google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Documentan un nuevo yacimiento de la Edad de Bronce en Almagro (Ciudad Real)

31 de octubre de 2022

Documentan un nuevo yacimiento de la Edad de Bronce en Almagro (Ciudad Real)

En la zona de "Bocapucheros" se han encontrado los restos de un varón de 30 años, un hombre de la 'Cultura de las Motillas', enterrado en un túmulo principesco orientado a la constelación de la Cruz del Sur, que podría ser un 'Rey de la Prehistoria'
'Bocapucheros', un nuevo yacimiento arqueológico en Almagro

A escasos kilómetros de Almagro, se alza la zona conocida como Bocapucheros. "Un montículo en medio de la planicie, del que en las últimas décadas, ha suscitado la curiosidad de muchos investigadores y estudiosos", informa el Ayuntamiento de Almagro, en su web. Sus características hacían pensar que se trataba de un yacimiento arqueológico. Uno de estos investigadores es el profesor de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid, Luis Benítez de Lugo, que hace unos cuatro de años se puso en contacto con el Ayuntamiento para comenzar un trabajo de investigación en esta área. Hace tan solo unos días, "el sueño se ha hecho realidad" como comentaba el propio Benítez de Lugo durante la entrevista realizada por Onda Almagro, la radio municipal. Un equipo formado por arqueólogos y una antropóloga, han iniciado la primera excavación este nuevo yacimiento, "lugar sagrado de hace unos 4.000 años" que se desarrollará durante todo el mes de octubre.

El sitio es especial. Encuadrado en lo que se conoce como la 'Cultura de las Motillas', Bocapucheros es centro ritual ubicado en pleno corazón de Campo de Calatrava. A diferencia de la zona volcánica en la que se ubica caracterizada con tonalidades mayoritariamente negras, Bocapucheros se asienta sobre un afloramiento de cuarcitas rosadas.

En el lugar se halla una cueva que fue monumentalizada construyendo grandes túmulos sobre ella en tiempos de la Edad de Bronce. Se pueden observar, al menos tres cámaras funerarias en las que, según los estudios previos realizados, deben estar enterradas personas principales y significadas de la 'Cultura de las Motillas', con ajuares cerámicos cuyos restos se encuentran hoy dispersos por el entorno. Prueba de ello, son los estudios que han sacado a la luz los restos de un varón de 30 años, clave en esta primera excavación de Bocapucheros.

Este descubrimiento es lo más relevante del proyecto. Encontrar un individuo principal de la Cultura de las Motillas, no había sucedido nunca antes. Hay dos lugares sagrados de la 'Cultura de las Motillas', pero sólo en Bocapucheros alguien se enterró en un túmulo que domina buena parte del Campo de Calatrava, que está junto a La Encantada y en medio de motillas.

Datos del yacimiento
Un dato importante es que el corredor de acceso principal a estos túmulos está orientado al Paso de Salvatierra, que comunica Andalucía con la Meseta. Este corredor natural ha venido funcionando como vía de paso desde tiempos prehistóricos, con un fuerte componente simbólico como atestigua Bocapucheros. Los corredores, además de alinearse a este paso, se orientan a la constelación de la Cruz del Sur que con el cambio de era dejó de verse en el hemisferio norte.

Por otro lado, tiene conexión visual directa con alguna de las motillas de la zona, como es la de Torralba (Torralba de Calatrava). Además, el poblado fortificado de 'La Encantada' (Granátula de Calatrava) se encuentra a tan solo 6 km.

Respecto al varón, los arqueólogos encontraron una oveja depositada como ofrenda junto al difunto. "Es un dato significativo, porque la posesión de ganado era una de las claves del poder en aquella época, junto al control del agua. El enterramiento de este hombre en un panteón tumular sin igual revela el poder que tuvo", explica el profesor y codirector del proyecto que considera que la persona enterrada era y es "un rey de la Edad de Bronce" y Bocapucheros "un lugar sagrado, un santuario en torno al 2000 a.C., del siglo XXI antes de nuestra era".

"Se sabía que la sociedad de la Edad del Bronce enterraba a sus muertos en poblados como La Encantada y en motillas como El Azuer, El Retamar o El Acequión. Ahora sabemos que también unas pocas personas muy distinguidas eran enterradas en grandes monumentos orientados a las estrellas, como Castillejo del Bonete o Bocapucheros. Es un dato muy importante para reconstruir aspectos sociales y religiosos de aquella cultura, que nos indica claramente la existencia de una jerarquización social a partir del comienzo de la Edad de los Metales. La excavación tiene este objetivo, aportar información novedosa sobre las sociedades del pasado, aportación al conocimiento científico y un incremento de nuestro nivel cultural. En Bocapucheros así es, claramente", señala el profesor Benítez de Lugo.

Por su parte, el coordinador de la excavación, el arqueólogo José Luis Fuentes, comenta que Bocapucheros es un yacimiento de referencia, "muchos hemos suspirado con trabajar en él durante muchos años para conocer cuál era su verdadero significado". Mi misión es comprender estructuralmente el yacimiento, su proceso de construcción, desarrollo y funcionalidad y su posterior abandono" para, finalmente, ver las señales intrínsecas del Bronce.

La excavación va a servir para saber si Bocapucheros era un espacio funerario o un espacio de hábitat y funerario, qué hacían allí, de donde venían, qué comían y de qué murieron. Este trabajo corresponde a la arqueoantropóloga, Victoria Peña, que comenzará, tras finalizar los trabajos en el terreno, con el estudio de los huesos y restos que se vayan encontrando. Peña habló en la radio municipal del trabajo preliminar por un hallazgo casual en superficie que permitió recuperar los huesos de este varón de 30 años y de una mandíbula humana de otro individuo que tras la prueba del carbono-14 es que son de la misma época, de la Edad de Bronce. "Estamos seguros que son dos individuos que proceden de este época".

En su visita a la excavación, el concejal de Cultura, Dionisio Muñoz, que apoyó el proyecto desde el primer momento, destaca la relevancia de esta investigación con la que "queremos contribuir al conocimiento de la Cultura de las Motillas aportando información sobre los aspectos espirituales, religiosos, monumentales y sociales de nuestros antepasados. A Almagro vinieron a enterrarse gentes de las motillas y poblados de alrededor, porque este lugar era un sitio especial; no era un poblado, sino un lugar sagrado. Se va a dar un paso más para conocer este tipo de monumentos del Bronce de La Mancha".

La investigación arqueológica en Bocapucheros cuenta con un sistema de cofinanciación mixta público-privada en la que participa el Ayuntamiento de Almagro, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y las empresas privadas E2IN2, Anthropos y Oppida. La excavación que comenzó la pasada semana es financiada por la Viceconsejería de Cultura, dentro de las ayudas a la investigación el patrimonio arqueológico de Castilla-La Mancha por valor de 22.350,65 euros, de los cuales la Junta aporta 12.810,88 euros y el Ayuntamiento aporta 9.539,77 euros. El estudio ha podido realizarse gracias a la autorización del propietario de estos terrenos, Dámaso Gómez Camacho.

Lugar sagrado, orientado al sur
César Esteban, arqueoastrónomo y astrofísico, ha participado en el estudio y sus aportaciones han permitido verificar el significado de la orientación al sur del monumento. Jugó un papel simbólico relevante en la disposición de las tumbas y en las construcciones sagradas de la 'Cultura de las Motillas'. Según ha constatado la estrella más austral de la Cruz del Sur, Ácrux, dejó de ser visible sobre el horizonte alrededor del inicio de la era cristiana. La última estrella visible fue la que ocupa el extremo septentrional, Gacrux, que desapareció alrededor del año 1000 d.C. debido a la precesión- cambio gradual del eje de rotación de la tierra-. La Cruz del Sur es una constelación que en la actualidad sólo se ve en el hemisferio celeste austral, compuesta por dos segmentos cruzados en forma de cruz latina. Aunque es la más pequeña de las ochenta y ocho constelaciones que conforman la bóveda celeste, es muy clara y útil para la orientación, ya que permite determinar exactamente el punto cardinal sur, de forma parecida a como la estrella polar marca el norte. Se trata de una señal luminosa claramente visible en el cielo.

En diferentes culturas esta constelación ha tenido un significado sagrado, además de servir de orientación y ser un marcador calendárico. Hace 2000 años, en tiempos del nacimiento de Jesús de Nazaret, a quien se le asociaría con el signo de la cruz romana, era visible desde la latitud de Jerusalén, de Mesopotamia y de Persia (en el sur del territorio ocupado por el Imperio Parto) erguida sobre el horizonte en la medianoche de los días de febrero, de modo que pudo ser la 'Estrella del Niño' o 'Signo de Jesús' que vieran los Magos de Oriente desde su país de origen, y más tarde en su viaje desde Jerusalén a Belén, que está a diez kilómetros hacia el sur, señala el Consistorio en su comunicado.

Sobre el Campo de Calatrava
El Campo de Calatrava ha sido una zona volcánica activa desde el Plioceno (Terciario). En este entorno los gases magmáticos han aflorado a la superficie durante milenios. Aquí se han producido erupciones hidromagmáticas y piroclásticas de gran impacto y magnitud. Cerca de Bocapucheros surgió a principios del siglo XXI un géiser que alcanzó los 60 m de altura y estuvo activo siete meses. En los últimos 20 años han surgido nueve géiseres de este tipo en la zona; el más reciente, a finales de agosto de 2022.

Los eventos sísmicos asociados a este vulcanismo han provocado daños en yacimientos de la Edad del Bronce en la zona. El volcán Columba, situado en la margen izquierda del río Jabalón y con 100 m de altura sobre el entorno circundante, todavía emitía potentes oleadas piroclásticas desde su cráter cimero a mediados del IV milenio. A partir del Neolítico final la remisión de la actividad volcánica fue pareja a una mayor ocupación del territorio, pero los hervideros, fuentes de agua agria y géiseres han continuado hasta la actualidad. Estas manifestaciones tectónicas pudieron contribuir en la Prehistoria reciente a considerar que este espacio tenía un carácter sagrado.

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