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20 de julio de 2017

Las investigaciones confirman la localización de la ciudad íbera de Iliturgi en Mengíbar (Jaén)

Los trabajos, dirigidos por los investigadores del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, Juan Pedro Bellón y Carmen Rueda, se han desarrollado durante los meses de junio y julio dentro de la campaña de excavación y microprospección realizada en el proyecto 'Iliturgi Delenda Est', que ha contado con la financiación del Ayuntamiento de Mengíbar y del Instituto de Estudios Giennenses (IEG).
El equipo de investigación ha encontrado evidencias del asedio que sufrió la ciudad ibérica. FOTO: EP
El Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén ha documentado un oppidum ibérico de los siglos IV y III antes de Cristo, en el paraje conocido como Cerro de la Muela, en Mengíbar (Jaén), y se corresponden con ciudad íbera de Iliturgi, destruida y abandonada como consecuencia del asedio militar romano en el contexto de la Segunda Guerra Púnica.

Juan Pedro Bellón aseguró en rueda de prensa que los restos del asedio localizados son trascendentales para la investigación de la historia militar romana y vuelven a poner en primer plano las investigaciones arqueológicas realizadas en la provincia de Jaén.

"Si la ciudad romana de Iliturgi se encuentra en Cerro Maquiz, el oppidum íbero estaría en el Cerro de La Muela, donde hemos constatado, por primera vez en la península, los restos de artillería romana, concentrados en el entorno de uno de los accesos a la acrópolis del asentamiento", dijo Bellón.

MÁQUINAS DE GUERRA
El director añadió que tras la toma de Carthagonova (209 a.C.), Escipión no sólo consiguió un importante botín, sino que accedió al arsenal cartaginés de la ciudad. Sólo tres años después, en el 206 a.C. las 'máquinas de guerra' capturadas como botín en Carthagonova fueron utilizadas por el ejército romano en el Cerro de la Muela para asediar y destruir la ciudad ibera de Iliturgi.

Es por ello por lo que el investigador considera que el hallazgo "convierte al sitio en único, desde el punto de visto arqueológico, del conocimiento y patrimonial, creándose una relación entre la puesta en valor del sitio en Mengíbar en un futuro y la aportación al futuro Museo de Arte Ibero, puesto que van a ser piezas únicas que aportarán valor al museo".

UNA CIUDAD NUEVA
Balas de plomo, monedas, puntas de flechas son algunos de los múltiples restos arqueológicos localizados en el entorno de la fortificación y con el que se demuestra el asedio que sufrió esta ciudad que quedó destruida. De hecho, los romanos optaron por Cerro Maquiz, a varios kilómetros, para volver a levantar la Iliturgi romana, lo que explica que debajo de los restos romanos no se encontraran los vestigios de la original ibera.

Para la localización del sitio la fotografía aérea de los años 45 y 46 ha sido "fundamental". "La descripción de Tito Livio sobre la destrucción de Iliturgi nos dice que primero se produjo la toma de la ciudadela y después se bajó al resto de la ciudad, lo que coincide con la topografía del sitio", ha explicado Bellón.

En 1945 la huella es muy evidente, la fortificación de la ciudad estaba conservada. Actualmente ha desaparecido esa huella, pero "estamos convencidos de que si excavamos, la vamos a encontrar". Aproximadamente, la superficie del oppidum tiene entre 12 y 14 hectáreas, lo que da cuenta de su importancia en el Alto Guadalquivir tanto en tamaño como por la posición estratégica que ocupa en el territorio.

En los trabajos han participado además miembros del Departamento de Cartografía, Geodésica y Fotogrametría de la Universidad de Jaén, equipos de la Universidad Complutense de Madrid que se ha encargado de la prospección georradar, así como los laboratorios de Paleoambiente y Arqueometría del propio Instituto de Arqueología Ibérica de la UJA, que ha realizado los análisis químicos de los elementos encontrados como tachuelas y restos de artillería romana.

SOLICITUD BIC
Con el objetivo de preservar el sitio, el Instituto de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA ultima el expediente para solicitar su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), a instancias del Ayuntamiento de Mengíbar. En la presentación de estos resultados, el alcalde del municipio, Juan Bravo, ha anunciado además la intención del consistorio de adquirir los terrenos, con el objetivo también de facilitar futuras intervenciones arqueológicas, así como la compra de la Casa Palacio de Mengíbar, para habilitar un centro de interpretación.

"UNA INVERSIÓN SIEMPRE RENTABLE"
Por su parte, el Director del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica, Manuel Molinos, ha asegurado que "la inversión en arqueología siempre es rentable", ya que en su opinión "produce conocimiento, es un elemento de identificación cultural de la población con su pasado e historia, pero también tiene una rentabilidad a efectos económicos, porque poniendo en valor los sitios, esa transferencia a la sociedad acaba generando un reingreso de lo invertido en la economía de los municipios".

Por último, Carmen Rísquez, en representación de la Sección de Arqueología del Instituto de Estudios Giennenses, aseguró que "los resultados del proyecto cumplen los objetivos marcados" y ha apuntado la necesidad de incluir en un futuro el sitio en los circuitos ya existentes como el Viaje al Tiempo de los Iberos.

SERIE DOCUMENTAL
Tanto los restos documentados como la particularidad y originalidad de los mismos, únicos en el ámbito del Mediterráneo antiguo, permiten evaluar el inicio de un proyecto de puesta en valor del sitio, dada su privilegiada localización y fácil acceso desde una de las vías de comunicación de la provincia, la A-44. En este sentido, la productora británica October Films se ha interesado por los resultados del proyecto y los ha incluido en una serie documental de ocho capítulos sobre la Historia de Roma.

(Fuente: Ideal / EP)

23 de enero de 2015

El equinoccio en la Cueva de la Lobera de Castellar (Jaén) podría desentrañar los rituales ibéricos

Los investigadores han estudiado cómo la luz del sol en el ocaso de los equinoccios, al entrar en la cueva principal del santuario ibérico de Castellar (Jaén), proyecta una sombra que evoca a los exvotos, lo que puede dar información crucial sobre el calendario íbero y sus rituales.
Interior de la Cueva de la Lobera en Castellar (Jaén). FOTO: TANQUERAY / "Viaje al Tiempo de los Íberos".
El estudio, desarrollado por las investigadoras del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén Carmen Rísquez y Carmen Rueda, y por el astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias César Esteban, se ha centrado en la Cueva de la Lobera, enclavada en el citado santuario ibérico.

La investigación, que ha sido publicada en el número anual de la revista Archivo Español de Arqueología -editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-, aborda lo que puede ser una "hierofanía" o manifestación de lo sagrado.

César Esteban explica, en una entrevista que visitó el recinto de Castellar, en el que hay varias cuevas en las que se han encontrados cientos de exvotos, figurillas de bronce que pueden representar a los propios devotos, sacerdotes, dioses y otras clases de ofrendas.

Cuando Esteban, especialista en arqueoastronomía, entró en la Cueva de la Lobera percibió que había una abertura a modo de ventana hacia el poniente que parecía alinearse hacia la dirección opuesta, el este, hacia una especie de nicho u hornacina que corresponde a la parte más profunda de la cueva

Además a través de la "ventana" se veía el horizonte, explica el astrónomo.

Sus sospechas de que este alineamiento podía estar relacionado con el ocaso del sol en los equinoccios se vieron confirmadas por fotos obtenidas por Lucas Rubio, del Museo de Arte Ibérico de Castellar posteriormente, y en colaboración con las arqueólogas de la Universidad de Jaén comprobaron el fenómeno.

Dos momentos de la entrada de luz solar en la Cueva-Santiario.
FOTO: INSTITUTO DE ASTROFÍSICA DE CANARIAS.

Unas pocas horas antes de la puesta de sol, la luz entra por la ventana hasta que, en los últimos minutos antes del ocaso, ilumina la hornacina, relata Esteban.

COINCIDENCIAS DEL RAYO DE LUZ CON LA HORNACINA
"Es algo muy llamativo porque solamente durante la puesta de los equinoccios y durante unos minutos se produce la coincidencia entre la forma y las dimensiones de la hornacina y la mancha de luz solar, que adquiere una vistosa coloración rojiza que se va desvaneciendo hasta desaparecer justo al ocaso", detalla el astrónomo.

Pero además Esteban percibió el fenómeno durante dos días seguidos y pudo ver cómo cambiaba la forma que proyectaba la luz solar "de forma perceptible".

"Es algo curioso y nos parece significativo pues nos ayuda a delimitar temporalmente el fenómeno", precisa el investigador, quien recuerda que ya se ha establecido la relación de otros santuarios ibéricos con el equinoccio.

Otro aspecto sugerente de este acontecimiento es la forma que adquiere la mancha de luz proyectada por la abertura, que recuerda ciertas representaciones muy comunes en los exvotos y que podría haber sido recreada artificialmente, según los investigadores.

La forma de la mancha creada por la luz solar recuerda al perfil de un tipo común de figuras íberas, que se interpretan como la representación de una diosa de la fecundidad o una gran sacerdotisa y cuyo ejemplo más conocido sería la Dama de Elche y en todo caso, recuerda Esteban, representaciones similares de cuerpo entero han aparecido entre los exvotos de este santuario.