaciones del Cerro de la Merced, el núcleo principal del yacimiento son los restos de una torre, un recinto cuadrangular de 19,01 x 19,01 metros, con tres de sus lados en buen estado de conservación. 

Su estructura cuadrada, datada en la época ibérica clásica -entre los siglos V y IV a.C-  está formada por un muro de cuatro metros de grosor, relleno de piedra y tierra, y conformado en su parte exterior por bloques ciclópeos de hasta más de un metro de longitud, colocados en hiladas que podrían llegar a alcanzar los cinco metros de altura, de los que en algunos tramos se conservan muros de dos metros y medio de altura. 
Entre los restos del derrumbe de la torre se aprecian fragmentos de cerámica
ibérica.

Precisamente esta altura y los restos del derrumbe en el interior de la torre, entre los que se han encontrado restos de cubiertas de cerámica ibérica, "confirmaría la posibilidad de que la torre pudiera tener dos pisos",  informa Quesada.

En la parte exterior a la torre se añadió con posterioridad, ya entre los siglos II y I a.C. otra muralla, también de grandes bloques de piedra que ocupan una extensión de 50 x 40 metros.




UN TORREÓN "PARA SER VISTO"
Según Fernando Quesada, "en el Cerro de la Merced podemos constatar una ocupación permanente desde aproximadamente el 2.200 a.C. hasta el Siglo X, ya en la época emiral, pero la funcionalidad de la torre en sus orígenes todavía no está del todo clara y seguimos trabajando sobre hipótesis."

"Los estudios realizados sobre el terreno -nos cuenta Quesada- demuestran que el torreón ibérico no tenía una función de vigilancia ni de comunicaciones entre los núcleos de población cercanos. Además tampoco se han encontrado objetos que demuestren una vida estrictamente militar en la torre fortificada". "Se trataría más bien -continúa Quesada- de una construcción realizada para ser vista por los viajeros que pasaran por esta zona fronteriza entre la Bastetania ibérica de la Andalucía Oriental y la Turdetania de la Andalucía Occidental". "Un monumento, que fuera reflejo de un poder local y coexistiera con los romanos hasta el S. I a.C".