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14 de octubre de 2025

La conquista de los antepasados de los neandertales se descifra en Ruidera

La tercera campaña de excavación en el yacimiento prehistórico de Ruidera - Los Villares en Ciudad Real apunta prometedores avances sobre el proceso de expansión de los antepasados de los neandertales por la Península Ibérica. Este excepcional yacimiento manchego ya se compara con Atapuerca.
Integrantes de la tercera campaña de excavación del proyecto ‘Primeros Pobladores del Alto Guadiana’.
FOTO: Alejandro Muñoz

Las Lagunas de Ruidera podrían describirse como un oasis en el ‘desierto’ de La Mancha. Y es que este excepcional humedal ha funcionado durante milenios como un refugio de la biodiversidad frente a la aridez de la llanura.

Las Lagunas de Ruidera han funcionado durante milenios como un refugio de la biodiversidad frente a la aridez de la llanura

Pero estas 15 lagunas también guardan un importante valor simbólico. Se tratan del nacimiento del río Guadiana, una de las principales cuencas de la península. El calado de las lagunas en el imaginario colectivo es tal que el propio Cervantes quiso situar en este lugar la disparatada aventura de don Quijote de la cueva de Montesinos.

Lo que no sospechaban en los pequeños pueblos de la zona es que allí además se escondían algunas claves inéditas para comprender la historia misma de la humanidad. Concretamente, un periodo con todavía muchas incógnitas, la época en la que los antepasados de los neandertales comenzaron a poblar la península antes de ser reemplazados para siempre por el Homo sapiens.

Una piedra con huesos dentro
En los años 60, algo antes de que Las Lagunas de Ruidera fueran declaradas Parque Natural, en la urbanización de Los Villares se construyó una carretera para unir los chalés de fin de semana que se habían ido construyendo en este ‘paraíso’ interior.

Fue en aquel mismo lugar donde más de treinta años después Antonio Ruiz Reinosa, guardia de la urbanización, descubrió algo inusual. En un descanso durante su ronda de vigilancia se sentó sobre una piedra y su sorpresa fue mayúscula cuando advirtió que de esa misma roca salían huesos. “Pensé que eso tenía que llevar muchos años ahí metido”, recuerda Antonio para la agencia SINC.

Ante la posible importancia del hallazgo, Antonio dio parte a sus superiores. La casualidad quiso que contactasen con unos jóvenes arqueólogos y paleontólogos que estaban trabajando en el cercano yacimiento de la Cueva de los Toriles, en Carrizosa.

El yacimiento bajo la carretera
La primera prospección superficial confirmó que era un yacimiento muy rico en fósiles del Pleistoceno Medio (hace 300-400 000 años). Eso llamó el interés del equipo de Primeros Pobladores del Alto Guadiana, que desde entonces excava el yacimiento, debido a su potencial para llenar el vacío de conocimiento de un periodo en el que hay un registro fósil muy limitado no solo en la Península Ibérica sino en Europa en general.

“En aquel primer hallazgo nos llamó la atención la gran abundancia de fósiles de ovicápridos y que alguno de los huesos parecía tener marcas de cortes antrópicos, es decir, que había humanos procesando esos animales”, explica Daniel García Martínez, director de la excavación y profesor de Antropología Física de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

En apenas un metro cuadrado recuperaron más de 60 restos excepcionalmente bien conservados. Al parecer, la carretera se habría construido sobre una cueva arcaica –rellenada de forma natural– que contenía restos de los animales y humanos que vivieron en aquella época.

“Probablemente no hay nada en la Península Ibérica que tenga estas características tan interesantes y ricas a excepción de Atapuerca. Es un momento cronológico muy importante, donde los antepasados de los neandertales están comenzando a diversificarse”, concreta Daniel García Martínez.

‘Anatomía’ de una cueva
A pesar de aquel primer contacto tan prometedor, la primera excavación arqueológica no se produjo hasta 2023. Ahora, al término de la tercera campaña, se han recuperado más de 3.000 fósiles de una fauna que ya no existe, como el león de las cavernas, el leopardo, el lobo arcaico y unos ovicápridos llamados tahres que ya solo habitan en el Himalaya.

Entre estos fósiles también se han recuperado más de 70 restos humanos relevantes, incluyendo fragmentos craneales, dientes y huesos de extremidades, que pertenecieron a dos adultos y un niño de unos siete años.

“La lástima es que, como se encontró a través de la construcción de la carretera, todas las piezas de momento están aisladas y fragmentadas. Aun así, son bastante informativas y nos pueden decir mucho sobre estos homínidos”, añade Carlos A. Palancar, codirector de la excavación y miembro del equipo de investigación de Primeros Pobladores del Alto Guadiana.

Dicho proceso de construcción utilizó dinamita y maquinaria pesada. Por eso, a la dificultad habitual de un yacimiento de estas características se añade la dispersión del material arqueológico fruto de las explosiones.

Las lagunas de los ‘Homo neanderthalensis’
Los restos de los homínidos recuperados podrían aportar información muy valiosa sobre cómo los Homo neanderthalensis fueron expandiéndose por la península.

En una cronología similar, en la Sima de los Huesos de Atapuerca, los homínidos que se encontraron allí son lo que los investigadores de Atapuerca han denominado “preneandertales”. Sin embargo, en Ruidera todo parece indicar que son individuos más arcaicos.

“En nuestro homínido no se encuentran tantas características neandertales y eso hace que sea un yacimiento bastante importante. Hasta ahora, todo nos indicaría que estamos en la especie Homo heidelbergensis, que sería la que da lugar posteriormente a los neandertales en Europa”, explica Carlos A. Palancar.

Esta especie de homínido extinta además está considerada el último ancestro común entre neandertales y sapiens. En las excavaciones también se han recuperado en su contexto arqueológico más de 80 herramientas líticas –como núcleos y lascas– que habrían utilizado estos manchegos primigenios potencialmente para descarnar los ovicápridos salvajes.

En busca del ‘Hombre de Ruidera’
Las dificultades de este yacimiento ‘partido’ por una carretera, llaman a la cautela a pesar de los prometedores hallazgos que se han realizado en estas tres campañas. La investigación avanza despacio, gracias también a la colaboración de los propietarios privados de la urbanización de Los Villares.

El equipo arqueológico anhela descubrir unos restos más completos de estos homínidos, que puedan impulsar los trabajos. O quizás incluso un ‘hombre de Ruidera’, igual que otros lugares como Cro-Magnon, Neander o Denísova, fijaron para siempre su nombre en la historia de nuestra evolución humana.

Hablamos del “Hombre de Ruidera”, y no “La mujer de Ruidera”, porque de momento las investigaciones realizadas sobre el esmalte dental en la Unidad de Proteómica de la UCM, revelan que estaríamos frente a varios individuos masculinos.

Sea como fuere, queda mucho trabajo por hacer. Empezando por la divulgación de los hallazgos. “Ya que lo hemos encontrado aquí, si se hace algún museo o algún centro de interpretación, me gustaría que se haga en Ruidera”, pide el guardia Antonio Ruiz Reinosa, descubridor del yacimiento.

20 de enero de 2017

Descubiertas herramientas neandertales en una cueva de Cubelles (Barcelona)

Las excavaciones han permitido descubrir niveles que podrían corresponder a la transición entre neandertales y los primeros Homo sapiens. Otros materiales más recientes demuestran el uso de la cueva como espacio funerario durante la prehistoria reciente, entre los años 4000 y 2000 aC
Una de las piezas neandertales descubiertas en la cueva del Trader en Cubelles. FOTO: EL PERIÓDICO.
Una campaña arqueológica ha encontrado herramientas neandertales de más de 40.000 años de antigüedad en la cueva del Trader de Cubelles, ha anunciado este jueves la Universitat de Barcelona (UB).

Las excavaciones han sido impulsadas por el Seminari d'Estudis i Recerques Prehistòriques (Serp) de la UB en este yacimiento, y han permitido descubrir niveles de excavación más recientes que podrían corresponder a la transición entre neandertales y los primeros Homo sapiens. Esta campaña se suma a otras excavaciones del Serp en el litoral del Baix Penedès, el Garraf y el Baix Llobregat, y evidencia la importancia de esta área geográfica para el estudio de las poblaciones humanas de entre 43.000 y 37.000 años de antigüedad y para investigar cómo y cuándo desapareció el hombre Neandertal.

NÚCLEO DE CONCENTRACIÓN
El arqueólogo Artur Cebrià ha afirmado que hace 15 años, esta zona del sur del Llobregat se consideraba un vacío en yacimientos de la época pleistocénica --de más de 12.000 años de antigüedad--, mientras que "ahora se revela como un núcleo de concentración de población eneolítica y paleolítica".

La excavación de la cueva del Trader ha ido a cargo de los arqueólogos adscritos al Serp-UB Artur Cebrià, Mireia Pedro, Xavier Oms y Juan I.Morales, y tiene el apoyo del Ayuntamiento de Cubelles.

PROYECTO
Actualmente, en el marco del proyecto liderado por el catedrático de Prehistoria de la UB Josep M. Chapa, se están excavando los yacimientos de la Balma de la Griera y la cueva Foradada, en Calafell, y la sima de Sant Antoni, en Cunit, con subvenciones procedentes de proyectos de investigación financiados por el Servicio de Arqueología y Paleontología de la Generalitat y el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Antes de estas excavaciones, el yacimiento se conocía a raíz de las intervenciones realizadas a finales de los años cincuenta del siglo XX por Joan Bellmunt y la Sección de Arqueología del Centro de Estudios de la Biblioteca Museo Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú. Los materiales procedentes de estos trabajos se depositaron a los fondos de la biblioteca e incluían restos que demostraban el uso de la cueva como espacio funerario durante la prehistoria reciente, entre los años 4000 y 2000 aC.

(Fuente: El Periódico)

4 de enero de 2013

La realidad aumentada llega al Museo de la Evolución Humana

Un interactivo, realizado por el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL) en colaboración con FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) recrea la vida de las especies que poblaron la Sierra de Atapuerca
Imagen de la demo realizada en el Día Internacional de los Museos.
FOTO: ITCL
El Museo de la Evolución Humana (MEH) se suma a la realidad aumentada con un nuevo recurso que interactúa con el visitante y potencia su discurso museográfico, al dar vida a los distintos paisajes que contienen la vegetación de la Sierra de Atapuerca a lo largo de la Prehistoria.

 El visitante puede ver la evolución de las especies desde hace un millón de años hasta la actualidad, al recrearse la vida del homo antecessor, heidelbergensis, neandertal y sapiens, así como la fauna que ha existido desde hace 850.000 años.

Desde un punto fijo instalado en la planta segunda del Museo, se observa cómo los cuatro paisajes interiores cobran vida con diferentes homínidos y animales. Todo este trabajo, según informa Ical, ha sido realizado de acuerdo con la documentación encontrada en la Sierra de Atapuerca. El primer paso fue la realización de los modelos 3D de cada uno de los personajes que iba a formar parte de las escenas. Posteriormente, se realizó la animación de las escenas así como la programación de la aplicación.

La primera escena relata la vida en la Sierra hace 850.000 años (Pleistoceno inferior) y muestra un Homo antecessor consumiendo el cadáver de otro individuo (en el nivel TD6 de la gran Dolina ha sido documentado un episodio de canibalismo). La segunda recrea la Sierra hace 600.000 años (Pleistoceno medio) y la escena principal consiste en un jaguar cazando un gamo. Asimismo, se han añadido otras especies como hienas, que están pendientes de consumir los despojos de un animal o macacos saltando entre las ramas. Aquí aparecen varios individuos de la especie Homo heidelbergensis recolectando en el bosque.

La Sierra de Atapuerca hace 350.000 años es la tercera de las escenas que se pueden ver en el interactivo. Un Homo heidelbergensis se dispone a cazar una presa y tras la caza arroja su lanza de madera al espectador. Además, se representan dos carnívoros que poblaban la Sierra en el pasado, como son un oso y un león. La última de las escenas se corresponde con la vida en la tierra hace 50.000 años y se centra en un grupo de neandertales situados en un paisaje nevado haciendo fuego y curtiendo pieles.

27 de febrero de 2012

Veinte años de silencio sobre Lezetxiki (Guipúzcoa)

El Ayuntamiento de Arrasate, la Diputación y la Sociedad de Ciencias Aranzadi se unen para pedir que se proteja la cueva.
 "¿Desde cuándo? La primera vez que lo pedí fue en 1991. La Ley de Patrimonio Cultural Vasco que está en vigor se aprobó en julio de 1990 y yo en enero de 1991 ya envié un escrito solicitando que se considerara un bien cultural calificado", recuerda el arqueólogo Álvaro Arrizabalaga, director de las excavaciones del yacimiento de Lezetxiki.
El arqueólogo Álvaro de Arrizabalaga en una de las campañas
de excavación en la cueva de Lezetxiki. Foto: Notcias de Gipuzkoa.
Desde entonces, hace más de veinte años, el Ayuntamiento de Arrasate, al que pertenece la cueva, la Diputación de Gipuzkoa y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, de la que Arrizabalaga es socio desde hace tres décadas, ha tramitado distintas solicitudes (al menos ocho distintas) para que el Gobierno Vasco protegiera la cueva. Por primera vez, las tres entidades lo han hecho al unísono, para sumar fuerzas, pero la respuesta de las sucesivas administraciones siempre ha sido la misma: el silencio. "Nunca he conseguido una respuesta. Nunca he tenido en mis manos un escrito en el que se me explique que se me deniega la solicitud por ese motivo o por otro. No sé qué tipo de argumentación se puede dar para no considerar que Lezetxiki tiene ese valor patrimonial", señala Arrizabalaga. Si razonaran una negativa, Arrizabalaga "podría contraargumentar". La ley vasca de patrimonio así lo especifica: "En caso de que se deniegue, tendrá que exponerse los motivos por escrito".
Según indicaron fuentes del departamento de Cultura, la situación podría cambiar, dos décadas después, porque la dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco estudia "la posibilidad de iniciar la tramitación del correspondiente expediente de protección".
Un técnico de Aranzadi abandona el yacimiento.
Lezetxiki constituye uno de los orgullos de Arrasate, que se ha movilizado -en su última iniciativa a través de las redes sociales- para reclamar su protección. Pero no se trata solo de amor por proximidad. La historiadora Arantza Otaduy, integrante de Arrasate Zientzia Elkartea, recuerda que el yacimiento guipuzcoano es uno de los centros prehistóricos más importantes del norte peninsular. Es especial porque en él se localizó, en las campañas de Aita Barandiaran entre los años 50 y 60, el primer resto humano en la CAV (un húmero de mujer). Es privilegiado porque reúne fósiles humanos de tres especies distintas (homo heidelbergensis, neandertal y homo sapiens). Es peculiar porque cobijó uno de los últimos monos que habitó en Europa antes de su extinción. Es sentimental, porque está ligada a las leyendas de Mondragón, recogidas también por Barandiaran, como las que relacionan una lamia con un joven de un caserío de Garagarza; leyendas que, más allá de su poder simbólico, explican cambios sociales como el proceso de cristianización de los vascos.
SIGNIFICADO "No entiendo los trámites burocráticos ni los motivos por los que el Gobierno Vasco no le da el valor que le damos otros", lamenta Otaduy. El concejal de Cultura de Arrasate, Kepa Urteaga, confirma que tanto el Ayuntamiento como la Diputación y Aranzadi "están unidos en la idea de salvaguardar este espacio para la posteridad". Pero, ¿qué entraña que el Gobierno Vasco dé luz verde a la protección?
Si Lezetxiki hubiera estado protegido desde el primer momento en que se solicitó, arqueólogos y amantes del yacimiento se habrían ahorrado los tres sustos que pudieron abocarlo a la desaparición; habría existido un régimen de ayudas oficiales para la compra y adquisición por parte del Ayuntamiento del terreno privado, y el Consistorio no habría tenido que comprarlo a precio de mercado al propietario con sus propios recursos; y habría sido un yacimiento prioritario en las ayudas de catalogación de los bienes, algo que no ha sucedido en 18 años de excavación. "Habría supuesto muchas cosas, muchas facilidades, comodidades, seguridades y tranquilidades", resume Arrizabalaga.
Por ejemplo, a nadie se le habría ocurrido en el primer proyecto del Tren de Alta Velocidad (TAV) destruir el yacimiento. "Las alegaciones para que no se destrozara las tuve que interponer yo como arqueólogo particular", recuerda. "Si se hubiese protegido, habría un punto rojo destelleando en el ordenador, y cuando lo hubieran visto, habrían dicho 'mejor nos metemos en otro valle'. Al final es verdad que se ha conseguido desviar, ha sido uno de los pocos puntos en los que se ha atendido las alegaciones, pero porque el 3 de agosto de 1997 un particular, a instancias del Ayuntamiento de Mondragón, interpuso un recurso. Ninguna institución lo hizo. Todo eso nos lo habríamos evitado si este lugar hubiera estado protegido. Queremos que lo esté de una santa vez y no tengamos que estar continuamente sometidos a estos sustos", reclama el arqueólogo de Aranzadi.
Desde el Gobierno Vasco se recuerda que, aunque ninguna de las solicitudes "dio como resultado el inicio de un expediente de protección de Lezetxiki", ello no ha "impedido en ningún momento una actitud vigilante del Departamento de Cultura, manifestada en el requerimiento de Patrimonio de variar el trazado de la línea del TAV para impedir que afectara a la cueva, como así se hizo finalmente". "Obviamente, el Departamento de Cultura informó favorablemente. ¡Solo faltaba!", apostilla Arrizabalaga. "Cuando presentamos alegaciones, no solo caía Lezetxiki, sino siete yacimientos arqueológicos y alguno más que ha sido descubierto con posteridad", sostiene.
SIN PINTURAS Además por el trazado del TAV, Lezetxiki ha estado a punto de desaparecer en otras dos ocasiones. A mediados de los 90, los furtivos se acercaban a la cueva con una azada, picaban y se llevaban unos huesos "en plan tesorillo". "Uno individualmente no hace estropicio, pero el conjunto suponía un grave problema", precisa Arrizabalaga.
El segundo sobresalto se produjo cuando el propietario del terreno, que incluía un pinar, taló los árboles , que cayeron en terreno arqueológico. Tan o más problemático fue retirarlos. Todo esto, insiste el director de la excavación, se habría evitado con un expediente de protección.
"Lo único que desenfoca un poco la importancia de Lezetxiki es que está al lado de un lugar de rango mundial, como es Atapuerca. Si no estuviera tan cerca, tendría un puesto de honor en la Prehistoria de la Península Ibérica", asegura. Además, todavía puede albergar más tesoros. "Tenemos una secuencia de nueve metros y aún no hemos dado con la base, seguimos excavando. Sigue saliendo material y nada transmite la sensación de que eso se vaya a acabar en breve. Casi con toda seguridad, no queda menos de un metro", pronostica Arrizabalaga.
Preguntado por si podría pesar en su contra, como se ha mencionado en alguna ocasión, la ausencia de pinturas rupestres, es tajante. "Se me ocurren dos decenas de cuevas que no tienen pinturas rupestres y son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; la más cercana, Atapuerca". "No es un argumento: los yacimientos arqueológicos, tengan o no pinturas, sean o no cuevas, tienen valor en sí mismos como contenedores, como el escenario en el que se ha desarrollado la vida de los grupos humanos prehistóricos. Si es un escenario importante, como es el caso de Lezetxiki, porque tenemos un registro casi continuado de presencia humana de más de 150.000 años y los restos fósiles más antiguos del Cantábrico, creo que no hacen falta muchas argumentaciones más", señala.
Lezetxiki tiene "plusmarcas" más que suficientes, pero, insiste Arrizabalaga, en este caso, "simplemente" habría que atender a que "existe un régimen de protección de yacimientos y bienes culturales que está en vigor desde hace 20 años y solo se pide que se cumpla la normativa. Aunque el yacimiento fuera mucho menos importante, merecería también un régimen de protección. Se está solicitando algo de derecho y no sé muy bien por qué motivo no se cumple", concluye.