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3 de julio de 2013

Encuentran evidencias de diferentes asentamientos en el yacimiento de Logrosán (Cáceres)

Entre los descubrimientos hay restos prehistóricos, de una ermita en uso hasta el XVII y de una fortaleza de época andalusí.  
Mark Hunt dando explicaciones en los restos aparecidos
en el yacimiento de Logrosán. FOTO: Javier Sánchez Pablos
La jornada de trabajo comienza a las seis de la mañana, con el fresco del amanecer. Se actúa con pico y pala en algunas zonas, en otras son más apropiados los punzones, espátulas y cepillos para limpiar las áreas descubiertas. No falta el metro para las mediciones, que se apuntan en el cuaderno de trabajo. Aunque pasen las horas, el intenso calor de los últimos días de junio, en pleno campo y sin sombra, parece que no hace mella en los operarios. Así desarrollan su labor cada día y desde principio de junio los tres arqueólogos y los nueve operarios que trabajan en las excavaciones arqueológicas del Cerro de San Cristóbal en la población cacereña de Logrosán, en pleno geoparque de Villuercas-Ibores y Jara.

Este proyecto está financiado por el Ayuntamiento de la población. Además, cuenta con la asesoría científica de la Universidad de Extremadura. El objetivo es hacer un diagnóstico de las fases de ocupación este este cerro. Según explica el director de la excavación, Mark Hunt Ortiz, se pretende realizar un primer diagnóstico que sirva de base para futuros trabajos.


Varias áreas en estudio
 En dos de ellas predominan un asentamiento prehistórico. En un espacio cercano a la población se ha comenzado a trabajar en una posible fortaleza islámica. Junto a este lugar existen los restos de una ermita. También se pretende hacer las averiguaciones oportunas en una zona donde hay evidencias de época romana. Estos yacimientos podrían ser un recurso turístico más, junto a la importancia geológica y paisajística que tiene ese lugar, donde se divisa gran parte de la comarca.

Una de las preguntas que puede surgir es por qué estos arqueólogos se han puesto a excavar en ese inmenso cerro. Como suele pasar en este tipo de ocasiones, el equipo de Hunk ha tirado de otros estudios y proyectos. Este arqueólogo sostiene que los asentamientos se conocían desde la antigüedad. Se han basado sobre todo en trabajos realizados en las últimas décadas.

En los años 90 un compañero detectó en esta zona restos de cerámica y otros instrumentos líticos relacionados con la ocupación preshitórica y la explotación de estaño. Más tarde, un grupo de la Universidad de Londres realizaron varias excavaciones en Logrosán entre 1998 y 2002. Se determinó la importancia de los asentamientos prehistóricos.

Trabajos previos

Ante las bondades de este cerro y con los estudios realizados, se ha continuado el trabajo. A diferencia del resto de estudios, se ha querido tener una visión global de la ocupación. Antes de nada, se hizo un desbroce de la profunda vegetación que tapaba las áreas de trabajo.

Para acceder a esos lugares, es necesario ir en un todoterreno y subir a pie algunos tramos. En una de la excavaciones hay supuestamente evidencias de época prehistórica, en un asentamiento donde se explotaba el estaño.

Son necesarias las explicaciones de Hunk para entender lo descubierto. Con restos de barros y alineaciones de piedra donde se podría sujetar el ramaje se vislumbran los restos de una habitación. Este arqueólogo reconoce que no es fácil indentificarlo. Además, existen incursiones realizadas por la intensa actividad minera en la zona de casiterita en los años 50. En este espacio podría haber varias épocas de ocupación que se entremezclan.

Cerca de este lugar, trabaja el arqueólogo sevillano Jacobo García, junto con tres operarios. Explica que en su área se ha podido documentar una gran cabaña de tendencia circular en la que se conservan los suelos interiores con fragmentos de cerámica. Además, hay agujeros o delimitaciones de piedras donde podrían ir los postes. Ahora, se trabaja en documentar un área exterior de uso, con evidencias metálicas de casiterita sin tratar. Todo ello esta junto a una nueva prospección de mina de la mitad de siglo XX.

El otro espacio de trabajo está coordinado por José Márquez. Su equipo se sitúa en los restos de una ermita, que podría tener origen justo después de la Reconquista y su uso pudo llegar hasta el siglo XVII. Tras el desescombro y la limpieza de la vegetación, se ha llegado al suelo originario de piedra. Uno de los últimos hallazgos en este lugar han sido unos enterramientos. Esta tarea esta en una fase inicial. Márquez también supervisa el trabajo de una posible fortaleza en uno de los puntos más altos de Logrosán. Aunque aún se tiene poca información, se podría documentar en la época Andalusí, entre siglos X y XI.