12 de marzo de 2011

La Junta de Andalucía protege la necrópolis de la Edad del Cobre en Pizarra (Málaga)

El yacimiento prehistórico conocido como la necrópolis del Hacho o de los Castillejos de Luna, situada en los montes de Pizarra (Málaga), podría ser clave para los futuros estudios de los hábitos funerarios entre los primitivos moradores de estas tierras. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó ayer inscribir este enclave en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de Zona Arqueológica.
Existe una decena de tumbas razonablemente conservadas.
De esta forma, la administración autonómica culmina los trámites iniciados en 2008 para la protección de este conjunto de enterramientos prehistóricos, uno de los más importantes de Andalucía oriental debido a su estado de conservación y a su fecha de datación, en la transición entre la Edad del Cobre y la Edad del Bronce.
No en vano, hay que reseñar que a lo largo de épocas pasadas la necrópolis, emplazada en la denominada Sierra de Gibralmora, ha sido objeto de numerosos expolios y destrozos que la dejaron semidestruida. Pese a todo, todavía pueden apreciarse alrededor de una decena de tumbas de la tipología de cistas, esto es, formadas por cuatro losas laterales y una quinta que hace de cubierta.
Se trata de estructuras funerarias que se distribuyen en líneas paralelas y son de planta rectangular, realizadas con lajas de piedras y de alrededor de un metro de longitud. En algunos casos presentan un pequeño pasillo de acceso a la cámara. El decreto de inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico establece una superficie total de 618.000 metros cuadrados para la zona arqueológica, a los que habrá que sumar 341.782 metros más con el fin de salvaguardar su percepción visual, informó la Junta de Andalucía.
Objeto de expolios
De esta forma, se establece un marco normativo para la preservación del yacimiento con idea de que no se produzcan situaciones como la que se dio hace algunos años, cuando unos trabajos para extraer zahorra en la zona y los consiguientes destrozos desembocaron en un procedimiento judicial que terminó sin ninguna condena en firme. Pese a los daños producidos a lo largo de los siglos, los arqueólogos pudieron documentar un ajuar que incluía una plaqueta de arquero realizada en pizarra pulimentada, junto a diverso material cerámico y piezas metálicas como un puñal de cobre. Por otro lado, aunque los restos más valiosos son los prehistóricos, el enclave presenta una amplia secuencia cronológica que va desde el Calcolítico a la Edad Media.
Así, se han encontrado y documentado vestigios de una villa y un aljibe romanos y de una torre vigía medieval. En otro sector de la Sierra de Gibralmora también se hallaron restos de un poblado de la antigua Al Andalus.
(Fuente: Diario Sur)

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