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13 de abril de 2023

Hallan el primer estrato arqueológico de la ciudad fenicia de Villajoyosa (Alicante)

Tenemos, así, el primer testimonio material de la colonia fenicia situada más al norte en la Península Ibérica, fundada en el s. VII a. C., a juzgar por las tumbas de Casetes.
El seguimiento arqueológico de la rehabilitación del nº 32 de la calle Fray Posidonio Mayor trajo consigo este descubrimiento de gran importancia para la arqueología vilera.

Hasta la fecha se conocía únicamente el mundo de los muertos, a través de los grandes cementerios de Casetes (desde la segunda mitad del s. VII a. C.) y Poble Nou (desde un siglo después).

Ambos han dado numerosas tumbas, algunas muy grandes y elaboradas, que reflejan una sociedad oriental enterrada con joyas, objetos metálicos, cerámicas y otros elementos traídos de Egipto, Canaán y otros lugares del Mediterráneo. Todo apuntaba, según el Servicio Municipal de Arqueología de la Vila Joiosa, a que la ciudad donde vivieron los propietarios de esas tumbas estaba en el cerro del casco antiguo.

La sorpresa se ha producido durante el seguimiento arqueológico de la rehabilitación del nº 32 de la calle Fray Posidonio Mayor, dirigido por Ana Martínez para la promotora a finales de 2022. Nunca antes un hallazgo tan modesto —un simple estrato conservado en una pequeña superficie— ha tenido tanta importancia en la arqueología vilera. Lo que lo hace especial es que solo contiene fragmentos de ánforas, platos de engobe rojo y cerámicas grises fenicio-púnicos del s. VI a. C. Los mismos que aparecen en las tumbas de Casetes. Por primera vez, le vemos la cara al mundo de los vivos que acabaron ocupando esos enterramientos.

Si en algún sitio tenían que aparecer restos de la ciudad fenicia, era precisamente bajo algún inmueble pegado a la muralla renacentista, como este. La explicación es muy sencilla: en 1301 se fundó y levantó Vilajoiosa al estilo de la conquista cristiana, con urbanismo en parrilla. Buscaban un terreno lo más plano posible, y trazaban calles paralelas que bajaban hacia el mar y otras perpendiculares a ellas. Nada que ver con las poblaciones islámicas, adaptadas a colinas, con calles tortuosas y empinadas, como Biar o Petrer. Pero Vilajoiosa era una vila nova, creada desde cero. No ocupaba una población islámica anterior, porque esta no existía. Solo quedaban las ruinas de Allon, abandonada 700 años atrás.

Para crear esa superficie plana, hubo que arrasar el centro del cerro y usar estas tierras para terraplenes de la muralla que rodeaba la nueva Vilajoiosa. En otras palabras, había que convertir un montículo en una gran explanada. Y al hacerlo, destruyeron los restos superpuestos de las ciudades anteriores en todo el centro del cerro: la fenicia, la ibera y la romana, levantadas una sobre otra durante 1300 años (desde el siglo VII a. C. al VI d. C.). Solo en los bordes de Vilajoiosa, justo cerca de sus murallas, aquellos estratos antiguos no se arrasaron, sino que se cubrieron y conservaron.

El estrato fenicio lo cortaron para levantar la muralla del río, pero una parte se conservó detrás de ella. Tenemos, así, el primer testimonio material de la colonia fenicia situada más al norte en la Península Ibérica, fundada en el s. VII a. C., a juzgar por las tumbas de Casetes. Su posición era estratégica, a una jornada de navegación de las ciudades fenicias de La Fonteta (Guardamar) al sur, e Ibiza al este.

Era, por tanto, escala en la ruta de navegación entre Gadir (Cádiz) y Canaán, como los fenicios llamaban a su país. Ello explica la riqueza y el exotismo de las piezas halladas en la Vila Joiosa, como los conocidos collares feniciopúnicos de oro, los amuletos de piedra de talco, los huevos de avestruz decorados o la cantimplora egipcia de Año Nuevo, entre muchas otras.

12 de junio de 2015

Descubren una "extraordinaria" necrópolis del S. VI a.C. con valiosos ajuares en Villajoyosa (Alicante)

La cronología de los enterramientos llegan hasta época tardoromana. Entre los ajuares se han encontrado huevos de avestruz decorados, anillos, pendientes y collares de oro, broches, tallas de alabastro, herramientas, armas, cerámicas, objetos de plata, lanzas de hierro, piezas de bronce, vidrios y monedas, entre otras piezas.
Se trata de uno de los espacios funerarios más relevantes excavados en la provincia de Alicante.
Las obras de una carretera en Villajoyosa (Alicante) han propiciado el hallazgo de un cementerio del siglo VI antes de Cristo con 150 tumbas, en las que se han encontrado numerosos objetos de valor de oro y plata.

Según ha informado el Ayuntamiento, esta "extraordinaria" necrópolis ha sido descubierta con motivo de la construcción de la conexión viaria entre la carretera de la ermita con la fábrica de Chocolates Valor, durante los últimos meses.



Huevo de avestruz decorado.
UN TESORO EXTRAORDINARIO
Entre los restos mortales se han encontrado huevos de avestruz decorados, anillos, pendientes y collares de oro, broches, tallas de alabastro, herramientas, armas, cerámicas, objetos de plata, lanzas de hierro, piezas de bronce, vidrios y monedas, entre otras piezas.

También se han descubierto enterramientos extraños, como el de un bebé en un ánfora o el de una hombre con una argolla al cuello.

El consistorio ha señalado que la excavación arqueológica se ha desarrollado desde el pasado enero "con extrema discreción dada la importancia de los hallazgos" ya que creen que se trata de uno de los espacios funerarios más relevantes excavados en la provincia de Alicante, el cual pertenece a la gran necrópolis de Casetes, de más de 700 metros de longitud.

Las labores han sido complejas porque las tumbas se cortaban unas a otras y se ha dado el caso de que en una superficie de cuatro metros cuadrados existían 5 tumbas superpuestas de diferentes épocas.



Tumba de época orientalizante.
INFLUENCIA FENICIA Y CARTAGINESA
Las tumbas más antiguas se fechan en el s. VI a. C., la llamada época Orientalizante, en la que la población indígena está bajo fuerte influencia fenicia y más tarde cartaginesa.

Entre ellas destacan dos cámaras rectangulares enlucidas y con bancos corridos en el fondo delimitando un crematorio que a la vez sirve de tumba.

Las tumbas de esta época han ofrecido ajuares de un interés excepcional como huevos completos de avestruz decorados; amuletos egiptizantes de piedra de talco (esteatita), como una hipopótama y un Ptah Pateco; un frasco de perfume de tipo egipcio tallado en alabastro (alabastrón); una plaquita de plata con inscripción fenicia; anillos, pendientes y pequeños collares de oro; y otras cerámicas feniciopúnicas como platos de pescado.
 

OTRAS TUMBAS DE ÉPOCA IBÉRICA
Otras tumbas se pueden fechar entre los siglos V y IV, ya en época Ibérica, entre ellas parte de un túmulo de piedra escalonado y otras numerosas tumbas que han arrojado piezas como un extraordinario 'guttus' (vaso cerámico para aceites perfumados) en forma de pato, cuchillos afalcatados, lanzas de hierro, copas griegas, broches para ropa (fíbulas) o broches de cinturón de bronce.

Del Ibérico final o época iberorromana han aparecido tumbas con las cenizas en vasos íberos llamados cálatos, con decoración pintada en rojo.

El yacimiento sigue muy activo en el Alto Imperio romano, con enterramientos en ollas y un bebé enterrado en un ánfora, así como superficies rectangulares donde se queman y se entierran los huesos del difunto, junto a finas cerámicas y numerosos frascos de perfume de vidrio romanos, algunos de ellos perfectamente conservados, así como monedas y otros objetos.

A partir del siglo II después de Cristo y durante la época tardorromana hay una decena de tumbas de inhumación, en las que los difuntos ya no se queman.

Enterramiento múltiple.

TUMBAS INSÓLITAS
Algunas de ellas son insólitas, como los restos de un individuo que apareció con una argolla de hierro alrededor del cuello; y otras en las que se ve claramente que la fosa se fue abriendo para reutilizarla, puesto que dentro aparecen una mujer con un niño y a los pies los restos recogidos de dos individuos más, que se habían amontonado en un extremo para hacer sitio a aquellos.


TRES CALZADAS
Otro de los hallazgos más importantes son tres calzadas: una de ellas, la principal, repavimentada en la segunda mitad del siglo I de nuestra Era, probablemente coincidiendo con la concesión del estatuto de municipium a la ciudad romana de Allon (Villajoyosa) por el emperador Vespasiano en 73/74 d.C. y con la construcción de las termas monumentales de la calle Canalejas.

Esta calzada se asienta sobre otra muy antigua, que conectaba el puerto y la ciudad antigua de Villajoyosa con los valles de Alcoy, mientras que los otros dos caminos son secundarios.

Restos de un cráneo con un hierro al cuello.

HORNO CERÁMICO
Por último, al oeste del camino se han excavado restos muy arrasados de un horno cerámico que pertenecía al cinturón industrial de época ibérica que rodeaba a la ciudad, a modo de los actuales polígonos industriales, y anteriormente documentado también en otras excavaciones.

La ingente cantidad de piezas bien conservadas y de altísimo interés pasa a enriquecer aún más los fondos de Vilamuseu, que posee una de las principales colecciones arqueológicas de la Comunitat Valenciana.

Dada la importancia del hallazgo, el ayuntamiento ha organizado visitas guiadas por los arqueólogos.
 

FUTURO DEL YACIMIENTO
Debajo del gran círculo central de la rotonda se va a conservar, bajo una capa de tierra muy espesa que impide su expolio, buena parte de la necrópolis y la calzada, que en un futuro se podrán excavar y conservar in situ.

De las tumbas más relevantes se han extraído algunos elementos constructivos de interés y se ha hecho fotogrametría que permitirá una futura recreación física o virtual en tres dimensiones. 

(Fuente: ABC / EFE) Fotos: LA MARINA PLAZA

20 de mayo de 2014

Descubren tres sepulturas íberas a la entrada del casco urbano de Villajoyosa (Alicante)

Los sondeos arqueológicos realizados por el servicio municipal de Arqueología para construcción del nuevo vial de acceso a Villajoyosa han permitido localizar tres sepulturas ibéricas de cremación junto con los restos de la calzada de entrada al núcleo urbano ibérico de La Vila.
Túmulo de la necrópolis de Les Casetes, que sería similar al encontrado recientemente. Foto: LA MARINA PLAZA.
Las tumbas están datadas entre los siglos VI a. C. y el IV a. C. y consisten en dos fosas rectangulares de esquinas redondeadas de orientación este-oeste junto a los restos de un túmulo (estructura rectangular que señalizaba las tumbas). Los iberos relacionaban la salida y puesta de sol con el nacimiento y la muerte y por esta razón enterraban a sus difuntos de forma sistemática siguiendo esta orientación.

RITUAL DE CREMACIÓN
Las tumbas siguen el ritual de cremación donde se quemaba al difunto en una pira funeraria y posteriormente se recogían sus restos y se depositaban en fosas como las localizadas.

Estos enterramientos se situaban a ambos lados de las vías de entrada a las ciudades íberas, en este caso los sondeos han sacado a la luz también varios tramos de la antigua calzada a la que estaban asociadas las tumbas.

Hasta el momento los trabajos han consistido en la localización y delimitación del yacimiento y su posterior cubrición para proteger los restos. En pocas semanas se iniciarán los trabajos de excavación propiamente dichos, en los que seguramente se sacarán a la luz nuevos enterramientos y se procederá a la excavación sistemática de los ya localizados.

Los trabajos de investigación del Museo durante 25 años han permitido conocer con bastante fiabilidad el tamaño de la ciudad íbera y luego romana que se encontraba en la actual Villajoyosa, los nuevos hallazgos confirman la importancia del asentamiento ampliando los límites de la urbe.

(Fuente: Diario Información)

17 de octubre de 2011

Recuperadas las armas de un guerreo íbero en Villajoyosa (Alicante)


Villajoyosa restaura un arma del siglo VI a. C., hallada en la tumba de un soldado de la élite ibérica primitiva

Más de 2.600 años han pasado para que las armas y los objetos más preciados de un guerrero íbero del siglo VI a. C., uno de los primeros de la sociedad ibérica que se asentó en La Vila Joiosa, vuelvan a cobrar valor. Han pasado de ser los instrumentos de defensa y de riqueza, que otorgaban estatus al caballero, a ser un tesoro arqueológico de la sociedad vilera y alicantina, tras un largo y laborioso proceso de restauración que comenzó hace una década con las excavaciones de la necrópolis de Casetes y que culmina ahora con la reconstrucción de algunas de las armas y objetos más antiguos hallados en los yacimientos vileros. 
El soliferrum ha sido restaurado siguiendo un largo y laborioso proceso.

Una de las piezas clave es un "soliferreum", una lanza de 1,80 metros de longitud que se construía de una sola pieza, y que los servicios arqueológicos han restaurado para devolverle su aspecto original. Al menos el que tenía cuando fue enterrada junto a los restos del caballero que la portó, pues está doblada y deformada, como era tradición hacer con los objetos que se introducían en las tumbas, "de modo que murieran con sus dueños legítimos y con el fin también de evitar expolios", según explicó el arqueólogo municipal, Antonio Espinosa, por lo que es habitual encontrar reliquias rotas e inutilizadas a conciencia. 


El "soliferreum" restaurado era armamento de un sólo uso. Se usaba antes del combate cuerpo a cuerpo, cuando el guerrero se iba aproximando a su enemigo, lo lanzaba con el propósito de atravesarlo y herirlo de muerte o, al menos, de inutilizar sus defensas, tratando de clavarlo en su escudo para obligarle a soltarlo por no poder maniobrar. 

Estado en que fue encontrado el soiliferrum.

La pieza se extrajo del yacimiento en la misma posición y ha permanecido en un entorno libre de humedad hasta su restauración. Varias de las reliquias se hallaron soldadas entre sí por la acción del tiempo, "en concreto el "soliferreum", un "pilum" (punta de lanza arrojadiza) y un magnífico broche de cinturón de guerrero de bronce, decorado con una lámina de plata repujada", explicó el edil de Patrimonio Histórico, Pepe Lloret. Esto ha jugado en favor de la conservación de una de ellas, gracias al fenómeno conocido como "pila seca", por el que, al unirse dos metales, se produce una corriente eléctrica que desvía o atrae más la corrosión hacia uno de ellos. En este caso, el "soliferreum" se ha "sacrificado" para conservar en perfecto estado el broche, que, de hecho, "será una de las 30 piezas clave del nuevo Museo de la Vila", indicó. 

Broche del cinturón del guerreo íbero.

Para separar las piezas entre sí ha sido necesario usar pequeños discos diamantados. A partir de ahí, un laborioso proceso de restauración las ha sacado de nuevo a la luz tras su largo reposo. Comienzan ahora una nueva vida, lejos de la del caballero, miembro de la clase social dominante y privilegiada que les dio valor entonces y del que siempre quedarán sus huellas. Prueba de ello es la misma empuñadura del "soliferreum" ahora rescatado, más deteriorada que el resto de la pieza, por las sales del sudor de la mano del guerrero, que la empuñó hace veintisiete siglos. 

(Fuente: Diario Información / B.García)