google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Juan Jesús Cantillo Duarte
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Jesús Cantillo Duarte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Jesús Cantillo Duarte. Mostrar todas las entradas

2 de octubre de 2025

Sacan a la luz un dolmen de más de 5.000 años en Teba (Málaga)

El monumento, de 13 metros de longitud y con un estado de conservación excepcional, ha revelado ajuares de prestigio elaborados en marfil, ámbar, sílex y conchas marinas. Los trabajos desarrollados por la Universidad de Cádiz cuentan con la financiación del Ayuntamiento de Teba

Un equipo de la Universidad de Cádiz ha sacado a la luz en Teba (Málaga) una de las estructuras funerarias más monumentales y mejor conservadas de Andalucía: el Dolmen I de la necrópolis de La Lentejuela, una tumba de más de 5.000 años de antigüedad. Con 13 metros de longitud y una compleja compartimentación interna, el hallazgo ofrece información clave sobre las prácticas funerarias y las redes de intercambio en el sur peninsular durante el III milenio a.C.

Los trabajos han sido dirigidos por los doctores Eduardo Vijande y Serafín Becerra, del grupo de investigación Thalassa (HUM-1127) de la UCA, en el marco del proyecto Monumentalidad, tiempo y sociedad. El fenómeno megalítico en la necrópolis de La Lentejuela, autorizado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

Durante cuatro campañas de excavación, los arqueólogos han podido documentar una tumba de gran monumentalidad y un estado de conservación excepcional. En su interior se han registrado varios osarios y ajuares de prestigio elaborados en materias primas exóticas como marfil, ámbar o conchas marinas, además de sofisticadas piezas de sílex, como puntas de flecha, láminas de gran formato y una alabarda excepcional.

Según el profesor Serafín Becerra, “podemos estar hablando de uno de los dólmenes más monumentales y completos de toda Andalucía”. Por su parte, el codirector del proyecto, Eduardo Vijande, ha querido destacar que “el auténtico potencial de esta estructura es su extraordinario estado de conservación, que nos permitirá conocer con gran detalle los modos de vida y las creencias de estas comunidades”.

El equipo ha subrayado también el valor simbólico de los objetos hallados. Tal y como explica el profesor Juan Jesús Cantillo, de la Universidad de Cádiz, “la presencia de conchas marinas en un territorio de interior refleja la importancia del mar como elemento de prestigio y la existencia de redes de intercambio a larga distancia”.

El proyecto cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Teba, el apoyo logístico y de equipamiento de la Universidad de Cádiz y la colaboración de la Fundación Palarq, en los análisis arqueométricos. El equipo permanente de trabajo de esta segunda campaña ha estado conformado por los miembros del grupo Thalassa, como Eduardo Vijande, profesor del área de Prehistoria de la UCA; Serafín Becerra, director del Museo de Teba; Juan Jesús Cantillo, profesor del área de Prehistoria de la UCA; la doctora Leticia Gómez y los doctorandos Alejandro Muñoz y Jesús Corrales. Además, en estos trabajos ha participado el doctor Adolfo Moreno, profesor de Prehistoria de la Universidad de Almería. Es importante destacar que este proyecto funciona como un espacio formativo para las prácticas de campo del alumnado del Grado de Historia de la Universidad de Cádiz. En el presente año han colaborado Pablo Aguilar, Ana Ruíz, María del Carmen López, Laura Guilloto, Isabel Muñoz, Paula Luque, Manuel López, Pilar Martínez y Nieves Suplet.

Con este descubrimiento, la Universidad de Cádiz refuerza su papel en la investigación del megalitismo europeo y en la puesta en valor del patrimonio arqueológico andaluz.

26 de octubre de 2023

Hallan los restos de un banquete de época romana en el yacimiento de Los Bañales

Los arqueólogos documentan en el yacimiento romano de Los Bañales de Uncastillo (Zaragoza) un lujoso convite a base de ostras celebrado poco antes del abandono del sitio.
Detalles del vertido de ostras documentado sobre la calle de Los Bañales de Uncastillo, durante su excavación.

La ciudad romana de Los Bañales de Uncastillo, en el área occidental de la provincia de Zaragoza, constituyó una importante encrucijada viaria en la ruta entre la propia Caesar Augusta y el sur de Francia. Seguramente alcanzó el rango de municipio en época de la dinastía Flavia y su ocupación se prolongó hasta una notable crisis en la primera mitad del siglo III d.C. En alguno de esos momentos finales del asentamiento, se celebró en la domus de uno de los barrios residenciales un banquete privado con abundancia de ostras, un manjar cuyo consumo significaba un elemento de distinción social.

Al término del convite, las conchas de las ostras, y tal vez otros restos orgánicos, fueron arrojadas sobre la acera del cardo oriental de la ciudad, en su parte norte, que delimitaba el barrio septentrional y llevaba un tiempo en desuso. Aquella zona se había convertido en una suerte de basurero, a donde se arrojaban residuos desde algunas de las viviendas aledañas, como bien revela la abundante presencia de material mueble de vajilla doméstica. Todos estos hallazgos salieron a la luz durante unas excavaciones en el yacimiento en el año 2021.

Pero el depósito inédito de ostras, que pertenecen a la especie Ostrea edulis, la ostra común, europea o plana, como se le conoce popularmente, se ha dado a conocer ahora en un estudio arqueomalacológico publicado en la revista SPAL, de la Universidad de Sevilla, y firmado por los investigadores Darío Bernal-Casasola, Javier Andreu Pintado y Juan Jesús Cantillo Duarte.

El análisis del conjunto de conchas, que presentan un buen estado de conservación y pertenecen a un número mínimo de 71 individuos, fueron con bastante seguridad recolectadas dentro de su medio natural costero y no producto de un criadero. No obstante, aunque la ciudad de Los Bañales estuvo totalmente abierta a los influjos mediterráneos en cuestiones arquitectónicas, como la procedencia de los mármoles, no ha sido posible determinar su lugar de origen.

Es una incógnita si las ostras, que tenían un tamaño reducido, fueron enviadas desde el Cantábrico, quizá desde el puerto de Oiasso (Irún, Guipúzcoa), o si llegaron a través del Mediterráneo, puede que desde Tarraco (Tarragona), aprovechando la navegabilidad del río Ebro. En cualquier caso, los investigadores recuerdan que estos moluscos pueden aguantar vivos en condiciones normales 12 días fuera del agua, lo que permitía su transporte a cualquier lugar de la Península Ibérica.

Hábitos itálicos
La sociedad romana sentía veneración por el consumo de ostras: su presencia en los convites era omnipresente y su consumo un elemento de distinción social. Los autores del estudio señalan cuatro factores interrelacionados para interpretar el conjunto del yacimiento zaragozano como los vestigios de un banquete o convivium. El primero de ellos es la cercanía de las conchas a una domus. "Se trataría de restos de comida descartados tras su consumo en uno de los solares vacantes del entorno de estas ricas viviendas urbanas, que habría generado un vertedero de los llamados 'no seleccionados', donde se entremezcló la materia orgánica y la inorgánica", escriben.

En este sentido, la presencia de vajilla fina de mesa, elaborada tanto con terra sigillata como con cerámicas engobadas, refuerzan la hipótesis de que se trataría de residuos relacionados con el consumo de bebidas y otros productos, y no simples desperdicios del procesado de alimentos. La cantidad de ostras también revelan la imposibilidad de que se trate del manjar de una sola persona —los investigadores barajan que en el banquete participaron mínimo seis individuos—. En último lugar, destacan que la ubicación de esta ciudad en el interior del área vascona, alejada varios centenares de kilómetros de las costas atlántica y mediterránea, dotan a estos recursos marinos de "un carácter exótico, una auténtica exquisitez si tenemos en cuenta la lejanía de su zona de hábitat".

"En un ámbito natural su presencia no ha de considerarse per se como un elemento de prestigio debido a su accesibilidad y posible reducido precio", reconocen en el artículo. Sin embargo, en localidades del interior, vinculadas a centros urbanos y villas de alto rango, "debieron incrementar notablemente su precio, haciéndolas asequibles únicamente para las clases dirigentes". En el caso de Los Bañales, el manjar de ostras fue una forma de demostrar su romanitas y de emular las tradiciones itálicas en la provincia de Hispania.

Aunque en otros yacimientos de la Península Ibérica se han documentado restos de esta especie de moluscos, el único paralelo de banquete similar se ha identificado en la ciudad de Baelo Claudia (Cádiz), en el área del estrecho de Gibraltar. En este posible convivium celebrado en el siglo I d.C., además de bivalvos se bebió el afamado vino itálico. "Ambos restos de banquetes evidencian con claridad que el consumo de ostras en Hispania como elemento de distinción social debió ser generalizado, como sabemos que así era en la Urbs y en muchos otros enclaves itálicos, pues los dos ejemplos traídos a colación fueron, pese a sus estatuto municipal, comunidades de segundo o tercer rango", destacan en sus conclusiones.