google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Gonzalo Aranda Jiménez
Mostrando entradas con la etiqueta Gonzalo Aranda Jiménez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gonzalo Aranda Jiménez. Mostrar todas las entradas

22 de septiembre de 2025

Un hallazgo arqueológico en Almería revoluciona la Prehistoria

El rito funerario de la cremación empezó hace 4800 años, un milenio y medio antes de lo que se pensaba. Lo demuestra una investigación arqueológica de la UGR en la necrópolis megalítica de Los Milanes de Abla, en Almería

Un equipo científico de la UGR ha obtenido sorprendentes resultados en la necrópolis megalítica de Los Milanes (Abla, Almería). En una de sus tumbas se han encontrado más de 28.000 fragmentos óseos pertenecientes a, al menos, 21 individuos que fueron cremados y posteriormente depositados en el interior del monumento.

Los hallazgos muestran que la cremación fue practicada 1500 años antes de lo que se pensaba. Por tanto, durante la Edad del Cobre la inhumación no fue el único ritual empleado, sino que convivió con la cremación, lo que demuestra una complejidad social y cultural hasta ahora inadvertida.

La necrópolis de Los Milanes se localiza en el municipio de Abla (Almería). En este enclave se han identificado 18 sepulturas megalíticas con cámaras funerarias de planta circular u ovalada que sirvieron como lugares de enterramiento colectivo. Tres de estas tumbas han sido excavadas entre 2023 y 2025 por el grupo de investigación “GEA. Cultura material e identidad social en la Prehistoria Reciente en el sur de la Península Ibérica”, de la Universidad de Granada.

“En 2023, durante la excavación de una de estas sepulturas se produjo un hallazgo excepcional, su cámara funeraria estaba formada exclusivamente por restos óseos humanos cremados”, destaca la investigadora de la UGR Paula Becerra. El estudio antropológico ha identificado 28.740 fragmentos óseos y 1.209 restos dentales que han sido estudiados de forma individualizada.

Se trata de un conjunto de muestras antropológicas altamente fragmentadas, la inmensa mayoría no supera los dos centímetros de longitud, y con una amplia gama de coloración que va desde marrón a blanco, pasando por negro, gris y azul. Además, tienen patrones de fractura y cambios en la forma de los huesos que enfatizan la exposición a temperaturas superiores a 650 grados centígrados.

Otro aspecto de interés consiste en una clara diferencia en la exposición al fuego de las partes anatómicas izquierda y derecha del cuerpo humano. El calor afectó en mayor medida al lado izquierdo. Esto indica una posición deliberada del cuerpo en la pira funeraria.

El análisis químico de los restos denota las diferentes condiciones de cremación en cuanto a la temperatura, presencia de oxígeno y tiempo de exposición al fuego. La cianamida encontrada se relaciona con la combustión de cuerpos cubiertos con algún tipo de sudario. Las diferentes evidencias describen una práctica funeraria de cremación que debió realizarse poco después de la muerte y cuyos restos fueron posteriormente trasladados y depositados en la cámara funeraria, donde han aparecido miles de años después.

En total, se depositaron como mínimo 21 individuos de todas las edades y de ambos sexos. La datación mediante el método denominado C14 ha permitido estimar la fecha de muerte, que se sitúa hace 4800 años, en el periodo conocido en arqueología como Edad del Cobre. Durante un tiempo de no más de 200 años, varias generaciones utilizaron esta sepultura como enterramiento solo de aquellas personas previamente cremadas.

30 de abril de 2020

Los investigadores determinan que 'Los Millares' fue la primera ciudad en la Península Ibérica

Arqueólogos de la Universidad de Granada revelan que la necrópolis de Los Millares, en Santa Fé de Mondújar (Almería) estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado hace más de 5.000 años. 
Ilustración del poblado de Los Millares, la primera ciudad de la Península Ibérica . IÑAKI DIÉGUEZ URIBEONDO
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que la primera ciudad (gran asentamiento de población) de la Prehistoria de la Península Ibérica se estableció hace más de 5.000 años junto a los monumentos funerarios de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental, ubicado en Santa Fe de Modújar (Almería), a escasos kilómetros de la costa mediterránea.

Su trabajo, que publica esta semana la revista Archaeological and Anthropological Sciences, ha revelado que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado que alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica: la primera ciudad de la misma.

Como explica el investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada Gonzalo Aranda Jiménez, autor principal del estudio, la cronología es un aspecto clave en el estudio de las sociedades del pasado. «De cómo ordenemos temporalmente los eventos y acontecimientos depende nuestra capacidad de análisis y compresión de las dinámicas sociales y culturales. En Arqueología disponemos de un procedimiento conocido como 'datación por Carbono 14', que permite calcular la fecha de muerte de cualquier organismo vivo en los últimos cincuenta mil años».

En el año 2012, un grupo de investigadores/as de la Universidad de Granada inició un programa de dataciones con el objetivo de estudiar la cronología de las construcciones megalíticas de sur peninsular. Este objetivo les condujo al estudio de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental.

El yacimiento de Los Millares puede considerarse como un yacimiento arqueológico único debido a cuatro características principales: su gran tamaño (con aproximadamente diecinueve hectáreas de extensión, de las cuales seis pertenecen al asentamiento y trece a la necrópolis); la riqueza de los ajuares funerarios (que incluyen objetos realizados en materias primas exóticas como el ámbar, la cáscara de huevo de avestruz y el marfil); la complejidad estructural del asentamiento (delimitado por cuatro recintos concéntricos interpretados como murallas y fortificaciones); y la presencia en el entorno del poblado de hasta trece pequeños asentamientos, también denominados «fortines».

A partir de la fecha de muerte de los individuos depositados en el interior de las sepulturas, los científicos de la UGR han conseguido por primera vez una serie de dataciones absolutas que permiten situar cronológicamente la construcción, uso, reutilización y abandono de la necrópolis de Los Millares.

Así, los primeros enterramientos se realizaron entre el 3220−3125 a. C., aproximadamente hace unos 5200 años, y los últimos entre el 2390−2295 a. C., hace unos 4300 años.

«Por tanto, podemos afirmar que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio. Además, las diferentes tumbas datadas muestra que no todas fueron construidas a la vez y que, además, fueron utilizadas con diferentes intensidades», señala Margarita Sánchez Romero, otra de las autoras del trabajo. Este aspecto es de enorme relevancia, dado que permite separar cronológicamente eventos rituales y funerarios que hasta este momento eran considerados como contemporáneos.


UN LUGAR CON SIGNIFICADO SIMBÓLICO Y SAGRADO
Los Millares fue en inicialmente un lugar sagrado formado por una necrópolis de sepulturas megalíticas. Las primeras evidencias de asentamiento se produjeron con dos siglos de diferencia respecto a la construcción de las primeras sepulturas. La anterioridad en el uso ritual y funerario de Los Millares sugiere que la localización del asentamiento podría haber estado determinada por el significado simbólico y sagrado del sitio. El poblado de Los Millares, su extensión y complejidad constructiva podrían explicarse como resultado de un proceso de concentración de diferentes grupos sociales atraídos por el carácter sagrado y por la especial significación del sitio.

La fundación del poblado de los Millares junto a la necrópolis se realizó en un corto intervalo temporal, de forma que hace unos 5000 años, el poblado alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica. Además, se desarrollaron innovaciones de enorme transcendencia cultural como la aparición los primeros objetos realizados en metal como punzones, puñales, escoplos, sierras o puntas de flecha en metal.

Será a mediados del tercer milenio a.C., hace unos 4500 años, cuando nuevos cambios transformaron el sitio de los Millares. Según las dataciones radiocarbónicas, la mayor parte de poblado fue abandonado en estos momentos, y solo el recinto interior también denominado como ciudadela permaneció ocupado.

Es en estos momentos cuando los pequeños asentamientos o «fortines» fueron construidos y habitados. El abandono tanto de la necrópolis, de la ciudadela como de los «fortines» se produciría hace unos 4100 años, coincidiendo con los cambios culturales que dieron origen al desarrollo de la Cultura de El Argar, señalan los autores.

(Fuente: Ideal)