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28 de diciembre de 2017

Tras las huellas del circo romano de Consuegra (Toledo)

El Ayuntamiento inicia una actuación arqueológica en su búsqueda en un céntrico parque. Según un grabado del historiador Domingo de Aguirre, fechado en 1769, en el que se dibujan y se apuntan sus dimensiones, el circo romano de Consabura contaba con unos 370 metros de largo por 80 metros de ancho.
Trabajos de excavación en el parque de Viriato. FOTO: J.G.ORTÍZ
Teniendo en cuenta que en la Hispania Romana, que comprende España y Portugal, los circos romanos documentados arqueológicamente apenas sobrepasan la decena, durante el mes de diciembre se viene investigando sobre el circo romano de la antigua Consabura.

Para ello, promovido por el Ayuntamiento de Consuegra, se está actuando en una excavación arqueológica situada en el parque de la calle Viriato. Se trata de una actividad a cargo de un equipo multidisciplinar arqueológico, dirigido por Jorge Morín de Pablos, Jesús Carrobles, Juan F. Palencia y María Isabel Sánchez, que pretende documentar una estructura arquitectónica perteneciente a un potente muro de opus caementicium (hormigón romano), que afloraba en un extremo del parque.


EN EL CASCO URBANO
«A día de hoy, no se sabe si dicho paramento pertenecería o no a ese posible circo, pero lo que está claro es que Consabura contó con un edificio de este tipo ubicado en esta zona del casco urbano», dicen los arqueólogos.

Según un grabado del historiador Domingo de Aguirre, fechado en 1769, en el que se dibujan y se apuntan sus dimensiones, el circo contaba con unos 370 metros de largo por 80 metros de ancho.

Las excavaciones arqueológicas de 1964-67, realizadas por Giles Pacheco, proporcionaban las primeras estructuras y materiales asociados al mismo. La teledetección combinada con el callejero antiguo de la ciudad, es decir, el uso de la fotografía aérea (Vuelo Americano de 1956) y la planimetría, proporciona una ubicación clara del mismo, en el sector SE de Consuegra, cuyas dimensiones además coinciden con las dadas en su día por el ingeniero militar Domingo de Aguirre.

Parte de los restos arqueológicos, que se están encontrando en el lugar, los conocerán los alumnos del instituto IES Consaburum, ya que durante el próximo mes de enero se realizarán talleres didácticos de Arqueología Clásica en los laboratorios del centro educativo con alumnado de primero de Secundaria y de tercero y cuarto de ESO.

11 de agosto de 2016

El hallazgo de 40 tumbas visigodas arroja luz sobre el yacimiento de "Los Hitos", en Arisgotas (Toledo)

En apenas un mes de excavaciones han documentado más de 40 enterramientos visigodos del siglo VII en una construcción que albergaba un panteón funerario en su primer nivel. Allí se ha podido encontrar un sarcófago que, aunque parece de mármol, está en realidad formado por un alabastro duro de la Cuenca del Tajo.
Los restos humanos serán sometidos a un estudio antropológico. 
Después de 40 años se han reanudado los trabajos en el yacimiento arqueológico de «Los Hitos», en la localidad toledana de Arisgotas. En apenas un mes de excavaciones, los avances han sido enormes, habiendo encontrado ya más de 40 enterramientos visigodos del siglo VII.

Álvaro Gutiérrez, presidente de la Diputación, ha conocido «in situ» los trabajos, y lo ha hecho acompañado de la alcaldesa de Arisgotas, Juana Martín Maestro; el alcalde de Orgaz, municipio del que es dependiente Arisgotas, Tomás Villarubia, y el arqueólogo que dirige las excavaciones,Jorge Morín. Durante la visita, Gutiérrez ha asegurado sentirse orgulloso de poder colaborar en que las excavaciones salgan adelante, gracias a la aportación económica de 20.000 euros realizada por la Diputación. También ha agradecido a ambos alcaldes y al equipo de arqueólogos su esfuerzo y dedicación para poner en marcha el proyecto del que ha dicho que cuenta con su apoyo para formar parte de Los Parques Arqueológicos de la Junta de Comunidades.

Por su parte, el arqueólogo que dirige los trabajos en el yacimiento, Jorge Morín, ha explicado sobre el terreno que ya en 1976 un arqueólogo toledano,Luis Balmaseda, comenzó tímidamente unas excavaciones pensando, equivocadamente, que los restos hallados formaban parte de un monasterio. Hace ya un años que el equipo de Morín, en colaboración con los alcaldes de Orgaz y Arisgotas, mostraron interés en reiniciar el proyecto.


RESTOS REINTERPRETADOS
La antigua creencia que se tenía en el pueblo de que los restos pertenecían a un antiguo monasterio de tiempos visigodos ha sido rechazada por la reinterpretación que ha hecho el nuevo equipo de expertos, demostrando que en realidad pertenecen a un palacio. Este tipo de edificación, aunque es de las primeras que se conoce, tendría como precedente el palacio de Santa María de Naranco, en Asturias, y es de similar construcción.


«La idea es dejar una infraestructura cultural, pero que no sea generada por nosotros desde fuera, sino que el valor resida en que se ha generado desde aquí», ha señalado Morín. En este mismo sentido, ha manifestado que les interesan tres aspectos fundamentales. En primer lugar, quieren que estos hallazgos hagan honor a los orígenes del pueblo, siendo un descubrimiento «para ellos». Pretenden además que se convierta en un espacio educativo, primero para la población oriunda, y después para todos los que vengan de fuera, siendo de esta manera «algo más que un recurso económico».

Por último, el arquitecto ha manifestado su deseo de acondicionar el lugar con los recursos que se tienen, en aras de la sostenibilidad.

EDIFICIO NOVEDOSO
A nivel de investigación, Jorge Marín ha asegurado que se trata de un edificio novedoso para la época, ya que contaba con dos plantas. Es una construcción visigoda del siglo VII que albergaba un panteón funerario en su primer nivel. Allí se ha podido encontrar un sarcófago que, aunque parece de mármol, está en realidad formado por un alabastro duro de la Cuenca del Tajo. Alrededor de este sarcófago principal se sitúan diferentes tumbas, todas excavadas en dirección este-oeste, aunque también aparecen algunas en dirección norte-sur, seguramente, ha comentado Morín, por falta de espacio. Las personas allí enterradas podrían pertenecer a la misma familia -aristocrática, según creen-, aunque podría haber también restos pertenecientes a personas de confianza de la familia.

Gracias a los estudios antropológicos que se realizarán sobre los restos hallados, podrá determinarse el sexo o la edad, pero también la dieta, el parentesco e, incluso, posibles afecciones como el cáncer.

La planta superior del palacio sería donde se alojasen los dueños, que utilizarían el edificio como emplazamiento de recreo durante cacerías y retiros. Seguramente, ha comentado Morín, eligieran ese lugar por tener unemplazamiento privilegiado entre dos arroyos, encontrarse a tan solo una jornada a caballo de Toledo, y tener amplias posibilidades de caza.

Ha añadido que se trata de un cambio de mentalidad con respecto a los romanos, dado que construyendo edificios de dos plantas se intentaba reflejar la sociedad piramidal de la época.

(Fuente: ABC / Joaquín Conde)