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20 de noviembre de 2013

Hallan evidencias de presencia humana de hace 1,5 millones de años en el yacimiento de Las Picarazas (Valencia)

Los especialistas que trabajan en el yacimiento arqueológico de Las Picarazas, que se encuentra entre los términos municipales valencianos de Chelva y Andilla y es uno de los de mayor antigüedad de Europa, han hallado evidencias de presencia humana, como industria lítica y huesos de animales con marcas de ésta.
Rafa Martínez asegura que "no es descabellado que pudieran aparecer restos humanos". FOTO. EUROPA PRESS
En este sentido, el arqueólogo responsable del proyecto, Rafa Martínez, ha subrayado que una de las razones de "la excepcional importancia del yacimiento" es "la conservación de los materiales y un conjunto de fauna riquísimo en especies, en el que, además, son patentes las marcas y señales de actividad humana, como descarnados o percusiones para extraer la médula", ha puesto como ejemplo.

El especialista ha recalcado que estas señales conforman "una serie de evidencias que indican que los homínidos frecuentaron este lugar en fechas tan antiguas". Y ha agregado: "De momento tenemos la huella de su presencia, pero no es descabellado pensar que pudieran aparecer restos humanos".

PRIMEROS TESTIMONIOS
Por su parte, Carmen Pérez, del Ivacor, ha querido destacar que el Alto de las Picarazas "conserva los primeros testimonios de presencia humana de la Comunitat y que es uno de los yacimientos con presencia humana más antiguos de la Península Ibérica".

El yacimiento se localiza entre los términos municipales de Andilla y Chelva, en la comarca de Los Serranos, provincia de Valencia y su cronología está en torno a 1,3 y 1,5 millones de años, en el Pleistoceno Inferior.

Se trata de un conjunto de cavidades de origen cárstico que contienen rellenos detríticos con abundantes restos óseos de cronología Pleistocena, que fueron descubiertas como consecuencia de los trabajos de construcción del Parque Eólico Peñas de Dios II.

En este sentido se han encontrado herramientas realizadas en sílex y cuarcita, abundantes huesos de animales con marcas de carnicería y huesos quemados. Estas evidencias indican la presencia de homínidos en nuestras tierras en fechas tan tempranas, detalla la Generalitat en un comunicado.

ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS Y PALEONTOLÓGICOS
El Àrea d'Arqueologia i Paleóntologia de CulturArts Ivacor se ha ocupado de la restauración de los materiales arqueológicos y del estudio paleontológico. Estos estudios, junto a los elaborados por un equipo en el que se integran arqueólogos o geomorfólogos, permitieron demostrar la presencia humana en unas fechas de entre 1,3 y 1,5 millones de años.

Una de las evidencias de presencia humana en el yacimiento es el hallazgo de industria lítica: herramientas y restos de talla en sílex y cuarcitas. Se trata de utensilios del denominado Modo 1º "industrias olduvayenses", de pequeño tamaño utilizados para cortar carne, (Marcas de carnicería).

La existencia de huesos animales (caballos y bisontes primitivos) con marcas realizadas con un útil lítico y de huesos de conejo con marcas de carnicería y de dentición humana, indican que Homo Sapiens frecuentó el yacimiento en los momentos más antiguos de la secuencia (nivel IV). También se observa la presencia de huesos quemados: astillas y fragmentos óseos con marcas de combustión.

La cronología del nivel IV (1,3 y 1,5 Ma) hace del Alto de las Picarazas uno de los yacimientos con presencia humana más antiguos de Europa junto a Pirro Nord, en Italia (1,3-1,5 Ma.). De cronología similar serían los yacimientos de la Península Ibérica de Fuente Nueva-3 y Barranco León-5 con 1.3 Ma., y la Sima del Elefante de Atapuerca de 1,4-0,78 Ma.
(Fuente: Europa Press / La Red Comarcal)

Os dejo este vídeo publicado en el diario digital "Las Provincias":

17 de mayo de 2013

El yacimiento de Ruaya (Valencia) destapa una zona sacra de origen púnico anterior a la fundación de la ciudad

Como ya adelantamos en este blog el pasado mes de noviembre, los hallazgos arqueológicos localizados en el solar de la calle Ruaya de Valencia han desvelado la existencia de una zona sacra que dataría de la época púnica, de entre los siglos III y IV a.C, compuesta por pozos en los que se han encontrado restos óseos de animales que pudieron ser ofrecidos en señal de sacrificio, pequeños altares e, incluso, una pequeña figura que representaría a una deidad que los arqueólogos tratan de poner nombre.
Esta muestra supone un "aperitivo" de la "gran exposición" sobre este yacimiento que se presentará en cuestión de meses. Foto: EUROPA PRESS
Así lo ha indicado el jefe de la sección de Arqueología del servicio de Patrimonio Histórico, Albert Rivera, en una rueda de prensa ofrecida con motivo de la inauguración de la exposición 'Valencia antes de Valentia. De la Prehistoria a los Cartagineses. Hallazgos Arqueológicos de la calle Ruaya' que se exhibe en el Museo de L'Almoina.

La muestra recoge media docena de piezas extraídas de las excavaciones, como ánforas de Cartago o la pequeña imagen de la deidad cuyo simbolismo está siendo investigado. Asimismo, muestra en dos paneles la importancia de los restos, entre los que se encuentra el utensilio más antiguo hallado en el área metropolitana, un pequeño retocador que data de entre el 10.000 y el 7.000 a.C, una pequeña piedra que habría sido utilizada para preparar utilizado para preparar objetos de sílex.

Esta muestra supone un "aperitivo" de la "gran exposición" sobre este yacimiento que se presentará en cuestión de meses, una vez se hayan estudiado todas las piezas, con el objetivo de dar a conocer a los ciudadanos el "fascinante origen" de la ciudad de Valencia.

Los hallazgos de Ruaya han permitido abrir dos nuevos capítulos en la historia de Valencia, al dejar constancia de la existencia de actividad humana en la ciudad y en la huerta mucho antes de la fundación de la ciudad, fijada en el año 138 a.C. y atribuida a los romanos.

Rivera ha indicado que el yacimiento podría haber sido un lugar de culto, con decenas de pozos en los que se han hallado restos de animales como perros o caballos, que podrían haber sido sacrificados, quemaperfumes y hasta un pequeño altar con una imagen de una deidad en terracota. Así, ha indicado que el hecho de que se trate de una zona sacra no quiere decir que haya "grandes templos", sino que en la etapa púnica los templos podían ser pequeños habitáculos hechos por paredes de adobe. "Su valor es histórico, no monumental", ha insistido.


"Una Valencia anterior a la que conocíamos"
Precisamente los arqueozoólogos del IVACOR están estudiando los restos de animales encontrados, mientras que otros técnicos están restaurando las piezas --de Grecia, Italia, ciudades del sur de la Península Ibérica, Ibiza o Túnez-- encontradas para la futura exposición.

El arqueólogo ha apuntado que este enclave pudo ser una zona muy frecuentada, dada la variedad de restos encontrados, y ha agregado: "la globalización no se inventó hace 10 años, en la antigüedad también había, a su manera". Preguntado por si podría haber sido habitado, ha manifestado que en su opinión no, aunque aún se está investigando este aspecto. Por su parte, la máxima responsable del IVACOR ha resaltado el valor de estas pequeñas piezas que "nos hablan de una Valencia anterior a la Valencia que conocíamos hasta ahora".

(Fuente: Europa Press)

6 de noviembre de 2012

Nuevos hallazgos cuestionan la fundación romana de Valencia

El origen prerromano de Valentia (la Tyris ibérica) ha sido una de las cuestiones más polémicas a las que se ha enfrentado la historiografía valenciana en las últimas décadas. Las piezas encontradas en la calle Ruaya servirán para demostrar si Valencia es más antigua de lo que se piensa., 
Poco sabemos de la fundación romana de Valencia, datada en el año 138 antes de Cristo, a cargo del cónsul Junio Bruto en la parte alta de una pequeña terraza fluvial del Turia atravesada por la vía Heraclea y a medio camino entre Saguntum y Cartago Nova. Y anterior a esa época, se cuestiona todo conforme se descubren hallazgos arqueológicos.
Vista de los restos hallados en la calle Ruaya en 2008 durante la
construcción de un parking y que demuestran que en esta zona hubo
actividad humana en los S. III y IV a. de C.
Foto: Juan Carlos Cárdenas / EFE

El último descubrimiento, un conjunto de piezas cerámicas datado en el siglo III antes de Cristo, hace tambalear los orígenes anteriores a la Valencia romana. 

Este «tesoro», en palabras de la concejal de Cultura, se localizó en la calle Ruaya durante unas excavaciones realizadas en 2008 previas a la construcción de un parking. 

Estas piezas servirán para demostrar si «Valencia es más antigua de lo que se piensa», matizó Mayrén Beneyto, quien anunció que los restos cerámicos, una vez limpiados y recuperados, se expondrán en un museo municipal.

Alrededor de una veintena de piezas aparecieron en un solar tras las primeras obras.
Una parte aún se conserva en las instalaciones del Servicio de Arqueología Municipal y el resto está en el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Ivacor).

El origen prerromano de Valentia (la Tyris ibérica) ha sido una de las cuestiones más polémicas a las que se ha enfrentado la historiografía valenciana en las últimas décadas. En esta línea profundizan los técnicos del Ayuntamiento de Valencia al revisar «cerámica ibérica, romana y griega, dos monedas cartaginenses, ánforas de Cádiz y Túnez, además de bolsas de riego, zonas de desperdicios y algún pozo, que indican que era una zona de huerta habitada y cultivada en esta época, antes de la fundación de la ciudad de Valencia», explicó Albert Rivera, el jefe del Servicio de Arqueología de Valencia.

¿Este hallazgo significa que Valencia ya existía antes de la fundación romana? No hay una respuesta cierta, pero sí numerosas hipótesis. Los restos encontrados en la calle Ruaya demuestran que anterior al nacimiento de la Valencia romana había actividad humana. Los expertos desconocen si este descubrimiento arqueológico corresponde a la existencia de una ciudad colindante o es la misma Valencia.

Puerto o emporio comercial
«No necesariamente ha de ser una cosa urbana», apuntó Rivera. Podría tratarse de un puerto, ya sea conectado a la Albufera o al Mediterráneo, o quizá los restos respondan a la existencia de un emporio comercial. Certezas históricas, de momento, hay pocas. Aún así la arqueología es de la única herramienta que permite desenterrar partes importantes del pasado para devolverlo al futuro.

Los restos arqueológicos de la calle Ruaya son de los más antiguos encontrados en la capital. Su valoración histórica está vinculada a su ubicación, alejado del centro de Valencia, que fue fundada siglos después al poblado íbero que, según las primeras investigaciones, tuvo actividad agrícola y comercial en lo que hoy se conoce como la calle Ruaya.

La Valencia actual acumula en su subsuelo abundantes fragmentos de las estructuras urbanas y las arquitecturas de las sucesivas ciudades que la precedieron. Conforme pasan los años es más complicado descubrir las huellas de los primeros pobladores. Tampoco facilita nuevos hallazgos la crisis económica, que no sólo congela el presupuesto para obras sino que frena cualquier actuación inmobiliaria que obligue a excavar o remover el subsuelo.