google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Paula Becerra Fuello
Mostrando entradas con la etiqueta Paula Becerra Fuello. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paula Becerra Fuello. Mostrar todas las entradas

22 de junio de 2026

Desarrollan un método pionero para reconstruir la posición de cadáveres cremados

Las primeras cremaciones experimentales realizadas en la Universidad de Granada revelan patrones de quemado que permiten determinar cómo estaba colocado un cuerpo antes de la combustión

Un estudio del grupo de investigación GEA Prehistoria de la Universidad de Granada ha demostrado que la posición original de un cadáver durante una cremación puede reconstruirse mediante el análisis de los patrones de quemado presentes en los huesos. Los hallazgos tienen importantes implicaciones para la antropología forense y la arqueología, ya que permiten reconstruir aspectos de los rituales funerarios del pasado y mejorar la interpretación de casos forenses en los que intervienen restos humanos cremados.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica internacional Plos One, se basa en las primeras cremaciones experimentales realizadas en la Universidad de Granada. El equipo llevó a cabo dos piras funerarias experimentales utilizando cabezas de cerdo, un modelo ampliamente empleado en investigación forense debido a sus similitudes anatómicas con los tejidos humanos, y un cráneo de cerdo completamente esqueletizado.

Los experimentos permitieron estudiar de primera mano los procesos de combustión en dos estructuras diferentes de pira: una cuadrangular y otra circular. En una de ellas la cabeza fue colocada sobre la madera, mientras que en la otra se situó debajo de la pira, sobre el suelo. Tras la combustión, se recuperaron y analizaron los restos óseos para identificar las áreas de contacto directo con las llamas y las áreas de contacto indirecto, mediante observación macroscópica, colorimetría –una técnica que convierte los colores observados en valores numéricos objetivos, permitiendo cuantificar las diferencias producidas por el fuego– y la espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR-ATR), una técnica que revela los cambios químicos y estructurales que experimenta el hueso durante la combustión y permite estimar la intensidad de la alteración térmica sufrida.

Los resultados revelaron patrones muy diferentes según la posición del cadáver. La cabeza situada sobre la pira y apoyada sobre su lado izquierdo mostró una clara asimetría: el lado izquierdo, en contacto directo con las llamas, apareció completamente calcinado, mientras que el lado derecho conservaba restos de carne carbonizada.

Por el contrario, la cabeza colocada bajo la pira, también apoyada sobre su lado izquierdo, presentó el patrón opuesto. El lado izquierdo, protegido por el suelo, experimentó una combustión menos intensa, mientras que el lado derecho, rodeado por la madera de olivo y expuesto a mayores temperaturas, terminó completamente calcinado y de color blanco. Además, los análisis químicos mostraron diferencias menos marcadas entre ambos lados debido al colapso de la estructura de la pira durante la combustión y a la generación de condiciones más reductoras.

La investigación constituye el primer estudio del mundo que combina análisis macroscópicos, colorimetría y FTIR-ATR para determinar la posición horizontal de un cuerpo durante una cremación a partir de restos óseos quemados.

Los investigadores también observaron importantes diferencias entre los restos cremados en fresco (con tejido blando) y los restos secos (cráneo completamente esqueletizado). El cráneo esqueletizado apenas se fragmentó durante la combustión y presentó patrones de coloración significativamente distintos a los observados en las cabezas con tejidos blandos. Estos resultados demuestran que los huesos se comportan de manera diferente según su estado de descomposición y abren nuevas posibilidades para distinguir entre cremaciones de cadáveres recientes y quemas de restos ya esqueletizados, tanto en contextos arqueológicos como forenses.

Publicación:
Becerra Fuello P, Lescure J, Lackinger A, Sedeño Ráez M, Gámiz Caro J, Aranda Jiménez, G. (2026) Assessing body position through experimental cremation: A pilot study using colorimetry and FTIR-ATR analyses. PLoS One 21(6): e0351767. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0351767

22 de septiembre de 2025

Un hallazgo arqueológico en Almería revoluciona la Prehistoria

El rito funerario de la cremación empezó hace 4800 años, un milenio y medio antes de lo que se pensaba. Lo demuestra una investigación arqueológica de la UGR en la necrópolis megalítica de Los Milanes de Abla, en Almería

Un equipo científico de la UGR ha obtenido sorprendentes resultados en la necrópolis megalítica de Los Milanes (Abla, Almería). En una de sus tumbas se han encontrado más de 28.000 fragmentos óseos pertenecientes a, al menos, 21 individuos que fueron cremados y posteriormente depositados en el interior del monumento.

Los hallazgos muestran que la cremación fue practicada 1500 años antes de lo que se pensaba. Por tanto, durante la Edad del Cobre la inhumación no fue el único ritual empleado, sino que convivió con la cremación, lo que demuestra una complejidad social y cultural hasta ahora inadvertida.

La necrópolis de Los Milanes se localiza en el municipio de Abla (Almería). En este enclave se han identificado 18 sepulturas megalíticas con cámaras funerarias de planta circular u ovalada que sirvieron como lugares de enterramiento colectivo. Tres de estas tumbas han sido excavadas entre 2023 y 2025 por el grupo de investigación “GEA. Cultura material e identidad social en la Prehistoria Reciente en el sur de la Península Ibérica”, de la Universidad de Granada.

“En 2023, durante la excavación de una de estas sepulturas se produjo un hallazgo excepcional, su cámara funeraria estaba formada exclusivamente por restos óseos humanos cremados”, destaca la investigadora de la UGR Paula Becerra. El estudio antropológico ha identificado 28.740 fragmentos óseos y 1.209 restos dentales que han sido estudiados de forma individualizada.

Se trata de un conjunto de muestras antropológicas altamente fragmentadas, la inmensa mayoría no supera los dos centímetros de longitud, y con una amplia gama de coloración que va desde marrón a blanco, pasando por negro, gris y azul. Además, tienen patrones de fractura y cambios en la forma de los huesos que enfatizan la exposición a temperaturas superiores a 650 grados centígrados.

Otro aspecto de interés consiste en una clara diferencia en la exposición al fuego de las partes anatómicas izquierda y derecha del cuerpo humano. El calor afectó en mayor medida al lado izquierdo. Esto indica una posición deliberada del cuerpo en la pira funeraria.

El análisis químico de los restos denota las diferentes condiciones de cremación en cuanto a la temperatura, presencia de oxígeno y tiempo de exposición al fuego. La cianamida encontrada se relaciona con la combustión de cuerpos cubiertos con algún tipo de sudario. Las diferentes evidencias describen una práctica funeraria de cremación que debió realizarse poco después de la muerte y cuyos restos fueron posteriormente trasladados y depositados en la cámara funeraria, donde han aparecido miles de años después.

En total, se depositaron como mínimo 21 individuos de todas las edades y de ambos sexos. La datación mediante el método denominado C14 ha permitido estimar la fecha de muerte, que se sitúa hace 4800 años, en el periodo conocido en arqueología como Edad del Cobre. Durante un tiempo de no más de 200 años, varias generaciones utilizaron esta sepultura como enterramiento solo de aquellas personas previamente cremadas.