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2 de octubre de 2012

Un estudio relaciona el tesoro del Carambolo con sacrificios rituales fenicios

Las placas y frontiles de oro de 24 kilates pertenecerían a un "ajuar litúrgico utilizado para la procesión presacrifical de un toro y una vaca" a los dioses fenicios Baal y Astarté.
Tesoro del Carambolo, descubierto en Camas (Sevilla) en 1958.
Un reciente estudio elaborador por los prestigiosos arqueólogos Fernando Amores y José Luis Escacena defiende la hipótesis de que el famoso tesoro del Carambolo, descubierto en 1958 en Camas y formado por 21 piezas de oro de 24 kilates, fue un ajuar que engalanaba a un sacerdote y a dos bóvidos destinados a ser inmolados en honor de los antiguos dioses fenicios Baal y Astarté.

El tesoro del Carambolo, como es sabido, fue descubierto en 1958 en el cerro homónimo de Camas, en el marco del hallazgo de los vestigios arquitectónicos de un antiguo santuario que los expertos atribuyen a una población de influencia fenicia. La localización de una figura atribuida a la diosa fenicia Astarté, en ese sentido, sostiene la tesis tradicional de que el santuario estaba dedicado expresamente a esta divinidad, toda vez que la antigüedad de las 21 piezas de oro labradas al estilo oriental que conforman el tesoro del Carambolo se remontaría a los siglos VII y VIII antes de Cristo.

EL MOTIVO DEL TESORO
Pues bien, los arqueólogos sevillanos Fernando Amores y José Luis Escacena han elaborado un nuevo estudio, titulado 'Revestidos como Dios manda. El tesoro del Carambolo como ajuar de consagración', al objeto de profundizar en el papel que este fabuloso ajuar jugaba en el mencionado santuario de influencia fenicia. El objeto del estudio no es otro que esclarecer "quienes y para qué" poseían y utilizaban este ajuar áureo, según expone los arqueólogos Amores y José Luis Escacena en este documento publicado en la revista de prehistoria y arqueología de la Universidad de Sevilla y recogido por Europa Press.

Este estudio rememora que Juan de Mata Carriazo, el primer arqueólogo en investigar el yacimiento del Carambolo y el propio tesoro, sostuvo en su momento que "las joyas pertenecerían al ajuar de un monarca tartésico", aunque Amores y Escacena avisan de que la asunción de esta hipótesis obliga a pensar en un "Argantonio gigantesco" en el que encajasen las diferentes piezas del ajuar, en referencia al mítico monarca tartésico citado en los antiguos textos históricos. En ese sentido, Amores y Escacena recuperan una idea ya defendida por ellos mismos unos diez años atrás y sostienen que el tesoro del Carambolo no es otra cosa que "un ajuar litúrgico destinado por la comunidad fenicia a los sacrificios llevados a cabo en honor de sus principales dioses". "El conjunto incluiría el atuendo sacerdotal, más los atalajes de sendos bóvidos ofrecidos a Baal y a su compañera Astarté", señala el informe.

"AJUAR LITÚRGICO"
De tal manera, estos dos arqueólogos exponen que "el lote de joyas supone el ajuar litúrgico utilizado para la procesión presacrifical de un toro y una vaca inmolados, respectivamente, para Baal y Astarté". Para defender esta idea, que recupera y "matiza" la propuesta ya esgrimida por ambos en 2003, Amores y Escacena argumentan toda una serie de textos históricos que prueban que "durante la Antigüedad, la dedicación de primicias a los dioses que consistían en sacrificios de animales iban normalmente precedidas de la correspondiente procesión", toda vez que "las costumbres religiosas (...) requerían la vestimenta adecuada para la ocasión. De ahí que los animales se engalanaran convenientemente antes de ser presentados a la divinidad".

Amores y Escacena abundan en esta tesis con el argumento de que "para la época tartésica, algunos toros representados sobre vasijas llevan esta prenda u otra parecida que cuelga de la espalda del animal", en referencia a una banda ancha o cincha posada sobre el lomo del animal y que cae por sus flancos. Como ejemplo, citan los arqueólogos "una escena de decoración vascular" procedente de un yacimiento de Marchena, porque esta escena muestra "un bóvido pintado al estilo de las cerámicas orientalizantes del ámbito tartésico" y el animal en cuestión "aparece recorrido verticalmente por una especie de paño de bordes festoneados".

EL PAPEL DE LAS PLACAS
Además, citan un texto del poeta Prudencio que describe un toro engalanado para una ceremonia con "los flancos cubiertos entre guirnaldas entretejidas y los cuernos envainados", pues tal testimonio probaría "el posible papel de las placas rectangulares" del tesoro, que descansarían sobre "bandas" colocadas a su vez sobre la piel del animal. Las piezas que Juan de Mata Carriazo identificaba como 'pectorales' del ajuar de un jerarca o gran sacerdote, de otro lado, corresponderían a frontiles que adornarían la "testuz" de los bóvidos, con lo que la hipótesis de Amores y Escacena sostiene que "el sacerdote" del ritual "luce el collar y los brazaletes" del tesoro en sus bíceps "mientras que la vaca aparece engalanada con el juego de frontil y placas que dispone de rosetas y el toro con el que carece de ellas.

"El ajuar que engalanaba a la hembra sería el que muestra de forma insistente la roseta, representación gráfica de la hierofanía de la diosa madre e icono de Astarté (...) y, por exclusión, el otro lote revestiría al macho consagrado a Baal, lo que encajaría con este dios si las medias esferas constituyesen alusiones solares". "Rosetas y semiesferas están presentes, en fin, en los brazaletes, prenda reservada al clero encargado de llevar a cabo el sacrificio", resumen Amores y Escacena en este documento. Finalmente, los arqueólogos mencionan la oposición de la profesora de la Universidad de Sevilla María Luisa de la Bandera a la idea de que el tesoro fuese usado para adornar bóvidos bajo la premisa de que "el oro era un metal de uso exclusivo para los dioses".

Y es que, "al recibir el ajuar litúrgico sobre sus cuerpos, el dogma de la época sostendría que los animales experimentaban una transustanciación de su condición carnal, proceso por el que se convertían en la propia divinidad", defienden finalmente Fernando Amores y José Luis Escacena
.
(Fuente: Europa Press / La Vanguardia)

11 de abril de 2016

Descubren un betilo tartésico en el yacimiento de Escacena del Campo (Huelva)

El Museo de Huelva ha incorporado a sus fondos un betilo del yacimiento arqueológico de Tejada la Vieja en Escacena del Campo, un hallazgo que se produjo en diciembre con motivo de la intervención que el grupo de investigación 'Vrbanitas. Arqueología y Patrimonio (HUM 132)', está llevando a cabo en el enclave arqueológico con la colaboración del Ayuntamiento de Escacena del Campo. 
El betilo pertenece al periodo tartésico turdetano (S. VIII-IV a.C).
Según ha informado la Junta en una nota, tras un estudio preliminar y una intervención de limpieza, el betilo ha sido entregado al Museo Provincial de Huelva por el catedrático de Arqueología, Juan M. Campos, y la directora del proyecto, Clara Toscano, en presencia de la delegada territorial de Cultura, Turismo y Deporte, Carmen Solana, y el director del espacio museístico, Pablo Guisande. 

El descubrimiento tuvo lugar como consecuencia de una limpieza superficial encaminada a la consolidación de las estructuras del yacimiento, lo que, según la Junta, confirma el enorme potencial del mismo, parcialmente excavado en diversas campañas desde 1975 y cuyos materiales se encuentran en los fondos de este museo. Estos forman parte, junto con el nuevo betilo, de una exposición temporal dedicada a los yacimientos arqueológicos de Tejada la Vieja (Escacena del Campo) y Tejada la Nueva (Paterna del Campo y Escacena del Campo).

EXPOSICIÓN EN MAYO
La presentación de la pieza y la exposición se llevará a cabo en el museo en mayo. La muestra tendrá como objetivos exponer por primera vez las piezas procedentes de las diferentes campañas y la puesta en valor de dos importantes enclaves de la provincia, que pese a pertenecer a diferentes épocas, tienen como nexo de unión la ocupación del segundo como consecuencia del abandono del primero. En concreto, Tejada La Vieja pertenece al periodo tartésico-turdetano (S. VIII- IV a C.) y Tejada la Nueva desde al período púnico (S. IV a.C.) hasta época medieval según las diferentes fases constructivas de su muralla, que llega hasta época almohade. 

El yacimiento arqueológico de Tejada la Vieja está inscrito con la categoría de Zona Arqueológica en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural desde 2007. La primera intervención tuvo lugar en 1975 por el profesor Antonio Blanco. La gestión del yacimiento y las excavaciones realizadas desde 1983 han correspondido a la Diputación Provincial. Actualmente, gracias a la firma de un convenio, ha sido cedida a la Universidad de Huelva la gestión, conservación y mantenimiento del mismo. En esta línea, el yacimiento de Tejada la Vieja es un asentamiento amurallado ubicado en un cerro. Esta localización respondería a la producción y distribución del mineral, ya que se controlaba el camino entre las minas de Riotinto y Aznalcóllar. 

OCUPACIÓN
La ocupación del sitio tiene lugar entre finales del siglo IX y principios del VIII a.C., relacionada directamente con los contactos que tiene la población autóctona con los fenicios. Por otra parte, la ciudad de Tejada la Nueva se identifica con la ciudad romana de Ituci. Tras el abandono de su homónima por la decadencia del comercio mineral, la población se traslada hacia un lugar con mejores condiciones para las prácticas agropecuarias y con mejor ubicación. Posteriormente, Tejada la Nueva también fue abandonada, quedando en la actualidad las ruinas de un recinto amurallado almohade como muestra de su ocupación en la Edad Media.

En los alrededores de este enclave se han descubierto numerosos vestigios arqueológicos, entre los que destaca un sarcófago de plomo y restos de una vivienda romana con mosaicos, conservados en el Museo de Huelva. Asimismo, destaca el repertorio numismático con leyenda púnica y romana, muestra que también se expondrá en mayo.
(Fuente: 20 Minutos / Europa Press)

21 de mayo de 2013

Astrofísicos y arqueólogos confirman que seis santuarios fenicios del sur peninsular rindieron culto a la diosa Astarté

Astrónomos del Instituto de Astrofísica de Canarias y arqueólogos de la Universidad de Sevilla han constatado que seis santuarios protohistóricos del sur de la Península presentan una misma orientación -hacia un acimut de 55 grados- lo que parece coincidir con la puesta de Venus y supone un posible indicio del culto a la diosa fenicia Astarté. 
Representación de la diosa fenicia Astarté
encontrada en el yacimiento de El Carambolo (Sevilla).
El estudio "Arqueología del cielo. Orientaciones astronómicas en edificios protohistóricos del sur de la Península Ibérica" ha sido realizado por el astrónomo César Esteban y el catedrático de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla José Luis Escacena, que han analizado seis santuarios.

  • El estudio se refiere en concreto a los yacimientos sevillanos de Coria del Río, El Carambolo, Satillo, Mesa de Setefilla , Tejada la Vieja (Huelva) y El Oral (Alicante). Es la primera investigación de este tipo que se realiza sobre edificios de la edad del Hierro Antiguo en este área geográfica.
El estudio se basa en la medida precisa de las orientaciones definidas por los edificios y el análisis del horizonte que les rodea, y que revela claros vínculos astronómicos, pues tampoco puede descartarse su posible relación con la salida y puesta del sol en los solsticios, lo que sugeriría además el culto al dios fenicio Baal, pareja masculina de Astarté.

César Esteban explica en una entrevista que los santuarios estudiados proceden de la época tartésica, que se extiende aproximadamente desde el mil hasta el 500 antes de Cristo, cuando se extendió en la mitad sur de la Península una cultura basada en los contactos entre la población autóctona de la zona y colonizadores fenicios.

Enclaves tartésicos de origen fenicio

Los fenicios fundaron Cádiz, la ciudad más antigua de Europa occidental, y otras colonias en el litoral atlántico y mediterráneo peninsular, aunque José Luis Escacena y otros arqueólogos piensan que también llegaron a establecerse en el interior y que incluso Sevilla y otros enclaves tartésicos pudieron realmente tener un origen fenicio.

Algunos yacimientos son muy conocidos, como el del Carambolo, situado en un cerro cerca del Guadalquivir, además del de Coria del Río y el Saltillo en Carmona, edificados entre el siglo IX y el VI antes de Cristo.

Para sorpresa de los investigadores, al estudiar los santuarios se encontraron con que estos tres compartían exactamente la misma orientación: hacia un acimut de 55 grados, y teniendo también en común dos de ellos altares con forma de piel de toro.

Para el arqueólogo José Luis Escacena, este altar podría estar relacionado con el culto al dios fenicio Baal, al que a veces se representa como un toro.

Posteriormente César Esteban midió la orientación de otro santuario al sur de Alicante, El Oral, que es de época ibérica -siglo V antes de Cristo- y que además de contar con un altar similar, también presenta la misma orientación de 55 grados.

Coincidencias

Estas coincidencias despertaron el interés de los investigadores por averiguar si había algún fenómeno astronómico relacionado con esta orientación, pues el que estos cuatro santuarios coincidan en esta cuestión sugiere que este hecho pudo ser un elemento esencial en el diseño y construcción de los templos.

Posteriormente los investigadores se percataron que el acimut de 55 grados podría coincidir, hacia el oeste, con la puesta de Venus en su posición más al sur, en coincidencia con los puntos extremos que alcanza este planeta en su ciclo de ocho años.

El astrónomo recuerda que los dioses principales del panteón fenicio son Baal y Astarté, y que mientras el primero es un dios masculino eminentemente solar, esta última es una deidad femenina identificada con Venus.

De hecho, según relatan los historiadores griegos y romanos de la antigüedad, en la costa sur de España había templos dedicados a una diosa relacionable con Astarté y con el citado planeta.

"En este contexto, merece recordarse que en el cerro de El Carambolo se encontró precisamente una estatua sedente dedicada a esta divinidad", explica César Esteban.

Los investigadores quieren proseguir el estudio de las orientaciones en otros yacimientos similares porque, precisa el astrónomo, la orientación astronómica, cuando presenta regularidades estadísticamente significativas, deja de ser algo subjetivo y es un hecho constatable que ayudan a conocer cómo las antiguas sociedades organizaban sus espacios sagrados, su calendario y festividades.

(Fuente: El DÍa / EFE / Ana Santana)

22 de mayo de 2020

Un proyecto estudiará los orígenes de la ciudad de Itálica

El Proyecto 'Colonia Aelia Augusta Itálica' está dirigido por los catedráticos de Arqueología y de Prehistoria José Beltrán Fortes y José Luis Escacena Carrasco, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla.
El año pasado se registraron en Itálica más de 24.000 visitas de escolares.
La Universidad de Sevilla ha puesto en marcha el proyecto ‘Colonia Aelia Augusta Itálica’, que pretende investigar el desarrollo urbano de la ciudad romana desde sus inicios hasta su abandono en la Edad Media, en el sector correspondiente al núcleo originario italicense, situado bajo el actual pueblo de Santiponce.

De este modo, abordará el estudio de la evolución del yacimiento desde el siglo V a.C. hasta la Tardoantigüedad (siglos IV-VI d.C.), con especial incidencia en época romana y en relación con las características paleotopográficas y paleoambientales, según ha informado la dirección del conjunto arqueológico en un comunicado.

El Proyecto ‘Colonia Aelia Augusta Itálica’ está dirigido por los catedráticos de Arqueología y de Prehistoria José Beltrán Fortes y José Luis Escacena Carrasco, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, e integra a un equipo formado por especialistas de diversas disciplinas (Historia, Arqueología, Geología, Paleontología, Paleobiología, Restauración y Conservación, etc.).


ESTUDIO DE LAS ORIENTACIONES ASTRONÓMICAS
Todos están vinculados tanto a la institución anterior como a la Universidad Pablo de Olavide, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico – IAPH y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entre otros organismos.

Uno de los objetivos del proyecto consiste en el estudio de las orientaciones astronómicas de los edificios de Itálica, entre los que sobresale el Traianeum, templo de culto imperial construido en época adrianea.

En este sentido, en 2019 ya se realizó la actividad Deus Sol Stat, Amanecer arqueoastronómico en la Itálica de Adriano, en la que se pudo comprobar empíricamente la orientación solsticial de dicho complejo cultual los días 21 de junio y 22 de diciembre, relativos al amanecer y a la puesta de sol, respectivamente.

COLONIA AELIA AUGUSTA ITÁLICA
El nombre del proyecto alude a que en el reinado de Trajano se inició la gran ampliación urbana hacia el norte (Nova urbs, lo que hoy se conoce como Conjunto Arqueológico de Itálica), cuyas obras terminaron bajo el mandato de Adriano.

Por solicitud popular de los italicenses, la ciudad cambió de estatuto jurídico, pasando a denominarse Colonia Aelia Augusta Itálica, en honor al propio emperador Adriano.

3 de enero de 2011

Unos investigadores proyectan la reconstrucción virtual del Carambolo en Camas (Sevilla)

  • La intención es recrear el santuario en el que se adoraba a la diosa fenicia Asterté · El equipo de expertos digitalizará todos los datos arqueológicos del yacimiento
Un equipo de investigadores y expertos agrupados en torno al equipo Antinoo de arqueología virtual, promovido por el departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, proyecta la "reconstrucción virtual" en formato digital del santuario fenicio en honor a la diosa Astarté que habría albergado la cima del cerro del Carambolo, enclavado en Camas y donde en 1958 fue descubierto el famoso tesoro asociado con la mítica cultura tartésica. 
Excavación en el Carambolo en 2002.

Los avances de este equipo de investigación han sido publicados por la revista digital Virtual Archaeology Review, creada con la colaboración de la Sociedad Española de Arqueología Virtual (SEAV). En concreto, en su volumen número uno de 2010, esta revista publicaba un informe elaborado por Ángeles Hernández-Barahona y José Luis Escacena y titulado A propósito de la 'anastylosis infográfica' del Carambolo. Diálogo teórico y metodológico sobre la arqueología virtual. 

Este informe, recogido por Europa Press, rememora cómo en 1958 las teorías científicas sobre el mito de Tartessos fueron revolucionadas a cuenta del hallazgo de un ajuar de 21 piezas de oro de 24 quilates en el cerro de Camas donde se alzaba la Sociedad de Tiro de Pichón. Este descubrimiento "casual", investigado por el arqueólogo Juan de Mata Carriazo, estuvo acompañado del hallazgo de "una realidad tangible", dado que las excavaciones arqueológicas asociadas a dicho descubrimiento sacaron a la superficie los vestigios de construcciones de adobe datadas en el siglo IX antes de Cristo. 

Gracias a esta "realidad arqueológica material", el tesoro del Carambolo y las ruinas, las diferentes interpretaciones de la antigua cultura identificada con el mundo tartésico evolucionaron hasta un extremo en el que, según este informe, los vestigios conservados en el cerro del Carambolo serían los restos de "un santuario consagrado" a la divinidad fenicia Astarté. Las diversas investigaciones, como recogen Hernández-Barahona y Escacena, han revelado que el conjunto monumental de la cima de este cerro sufrió "cinco fases constructivas de importancia y multitud de reformas menores", ya que actualmente las antiguas construcciones de adobe de este santuario fenicio están cubiertas por una losa de hormigón para su mejor conservación. 

Desde hace 11 años este cerro pertenece al grupo promotor inmobiliario Gabriel Rojas, que había proyectado en estos suelos un hotel de 150 habitaciones que integraría las ruinas del santuario mediante un centro de interpretación. Las sucesivas restricciones impuestas por la Consejería de Cultura para la conservación del yacimiento han ido estrangulando las opciones de los promotores, que en 2009 ofertaron al Gobierno andaluz la adquisición de estos terrenos. 

En el citado informe se detalla la creación de un grupo de trabajo que tiene como objetivo "desarrollar una hipótesis virtual del yacimiento" gracias a las nuevas tecnologías y a las fuentes documentales. "La reconstrucción virtual de lo que en su día fuera el Carambolo se ofrece, efectivamente, como la mejor solución a corto plazo para una exposición didáctica del conjunto", destaca el estudio que, no obstante, reconoce los "problemas" de la tarea debido a las cimentaciones a las que ha quedado reducido el templo y a "la escasez de documentación histórica que permita levantamientos en alzado de los edificios". No obstante, este equipo de arqueología virtual aspira a elaborar "una hipótesis verosímil sobre lo que pudo ser el complejo". 

La hipótesis sobre la que se trabaja es la reproducción del santuario gracias a "paralelismos formales" o "estructuras semejantes" que han sobrevivido a través de ruinas o de imágenes como legado de las culturas semitas del próximo Oriente, pues el yacimiento en cuestión "obedece más a la tradición constructiva fenicia que a la tartésica de finales de la Edad del Bronce". 

Cuando la revista Virtual Archaeology Review publicaba este informe, dicho equipo había resuelto la "hipótesis de reconstrucción arqueológica" y afrontaba la digitalización de los datos para comenzar con "su posterior tratamiento y posproducción".

8 de agosto de 2016

Un estudio cerámico refuerza la tesis de que Tartessos fue cultura fenicia

Las similitudes de la decoración de la cerámica tartésica hallada en el yacimiento del Carambolo (Sevilla) con la de otros elementos materiales fenicios refuerza la tesis de que, en realidad, Tartessos no fue sino parte de la colonización fenicia del suroeste peninsular, según el arqueólogo Manuel Casado.
Parte del Tesoro del Carambolo, hallado hace 60 años . FOTO: EFE
Casado, cuyo estudio "La cerámica de decoración geométrica del Carambolo" ha sido publicado por la Universidad de Sevilla, ha dicho que los cientos de piezas de restos cerámicos que han sido halladas en ese yacimiento sevillano "refuerzan la idea de que el componente fenicio en el fenómeno tartésico es preeminente".

Según Casado, el estudio comparado de la cerámica denominada "de tipo Carambolo" con la de otros yacimientos fenicios del sur de la Península de hasta 2.900 años de antigüedad pone de manifiesto la semejanza simbólica de los motivos geométricos y zoomorfos, y de la representación de estrellas y motivos botánicos, entre otros elementos decorativos.

SANTUARIOS A DEIDADES FENICIAS
El arqueólogo ha explicado que la cuestión simbólica y religiosa -el yacimiento del Carambolo fue un santuario dedicado al dios Baal y la diosa Astarté, una de las principales deidades fenicias- es crucial para determinar si Tartessos existió de manera independiente a los asentamientos fenicios.

"Las cuestiones materiales y tecnológicas, como es la cerámica, se traspasan con facilidad de una etnia a otra; por ejemplo, si un arqueólogo del futuro tratara de adivinar quién vive en mi casa, concluiría que en mi casa vive un sueco porque todos los muebles son de Ikea; pero hay dos elementos que son menos permeables, la religión y la lengua", ha explicado.

Las similitudes entre la cerámica del Carambolo y la de otros yacimientos fenicios es importante porque, según Casado, "El Carambolo, además de un santuario, es un yacimiento crucial en la historiografía de Tartessos, y ha aportado la base para interpretar ese fenómeno" desde que se halló el tesoro que lleva el nombre de ese lugar en 1958 y seguidamente fue excavado por Juan de Mata Carriazo.

DESDIBUJANDO EL MITO DE "TARTESSOS"
Según Casado, ante el hallazgo de aquel fabuloso tesoro labrado en oro nadie dudó de la existencia de Tartessos, pero investigaciones posteriores desdibujan el "mito de Tartessos" y aproximan el yacimiento del Carambolo al mundo fenicio, como las últimas excavaciones efectuadas allí entre 2002 y 2005 por Álvaro Fernández y Araceli Rodríguez.

Esas excavaciones confirmaban las tesis de los arqueólogos José Luis Escacena y María Belén, expresadas a finales de los años noventa y que supusieron una relectura de los materiales extraídos por Carriazo para concluir con "un cambio de paradigma" interpretativo del fenómeno tartésico, al considerarlo como una parte más de la gran colonización fenicia del sur de la Península.

Entre esos materiales, el arqueólogo ha mencionado la estatuilla de la diosa Astarté -deidad fenicia- que se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla y que lleva una inscripción fenicia en la peana que permite interpretarla como una ofrenda religiosa.

Casado ha mencionado que, de hecho, entre el siglo IX y VI antes de Cristo, los asentamientos en la costa del sur de España se consideran fenicios sin duda y los del interior "se han reservado a Tartessos".


MITO LITERAR
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"Tartessos es un término literario y nace como un mito, por las alusiones de la literatura griega que lo sitúa en el fin del mundo, donde se colocan los mitos; y en su búsqueda ha habido un elemento sentimental y los arqueólogos hemos ido identificando una serie de materiales con esa idea", según Casado.

Para el arqueólogo, que ahora existan "dos posicionamientos" sobre la existencia de Tartessos como tal reino independiente permite que "se esté viviendo un momento maravilloso por el repunte del debate", si bien ha considerado que la posición que no acepta al mítico reino como tal, sino como un episodio más del gran asentamiento fenicio, es aún minoritaria entre los arqueólogos.

(Fuente: EFE)

25 de enero de 2011

El templo del Carambolo ‘renacerá’ en la cornisa del Aljarafe (Sevilla), en un cerro próximo a su ubicación original

Un proyecto prevé la reconstrucción del santuario. Será lo más fiel posible y en un cerro al lado del original.La idea tiene el respaldo de las administraciones.


Un bloque de un metro de hormigón tapó hace un lustro el yacimiento del cerro del Carambolo, tras varios años de reveladoras excavaciones arqueológicas, sepultando así toda posibilidad a los ciudadanos de conocer cómo era el lugar en el que se encontró el tesoro más conocido del pasado de Sevilla. Hasta ahora, cuando un grupo de expertos liderados por la Sociedad Española de Arqueología Virtual (SEAV) tiene el ambicioso objetivo de reconstruir el santuario en el que estaban las citadas joyas y en torno al que giraba esta devoción de los fenicios. Porque eran fenicios, tal y como desvelaron las últimas excavaciones arqueológicas en el yacimiento entre 2002 y 2004, y no tartésicos como se había creído hasta entonces.
Será de este modo un centro de interpretación que nada tendrá que ver con los construidos hasta el momento en nuestro entorno, ya que recreará lo más fielmente posible el templo de más de 3.000 metros cuadrados que empezó a nacer con pequeñas dimensiones en el siglo IX antes de Cristo y duró apenas dos siglos y medio. Es el momento de su máximo apogeo el que se reproducirá en un proyecto que pretende ir más allá de la experiencia de recorrer un museo y sumergir al visitante en un viaje al pasado con una atmósfera mágica.
Santuario de El Carambolo en el Cerro de Camas (Sevilla).
Será, como apunta Alfredo Grande, del SEAV en Sevilla, "una reconstrucción ex situ", es decir no exactamente en el cerro donde está, entre otras cosas porque pertenece al promotor Gabriel Rojas y la Consejería de Cultura no parece por ahora dispuesta a aceptar su oferta de compra, sino "en uno de los cabezos de al lado, también dentro de la cornisa del Aljarafe, de manera que sea el mismo paisaje que el original".
Pero también descarta una reconstrucción in situ porque "está condenada ya que enmascara los argumentos, prescinde de su entidad propia, crea extensiones superficiales con materiales nuevos...". Para agregar: "Haremos una representación histórica con el máximo nivel de realidad según lo que conocemos, por lo que este centro de interpretación no será un edificio moderno ni rompedor, y por tanto no va a perjudicar a la cornisa ni visualmente ni por sus materiales". La edificación, de una sola planta y un torreón, se creará con materiales contemporáneos pero ajustándose a los parámetros espaciales del monumento y a sus terminaciones de forma, color y textura. Con todo ello se recreará a escala 1:1 el santuario, no en el mismo sitio, pero sí cerca para que el lugar reúna las mismas condiciones paisajísticas.
El experto apunta que esta idea surgió a partir de la reconstrucción virtual que se hizo del santuario para la exposición organizada con motivo de la celebración en 2008 del 50 aniversario del hallazgo del tesoro de manera casual en este cerro. Todo ese trabajo se quiere aprovechar ahora con este centro de interpretación, que no tiene parangón en Andalucía "y tampoco en el resto de España y Europa porque aquí se podrán incorporar las últimas tecnologías en la materia".
Su compañera Ángeles Hernández-Barahona defiende este modelo por sus ventajas. "El público tiene mucha conciencia de lo que es el mundo romano, porque estamos rodeados, pero la protohistoria está muy desdibujada y realmente no hay una idea clara porque no es una etapa que se haya difundido de manera tan atractiva como otros periodos". En este sentido, expone que la idea es que el centro de interpretación no sólo explique el santuario, "sino que amplíe un poco el radio y dé una idea general de la protohistoria en esta parte baja del cauce del río Guadalquivir, ya que entonces era la desembocadura, porque la geografía también cambió mucho". De hecho, en la época la desembocadura estaba entre Coria del Río y Dos Hermanas, por lo que el Carambolo surgía en el último tramo antes del mar abierto y la cornisa era el primer punto de acceso fluvial.
Reconoce que en este caso es imposible plantear que la visita se haga al propio yacimiento "porque que el Carambolo es un galimatías con restos de hasta cinco edificios que se han ido superponiendo año tras año, por lo que es muy difícil de interpretar". Por eso se pretende hacer llegar de manera clara qué había ahí. Porque cuando se habla del Carambolo la mayoría de la gente sólo sabe que es un tesoro y de hecho muchos no conocen todavía que ya ni es tartésico, como estudiaron en el colegio.
El tesoro de El Carambolo.
Los investigadores que impulsan este proyecto están unidos en torno al grupo Antinoo de arqueología virtual, promovido por el departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla. José Luis Escacena, de dicho departamento, expone que "el proyecto trabaja en una idea similar a la Neocueva de Altamira, donde se reproduce fielmente cómo era la cueva y con todos sus detalles". El profesor, que se encargó del asesoramiento científico para el proyecto, reconoce que para hacerlo realidad, es necesario un equipo de arqueólogos, arquitectos, geógrafos, infógrafos y técnicos de gestión del patrimonio. "Entre todos tienen que limar hasta el último detalle y no sólo en el punto de vista histórico, sino en la manera de ofrecer esta reproducción al público, es decir, formularse preguntas como por dónde entra la gente y en qué estancias o qué materiales se utilizarán". De hecho, la construcción de la época era básicamente de adobe, lo que ahora se descarta por su poca durabilidad, pero se quiere que sí lo parezca.
"Estamos en una fase en la que el proyecto está vivo y abierto y eso permite pensar la mejor manera de hacerlo con los recursos con los que se cuente", agrega. Por ejemplo, no se descarta que se organicen en el templo "cosas por temporadas, es decir, los ritos de los fenicios que en la actualidad se asemejan a la Semana Santa o la colocación de belenes". Y es que considera que un proyecto de este tipo puede reflejar desde el detalle más ínfimo o quedarse en cuestiones elementales:"Si se colocan las tradicionales lámparas de aceite o se opta por una reconstrucción pero con luz eléctrica, si se queman vísceras de animales o se pone un hígado de plástico... Hay que mirar todos los detalles, cómo colocar cortinas, tejidos, decoración...".
De todas maneras, aclara: "Tampoco queremos ir tan al detalle porque se puede correr el riesgo de que se fuerce al visitante a eliminar la imaginación, y a nadie se le ocurre, por ejemplo, en Itálica montar una lucha de gladiadores o carreras de caballos para llevar al visitante a la antigua Roma". En eso coincide con los miembros del SEAV, que tienen claro que esto "no va a ser un parque temático, sino que busca profundizar en el conocimiento". De hecho, no hay que perder de vista que esta reconstrucción se hará siguiendo el resultado de años de investigación por los máximos especialistas, porque detrás de este proyecto y de la SEAV hay una veintena de universidades de toda España y grupos de investigación del máximo nivel.
Un triángulo que incluye a los dólmenes y a Itálica
El plan cuenta con el respaldo de la Diputación de Sevilla a través de Prodetur, ya que forma parte de un empeño por crear un producto turístico relacionado con la cultura en este entorno del área metropolitana. El centro de interpretación del Carambolo formará así parte de un triángulo en el que también se promocionarán como un recorrido completo por el pasado: desde el calcolítico de los dólmenes de Castilleja de Guzmán y Valencina de la Concepción hasta el Imperio Romano de Itálica en Santiponce. En estos momentos están también en la fase de conseguir financiación. No detallan el presupuesto pero aseguran que es "económicamente sostenible".
(Fuente: El Correo Web)