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3 de noviembre de 2014

Hallan un importante puerto romano en Valga (Pontevedra)

Fue un pujante puerto comercial a orillas del río Ulla entre los siglos II a.C y V d.C. Hasta que no se consigan recursos suficientes para su puesta en valor el hallazgo será tapado de nuevo.
El paraje donde se ha descubierto el puerto, es conocido desde tiempos inmemoriales como "el mercado dos mouros".
Los cuentos de viejas siempre merecen ser escuchados. A poco que se les preste atención, a poco que se separe un poco la paja, las historias que han ido pasando de generación en generación se convierten en una puerta hacia grandes descubrimientos. Eso es lo que ha pasado en Valga. A orillas del Ulla, en un rincón perdido de este ayuntamiento, un grupo de arqueólogos acaban de descubrir lo que, entre el siglo II antes de Cristo y el V después de Cristo, fue un pujante puerto comercial.

El descubrimiento llegó casi por casualidad. El alcalde de Valga oyó hablar, en uno de sus viajes, de la existencia de un documento que ubicaba en la parroquia de Santa Cristina de Campaña de un puerto fenicio. La novedad quedó registrada en la memoria del regidor, que acabó compartiéndola con un vecino de la zona, apasionado por estas historias de la historia. «Se está aquí, atopámolo», dicen que respondió Pepe. Y debe de ser verdad, porque fue él el que ayer recordó la anécdota en Agro de Xaz. Su búsqueda no tardó en llevarlo a este recóndito rincón de la ribera del Ulla, bautizado desde tiempos inmemoriales como «mercado dos mouros».

Y es que mercado, por lo que se ve, allí había. Y de los buenos. Según David Fernández, el arqueólogo que dirigió las primeras excavaciones en este lugar, Agro de Xaz es una auténtica mina arqueológica. Una simple investigación superficial daba cuenta de esa riqueza, ya que los fragmentos de cerámica y tejas se veían casi a simple vista.

LOS TRABAJOS
Así que allí, con una ayuda de 6.000 euros concedida por la Xunta, se realizaron unas excavaciones que permitieron descubrir un puerto. Eso sí, no es fenicio: es de época romana, y está datado -al menos inicialmente- entre los siglos II antes de Cristo y V después de Cristo. El puerto, y el poblado aledaño, fueron coetáneos, pues, de otros lugares arqueológicos como el de A Lanzada. Con este podrían existir muchos paralelismos aún por descubrir.

Pero para poder seguir destapando lo que el fértil y húmedo suelo de Agro de Xaz esconde, es necesario hallar primero recursos. El alcalde, que visitó la zona en compañía del secretario general de Cultura, Anxo Lorenzo, explicó que ya se han iniciado los trámites para que este yacimiento pase a formar parte del Inventario de Bens Arqueolóxicos de la Xunta de Galicia. 


Tras este primer paso, se buscará su entrada en otro inventario: el de bienes patrimoniales. Paralelamente, el Concello ha solicitado que se inicie el expediente para lograr que Agro de Xaz sea catalogado como BIC. «É un proceso longo e complicado, que chega a durar anos», avanzaba Lorenzo. El alcalde, Bello Maneiro lo sabe. Pero en estos momentos, más que ver culminado el expediente, lo que le interesa al gobierno local es la apertura del expediente para poder optar a las ayudas que el Ministerio de Fomento concede cada año con cargo al 1 % cultural.

Mientras no llegan esos fondos, las pequeñas catas abiertas en el suelo volverán a taparse hasta que llegue su hora.

(Fuente: La Voz de Galicia / Rosa Estébez)

6 de marzo de 2013

Inician la búsqueda del mayor navío de la Armada Invencible en aguas de El Ferrol

La "Ragazzona", nave capitana de la Escuadra de Levante, capitaneada por Don Martín de Bertendona, se hundió en el viaje de regreso de la maltrecha flota el 8 de diciembre de 1588, la noche antes de entrar en el Puerto de La Coruña
"La Armada Invencible" de Aert van Autum, Rijksmuseum, Amsterdam.
La costa gallega es una especie de museo sin catalogar. En sus fondos marinos descansan cientos de navíos que a lo largo de los siglos fueron quedando varados, escribiendo su relato alternativo de la historia. En la costa de Ferrol, en concreto, uno de ellos ha llamado la atención de un grupo de arqueólogos: La Ragazzona. De propiedad veneciana, esta nave del siglo XVI fue una de las muchas que alquiló el rey español Felipe II para engrosar las filas de la que se dio en llamar como Armada Invencible, en 1588. Fue el navío de mayor envergadura de la expedición y la nave que capitaneó la Escuadra de Levante, a las órdenes de don Martín de Bertendona.

Encallada en El Ferrol
Su últimos meses en activo fueron un cúmulo de despropósitos. Tras la sonrojante derrota en los mares de Inglaterra de la expedición española, La Ragazzona regresó de vuelta a la Península Ibérica refugiándose de los temporales en la ría de Muros. Ante los requerimientos de su dueño, la República de Venecia, la tripulación recibió órdenes de llevar a reparar el navío a A Coruña para ser devuelto en condiciones. La noche antes de entrar en el puerto, el buque fue sorprendido nuevamente por la tormenta, perdiendo el ancla y dañando gravemente las velas. A partir de ahí, la tripulación perdió el control de su destino y acabó encallando en la costa ferrolana.

Ahora, 425 años después de aquel episodio, este grupo de arqueólogos de la Universidade de Santiago (USC), ha decidido rescatar de las profundidades el recuerdo de aquel naufragio. David Fernández, es el director de la expedición y uno de los principales autores intelectuales de la aventura. Investigador de la USC, participó ayer en la primera de las inmersiones del proyecto, que se prolongarán hasta el domingo. El objetivo: encontrar algún resto de La Ragazzona en forma de munición, piezas de artillería, cerámicas o, incluso, concentraciones de maderas procedentes del casco.

Primer acercamiento
Por el momento, el equipo arqueológico solo cuenta con un perímetro acotado a partir de las referencias de crónicas y documentos históricos en los que se narra como el barco, sin ancla y con las velas destartaladas, acabó varando en la costa y partiendo en dos. Lo de ayer simplemente fue la primera toma de contacto. "Estuvimos viendo la zona y cerrando el área de búsqueda. Es el primer acercamiento y en los próximos días continuaremos en la procura de algún resto que nos permita verificar que ahí está el barco", arguye David Fernández.

La expedición, autofinanciada por los investigadores, cuenta también con el apoyo de la unidad de buceo de la Armada española, con base en A Graña, y de la empresa de arqueología Argos, de la que también forma parte Fernández. En el futuro, con todo, no se cierra la puerta a la financiación pública. "Si después de esta primera búsqueda hay alguna Administración interesada en apoyar el proyecto sería perfecto", comenta.

Entre ocho y doce metros de profundidad
Las estimaciones del grupo sitúan a La Ragazzona a unos ocho o doce metros de profundidad pero, pese a ser relativamente accesible, no prevén extraer ninguna pieza. Simplemente documentarán el hallazgo y darán parte a la Dirección Xeral de Patrimonio. "Conservar este tipo de descubrimientos en tierra tiene un coste enorme. Al sacarlos de su entorno natural, la velocidad a la que se degradan si no se tratan adecuadamente es muy grande", asegura.

Durante esta semana continuarán las labores de búsqueda. Confiados en que las condiciones meterológicas ayuden, el equipo que dirige David Fernández persistirá en su intento de cerciorar que La Ragazzona, el gigante de la armada española que intentó tomar Inglaterra, descansa en el fondo de los mares de Galicia.

(Fuente: La Opinión A Coruña / Miguel Rodríguez)