google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Descubren una jarra con un huevo que sirvió de ofrenda hace 1.800 años en la villa romana de Sarrià de Ter (Girona)

15 de julio de 2026

Descubren una jarra con un huevo que sirvió de ofrenda hace 1.800 años en la villa romana de Sarrià de Ter (Girona)

Las excavaciones descubren la base de una prensa de vino y canalizaciones de agua en el área destinada a producción agrícola

Una arqueóloga limpiando la canalitzación que recogía agua de lluvia en la villa romana romana del Pla de l'Horta de Sarrià de Ter. Xavier Pi / ACN


Los arqueólogos han encontrado una jarra con un huevo dentro que sirvió de ofrenda a los dioses hace 1.800 años durante las excavaciones en la villa romana de Sarrià de Ter (Gironès). El ritual se hacía antes de empezar a construir para pedir que las divinidades fueran propicias.

En el yacimiento del Pla de l'Horta, es la primera vez que se encuentra esta ofrenda en el área destinada a producción agrícola en un tiempo -el siglo II dC- en el que la zona se reconstruyó tras un incendio.

Durante las excavaciones, los arqueólogos de la UdG también han encontrado la base de una prensa de vino y restos de canalizaciones (tanto los que salían del acueducto como los que recogían el agua de lluvia) que, en algunos casos, se remontan al momento fundacional del conjunto.

La campaña de este 2026 en la villa del Pla de l'Horta se ha centrado en la zona donde se hacía producción agrícola. Los arqueólogos no han abierto mayor extensión, sino que se han centrado en excavar aquellas estancias que ya se habían descubierto en años anteriores. Han ido retirando la tierra que las cubría para remontarse siglos atrás, hasta llegar a los niveles fundacionales del conjunto (en el siglo I aC) e incluso más allá.

En una de las habitaciones que enmarcan el perímetro de la zona excavada, los arqueólogos de la Universitat de Girona (UdG) han realizado tres hallazgos. La más singular es una jarra de un solo asa, que data del siglo II dC, y que contenía un huevo en el interior. Es una ofrenda que se enterraba allí donde debía levantarse una nueva construcción, y que los romanos ofrecían a los dioses para pedirles su favor.

“Es un ritual relacionado con un deseo de prosperidad”, explica la directora de la excavación, Ana Costa. Se cogía el huevo como símbolo de nacimiento, se ponía en la vasija y se enterraba con la intención de que, lo que representaba, también acabara “fructificando” y protegiera lo que se construía.

En el caso de la villa del Pla de l'Horta, ya se habían encontrado otras ofrendas votivas como ésta en la zona residencial (donde están las estancias con mosaicos). Pero ésta es la primera vez que se localiza una en la parte destinada a producción. Ana Costa concreta que no se puede asegurar a qué divinidad del panteón romano se ofreció, pero sí vincula directamente el ritual con el incendio que arrasó parte del conjunto en el siglo II d.

La arqueóloga de la UdG concreta que ese fuego fue “considerable”, porque no sólo afectó a la parte noble de la villa sino que también se extendió al área de producción agrícola. “Esto propició la repetición de ofrendas, para tratar de aplacar el enfado de los dioses, y también garantizar que toda la reconstrucción, y las reformas y mejoras que se hicieron en la villa a finales del siglo II, llegaran a buen puerto”, explica Costa.

Aunque casi hayan pasado dos milenios desde que la ofrenda se enterró, destaca el hecho de que más allá de los restos del caparazón (que no deja de ser cal y es fácil que se preserve) en este caso, también se ha localizado materia orgánica. Está mezclada con tierra y lo singular es que conserva todavía la forma del huevo.

Ahora los arqueólogos se lo llevarán al laboratorio para realizar analíticas “y extraer toda aquella información que nos pueda dar”, precisa Ana Costa. “Fue toda una sorpresa haber encontrado el contenido de la jarra en un más que decente estado de conservación”, dice la directora de la excavación, en referencia a ese huevo de hace 1.800 años.

Prensa de vino y silo
Esta ofrenda ritual no es el único hallazgo que se ha hecho en esta estancia de la parte productiva. Aquí los arqueólogos de la UdG también han localizado un antiguo silo ibérico -es decir, anterior a la villa y sobre el que se edificó- y la base de una prensa de uva. Se utilizó hasta principios del siglo III d.

La prensa formaba parte del torcularium de la villa -en latín, el espacio donde se hacía vino o aceite- y según precisa Costa, el hallazgo de la base “nos ayuda a acabar de entender un sector que ya se había excavado en años anteriores”. “Ya sabíamos que la producción de vino fue el motor económico de la villa del Pla de l'Horta; pero ahora también tenemos ejemplos más tangibles del tipo de maquinaria que se utilizaba y de cómo se distribuían los espacios”, explica la directora de la excavación.

En este caso, la base sostenía una prensa de caracol, que mediante tuercas hacía bajar una plataforma que aplastaba los capazos de uva y, desde ahí, el mosto iba a parar a un depósito. Costa explica que esta prensa de caracol se utilizó hasta que a principios del siglo III d. C. la producción de vino se trasladó más cerca de la zona residencial. Fue sustituida por dos prensas que funcionaban mediante contrapesos (y de las que también se han encontrado vestigios en campañas anteriores).

Acueducto
En paralelo, durante la campaña de este 2026 los arqueólogos de la UdG también han podido profundizar en el sistema de canalizaciones que abastecía de agua la villa romana del Pla de l'Horta. El año pasado, las excavaciones ya pusieron al descubierto un tramo de 20 metros del acueducto enterrado que la hacía llegar hasta el conjunto, y en esta ocasión han encontrado cómo se distribuía el agua aparte de la zona productiva.

En concreto, los arqueólogos desenterraron el tramo de una canalización que salía del acueducto y también trazas de otra que, a su vez, recogía el agua de lluvia. “Vamos viendo cómo, a través de estas ramificaciones, el agua se iba repartiendo a lo largo y ancho de la villa; no sólo en la parte residencial, sino también en el sector productivo”, explica Costa.

“Y esto nos confirma, pues, que en toda esta área también había necesidad de agua potable; seguramente, para abrevar animales”, precisa la arqueóloga de la UdG. En este caso, estas canalizaciones se remontan al momento fundacional de la villa romana (entre los siglos I a. C. y I d. C., cuando la Tardorepública da paso a la época de Augusto) pero también incluyen tanto reformas como ampliaciones posteriores.

“La villa romana del Pla de l'Horta pervivió casi seis siglos; por tanto, es lógico que haya reformas y cambios estructurales”, explica Ana Costa. “Pero estos hallazgos nos ayudan a afirmar que, desde un momento muy temprano, el agua potable recorría prácticamente todos los espacios que ocupaba la villa”, concluye.

Las excavaciones de este verano han durado dos semanas y se han financiado a través de la Diputació de Girona y el Ayuntamiento de Sarrià de Ter. La villa romana del Pla de l'Horta abarca una cronología que se extiende desde el siglo I antes de Cristo hasta el siglo V después de Cristo.

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