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22 de junio de 2016

Taladran murallas del siglo XV para un espectáculo en la Alcazaba de Almería

La Junta admite la gravedad pero culpa a la empresa, que hizo decenas de grandes agujeros en las paredes. En Mérida intentaron convertir el anfiteatro romano en una pista de pádel, esto sin embargo, va a más.
Las murallas del tercer recinto de la Alcazaba, declarado Bien de Interés Cultura (BIC). FOTO: VOXPOPULI.
Los operarios debieron de pensar el pasado viernes que el fuerte viento que sopla habitualmente sobre la Alcazaba de Almería podría echar abajo el escenario, las gradas y los aparatos de iluminación para los espectáculos de las jornadas de teatro del Siglo de Oro que se van a celebrar en este monumento los próximos días. De ahí que, ni cortos ni perezosos, y sin ningún arqueólogo o técnico que controlase su trabajo, los operarios de la empresa encargada de instalar el escenario apostaron por taladrar las murallas y paredes del siglo XV del Patio de Armas, situado en el tercer recinto de la Alcazaba, para sujetar con firmeza la estructura.
  • Al frente de los trabajadores se encontraba un capataz de la Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales. Testigos presenciales de los hechos apuntan que los operarios llegaron desde Sevilla.
Justo después de que la directora del monumento abandonara el recinto, grandes taladros se introducían en la piedra en decenas de ocasiones, practicando agujeros de cinco a diez centímetros de profundidad en algo que, como sostiene la Asociación de Amigos de la Alcazaba, puede considerarse un delito contra el patrimonio cultural, histórico y artístico.

De hecho, la propia Junta ha llegado a presentar denuncias en otras ciudades por hechos similares. Lo hizo, por ejemplo, en 2010, cuando denunció al Ayuntamiento de Granada cuando colocó toldos para el sol en las inmediaciones de la Catedral.

La directora fue informada de los hechos el sábado por la mañana, y el delegado de Cultura en Almería, Alfredo Valdivia, pudo ser testigo directo del destrozo realizado esa misma noche, cuando en el recinto se celebró una gala contra el cáncer.

Sin embargo, Valdivia dijo ayer que la Junta no ha sabido nada de las perforaciones hasta el lunes, precisamente cuando el asunto empezó a darse a conocer a través de las redes sociales. Es más, hasta el lunes no se personó en el lugar ningún técnico para confirmar los daños causados.

Según Valdivia, el lunes, una vez que la directora tuvo conocimiento de que «la empresa no había hecho las obras según la documentación que ella iba teniendo, inmediatamente llamó a la Delegación y se cursó una visita de inspección». A continuación, añadió, el lunes se visitó a la empresa para que restituyese al estado original los muros de la Alcazaba.

Algo que, según técnicos consultados, no será tan fácil como apunta el delegado, quien comunicó que esperaba que los trabajos se hicieran ayer mismo. Eso sí, Valdivia reconoció que no se podían permitir estos hechos «en ningún monumento ni bajo ningún concepto», aunque no reveló que al frente de los trabajos estuviera un capataz de una empresa de la Junta.

NO HAY ARQUEÖLOGO
Una de las claves para que hechos tan graves como estos puedan producirse en la Alcazaba de Almería es que el monumento, a pesar de su alto valor histórico y artístico, no cuenta ya 'en nómina' con ningún arqueólogo o técnico que pueda controlar este tipo de trabajos, de lo que sí disponen espacios como la Alhambra.

Y es que la Junta decidió eliminar la plaza de arqueólogo que tenía desde enero de 2015. Igualmente preocupante es el hecho de que la Alcazaba no disponga siquiera de unas normas de uso, como tiene la Alhambra, que obligue a que, para realizar cualquier trabajo, esté presente un arqueólogo o técnico que lo supervise.

28 de octubre de 2015

Descubren restos de un palacio andalusí en la Alcazaba de Badajoz

Los restos del complejo andalusí se enmarcan el siglo XII y tenía los baños con los juegos tallados en la sillería de piedra. Los arqueólogos han comprobado que la Alcazaba acogió mucho antes un asentamiento prerromano y después de la etapa árabe tras la conquista cristiana de la ciudad, sufrió varias reformas.
Jugaban al tres en raya mientras se bañaban. Lo hacían los árabes que vivieron en un palacio que hoy se ubicaría en las traseras de la Biblioteca Regional, dentro del recinto de la Alcazaba. Es uno de los secretos que las excavaciones arqueológicas que comenzaron en junio han dejado al descubierto. Pero hay más curiosidades, como que, muchos años después, sobre esa piscina se construyó un corral para ganado, posiblemente para la casa de Gómez de Solís. 

VARIAS REFORMAS
Las excavaciones enfilan el último tramo, así que el alcalde, Francisco Javier Fragoso, y la secretaria general de Cultura, Míriam García, acudieron ayer a conocer parte de esos tesoros de la ciudad. Las dos administraciones financian con un millón de euros cada una las obras, que terminarán el 15 de noviembre. Montserrat Girón les guió el recorrido. Ella es la coordinadora de la empresa de arqueología que realiza la actuación. Han comprobado que la Alcazaba acogió mucho antes un asentamiento prerromano y mucho después de la etapa árabe, tras la conquista cristiana de la ciudad, sufrió varias reformas.

COMPLEJO ANDALUSÍ
Los trabajos han visto el abaluartamiento del castillo y que varias edificaciones, como el hospital militar del XIX, se relacionaban entre sí. «Hemos registrado todos estos niveles, por lo que hay una lectura completa de la Alcazaba y el cerro de la muela», indicó. Para ella, lo más destacado son los restos del complejo andalusí, que se enmarcan el siglo XII, y esa construcción palaciega que tenía los baños con los juegos tallados en la sillería de piedra. En segundo lugar, el complejo de los siglos XIV y XV que pertenece a la casa de Hernán Gómez de Solís, que se apropió de la Puerta del Alpéndiz. «Se ve que había algunas casas fuertes previas que Hernán Gómez de Solís une y amuralla». 

MANTENER LA COTA ISLÁMICA
Montserrat Girón señaló que los trabajos están a punto de terminar. «No vamos a ahondar más y mantendremos la cota islámica como recuperación. Eso no quiere decir que el yacimiento esté a punto de acabar, queda más área y profundidad». 

El alcalde, Francisco Javier Fragoso, se mostró satisfecho con los trabajos. Sobre todo, por el hecho de que se deja al aire un parque arqueológico donde se aprecia el punto de conexión de la muralla musulmana, la medieval y la del siglo XVII. Cree que los hallazgos, algunos incluso del siglo XI, suponen un salto a la hora de valorar el patrimonio de la ciudad y plantear futuras intervenciones de recuperación. Señaló, asimismo, que el Ministerio ha licitado recientemente las obras de recuperación de dos torres junto a la Biblioteca Regional.

MUSEALIZACIÓN
La actuación ha tenido que incluir la creación de un muro de hormigón que servirá de contención, y se hará una escalera para subir al adarve de forma que los visitantes puedan recorrer por partes el baluarte con su forma y geometría inicial. Esta obra también incluirá parte de la musealización que explicará a los visitantes qué se ha encontrado y cuál era su función. Se dejará un espacio arqueológico para que los pacenses y turistas puedan interpretar el pasado de la ciudad.
(Fuente: Hoy / Rocío Romero)

6 de mayo de 2015

Dos millones de euros para la Alcazaba de Badajoz

El Gobierno de Extremadura y el Ayuntamiento modifican el Convenio para extender su vigencia hasta 2016 y prorrogar los plazos de financiación y de ejecución de las obras. La Junta de Extremadura aportará un millón de euros para continuar con el proyecto de rehabilitación de la alcazaba de Badajoz que se suma a otro millón aportado por el municipio  para la creación de un Parque Arqueológico en el interior del recinto. 

El Consejo de Gobierno autorizó también la firma del acuerdo de ampliación del convenio firmado con el ayuntamiento de la ciudad. Dicho acuerdo del Consejo es para subvencionar la rehabilitación del monumento que "merece la máxima consideración". Y por ello la Consejería de Educación y Cultura aportará el millón de euros.

La vicepresidenta del Ejecutivo, Cristina Teniente, explicó que la necesidad de llevar a cabo una serie de excavaciones para confirmar las cotas en las que se encuentran los distintos restos arqueológicos no documentados con anterioridad, además de constatar su estado de conservación. Estos trabajos han impedido que se pudiera adjudicar la obra antes del cierre de final de 2014.


PRÓRROGA DE LOS PLAZOS
Ante este hecho, y estando ambas instituciones interesadas en mantener el compromiso, acuerdan la modificación del convenio para extender su vigencia y prorrogar los plazos de financiación y de ejecución de las obras. Por ello, se amplía hasta el año 2016 y la Junta hará efectivo el primer pago, de 500.000 euros este año.

La obra de restauración se llevará a cabo desde la Puerta del Alpendiz a la Torre de Espantaperros y permitirá el recorrido completo del adarve, como explicó el 6 de marzo pasado el arquitecto Julián Prieto.


EJECUCIÓN EN CINCO MESES
En la citada fecha se anunció la licitación del proyecto, que se ha visto pospuesta por las razones señaladas, y tendrá un plazo de ejecución de cinco meses. Ya entonces, Prieto preveía que se alargara por la complejidad de la intervención, pues la actuación incluye los estudios arqueológicos y el seguimiento del proceso hasta el traslado de la red de media tensión.

  • El coste de esta fase asciende a dos millones, sufragados a partes iguales por el Ayuntamiento y la Junta, en el marco formalizado con el Ministerio de Fomento de 2006.
Hay una parte en la que los lienzos que harían posible el recorrido histórico no existen, por lo que se plantea la colocación de pasarelas metálicas paralelas al adarve, desde donde se podrán visitar y apreciar las partes históricas de la zona.
CREACIÓN DE UN PARQUE ARQUEOLÖGICO
Se anunció que se establecerán tres tipos de recorrido: uno libre en el adarve por toda la alcazaba; otro con una restricción parcial de visita con el mismo horario que los jardines de La Galera, que permitirá bajar a la puerta del Alpendiz; y un tercero especial, dada la protección que requiere el yacimiento arqueológico, desde los jardines a través de la Torre de la Madre Vieja hasta el interior de la alcazaba.

Así mismo, se creará un parque arqueológico de 1.500 metros cuadrados entre Biblioteconomía y el trazado de la muralla por detrás de las cañoneras. Este yacimiento será musealizado y tendrá horario de visitas restringido o abierto a investigadores con permisos especiales.

La obra permitirá al visitante, por primera vez, "descubrir todo el territorio, el horizonte de la ciudad desde la altura del cerro de la Muela", de forma que "podrá entender todos los barrios y todo el desarrollo urbano de la ciudad desde la alcazaba".

El recorrido posibilitará además ofrecer al visitante una explicación de todo lo que se ha ido encontrando hasta ahora. 

(Fuente: El Periódico Extremadura)

6 de octubre de 2014

Las catas en la Alcazaba de Badajoz destapan un portillo almohade y cañoneras del siglo XIX

El portillo se ha localizado en la franja del muro cercana a la cafetería de la Facultad de Comunicación, en el subsuelo en una abertura que se encontraba cegada. Las cañoneras del siglo XIX han salido a la luz en la parte oriental de la zona. Por otra parte, en la torre que aún permanece en pie en este espacio se ha identificado cimentaciones del antiguo Hospital Militar, construido a mediados del siglo XIX sobre lo que fuera el Hospital del Rey donde también se han encontrado una puerta y unas escaleras que posiblemente correspondiesen al citado hospital.
También se han identificado las cimentaciones del Hospital Militar del S. XIX. FOTO: HOY
Las máquinas y los movimientos de tierra han vuelto al entorno de la Alcazaba de Badajoz. Los estudios arqueológicos para recuperar la zona entre el Alpéndiz y la Galera han comenzado y en pocos días están arrojando los primeros resultados. Las catas se están llevando a cabo en el área de tierra que se utiliza como aparcamiento de la Biblioteca de Extremadura, en el sector más próximo a la muralla.

Los trabajos arqueológicos han destapado construcciones históricas de importancia, como un portillo de época islámica o unas cañoneras del siglo XIX. La puerta se ha localizado en la franja del muro cercana a la cafetería de la Facultad de Comunicación, en el subsuelo. Esta abertura se encontraba hasta este momento cegada. El acceso comunica la zona intramuros de la Alcazaba con la torre Vieja, lo que permite conectar el interior del recinto árabe con los jardines de La Galera recientemente rehabilitados.

CAÑONERAS EN LA PARTE ORIENTAL
Las cañoneras del siglo XIX han salido a la luz en la parte oriental de la zona. Cerca de ella ha aparecido otra torre semicircular. Las excavaciones en el subsuelo tienen el objetivo de localizar las líneas interiores de la muralla y el coronamiento de las estructuras medievales que se conservan. De hecho, en varios puntos se han descubierto diferentes muros de esta época, que están siendo objeto de estudio.Durante estas labores se ha retirado mucha vegetación, cuyas raíces dañan el monumento

Por otro lado, en la torre que aún permanece en pie en este espacio se ha identificado cimentaciones del antiguo Hospital Militar, construido a mediados del siglo XIX sobre lo que fuera el Hospital del Rey. También ha salido a la luz una puerta y unas escaleras que posiblemente correspondiesen al citado hospital.

CATAS SOBRE EL LIENZO DE LA MURALLA
Aparte de los sondeos en el suelo, también se están llevando a cabo catas arqueológicas sobre el lienzo. Gracias a estas labores se ha conseguido documentar las distintas fases históricas en esta parte del monumento, desde la época taifa hasta la primera mitad del siglo XX.

Estos sondeos comenzaron el 15 de septiembre y tendrán una duración de un mes aproximadamente. Por lo tanto, está previsto que los trabajos finalicen a mediados de octubre. Posteriormente la empresa Tera, encargada de realizar esta tarea, elaborará el informe arqueológico que se tendrá en cuenta para la redacción del proyecto de rehabilitación.


Se trata del estudio arqueológico previo que se tiene que realizar antes de que se retome los trabajos de recuperación de la muralla de la Alcazaba. La restauración del conjunto islámico se reanudará por el entorno del Alpéndiz. La intención del Ayuntamiento pacense es que esta reparación empiece antes de que finalice el año.

UN MILLÓN DE EUROS
La próxima obra se ejecutará en el muro de la Alcazaba que discurre entre esta puerta almohade y el tramo ubicado en los jardines de la Galera, recuperado hace pocos meses. El objetivo es arreglar este sector para conectar ambos puntos. Esto permitirá, además, unir la franja de lienzo rehabilitada en la primera fase (efectuada entre Puerta de Carros y Puerta del Alpéndiz) con la ejecutada recientemente en los jardines de la Galera.

La financiación de la próxima intervención llega desde la Junta de Extremadura, que aporta un millón de euros. Esta inversión nace de un acuerdo que se realiza a dos bandas, entre el Ayuntamiento y la Administración regional. Cada una aporta la misma cantidad de dinero en virtud de dicho convenio, que tendrá una duración de dos años.

Los primeros trabajos consistirán en sanear la parte del muro sobre la que se va a actuar. La idea es recuperar en la medida de lo posible el paseo de ronda, tal y como se ha estado haciendo en las diferentes obras que se han ejecutado ya en este monumento para que los visitantes puedan realizar el recorrido por encima del lienzo. El fin es que esta parte del recinto amurallado sea visitable y transitable.

Esta nueva intervención permitirá también limpiar y consolidar los elementos arquitectónicos y arqueológicos del enclave, que ayudarán a mejorar la lectura y comprensión histórica del conjunto.

DETERIORO
Esta zona del recinto está en delicadas condiciones. La muralla se encuentra muy deteriorada en esta zona de la Alcazaba. Sufre numerosos daños por desprendimientos originados por la falta de cuidado y mantenimiento. La suciedad, la vegetación y las grietas se extienden por el entorno del conjunto del Alpéndiz.

De hecho, uno de los mayores problemas que afecta al monumento es la presencia del árbol 'Ailanthus altissima'. Se trata de una especie invasora originaria de China que fue introducida en Europa, concretamente en Inglaterra, en el año 1751. Es un árbol que tiene un crecimiento rápido y de gran resistencia. Crece en la muralla y es de muy difícil erradicación. De hecho, durante las labores arqueológicas se han retirado muchas de estas plantas.

(Fuente: Hoy / Tania Agúndez)

1 de noviembre de 2011

Los recintos arqueológicos de la alcazaba de Badajoz deberán esperar a futuras intervenciones

La dirección técnica pide a Fomento una ampliación del presupuesto para consolidar algunos elementos. Arquitectos y arqueólogo defienden su trabajo de las críticas de la plataforma y dicen que todo se documenta


La rehabilitación que se lleva a cabo en la alcazaba ha sacado a la luz tres recintos arqueológicos que la empresa Cabero Construcciones entregará para una intervención arqueológica posterior.
"Estos espacios precisan de proyectos puntuales muy especializados que necesitan una documentación previa a una excavación muy seria y luego un proyecto arquitectónico de consolidación y musealización", según explicó el director técnico de esta obra, Julián Prieto, quien recordó que estos yacimientos deben convertirse en un museo abierto con sus respectivas explicaciones en cartelería, iluminación y mantenimiento.
Un tramo rehabilitado con la escalera almohade al fondo.
El presupuesto de 3,5 millones destinado a esta primera fase, que incluye el tramo comprendido entre la puerta de Carros y la del Alpéndiz, se está empleando para el objeto principal de esta actuación: eliminar las patologías de la muralla (especialmente la humedad) y definir recintos arqueológicos.
Una vez definidos, la intervención en estos requiere un presupuesto adicional para su posterior estudio y excavación, que podría dar lugar, incluso, "a la creación del incipiente Instituto Municipal de Investigación de la alcazaba", según Jorge López, uno de los arquitectos de la obra.
Los tres recintos delimitados hasta ahora son el entorno de la primera escalera almohade; el de la puerta del río, conocida como la puerta de la Coracha; y el entorno de El Metido. En todos ellos se han hallado estructuras y elementos singulares, no sólo de la época almohade sino posteriores.
Los trabajos se centran en estos momentos en la zona de la Torre de las Siete Ventanas hasta El Metido. Ya se ha ejecutado más del 70% de la obra y si el tiempo acompaña y no hay grandes sorpresas, la dirección técnica calcula que podría concluir en enero esta primera fase, dos meses antes del plazo previsto.
ELEMENTOS SINGULARES Con lo descubierto hasta ahora, según Julián Prieto, se puede hacer "una lectura bastante completa de la historia de la alcazaba y, por lo tanto, de la ciudad".
El vaciado de tierra de la zona interior para tratar las patologías de la muralla ha descubierto las cotas originales del lienzo, del siglo XII, dejando a la luz la verdadera dimensión del recinto amurallado en toda su altura y con sus edificaciones coetáneas.
La escalera almohade, que era conocida, pero estaba enterrada en gran parte, ha sido un hallazgo de interés porque "ha estado ligada al proceso constructivo del monumento, en ella se aprecian las marcas del proceso", según Jorge López.
Un grupo de operarios trabajan en un tramo de la muralla.
Otros elementos singulares son los peldaños que daban acceso a una muralla perpendicular que conectaba con una torre donde había un pozo para coger agua; o la tenaza, una pieza que se construyó en el siglo XVIII al desplomarse una parte de la muralla almohade debido a las lluvias. "Con técnicas reversibles hemos liberado el lienzo para que la tenaza se vea en su esplendor. Se ha reconstruido como todo el baluarte de Badajoz".
También se ha descubierto el blanqueado de las almenas en algunos puntos, donde la coronación del peto de la muralla estaba blanqueado en sus orígenes con estuco.
Otra estructura interesante es la puerta hallada en los lienzos almohades en la zona de El Metido, que se ha rescatado en su totalidad pero no se llegará al fondo porque, según Jorge López, "es muy complejo, aparecerían restos anteriores que hay que conservar. Esta obra es objeto de otra intervención", añadió.
También se ha dejado a la vista un caserío o barrio intramuros de época medieval, "que no sabíamos que tenía esa entidad", según José Manuel Márquez, arqueólogo de la obra, quien explicó que está por determinar si fue de ocupación almohade o posterior, ya que no se han excavado los espacios intramuros del caserío. "Sabemos que se abandonó y que la alcazaba se quedó como un solar para pastoreo".
MAS DINERO La dirección técnica está a la espera de la aprobación del reformado del proyecto inicial, que según aclaró Julián Prieto "no conlleva ningún aumento de presupuesto", es sólo un proceso administrativo por el cambio de finalidad de algunas partidas que se destinaron a arqueología.
No obstante, tiene previsto solicitar una ampliación de presupuesto para rematar los yacimientos arqueológicos.
POLEMICA Respecto a las críticas vertidas por la Plataforma por la Rehabilitación Integral de la alcazaba que denunció la ausencia de arqueólogos, la técnica y los materiales empleados en la rehabilitación, Jorge López aseguró que se produjo en la obra un "parón" de un mes en el verano, coincidiendo con las vacaciones del arqueólogo José Manuel Márquez, pero el resto del tiempo ha estado presente.
Respecto a la eliminación de inscripciones y grafitos, explicó que algunos revestimientos posteriores del tapiado se encuentran en un estado de deterioro tan grande que al tocar se caen porque el soporte es muy malo. Muchas de las reparaciones que se hicieron en el pasado se emplearon "materiales malos". Entre los siglos XVIII y XIX se utilizó ladrillo poco cocido "que luego se convierte en polvo", por ello aclaró que si alguna inscripción no se puede mantener porque no hay manera de conservarla "todo se documenta para su estudio".
Los arquitectos aseguraron que, en contra de lo dicho por la plataforma, "no se ha hecho ningún daño irreparable al monumento".

27 de mayo de 2011

La Alcazaba de Badajoz reescribe su historia

Los últimos hallazgos apuntan a que esta fortaleza tenía una sola coracha y no dos, como se creía hasta ahora, y arrojan nuevos datos de la época bajomedieval
Que la seña de identidad de la Alcazaba de Badajoz es almohade no es ningún secreto. Que esta fortaleza ha sobrevivido distintas épocas y ha pasado por diferentes manos tampoco es un gran descubrimiento. Sí es novedosa toda la información que ahora está sacando a la luz acerca de la vida que latía en el interior de las murallas durante el periodo bajomedieval.
La Baja Edad Media sale a relucir en la Alczaba de Badajoz.
Aunque existe documentación sobre esta época en Badajoz, hasta el momento apenas se sabía nada del hábitat, la vida y las gentes que ocupaban este territorio. En la Alcazaba nunca se habían encontrado restos arquitectónicos bajomedievales y, por lo tanto, se disponía de poca información de este periodo histórico. Pero esto ha ido cambiando desde que comenzó la primera fase las obras de rehabilitación y consolidación de este espacio, que abarcan de la Puerta de Carros a la Puerta del Alpéndiz.
Cuando comenzaron las labores de excavación en las zonas a las que ha afectado la zanca que se hizo para drenar el agua de ese muro, empezaron a aparecer diversas construcciones de los siglos XIV y XV. Son en su mayoría talleres y áreas de servicios técnicos que atendían las necesidades de la guarnición que vigilaba la Alcazaba, aunque no se descarta que algunas se utilizasen como viviendas. La clave en esta afirmación está en que en uno de estos habitáculos había diversas herramientas de hierro.
Estos espacios, que discurren de forma paralela al recinto perimetral y están separados unos tres metros del muro, han surgido al excavar entre tres metros y medio y cuatro metros y medio bajo el suelo. De esto se deduce, según explica Fernando Valdés, arqueólogo de la empresa Alamut que junto con la empresa Tera dirige estas actuaciones, que la muralla en esta época seguía muy viva. «La legislación militar en estas épocas prohibía que las construcciones estuviesen pegadas a la muralla para evitar que si aquellas se incendiban el fuego perjudicase a la fortaleza. Al mismo tiempo, se conseguía que la guarnición pudiera moverse al pie del muro», explica Valdés. Junto a estas edificaciones también se está desenterrando el sistema de alcantarillado que usaban estos espacios.
Se ha descubierto que la Alcazaba tenía una sola coracha.
Pero éste no ha sido el único hallazgo. Las tareas que está desarrollando el equipo de arqueología han permitido saber que este recinto amurallado tenía una sola coracha y no dos como se pensaba en un principio. De hecho, en la parte norte del enclave han aparecido las escaleras por las que se accedía a ella. Se trata de un muro que salía de la propia Alcazaba y se prolongaba hasta el río. Desde este lugar vigilaba y se movía la guarnición para que nadie pudiese atacar mientras los ciudadanos recogían agua. De esta manera se aislaba el área inmediata garantizando el suministro de agua y la defensa de la zona.
«La coracha se cortó cuando se hizo la carretera de circunvalación, en el siglo XIX. No quedaba nada más que el arranque, pero al hacer los trabajos de excavación ha salido la escalera que conectaba con el muro. De eso no sabíamos nada. Se decía que la Alcazaba de Badajoz tenía dos corachas y ahora estamos convencidos de que solo tenía una», asevera el arqueólogo.
Estos nuevos elementos, así como los que se encontraron en su día -la puerta y la escalera almohade o las numerosas inscripciones árabes y grafitos, (algunos datan del año 1627), que han aparecido inscritos en la muralla-, tienen que ser excavados del todo para posteriormente realizar el estudio arqueológico correspondiente. El problema aparece cuando se habla de números. El presupuesto destinado a este fin es muy limitado y cuando se hizo el proyecto de rehabilitación de este enclave histórico nadie valoró que podía salir a la luz tal cantidad de restos arqueológicos y un yacimiento de esta magnitud. Ha superado las previsiones iniciales y ahora no hay apenas recursos para afrontar los gastos que supone una excavación sistemática, el seguimiento de los hallazgos así como un análisis profundo de los mismos.
Por este motivo, de momento, ya se ha dado la orden de no excavar en ningún área que no afecte directamente al proyecto. Mientras tanto, los arqueólogos seguirán presentes en la obra, realizando el seguimiento arqueológico pertinente, estudiando e investigando. «La arqueología no es un accidente, hay que tomársela en serio. No hay que olvidar que Badajoz es uno de los yacimientos medievales e incluso prehistóricos más importantes de Extremadura. Nadie había considerado que el yacimiento de la Alcazaba es una cosa diferente al propio recinto y que es más grande que éste. Nuestra obligación no solo es excavar, sino documentar y controlar que el resto de la obra no dañe la información histórica contenida en el monumento», apunta Valdés.
Así, manifiesta el arqueólogo, habrá que esperar a ver qué plantean el Ayuntamiento de Badajoz y la Junta de Extremadura, las otras dos instituciones que, junto al antiguo Ministerio de la Vivienda, ahora Secretaría de Estado de la Vivienda dentro del Ministerio de Fomento, firmaron un convenio para llevar a cabo esta intervención. Esta primera fase de la obra está financiada íntegramente con fondos estatales.
No hay que olvidar que gracias a los trabajos de excavación que se están realizando en esta fortificación, hoy los vecinos de este espacio tan emblemático pueden conocer un poco mejor la historia de este recinto y, en consecuencia, de su ciudad. Las labores arqueológicas arrojan más datos de la Alcazaba, e incluso en algunos casos, están permitiendo que ella misma redefina y escriba de nuevo su historia. Hoy mejor que nunca se sabe que la Alcazaba tiene un gran pasado, pero también mucho futuro.
(Fuente: Diario Hoy)