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23 de junio de 2016

Un terremoto dejó a los fenicios sin casa en el Cabezo del Estaño de Guardamar (Alicante)

La actividad sísmica debió producirse en el primer tercio del siglo VIII a.C. y motivaron que la población se desplazara hasta La Fonteta.
La excavación arqueológica la están llevando a cabo varios licenciados y alumnos del Máster de Arqueología de la Universidad de Alicante y de la Universidad de Murcia. FOTO: TONY SEVILLA.
Los arqueólogos que dirigen la nueva excavación en el yacimiento del Cabezo Pequeño del Estaño de Guardamar trabajan con la hipótesis de que durante el primer tercio del siglo VIII a.C. se registraron uno o varios terremotos que causaron numerosos destrozos y que motivaron que la población se desplazara hasta el yacimiento de La Fonteta, en la misma localidad.

Según explicó ayer el director del Museo Arqueológico de Guardamar, Antonio García, los indicios apuntan a que en un momento determinado las estructuras defensivas que bordeaban el poblado y ciertas casas se vinieron abajo, probablemente por la actividad sísmica. Aunque se pusieron refuerzos laterales, siguió habiendo problemas estructurales y algunas de las edificaciones se vinieron abajo. También hay que tener en cuenta la inestabilidad del suelo, formado principalmente por areniscas. Los investigadores creen que cuando empezaron a tener tantos problemas es posible que los pobladores dejaran la zona originaria para desarrollar actividades metalúrgicas y trasladaran sus casas a la otra zona. Ahora se ha encontrado una vivienda de planta circular ovalada con bancos de arcilla adosados a los muros y ánforas y vasos cerámicos que probablemente servirían para contener agua. A este respecto, no descartan la próxima aparición de hornos ligados a esa actividad con los metales.

La excavación arqueológica la están llevando a cabo varios licenciados y alumnos del Máster de Arqueología de la Universidad de Alicante y de la Universidad de Murcia, junto con voluntarios de Guardamar y de Torrevieja. El promotor de dichos trabajos es el Ayuntamiento de Guardamar, quien subvenciona los gastos de la actuación. Los trabajos arqueológicos se enmarcan en un proyecto conjunto entre la Universidad de Alicante y el Museo Arqueológico del municipio.

MURALLA DE CASAMATAS
La actividad se retomará en otoño y los restos encontrados se someterán a un proyecto de consolidación y restauración para preservar el yacimiento de cara a su posterior puesta en valor ligado al turismo cultural. El Cabezo Pequeño del Estaño es a día de hoy el único poblado con murallas de casamatas de origen fenicio en la península ibérica, con una cronología que se remonta al primer tercio del siglo VIII a.C., dentro de la fase arcaica de la colonización fenicia del territorio español.

25 de junio de 2013

Localizan un poblado amurallado del S. VII a.C. y una vasija fenicia junto a una ermita en Alcocebre (Castellón)

Confirman la localización de un poblado rodeado de una muralla que data de los siglos VI y VII antes de Cristo. En las excavaciones también se ha encontrado una vasija fenicia de 2.500 años de antigüedad.
El hallazgo del poblado y de su muralla son muy singulares debido
a su antigüedad. Foto: El Set.
El alcalde de Alcalà de Xivert, Francisco Juan Mars, acompañado de la concejala de Cultura, María Agut, y del arqueólogo e historiador local, Rafa Ronchera, ha visitado el estado en que se encuentran las excavaciones del yacimiento encontrado el año pasado, junto a la ermita de Santa Lucía, en Alcossebre,

Según explicó el estudioso de la historia y la arqueología local, Rafa Ronchera al primer edil la localización de un poblado rodeado de una muralla que data de los siglos VI y VII antes de Cristo “se trata de un hallazgo muy singular, por su antigüedad prácticamente es único”. El alcalde ha podido ver otro de los descubrimientos realizados durante la excavación, una vasija en buen estado “que lleva aquí más de 2.500 años”, posiblemente de origen fenicio, que se habría obtenido por parte de los antiguos pobladores de este asentamiento “a través de los intercambios comerciales que eran habituales en esa época”, según explicaron los responsables de la excavación.

Conoceremos la secuencia histórica del poblado

Las excavaciones las están realizando becarios de la ANET y estudiantes de Arqueología de la Universitat Jaume I, que llevan una semana de trabajos, los cuales se prolongarán durante una semana más. Además la excavación cuenta con el respaldo y colaboración del Museo de Bellas Artes.

Estos hallazgos permitirán "datar las excavaciones y realizar una secuencia histórica" de este poblado, mientras que el siguiente paso será "restaurar las piezas encontradas y seguidamente las expondremos para que todos puedan conocer el pueblo que un día aquí habitó".

Puesta en valor del yacimiento
Por su parte, el alcalde Francisco Juan Mars, destacaba la labor que se está realizando en el entorno de Santa Lucía para conocer mejor la historia de la zona "seguiremos trabajando para poner en valor este tipo de iniciativas, es importante impulsar este tipo de proyectos, ya que crean un gran atractivo".

En esa línea el alcalde destacaba el importante atractivo cultural y turístico que supondrá la preservación de este asentamiento humano, "ahora cuando los visitantes suban a Santa Lucia podrán contemplar las vistas y este hallazgo".

Estos hallazgos permitirán atar las excavaciones y realizar una secuencia histórica de la zona. El siguiente paso será la restauración de las piezas encontradas y su posterior exposición al público. “Es importante impulsar este tipo de proyectos, ya que crean un gran atractivo turístico”, indicó el alcalde de Alcalà, Francisco Juan Mars, quien al mismo tiempo destacó que “ahora, cuando suban a Santa Lucía, los visitantes podrán contemplar las vistas y este interesante hallazgo”.

29 de noviembre de 2012

Restauran el poblado fenicio fortificado de El Castellar en Villena (Alicante)

El yacimiento, considerado por los expertos como "excepcional", se remonta 2.500 años atrás y ofrece las primeras manifestaciones de la cultura del vino y el aceite en la comarca. Los trabajos han sido financiado en su totalidad por el empresario dueño de los terrenos.
Un grupo multidisciplinar de especialistas en Arquitectura, Química, Topografía, Restauración y Arqueología han concluido la fase inicial del ambicioso proyecto de excavación, estudio, documentación y musealización del primer poblado fortificado de la cultura fenicia descubierto en las comarcas del Alto y Medio Vinalopó. 
Se trata del primer poblado fenicio fortificado encontrado en el Vinalopó.

El yacimiento de El Castellar se encuentra en Villena, dentro de la finca de Bodegas Francisco Gómez, en un saliente rocoso de la Sierra de Enmedio situado a 706 metros de altura y data de los siglos VII y VI antes de Cristo. 

El director de la actuación, el arqueólogo Marco Aurelio Esquembre, de la empresa Arpa Patrimonio, considera que los restos hallados son el paradigma de un asentamiento fenicio fortificado en altura que, en torno al año 600 a.C., pudo ejercer un pleno dominio sobre las rutas comerciales estables al situarse en el cruce de caminos del norte y sur de la provincia con el interior de la península.

Los trabajos de rehabilitación y puesta en valor del yacimiento para que pueda ser visitable, trabajos que han sido financiados íntegramente por el empresario Francisco Gómez y serán presentados públicamente mañana, han permitido recuperar un entorno único y conocer nuevos aspectos de la vida y costumbres de los colonos fenicios, retrocediendo en el tiempo más de 2.500 años. 

Se han localizado, además, vestigios que confieren al hallazgo una extraordinaria importancia. Han aparecido ánforas con los primeros restos de la cultura del vino y el aceite de oliva del Vinalopó, lo que contribuye a incrementar el patrimonio cultural villenense, además de propiciar nuevas teorías sobre los circuitos económicos y sociales en la Prehistoria, que inciden en la relevancia de esta zona.

La única referencia arqueológica que se tenía del Castellar se remonta a la década de los años 60 cuando el reputado arqueólogo villenense José María Soler catalogó el yacimiento como un asentamiento fortificado medieval islámico en altura. Sin embargo, las excavaciones llevadas a cabo en diferentes fases durante los seis últimos años han permitido extraer nuevas conclusiones sobre un hallazgo que los expertos califican de "excepcional". 

Lo más llamativo del poblado, que ocupa algo más de una hectárea y está muy erosionado, es su muralla de piedra con cuatro torres. Tiene un desarrollo ligeramente curvo de 125 metros de longitud por 2 metros de ancho y 1,5 metros de altura conservada. Para Esquembre la muralla era mucho más que un elemento defensivo. Confería prestigio y autoridad y su existencia es una demostración de poder, un centro aglutinador donde los fenicios hacían intercambios religiosos y comerciales con los indígenas.

Vestigios de un templo, talleres y lagares para elaborar el preciado vino
Todas las edificaciones del poblado fenicio del Castellar, tanto privadas como públicas, de carácter industrial o artesanal, se organizaban en torno a un edificio principal que marca toda la trama urbana. En la zona central y más elevada del cerro los arqueólogos de Arpa Patrimonio han localizado un edificio rectangular. Está construido con muros de mampostería irregular y suelo de losas con tres divisiones. Mantiene una orientación ritual al Este que sugiere que su eje longitudinal buscaba la oposición astronómica del sol naciente en el solsticio de verano. Para los directores de la excavación, Marco Aurelio Esquembre, Daniel Tejerina y José Ramón Ortega, se puede tratar de un centro religioso, junto al cual existe otro de menores dimensiones orientado hacia el Oeste y consagrado a una divinidad. 

Los arqueólogos creen que podría estar dedicado a Melkart, que era una deidad marina, protectora de la navegación, la colonización y el comercio. Pero también de la fertilidad asociada a la agricultura, por lo que en su interior, que contaría con altar y capilla, se realizaban ceremonias rituales de muerte y resurrección buscando su favor. Asimismo, han aparecido en el yacimiento -del que quedaba mucho por excavar- las estructuras de lo que podría ser un almacén, talleres de alfarería y metal así como los lagares para producir el preciado vino que se consumía en las fiestas religiosas y comerciales.