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31 de enero de 2017

Hallan en Pedreguer una segunda plaqueta de hace 22.000 años con un caballo grabado

Las pruebas de carbono 14 confirman que los arqueólogos han llegado a niveles paleolíticos de hace 12.000 años y están llegando a niveles no alterados por el uso desde época neolítica.
Pascual Costa, Juan de Dios Boronat, Dora Martí, Sergi Ferrús y Enric Martínez. 
Los arqueólogos le tienen mucha fe a la Cova del Comte de Pedreguer (Alicante). Y no es para menos. En cuatro campañas de excavaciones, este yacimiento se ha revelado como un excepcional santuario de pinturas y grabados rupestres de hace 22.000 años (cultura solutrense del paleolítico superior). Además, en las dos últimas campañas, han salido a la luz dos plaquetas con grabados de caballos. Los trazos son idénticos a los de las pinturas parietales. Y eso que, en lo que se refiere a la excavación y los estratos, los arqueólogos empiezan ahora a acariciar el paleolítico. Están llegando a niveles no alterados por el uso desde época neolítica (es cuando comienza la ganadería) de esta cueva como corral.

El equipo de investigación de la Cova del Comte (lo forman Josep Casabó, Pasqual Costa, Joaquim Bolufer, Joan de Déu Boronat y Marco Aurelio Esquembre) presentó ayer los resultados de la última campaña, que se llevó a cabo en octubre. También desveló que una de las tres pruebas de carbono 14 realizadas en un laboratorio de Miami ha dado una antigüedad de 12.410 años. El arqueólogo Pasqual Costa calificó de «excepcional» el hallazgo de la segunda plaqueta de piedra con el grabado de un caballo. El artista paleolítico dibujó la crinera, las orejas y el hocico del equino. Es el mismo estilo que los caballos grabados en las paredes de la cueva.

  • Las dos plaquetas de la Cova del Comte pueden parecer poco ante las 5.000 que se han hallado en el yacimiento del Parpalló de Gandia. Pero las de esta última cueva son magdalenienses y las del Pedreguer son más antiguas. El Parpalló fue una suerte de Ikea del arte mueble en el paleolítico.
La cueva de Pedreguer y otros yacimientos valencianos están removiendo etiquetas arqueológicas que hasta hace nada eran incuestionables. Lo del arte levantino está superado. En el Mediterráneo, hay pinturas del paleolítico y tan antiguas como las de Altamira.

Esta excavación es posible gracias a la Fundació Cirne y el Ayuntamiento de Pedreguer. La Diputación de Alicante y la Dirección General de Patrimonio también arriman el hombro. La diputación ha aportado 3.985 euros para pagar las pruebas de carbono 14.

El jefe del servicio de arqueología de la Dirección de Patrimonio, José Antonio López, subrayó ayer que la Cova del Comte se ha convertido en «un referente» en la metodología de la excavación. Se mostró convencido de que los descubrimientos realizados hasta ahora son «la punta del iceberg». 

Mientras, el alcalde, Sergi Ferrús, se comprometió a seguir apoyando una investigación que ha puesto a Pedreguer en el mapa internacional de la arqueología.

(Fuente: Levante / Alfons Padilla)

16 de mayo de 2013

Hallado un segundo estrato de tumbas en la necrópolis calcolítica del Montgó, en Jávea (Alicante)

Hasta ahora habían salido a la luz paquetes funerarios que correspondían a ocho personas. La Universidad de Meinz (Alemania) está realizando un estudio de genética para saber si tenían vínculos familiares. Mientras, las pruebas de carbono 14 sitúan los enterramientos entre los años 2.670 y 2.250 a. de C.
Un recorrido en 3D permite ahora colarse en los estrechos pasillos.de la Cova del Migdía.
Casi era de locos pensar que una cueva tan angosta guardara tanta historia. Pero uno de los pocos que le tenían fe a esta cueva del Montgó, descubierta en 1989 por el Centre Espeleològic de Gata de Gorgos, era Enric Martínez, el presidente de la Fundació Cirne de Xàbia. Esta fundación inició en 2009 las excavaciones en un yacimiento colgado de los riscos del Montgó y que, en el tercer milenio antes de Cristo (periodo calcolítico o eneolítico), fue una suerte de santuario funerario. 

Ahora se ha realizado la cuarta campaña y la cueva se ha convertido en un pozo sin fondo de sorpresas arqueológicas. "Al acabar la campaña realizamos una cata para saber qué podía haber debajo de los enterramientos y, tras retirar unos 20 centímetros de tierra, descubrimos más tumbas", explicó ayer el arqueólogo Joan de Déu Boronat.

Hasta ahora habían salido a la luz paquetes funerarios que correspondían a ocho personas. La Universidad de Meinz (Alemania) está realizando un estudio de genética para saber si tenían vínculos familiares. Mientras, las pruebas de carbono 14 sitúan los enterramientos entre los años 2.670 y 2.250 a. de C. "Estas otras inhumaciones pueden ser 300 ó 400 años más antiguas", puntualizó el arqueólogo municipal, Joaquim Bolufer.

Los investigadores confían en encontrar en esas tumbas todavía por excavar respuestas a los misterios de la Cova del Barranc del Migdia. Este yacimiento es de los pocos de la Comunidad que tiene asociados una necrópolis y pinturas rupestres. Los arqueólogos han hallado un trozo de cerámica pintada, que podría tener relación con las representaciones parietales. Esperan dar con más fragmentos y reconstruir la vasija.

Pero en esta campaña también han salido a la luz agujas de hueso, hachas de piedra, cuentas de collar realizadas con caracoles de mar y puntas de flecha cuidadosamente labradas. Formaban parte de los ajuares de los muertos. También ha aparecido un punzón de cobre. Esta pieza de metal, así como las hachas de piedras metamórficas, debieron llegar al Montgó desde tierras muy lejanas. 

Antes de entrar en la Cova del Migdia hay que trepar Montgó arriba. Es difícil acceder. Pero las nuevas tecnolgías ayudan. Un recorrido en 3D permite ahora colarse en sus estrechos pasillos. Este audiovisual transmite la sensación de claustrofobia de una cueva en la que los arqueólogos deben reptar y hacer escorzos para excavar. Además, se ha realizado un documental de 36 minutos que se presentará al festival de cine científico de Barakaldo.

(Fuente: Información / A.P.F.)