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26 de junio de 2019

Enigma en la ciudad romana de Los Bañales (Zaragoza)

Los arqueólogos descubrieron unas extrañas marcas en el suelo de una habitación que abren las incógnitas sobre su posible utilidad
El extraño pavimento descubierto en el yacimiento romano de Los Bañales. FUNDACIÓN UNCASTILLO
Sorpresa en la antigua ciudad romana de Los Bañales. El arqueólogo Juan José Bienes estaba excavando la semana pasada una habitación en la zona norte de este yacimiento situado en Uncastillo (Zaragoza) cuando, al limpiar el suelo con ayuda de su compañero Pedro Ultra, empezaron a salir a la luz unas enigmáticas marcas. Tallado en la roca arenisca, el director técnico de las excavaciones descubrió un extraño zig zag que divide el pavimento de esta estancia, en eje con las dos columnas icónicas de Los Bañales que han sobrevivido milagrosamente erguidas hasta hoy.

«Lo primero que pensamos fue en algo de tipo ritual o religioso, un templo donde se sacrificaran grandes bovinos para tener que evacuar tanta sangre», pero ni el lugar ni el entorno casaban con esta hipótesis, según relata Bienes. Otra idea que consideraron al descubrir estas singulares estrías, más o menos profundas, es que podrían haber formado parte de un calendario para señalar las cosechas o de un reloj solar, en una zona a cielo abierto, en eje con ese gran edificio de las dos columnas (que en realidad eran cuatro), como los que hay en foros de algunas ciudades romanas del norte de África, como en Timgab.

«Pero ahora mismo cobra más fuerza pensar que probablemente son unas estrías que estuvieron muy vinculadas al uso que se dio a esa habitación», afirma Javier Andreu, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Navarra y director del proyecto arqueológico de Los Bañales. Roma empleó esta técnica en lugares en los que se concentraba humedad, para achicar agua o verter líquidos al exterior. En la casa del acueducto de Tiermes (Soria) existe una estructura parecida que tiene que ver con la evacuación de agua y en las bóvedas de las salas de baños que estaban calefactadas se utilizó algo similar para evitar el goteo por condensación de humedad. «Eso permite pensar que fue una habitación en que se trabajó con líquidos y eso nos abre al escenario comercial», prosigue el director del proyecto arqueológico de Los Bañales.

De momento, no han encontrado ningún punto de desagüe para estos canales en zig zag que no siguen un dibujo claro, pero aún solo se ha excavado la zona norte y central de la habitación. El singular pavimento continúa hacia el sur, acercándose a las dos columnas que forman el hito geográfico de la zona. Una vez que se complete el estudio de esta estancia y de las habitaciones contiguas, los expertos podrán comprobar si, como sospechan, se encuentran ante una zona comercial de la ciudad. «Quizá ante lo que estamos, aunque es pronto para asegurarlo, es ante un "macellum", un gran mercado, ubicado mirando el territorio eminentemente agrícola que controlaba la ciudad, el del valle del río Riguel, en los términos actuales de Uncastillo y de Sádaba», avanza Andreu.

Los investigadores ubican esta habitación en la que creen que era última manzana al norte de este importante centro urbano entre el siglo I a.C. y los comienzos del siglo III. La entrada a la urbe romana, que se extendía por más de 20 hectáreas, se localizaba justo en el otro extremo, a unos tres kilómetros al sur, en el acceso a la vía que conectaba Caesaragusta (Zaragoza) con Pompelo (Pamplona). «En esta zona norte parece que Roma quiso establecer un sistema de urbanización muy vitruviano, con calles este-oeste (decumanos) y norte-sur (cardines) que se van cortando, un modelo de urbanismo que no fue una adaptación del que ya existía, sino casi de tipo colonial», apunta el director de Los Bañales. En esa zona norte, más apropiada para la conservación y producción de alimentos, es donde probablemente se situó el barrio comercial.

Los expertos creen que el singular pavimento formó parte de un gran complejo que probablemente se erigió en la primera mitad del siglo I d.C. «A partir de la segunda mitad del siglo II y hasta el abandono de la ciudad en la primera mitad del III todos esos espacios fueron reocupados, cambiaron de funciones, así que es muy difícil encontrar materiales contemporáneos a las marcas. Ahí vamos a tener un reto», afirma Andreu.

Durante las excavaciones que han seguido al descubrimiento del pavimento se han hallado algunos objetos, como una cucharilla de bronce pegada al suelo de roca, pero hasta el momento los arqueólogos no han dado con ninguna cerámica ni con restos de fauna que corroboren esta hipótesis. En las próximas semanas de campaña, que finalizará el 28 de julio, esperan encontrar más elementos de este complejo puzle.

Una vez que hayan excavado por completo la habitación, el estudio de las pendientes de los canales servirá para comprobar si tuvieron o no esa función de drenaje que ahora contemplan. Si los datos no concuerdan, tendrán que replantearse de nuevo para qué tallaron los romanos esas enigmáticas estrías. «Habría que buscar otras alternativas», admite Andreu antes de explicar que en otros lugares se han encontrado rozas de este tipo constructivas, realizadas para cimentar o calzar algún edificio. En este caso, sin embargo, las hendiduras «son muy estrechas, no tienen la anchura suficiente como para recibir muros de mampostería y tampoco tiene mucho sentido en esa habitación que sí ha conservado los muros laterales en cuadratum muy bien delimitados, que justo se hayan robado los muros interiores que estuvieran calzados sobre esas rozas».

Si no sirvieron de drenaje, «tendríamos que volver a la hipótesis inicial de que fuera una zona a cielo abierto y que tuviera algo que ver con algún calendario o reloj solar», reconoce.

De lo que no hay duda, según Andreu, es que con sus calles y pasos de peatones, este ya es uno de los barrios más impactantes desde el punto urbanístico del norte peninsular. «Los Bañales ofrece el barrio más vitruviano de los que tenemos en el norte de España».

20 de enero de 2016

Descubren tres nuevas estancias, un fogón y un silo en la villa romana de Ablitas (Navarra)

Según las primeras hipótesis, estas estancias corresponderían a salas de trabajo utilizadas por los criados más cercanos a los dueños de la villa o para el almacenaje de alimentos y bebidas, a modo de despensa. De hecho, en ellas han aparecido restos de un fogón y un silo
Alumnos y directores del taller de Arqueología que han participado en la excavación. FOTO: NURIA G. LANDA
Ablitas concluyó el sábado la sexta campaña de excavaciones en su villa romana. Los trabajos, que se han prolongado desde el mes de octubre, han servido para confirmar que la villa experimentó varias ampliaciones durante su último periodo, entre los siglos III y V.

Según indican Juanjo Bienes Calvo y Óscar Sola Torres, directores deltaller de arqueología en el que han participado 16 alumnos, se pueden distinguir hasta tres fases constructivas distintas gracias al análisis de las estructuras (muros y suelos) hallados en la zona central de la villa, la destinada a la residencia de los propietarios, y donde se han centrado las excavaciones desde 2010.

Así pues, los directores del taller de arqueología explican que, pese a que por ahora se han distinguido estas tres fases constructivas, “conforme avancen los trabajos arqueológicos conseguiremos diferenciar nuevas fases hasta llegar a los orígenes de la villa, datados en el siglo I”.

AMPLIACIONES PARA GANAR EN COMODIDAD
Según afirman Bienes y Sola, y a la espera de un estudio más detallado, las citadas fases corresponderían a diversas ampliaciones realizadas en la villa por sus dueños. “Entre el siglo II y III baja el poder de las ciudades y los dueños de este tipo de villas, que en un principio estaban destinadas únicamente a la producción agraria, deciden instalarse en ellas. Así, los propietarios realizan ampliaciones, tal y como se puede ver en la de Ablitas, para ganar en comodidad”, explican los arqueólogos.


Prueba de esta afirmación es que, en campañas anteriores, el taller de arqueología ha realizado descubrimientos como el comedor principal de la residencia; parte de un mosaico; o el hipocausto, un sistema de calefacción similar a los actuales suelos radiantes, hallazgos todos ellos que evidencian el poder económico del que gozaron los distintos dueños de la villa.

UN FOGÓN Y UN SILO
Además de constatar esta evolución constructiva de la residencia, los trabajos realizados durante la recién concluida sexta campaña han servido para desenterrar tres nuevas estancias anexas al patio central de la villa, además de descubrir un nuevo tramo del pasillo que bordea el citado patio.

Según las primeras hipótesis, estas estancias corresponderían a salas de trabajo utilizadas por los criados más cercanos a los dueños de la villa o para el almacenaje de alimentos y bebidas, a modo de despensa. De hecho, en ellas han aparecido restos de un fogón y un silo.

Además, los arqueólogos han realizado cinco pequeños sondeos en un radio de 40 metros alrededor del núcleo central de la villa. Estas catas han dado como resultado el descubrimiento de muros con una profundidad de entre 40 centímetros y un metro, lo que evidencia el buen estado de conservación de la villa ablitera y todo lo que queda aún por sacar a la luz.

Con este objetivo, la intención del consistorio ablitero es seguir dando continuidad al taller de arqueología a lo largo de 2016, probablemente a finales de año.

(Fuente: Diario de Navarra / Diego Carasusán)

11 de junio de 2015

Sale a la luz un nuevo pedestal romano en el foro de Los Bañales, en Uncastillo (Zaragoza)

En la breve inscripción epigráfica, de apenas dos líneas, figura la dedicatoria a Lucio César, hijo de César Augusto. La pieza tiene unas dimensiones de más de un metro de altura y más de medio metro de anchura y la inscripción se halla en perfecto estado de conservación. El hallazgo se ha producido una semana después del descubrimiento de otro pedestal dedicado a Tiberio. 
El profesor Javier Andreu junto al nuevo pedestal epigráfico dedicado a Lucia César. FOTO: LOS BAÑALES.
Los trabajos de excavación de Los Bañales (Uncastillo, Zaragoza), que dirige el profesor de Arqueología de la Universidad de Navarra Javier Andreu, han descubierto un segundo pedestal dedicado, esta vez, a Lucio César, nieto del emperador Augusto.

La pieza tiene unas dimensiones de más de un metro de altura y más de medio metro de anchura y la inscripción se halla en perfecto estado de conservación, pese a que podría datarse no más tarde del año 14 después de Cristo y, muy probablemente, hacia el 5 a 2 antes de Cristo, ha informado el centro universitario navarro en una nota.
El hallazgo se ha producido una semana después del descubrimiento de otro pedestal dedicado a Tiberio en el año 31 ó 32 después de Cristo.
Las mismas fuentes aseguran que el texto constituye una de las más antiguas inscripciones imperiales del Aragón Romano y del Valle del Ebro y una de las mejor conservadas.

EN EL FORO DE LA CIUDAD ROMANA
En la breve inscripción, de apenas dos líneas, figura la dedicatoria a Lucio César (17 a 2 antes de Cristo), proclamado como hijo de César Augusto a la muerte de su padre.

La pieza ha aparecido revuelta con material arquitectónico y ornamental en arenisca cerca del pedestal de Tiberio y habría formado parte de los monumentos que embellecían el foro de la ciudad romana de Los Bañales.


Con los retratos de Germánico y de Druso localizados el pasado verano y con el pedestal de Tiberio se subraya la importancia que esta ciudad tuvo en época de Augusto, hacia el cambio de Era y en los primeros años del siglo I después de Cristo.
 

Todo ello coincide con la apertura de la calzada que enlazaba el Mediterráneo con el Cantábrico y el Ebro con el Pirineo y que fue abierta por las legiones romanas, promotoras también de este tipo de homenajes de carácter dinástico.
 

La excavación de Los Bañales está dirigida por Javier Andreu y Juan José Bienes y participan como técnicos Francisco Javier Gutiérrez y los estudiantes Pedro Ultra y Fernando Casado.
 

La fase previa de los trabajos se prolongará hasta el 28 de junio, cuando se incorporarán a ellos, durante un mes, una veintena de estudiantes de diversas universidades becados gracias a la Fundación ACS, General Eólica Aragonesa, la Comarca de las Cinco Villas y los Ayuntamientos de Uncastillo, Layana, Biota y Sádaba.
(Fuente: Diario de Navarra / EFE

15 de julio de 2014

Las excavaciones sacan a la luz numerosos fragmentos de esculturas romanas en Los Bañales (Zaragoza)

Los descubrimientos son ya una larga lista: varios fragmentos de una estatua femenina, trozos de la escultura de enormes proporciones de un personaje togado, piezas de un grupo escultórico, una mano, el medallón del faldellín de una posible escultura de Domiciano... Ayer mismo apareció parte de una cabeza femenina. 
Parte del equipo que ha participado en el primer turno de excavaciones 2014 en la ciudad romana de Los Bañales.
El yacimiento de Los Bañales en Uncastillo (Zaragoza) se ha convertido en una de las estrellas de la arqueología aragonesa. Las excavaciones iniciadas a finales de junio en el enclave ya están dando resultados importantes,especialmente en una zona en la que el año pasado se encontró una especie de ‘depósito’ de fragmentos de esculturas romanas. Para sorpresa de los investigadores, en las últimas horas están apareciendo allí más trozos de esculturas, lo que no hace sino elevar la importancia del enclave para el conocimiento de la cultura romana en Aragón.

«Los Bañales no dejan de ofrecernos novedades cada año –subraya Javier Andreu, director científico del proyecto de investigación-, precisamente en los años más difíciles para la arqueología aragonesa». Junto a Andreu, forman parte del equipo investigador Juan José Bienés, director técnico; y Ángel A. Jordán, epigrafista. 
Las piezas han sido extraído con todo el cuidado,
 documentando todo el proceso.

PIEZAS DE UNA CALIDAD "EXTRAORDINARIA"
Las excavaciones, iniciadas a finales de junio, durarán hasta el 30 de este mes. Participan en ellas una treintena de alumnos. «Este año queríamos acabar de delimitar el foro, especialmente en su fachada oriental –relata Javier Andreu– y seguir estudiando una zona urbana artesanal en la que ya habíamos trabajado. La sorpresa ha sido encontrarnos con nuevos fragmentos de estatuas en la zona en la que ya hallamos algunos el año pasado. Hay piezas de una calidad artística extraordinaria».

Los descubrimientos son ya una larga lista: varios fragmentos de una estatua femenina, trozos de la escultura de enormes proporciones de un personaje togado, piezas de un grupo escultórico, una mano, el medallón del faldellín de una posible escultura de Domiciano... Ayer mismo apareció parte de una cabeza femenina. 
¿UN EPISODIO DE ICONOCLASTIA?
Si el año pasado se pensó que se había dado con el almacén de un horno al que se habían llevado las esculturas para convertirlas en cal, ahora los especialistas tienen otra hipótesis de trabajo. «Aún es pronto y hay que estudiar bien todo lo que aparezca –señala Andreu–, pero da la sensación de que las esculturas no fueron rotas para el horno sino que más bien estamos ante un episodio de iconoclastia». Es decir, que en torno al siglo III de nuestra era fueron derribadas y abandonadas. Su ubicación original no está clara. «Podrían ser del foro, de una basílica, de un templo... de momento no lo sabemos», concluye Javier Andreu.

La excavación, impulsada por la Fundación Uncastillo; la comarca de las Cinco Villas; los Ayuntamientos de Biota, Sádaba, Layana y Uncastillo; y General Eólica Aragonesa, puede seguirse en facebook. El 27 de julio celebrará una jornada de puertas abiertas.

23 de diciembre de 2013

Encuentran una imagen de Cupido en la villa romana de Ablitas (Navarra)

El yacimiento de la villa romana de Ablitas (próximo a Tudela, Navarra) sigue dando buenas noticias. En 2010, primer año de excavaciones, fue descubierto el comedor principal; y, en 2011, salió a la luz el sistema de calefacción de la vivienda. Ahora, los trabajos en esta villa, que estuvo habitada entre los siglos I y V después de Cristo, han servido para descubrir una pequeña figura de bronce de la que tan sólo se conservan en Navarra otras cinco de similares características.
Imagen de la figura de bronce del dios Cupido encontrada en la villa romana de Ablitas. Foto: N.G.Landa
Los autores de este nuevo hallazgo han sido los 15 alumnos del IV Curso de Arqueología organizado por el Ayuntamiento de Ablitas y dirigido por Juan José Bienes Calvo y Óscar Sola Torres.

La figura, que representa al dios Cupido, se encontró a 70 centímetros de profundidad, sobre el suelo del pasillo que, originariamente, dividía varias estancias destinadas a los sirvientes más cercanos a los amos de la villa. Bienes y Sola destacaron la dificultad de encontrar este tipo de piezas. De hecho, según indicaron, la figura de Ablitas es la segunda en Navarra en haber sido descubierta en una excavación tras la hallada sobre los años 80 en el yacimiento de Pompaelo de Pamplona. "Sobre los siglos IV y V, este tipo de figuras de deidades paganas ya no tenían valor religioso por el creciente auge del Cristianismo. Pero eran piezas muy codiciadas, simplemente por el valor del bronce en el que estaban hechas, un metal caro en aquella época", señalaron.

LA FIGURA
La pieza en cuestión, de 13 centímetros de altura, representa a Cupido, dios del amor en la mitología romana. Se trata de un muchacho joven, con alas asimétricas y perpendiculares a la espalda. La figura está de pie, dando sensación de movimiento, apoyando el cuerpo sobre la punta de los pies de la pierna derecha, mientras que su pierna izquierda -ya desaparecida- parece que estaba ligeramente flexionada hacia atrás. El brazo derecho lo tiene extendido hacia arriba, en actitud de sostener con la mano algún objeto que también ha desaparecido. El brazo izquierdo lo tiene extendido hacia abajo.

CALIDAD
La pieza muestra gran detalle en la definición de sus formasanatómicas como el pecho y piernas. Destaca el detalle de su abundante cabellera y la gran definición de las plumas que conforman sus alas. Según indicaron Bienes y Sola "la calidad de la pieza denota que en esta villa de Ablitas vivía gente pudiente y demuestra el nivel de romanización de la comarca, ya que objetos como éste, típicos de ciudades como Pompeya, Herculano o la propia Roma, estaban presentes también en la Ribera".

(Fuente: Diario de Navarra / Diego Cara Susán)