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28 de agosto de 2018

Las excavaciones sacan a la luz la finca de recreo del 'rey Lobo' en Monteagudo (Murcia)

La excavación está permitiendo recuperar los jardines, albercas y acequias y estructuras de la finca que disfrutaba el rey Lobo en el siglo XII, una de las épocas de mayor esplendor de Murcia
Visita de las autoridades al yacimiento murciano de Monteagudo. FOTO: AYUNTAMIENTO.
El alcalde de Murcia, José Ballesta, junto al concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta, Antonio Navarro, y el edil de Pedanías, Participación y Descentralización, Marco Antonio Fernández, han visitado este lunes las excavaciones arqueológicas que se están desarrollando en la falda del Castillejo de Monteagudo, y que están sacando a la luz la 'almunia' o finca de recreo que disfrutaba el rey Lobo, Ibn Mardanish, en la Murcia del siglo XII. 

La excavación está permitiendo recuperar los jardines, albercas y acequias y estructuras de la finca que disfrutaba el rey Lobo en el siglo XII, una de las épocas de mayor esplendor de Murcia, en la que la ciudad fue una de las capitales más poderosas de Occidente, según han avanzado fuentes municipales. Los trabajos, que comenzaron el pasado 20 de agosto y se prolongarán a lo largo de los próximos dos meses, están siendo coordinados por el director de la Escuela de Estudios Árabes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Julio Navarro Palazón, y afectan a una superficie de unas 3 hectáreas (unos tres campos de fútbol).

La finca de recreo constaba, además de huertos y cultivos, de un estanque o laguna artificial que servía para proporcionar agua al regadío y como lugar de recreo para embarcaciones, según apuntan los investigadores, quienes actualmente están tratando de localizar el embarcadero. 

EL ORIGEN DE LA HUERTA DE MURCIA
Además de la valiosa información que está arrojando la excavación -el análisis de este sistema hidráulico puede aportar datos de interés sobre la formación de la Huerta de Murcia-, el objetivo es consolidar y restituir los restos para hacer visitable este entorno y que se constituya en un recurso patrimonial de la ciudad de Murcia, añaden las mismas fuentes en comunicado de prensa. 

El rey Lobo, una de las figuras más destacadas de la escena política peninsular del siglo XII, mandó construir su 'almunia' (finca palatina de la élite) en la ladera del Castillejo, su palacio fortificado de retiro. Ibn Mardanish tenía fijada su residencia permanente en el Alcázar Seguir (actual Convento de Santa Clara). La intervención se está llevando a cabo en una parcela privada, colindante con el Camino de la Almazara y la Senda de Granada, con la autorización de sus propietarios, y con apoyo económico del Ayuntamiento de Murcia y la Junta Municipal de Monteagudo. Participan una decena de personas entre especialistas de la Escuela de Estudios Árabes y alumnos graduados y de estudios de Máster de las Universidades de Murcia y Granada. 

Este proyecto se enmarca en las actividades científicas del estudio 'Las Almunias del Occidente islámico: arquitectura, arqueología y fuentes documentales', cuyo investigador principal es el doctor Julio Navarro Palazón (EEA-CSIC), y cofinanciado por el Programa Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y fondos FEDER.
(Fuente: 20 Minutos)

29 de agosto de 2011

Miedo y vértigo en el edén del "Rey Lobo" en Monteagudo (Murcia)

Nada, excepto una mezcla de despreocupación y falta de conciencia, podría justificar el desinterés de las administraciones y de la ciudadanía murciana por el cerro de Monteagudo, cuyo claro abandono provoca tanta indiferencia como vergüenza. ¿Alguien podría concebir Almería sin su Alcazaba, Zaragoza sin su Aljafería, Córdoba sin Medina Azahara o Granada sin su Alhambra? Probablemente no. Murcia tampoco puede entenderse sin el complejo arqueológico de Monteagudo, donde confluyen todas las culturas que han ocupado la vega del río Segura desde la remota Prehistoria.
El "Rey Lobo" estableció la capital de su taifa en Monteagudo (Murcia).
Asentamientos argáricos, necrópolis ibéricas, calzadas romanas, atalayas árabes... Estas escarpadas laderas, a solo 5 kilómetros de Murcia, no dejan de aportar información sobre los orígenes, la evolución y los modos de vida de antiguos pobladores, algo que asombra tanto a la comunidad científica como la inacción para iniciar su recuperación y puesta en valor. ¿Qué ocurre en Murcia?, ¿por qué se consiente esa insensibilidad?
Los estudiosos del arte islámico dedican capítulos en sus manuales a las fortalezas de Monteagudo, declaradas Monumento Nacional en 1931 y construidas a lo largo del siglo XII por Ibn Mardanis, apodado el Rey Lobo, el personaje que permitió que Murcia entrase por la puerta grande en la historia, estableciendo la capital de Al-Andalus en su pequeño reino de taifas. Ibn Mardanis gobernó Murcia entre 1147 y 1172 y convirtió el entorno de Monteagudo en un paraíso seguro con tres poderosas edificaciones abrazadas por sotos donde, según los cronistas de la época, solo se podía caminar bajo la sombra de los árboles, por huertos donde nada más disturbaba el trinar de pájaros y acequias por donde corrían las aguas hasta las puertas de la medina de Mursiya. El castillo de Monteagudo, en lo alto de la montaña, coronada en el siglo XX con la imagen del Sagrado Corazón, formaba parte de la línea de fortines que protegía el próspero feudo y cumplía estrictamente funciones militares, como la cercana almunia de Larache. El Castillejo o Qasr ibn Sa'd, palacio de planta rectangular protegido por fuertes torreones y organizado en torno a un patio interior con dos albercas, era la quinta de recreo del rey, un oasis donde la vegetación y el agua evocaban ese puro lugar de reposo que en el Corán se asocia al jardín del Edén.
Ibn Mardanish, el "Rey Lobo" gobernó su taifa
 entre 1147 y 1172.


Desgraciadamente, el misticismo del lugar es hoy un espejismo. De nada ha servido que los monumentos sean estudiados en los libros y en los museos, ni tampoco que fueran protegidos en papel. Las noticias de depredaciones arqueológicas en estos cabezos son antiguas, como denunció Ana María Muñoz Amilibia, impulsora de la arqueología en la Región, cuando descubrió un lote de esculturas ibéricas en bancales cercanos. Ciertamente, aquel entorno idílico concebido por Ibn Mardanis, brillante promotor de Murcia como región independiente, es, como tantas otras cosas en esta ciudad que quiere vivir del turismo, un referente popular, pero poco más. Visitar hoy el castillo de Monteagudo es una peligrosa decisión, pues los accesos llevan más de un lustro abandonados a su suerte, la misma que ha de tener el turista que se aventure por escaleras sin barandillas y pasarelas sin apenas sujeción a las piedras. Ni un solo cartel orienta o previene al visitante, que ha de ascender pendiente de no precipitarse a cada paso y sin posibilidad de disfrutar del panorama.
La reciente polémica por la retirada del Cristo ha desviado la atención sobre la conservación de un entorno que ejerce por sí solo, sin ninguna publicidad institucional, un poder de atracción sobre el turismo. A diario suben decenas de personas al castillo, aunque muchos vecinos desaconsejan la ruta tras el accidente de un francés que se despeñó en 2007 cuando se disponía a hacer una fotografía.
Castillo de Ibn Mardanish en Monteagudo (Murcia).
Aunque es voluntad del consorcio turístico 'Murcia, cruce de caminos' recuperar el entorno, lo cierto es que, hasta la fecha, ninguna de las tres administraciones -el Estado es propietario del castillo de Monteagudo, Larache es de la Comunidad y el Ayuntamiento aún no ha expropiado El Castillejo, que es de un particular- ha sido capaz de aunar esfuerzos para potenciar este espacio, ni siquiera como un potencial yacimiento de empleo, una alternativa más que posible en tiempos de crisis con la que se matarían, de golpe, dos pájaros de un tiro.
(Fuente: La Verdad/Manuel Madrid)