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10 de julio de 2014

Recuperan una fuente del S. XVI en Martos (Jaén)

Unas obras de acondicionamiento del Ayuntamiento de Martos (Jaén) han sacado a la luz la Fuente de la Villa, datada en el S. XVI y que fue enterrada a finales de los años 60 del S. XX para dar una nueva estructura urbanística a la zona. El Ayuntamiento pretende recuperar "in situ" este elemento patrimonial que fue erigido para conmemorar la visita a Martos del Emperador y Rey Carlos I de España y V de Alemania.
Las obras ya han destapado cuatro de los ocho caños con las ue originalmente contaría la Fuente de la Villa.
Según hemos podido saber, el alcalde de Martos Francisco Delgado, ya anunció el pasado día 30 de junio, con motivo de la clausura del XVII Curso de Patrimonio Histórico de Martos "la intención del Ayuntamiento de aprovechar las obras de arreglo integral de la zona para recuperar esta joya patrimonial, integrando la Fuente de la Villa -si se conservara- en su entorno original".
Una de las cazoletas de la fuente.

Las obras, que comenzaron el pasado martes, ya han destapado cuatro de los ocho caños originales con que contaba la fuente, erigida en 1526 con motivo de la visita a Martos del Emperador Carlos I. 

VEINTE METROS DE LONGITUD
Según nos ha informado Juan Nicás, el arqueólogo que está al frente de esta intervención de urgencia, es posible que la longitud de la fuente alcance los 20 metros, ya que la distancia entre los caños descubiertos es de aproximadamente dos metros. Aunque desconocemos -nos apunta Juan Nicás- si en un pasado más reciente se le añadieron algunos caños, por lo que su longitud podría ser mayor.

Sobre el estado de conservación de la Fuente, Nicás nos comenta que es relativamente bueno, ya que fue tapado a finales de los años 60 del S. XX con baldosas del propio pavimento de la calle, lo que ha permitido su preservación de las inclemencias físicas y meteorológicas.

También han salido a la luz -nos informa Nicás- las cazoletas de piedra, dispuestas bajo cada caño para que los vecinos pudieran colocar las tinajas para llenarlas de agua, las canalizaciones y algunos de los abrevaderos dispuestos para los animales y las escaleras de acceso a la fuente con su empedrado original, que todavía se van a seguir excavando para aproximarnos a la cota de profundidad que debiera tener la fuente originalmente.
Aspecto de la Fuente de la Villa de Martos a principios del S. XX.
Foto: MARTOS EN EL RECUERDO 

Para conocer los años que se emplearon para la construcción y embellecimiento de esta Fuente de la Villa tenemos que recurrir al trabajo del padre franciscano Alejandro Recio Veganzones, gran investigador de la Historia de Martos ya fallecido, que en uno de sus innumerables artículos sobre la arqueología marteña nos recuerda, que el historiador de Martos, don Manuel López Molina refiriéndose a esta Fuente de la Villa, nos dice que "el pilar de esta Fuente de la Villa, fue comenzado a finales de la década de 1520 y terminado en el año 1535" (*1).


DEDICATORIA AL REY EMPERADOR DON CARLOS
El mismo padre Recio nos recuerda en sus escritos al también franciscano Fray Alonso Antonio Castillejo, epigrafista del S. XVIII, que en su obra transcribió el texto de la dedicación de la Fuente de la Villa y la descripción de la misma tal y como se hallaba en sus días y que dice así:
REINANDO· EN· ESTOS· REINOS· EL EMPERADOR Y REY· DON· CARLOS· NUESTRO· SEÑOR· SIENDO· GOBERNADOR· DESTA· PROVINCIA· EL MAGNÍFICO· CAVALLERO FREY HERNÁN· CHACÓN· COMENDADOR· DE· MONTANCHELOS MANDO FACER· ESTA FVENTE· AÑO MDXXXVI AÑOS
Según nos ha informado el historiador marteño Francisco Teba Rodríguez, con quien hemos coincidido en la excavación, este texto de dedicación, fue escrito sobre una pieza de mármol blanco que muy posiblemente fuera reutilizada de una construcción visigoda anterior, ya que en su reverso se pueden apreciar algunos adornos con filigranas identificables en ese periodo.
Pieza de mármol procedente de la Fuente de la Villa
con la dedicatoria a Carlos I.

Esta pieza, que también hemos tenido oportunidad de conocer y traigo a este blog -junto a estas líneas-, se ha conservado hasta nuestros días en el recibidor de la actual Casa de Cultura del municipio marteño.

LA FUENTE EN EL S. XVIII
Para conocer el aspecto que debiera tener la Fuente de la Villa más de dos siglos después de su erección también debemos recurrir al trabajo de investigación del padre Alejandro Recio, quien nos remite a los manuscritos fechados aproximadamente en 1796 del padre Castillejo y en los que ya se lamentaba del "innoble estado de conservación de su frontispicio" en el que se hallaba la lápida conmemorativa antes citada y nos cuenta que
"Todo su adorno y magnificencia se reduce hoy a un pedazo de pared de 26 varas de ancho y, como unas tres de alto, de piedra sin pulimento alguno, menos en las esquinas, y hundida toda por lo alto, donde no tiene ni aun vestigios de cerramiento, o de otro primor que la adornase, para defenderse de los temporales"... En el frente del pilar habría cuatro piedras sobre los que estarían grabados algunos escudos y blasones (que a finales del S. XVIII ya no se distinguían) ... y otras dos..., en las que estarían las Águilas "en cuyos pechos estarían las Armas del Emperador Rey Carlos V de Alemania y I de España" (*1).

BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE MARTOS

Los orígenes de Martos son muy antiguos, sobre el siglo VI a C. ya era una ciudad conocida, nombrada como Tucci, un importante oppidum ibérico emplazado en la parte alta de la Peña, citada en las obras de Ptolomeo, Estrabón, Mela y Plinio. En el año 14-15 a de C., el emperador Augusto fundó en ella la Colonia Gemella Tucci, con contingentes veteranos de las legiones III Macedonia y X Gémina que habían luchado en las guerras cántabras. De gran valor es la descripción que en el siglo XVI realizó el erudito Diego de Villalta de lo que debió ser el centro monumental de la ciudad romana: localizado en la plaza del Ayuntamiento, anota que es un gran espacio losado de piedras negras escuadradas de labor excelente y apunta que cavando en esta plaza vio hermosas columnas de jaspe basto, así como capiteles y pedestales correspondientes a las mismas. 


En época visigoda era sede episcopal, sus representantes aparecen entre los suscriptores del concilio de Ilíberis del año 306 y posteriormente en algunos de Toledo. De esta época es la pieza arqueológica más importante aparecida en la localidad, el sarcófago paleocristiano que se conserva en el Museo Provincial de Jaén

En el siglo X al-Muqaddasi, al referirse a esta población emplea por primera vez el término de Martus, la cita entre los 13 distritos administrativos que rodeaban Córdoba y de la que según él dependía, en lo que se equivoca, ya que estaba incluida en la cora de Yayyan (Jaén). La considera una de las principales productoras de vid, olivo e higos, del valle del Guadalquivir.

En el siglo XI, cuando Al-Andalus queda dividida en más de 30 reinos, Martos formaría parte del de Granada, gobernado por los Ziríes, pero hacia 1078 ó 1079 el emir Abd Allah se vio obligado a cederla a Sevilla. Durante este periodo Martos tuvo una gran importancia estratégica y estuvo dotada de dos dispositivos defensivos: un castillo urbano y una importante fortaleza en altura, la denominada Peña de Martos; a los que hay que añadir el recinto amurallado de la propia ciudad. 

Martos fue una de las primeras poblaciones que el emir de Baeza, al-Bayyasi entregó a Fernando III en 1225, como parte del pacto firmado entre ambos. Tres años más tarde el rey la entregó a la Orden de Calatrava. Desde aquel momento hasta unos tres siglos y medio más tarde Martos fue un importante bastión defensivo de la Orden Calatrava frente al reino nazarí. Por ello uno de los principales cambios acaecidos en la ciudad fue la reestructuración de la fortaleza musulmana. La orden montó un triple recinto: exterior, alcazarejo y torre del homenaje, que a la vez articulaba otras líneas defensivas.

(*1) Padre Alejandro Recio Veganzones. Revista "Aldaba" nº8 de agosto de 2000. Pags 25 a 38. Editado por el Exmo. Ayuntamiento de Martos
  

30 de abril de 2014

Encuentran una misteriosa "tablilla de maldición" greco-latina en el Museo Arqueológico de Martos (Jaén)

La "tablilla de maldición" o Defixionum Tabellae se localizó entre otros objetos arqueológicos del fallecido padre franciscano Alejandro Recio Veganzones, eminente erudito, historiador y arqueólogo que fuera promotor del Museo Arqueológico de Martos. La tablilla de plomo mide casi 11 centímetros de largo y 5.7 de ancho. Tanto su procedencia y datación así como la identificación y el significado de las grafías que contiene son toda una incógnita, aunque algunos expertos apuntan a que podría estar escrita en latín. 
Francisco Ocaña revisa información sobre otras "tablillas de maldición" encontradas en la Península Ibérica.
Según Francisco Ocaña, técnico del Museo Arqueológico de Martos, ubicado en el Colegio San Antonio de Padua de esta localidad gienense,  "la tablilla de plomo se encontró enrollada sobre sí misma y envuelta en papel de periódico entre otros objetos arqueológicos que pertenecieron al Padre Recio y "en su interior aparecen unas inscripciones en un lenguaje que todavía no se ha podido ni siquiera identificar y en el que parece que se combinan algunos signos del griego clásico con otras grafías de difícil identificación." .

La "defixionum tabellae" de Martos mide 10,7 cms de largo y 5,6 cms de ancho.
Ocaña nos comenta que desde el Museo de Martos se han puesto en contacto con epigrafistas de las universidades de Valladolid, Córdoba y Barcelona, sin que hasta el momento hayan recibido una respuesta que identifique el lenguaje en que está inscrita ésta lámina de plomo.

Hemos estado investigando -nos comenta Ocaña- sobre esta extraña tablilla, "y hemos encontrado semejanzas con la "tablilla de Llíria", encontrada en esta localidad valenciana y la de Orleyl, en Castellón, "aunque en este caso se trata de una "defixionum" ibérica." "Existen otras tablillas semejantes aparecidas en  Ampurias, Sagunto, Córdoba o Itálica, aunque en estos casos -aunque con mucho esfuerzo por parte de los epigrafiastas- ha sido posible identificar su origen latino."

ESCRITA EN LATÍN
Desde La Bitácora de Jenri nos hemos puesto en contacto con la Dra. Ana Vázquez Hoys, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), quien después de observar las fotografías que le enviamos nos apunta que "podría tratarse de latín", y en su página web comenta sobre estas pequeñas tablillas, llenas de conjuros, "que suelen estar escritas de forma incorrecta, a veces con la repetición incomprensible de las palabras, lo que impide su correcta interpretación y que a menudo las hace incomprensibles".

 "Estos aparentes errores de redacción o incorrecciones con respecto al lenguaje culto, no son más que una serie de elementos mágicos, que obscurecen el texto a propósito", dice la profesora Vázquez Hoys.
Detalle de las grafías que aparecen en la tablilla de Martos.
Segun Vázquez Hoys, "en algunos casos se llega a emplear "la escritura de espejo", ya que muestran grafías escritas al revés, tal es el caso de la encontrada en Ampurias.

Sobre la procedencia de la tablilla, Francisco Ocaña nos comenta que no está nada claro, ya que no se acompañaba de ninguna etiqueta o identificación, y que además fue encontrada en una maleta junto a otros objetos arqueológicos que el Padre Recio guardaba de sus viajes por Italia y el norte de África.

TABLILLA DE MALDICIÖN ("DEFIXIONUM TABILLAE")
Una tablilla de maldición (en latín defixio, y en griego κατάδεσμος katádesmos) era un medio frecuente para maldecir en el mundo grecorromano, por el que alguien pedía a uno o más dioses que dañasen a otros, con frecuencia como venganza. 

Se escribían estos textos en finas hojas de plomo que posteriormente se enrollaban, doblaban o clavaban. Estas tablillas se colocaban normalmente bajo tierra, ya fuera enterrándolas en tumbas, arrojándolas a manantiales, pozos o piscinas, escondiéndolas en santuarios subterráneos, o incrustándolas en las paredes de los templos.