Excavaciones en Cova Eirós durante la campaña del año pasado. FOTO: ÓSCAR CELA |
Por ahora no sabe en qué condiciones concretas tendrán que trabajar los investigadores, pero se estudia la posibilidad de reducir el número de las personas que excavan de cada vez dentro de la cueva, a fin de facilitar el distanciamiento físico. «Probablemente se organizarán dos turnos y mientras la mitad del equipo se dedica a seguir excavando en la cueva, los demás trabajarán en el laboratorio limpiando y clasificando los materiales que vayan apareciendo en las excavaciones», añade De Lombera.
En la nueva campaña, apunta por otra parte el arqueólogo, se continuará excavando el llamado nivel 4, una capa de terreno que empezó a ser explorada el año pasado y que está proporcionando una gran cantidad de piezas arqueológicas, principalmente herramientas líticas de múltiples tipos. «Es el nivel más rico en materiales de todos los que investigamos hasta ahora», dice Arturo de Lombera.
OCUPACIONES CONTINUADAS
Los investigadores indican por otro lado que el nivel 4 corresponde, según todos los indicios, a un período en el que los grupos nómadas de neandertales permanecía en la cueva durante largos períodos. En ese mismo nivel se han descubierto vestigios de hogares, lo que refuerza esta hipótesis. De Lombera apunta a este respecto que «otros niveles en los que aparecieron muchos menos materiales arqueológicos corresponden seguramente a épocas en las que las ocupaciones humanas de la cueva eran mucho más cortas y esporádicas».
El proyecto en el que se encuadran las excavaciones de Triacastela, coordinado por la Universidad de Santiago y dirigido por el catedrático Ramón Fábregas, cuenta con financiación de la Consellería de Cultura. En este proyecto se enmarcan también las investigaciones de los yacimientos del Paleolítico descubiertos en los últimos años en la comarca de Lemos. Durante la alarma sanitaria, por otro lado, sigue el estudio de unas herramientas del período Solutrense -las únicas de esa época descubiertas hasta ahora en Galicia- que se descubrieron hace años en el monte de Valverde, en el municipio de Monforte. Recientes estudios muestran que estas piezas están hechas con sílex nativo del municipio asturiano de Piloña, donde hay un importante yacimiento de ese mismo período cultural de la prehistoria.
AYUDAS PARA RETOMAR EL PROYECTO
El Ayuntamiento de A Pobra do Brollón y la asociación de vecinos de Vilachá de Salvadur están a la espera de saber si podrán contar con una subvención de la Xunta para continuar este año las excavaciones arqueológicas del lugar de Os Conventos, donde se descubrió un enterramiento humano datado en el siglo X y posibles vestigios constructivos de un monasterio medieval. «Hay un acuerdo para la concesión de esa ayuda», explican desde el gobierno local. «Esperamos que esta cuestión quede aclarada para la próxima semana», agregan.
Los arqueólogos que trabajan en este proyecto ya expresaron su voluntad de seguir trabajando en las excavaciones si es posible reanudarlas, dicen asimismo desde el Ayuntamiento.
Lo que se descarta para este año es retomar las excavaciones del castro de Cereixa, en el mismo municipio, donde está el cementerio medieval que ganó notoriedad por el hallazgo del esqueleto al que se dio el nombre de Atilano.