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6 de octubre de 2016

Localizan seis nuevos cuerpos de época visigoda en el yacimiento de Argandenes (Asturias)

Los expertos no descartan que el número de individuos aparecidos pueda aumentar una vez se analicen en laboratorio todos los restos óseos que están apareciendo muy dispersos y fragmentados. En total ya se han documentado los restos de 25 individuos. 
Rogelio Estrada supervisa los trabajos en el yacimiento de Argandeses. FOTO: NEL ACEBAL.
El equipo de investigación, dirigido por el arqueólogo Rogelio Estrada, que trabaja en la localidad piloñesa de Argandenes, ha logrado desenterrar los restos de, al menos, seis individuos en la presente excavación, que se suman a los 19 hallados en anteriores campañas. 

RESTOS DISPERSOS
La nueva fase de estudio del yacimiento dio comienzo hace varias semanas, gracias a la partida económica de 7.000 euros, aportada por el Ayuntamiento de Piloña. Se trata de restos que se encuentran muy dispersos y desmenuzados, en su mayor parte, «por lo que es muy complicado determinar en un primer momento, el número exacto de individuos, por eso preferimos establecer un número mínimo», explica Estrada. La aparición de restos humanos está siendo continua en los últimos días, según avanzan las labores de excavación. En la tarde de ayer fueron localizados otros restos «que parecen estar en mejor estado, dentro de la situación un tanto caótica que hay en el enterramiento».

El paso del tiempo, con las continuas erosiones de los agentes ambientales e incluso intervenciones humanas, hacen que la situación en el enterramiento «sea de gran desorden, no es como un cementerio medieval, donde hay más organización en las tumbas».

EN LOS ALBORES DEL REINO DE ASTURIAS
«En algunos casos nos encontramos con enterramientos con un cuerpo ubicado donde ya había otro, por lo que los huesos pueden estar mezclados», añade, recordando que siempre es posible determinar el número de individuos, «pero es una labor posterior, después de realizar los oportunos análisis, no se puede determinar sobre la marcha».
Los restos humanos y objetos que están apareciendo resultan muy clarificadores para determinar que abarcarían un período de unos doscientos años, entre un momento avanzado del siglo V y el siglo VII, es decir, en los albores del nacimiento del Reino de Asturias.

Se trata de un período poco conocido en el Principado en lo que respecta a yacimientos y cultura material, «una etapa oscura, que hasta ahora está representada un poco de soslayo». Sin embargo, el yacimiento piloñés «nos centra exclusivamente en ese período y aporta un repertorio material tardo antiguo de lo que conocemos normalmente como época visigoda».

Precisamente los objetos de la época también aparecen continuamente en el yacimiento, posiblemente porque acompañaban a los difuntos en su enterramiento. Hebillas de cinturón, cuchillos y ornamentos son algunos de estos elementos que ratifican las sospechas de los investigadores: se trata de un lugar donde se enterraban señores, personas de cierto nivel social y económico.

ENTERRADOS CON OBJETOS

En este caso, «tenemos suerte, es más agradecido, porque en esta época era más común enterrar a los muertos con ropas y objetos, es distinto a la época medieval, donde normalmente se enterraban desnudos», explica Estrada.

La buena posición social y económica de los difuntos de este enterramiento, también quedaría refrendada por su ubicación: se encuentra en un lugar privilegiado, con unas vistas extraordinarias, «de ese gran corredor que se abre entre Cangas de Onís y Oviedo, se divisan una panorámicas impresionantes, algo que creemos tuvo que ser determinante para elegir este lugar».

En los próximos días también se contará con la presencia de especialistas de la Universidad de Santiago de Compostela, con el objetivo de obtener muestras de polen. Estas permitirán conocer qué tipo de vegetación había en la zona en aquella época.

En la presente campaña de excavación también ha aparecido alguna tumba con características más especiales, «con una estructura más original y con un lecho de pizarras». Todos estos elementos deberán ser estudiados ahora con detenimiento, para establecer unas conclusiones que se darán a conocer una vez que finalice la campaña, que al menos se alargará dos semanas más.

17 de julio de 2012

Todo listo para la nueva campaña de excavaciones en la cueva de Sidrón (Asturias)

La idea es seguir investigando en el conocimiento de los neandertales y los restos hallados en años anteriores.
Una integrante del equipo de excavación, durante los trabajos
del año pasado. Foto: A. Espina.
El equipo que excava en el yacimiento neandertal de Sidrón, en Piloña (Asturias), que dirige Marco de la Rasilla, profesor de Prehistoria de la Universidad de Oviedo, volverá a trabajar en la cueva el próximo mes de septiembre. Los responsables culturales confirmaron hace días al prehistoriador que disponen de una partida económica para financiar las excavaciones.

La idea es continuar trabajando en la misma línea que en años anteriores. La diferencia, ahora, es que el estudio de los neandertales es una pieza fundamental en la investigación de la historia de la evolución humana y, en esta senda, como dice uno de sus investigadores, Carles Lalueza-Fox, «Sidrón seguirá dando que hablar».

Recientemente, el numeroso equipo multidisciplinar que estudia los restos fósiles del yacimiento asturiano ha logrado reconstruir el esqueleto de uno de los niños del grupo familiar de Piloña. El grupo, que residió en la falda del Sueve hace unos 49.000 años -las nuevas dataciones se obtuvieron hace poco tiempo, en los laboratorios de Oxford-, está compuesto por trece individuos, siete de ellos adultos.

El esqueleto del niño de Sidrón que se ha reconstruido permitirá a los investigadores avanzar y profundizar en el conocimiento de la especie. Una de las líneas de investigación, la genética, ha sido fundamental para llevar a buen puerto el genoma neandertal en 2010. Con su ayuda se pudieron identificar los distintos linajes presentes en los humanos localizados en la cueva.

(Fuente: La Nueva España )