14 de febrero de 2013

Recuperan piezas feno-púnicas en el yacimiento íbero de Carmoxen (Valencia)

La Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos descubrió en el campo de trabajo de Moixent tres piezas de adscripción feno-púnica con dataciones que fluctúan entre los siglos IV y III a. de C. El ánfora restaurada estaba destinada a contener salazones u otros productos como aceite y vino.
José Aparicio junto al ánfora recuperada. Foto: Diputación de Valencia.
La actividad investigadora de la Diputación Provincial de Valencia, que comenzó oficialmente el año 1927, continua sin interrupción actualmente, tanto desde el Museo de Prehistoria como de su Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos –SEAV-, estudiando científicamente los yacimientos arqueológicos valencianos, tras los trabajos de excavación correspondientes, así como los materiales que se obtienen en los mismos y que en realidad son los documentos que permiten la realización de los estudios.

Dichos materiales, además del estudio, exigen trabajos previos para su limpieza, dado que aparecen generalmente en el subsuelo cubiertos de tierra y, generalmente, con adherencias calcíticas que llevan las aguas al disolver las rocas y tierras calcáreas tan abundantes en nuestra Comunidad), consolidación y restauración subsiguiente.


Los frutos de Carmoxen

Los últimos trabajos se han realizado sobre materiales procedentes de las excavaciones de la Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos en la ciudad ibérica de Carmoxen, en término de Moixent, en cuyo término municipal la dirección de la SEAV realizó la mayor parte de los trabajos que permitieron a La Bastida, el gran poblado ibérico destruido en el siglo IV antes de Cristo, convertirse en el gran museo arqueológico y lección permanente de Historia que es hoy.

Carmoxen, cuyo cementerio –necrópolis- ibérico ha proporcionado singulares materiales de la Etapa Orientalizante de la Escultura Ibérica, que aporta datos de primerísima mano para suponer la destrucción masiva de monumentos funerarios a través de la primera revolución social que registra nuestra historia, debe registrar también en su urbanismo rastros de dicho movimiento y, también y necesariamente, la evolución cronológico-cultural obtenida en la necrópolis.

Las excavaciones realizadas por la SEAV en esta ciudad así lo han constatado y las excavaciones del año pasado pusieron al descubierto tramas urbanas de dos ciudades superpuestas y la posibilidad de una tercera más profunda.

Los materiales también confirman las cronologías de la necrópolis pero, además, permiten recuperar singulares materiales arqueológicos, siendo, lo más espectacular, el hallazgo de tres ánforas de adscripción feno-púnicas con dataciones ahora en estudio pero que fluctúan entre los siglos IV y III a.C.

Primera ánfora restaurada

Una de las tres piezas ha sido restaurada hábilmente por el equipo que colabora con la SEAV, formado por Miquel Herrero Cortell, Clara Zanón Pastor, Nemesio Jiménez Jiménez y Laura Egido Alcaide, con estudios suficientes en la materia, titulación adecuada y la especialización precisa.

La pieza ahora restaurada y recompuesta es un ánfora destinada probablemente a contener salazones y se corresponde con la tipología T.8.2.1.1 de J. Ramón, aunque pudo contener otros productos como vino o aceite. Se encontró completa aunque agrietada por el peso de las tierras, lo que ha ocasionado un buen esfuerzo para eliminar sales y carbonatos para permitir su perfecto ajuste. Tiene forma cilíndrica con base apuntada y ensanchamiento en la parte próxima a ella -su tercio inferior- y dos asas de forma semicircular cerca del borde alargado y ligeramente exvasado al exterior.

Las excavaciones del SEAV

Las excavaciones arqueológicas que el SEAV de la Diputación de Valencia viene realizando en la ciudad ibérica de Carmoxen, situada en el término de Moixent (Valencia), dieron nuevos frutos en la campaña de 2012 en que se encontraron las primeras muestras de su trama urbana.

Desde principios de siglo es conocido este paraje por haberse encontrado en él uno de los más famosos tesoros de plata de época bárquida y, desde principios de los años setenta por las esculturas en piedra de época orientalizante, siglos VI y V antes de Cristo, que realizó la dirección del SEAV de la Diputación Provincial.

En esta necrópolis se enterraron los más pudientes habitantes del Castellaret, de ahí el interés de la Diputación de Valencia por adquirir el poblado y la necrópolis por ser uno de los conjuntos más importantes del mundo ibérico.

Hasta el momento no había sido posible su localización. La excavación en profundidad y en extensión había permitido recoger ingentes cantidades de cerámica ibérica y de importación griega desde el siglo VI al I antes de Cristo, pero entre tierras probablemente deslizadas por la ladera.

El primer recinto amurallado

En esta campaña se ha encontrado, ya, el primer recinto murado, con tres lienzos de piedra en seco en el primer nivel, uno de los cuales forma medianera con un segundo recinto.

Con más de un metro de alzada el zócalo, el resto se levantaba hasta la techumbre con adobes, con restos claros de los mismos. Se ha datado en el siglo III-II antes de Cristo.

Un tercer nivel contiene una nueva trama urbana, bajo la primera naturalmente, datada provisionalmente en los siglos IV y V. Dos ánforas de adscripción greco-púnicas, más cerámicas ática de figuras rojas y negras nos remiten a los siglos IV y V.

(Fuente: Diputación de Valencia)

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