google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Roberto Ontañón
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Ontañón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Ontañón. Mostrar todas las entradas

13 de diciembre de 2024

La última campaña en La Garma ofrece importantes hallazgos de la época visigoda y del Paleolítico

Se han recuperado los restos de unas quince personas depositadas en diversos lugares del piso inferior de la cueva. Los acompañaba un rico y variado ajuar funerario que incluía numerosos objetos de uso personal, armas y diversos tipos de herramientas, además de restos de madera, tejidos y cestería datados en torno al año 700 d.C. Todos estos elementos  indican que estamos ante uno de los yacimientos de esa época más importante del norte de la península.
La directora general de Cultura, Eva Guillermina Fernández, junto con los investigadores Roberto Ontañón y Pablo Arias, junto alguna de las pìezas halladas en la campaña de excavaciones de La Garma de este año.
Foto: Miguel de Arriba

La directora de Cultura y Patrimonio Histórico del Gobierno de Cantabria, Eva Guillermina Fernández, ha señalada el yacimiento de La Garma como uno de los "sitios de referencia" en la arqueología actual. Así lo ha comentado en la presentación de los hallazgos de la campaña de excavaciones arqueológicas desarrollada este año en el marco del proyecto Garma XXI, financiado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, y que han sido realizadas por un equipo investigador dirigido por Roberto Ontañón y Pablo Arias.

Fernández ha afirmado que, a raíz de los descubrimientos realizados, la Garma es un "verdadero filón" no solo al conocimiento del Paleolítico, si no también, a una época poco conocida desde el punto de vista arqueológico, el período visigodo.

Por su parte, Pablo Arias ha explicado que se ha continuado con la documentación del contexto funerario de la Galería Basal, datado en torno al año 700 d.C. Hasta el presente se han recuperado restos de unas quince personas depositadas en diversos lugares del piso inferior de la cueva. Los acompañaba un rico y variado ajuar funerario que incluía numerosos objetos de uso personal (broches de cinturón, adornos), armas y diversos tipos de herramientas, además de restos de madera, tejidos y cestería, "algo poco frecuente en contextos arqueológicos. Todos estos elementos nos indican que estamos ante uno de los yacimientos de esa época más importante del norte de la península" según ha señalado.

Entre los hallazgos más relevantes, cabe mencionar el conjunto de broches de cinturón, entre los que destaca uno de excepcional calidad, con decoración damasquinada donde hay representaciones de animales y una inscripción en latín. "Una iconográfica, ha comentado Ontañón, de carácter religioso y con presencia de símbolos sobre el Apocalipsis que, a su juicio, lo conecta, por el tiempo en que se hicieron, con la temática de los beatos de Liébana"

En la actualidad, los restos recuperados de este conjunto funerario, están siendo objeto de un proceso de estabilización y restauración en los laboratorios del MUPAC y posteriormente se les aplicará distintas técnicas analíticas que contribuirán a aportar información de gran valor sobre esta etapa histórica no muy conocida.

El destino definitivo de este conjunto funerario, ha indicado Ontañon, será un espacio específicamente dedicado a la arqueología de época visigoda en Cantabria, que constituirá una de las principales novedades de la exposición permanente del nuevo MUPAC.

Cabaña magdaleniense
Por otro lado, durante esta campaña se ha finalizado, tras dos años de trabajo, la documentación de la cabaña magdaleniense de la Galería Inferior, "uno de los pocos ejemplos conocidos de vivienda paleolítica" han resaltado los investigadores.

Se trata de una construcción de unos 16800 años de antigüedad, en cuyo interior se han podido analizar cerca de cinco mil objetos arqueológicos, que incluyen huesos de ciervos, caballos y bisontes, instrumentos de sílex y también de hueso y asta como azagayas, agujas, una espátula decorada, un arpón y conchas de moluscos marinos, en algunos casos empleadas como colgantes. Para su estudio se ha empleado una novedosa metodología centrada en técnicas no invasivas.

La directora de Cultura ha informado que estos trabajos han sido nominados por la revista National Geographic "entre los cinco candidatos al premio al mejor descubrimiento o hallazgo histórico del año 2024, aún pendiente de resolución".

Estas actuaciones se enmarcan en el proyecto GARMA XXI, un programa de investigación financiado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria que recibió en 2021 el Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación PALARQ. Las investigaciones en La Garma cuentan también con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

21 de junio de 2022

Hallan un conjunto funerario visigodo en las profundidades de la cueva de La Garma (Cantabria)

En las profundidades de la cavidad se han encontrado dos depósitos sepulcrales con restos humanos, espadas y otros objetos metálicos en un excelente estado de conservación.
Hallan un conjunto funerario visigodo en las profundidades de una cueva cántabra / EFE

Los arqueólogos que trabajan desde hace 25 años en la cueva cántabra de La Garma han recuperado un conjunto funerario de la época visigoda de las profundidades de la cavidad, la galería basal, formado por dos depósitos sepulcrales con restos humanos, espadas y otros objetos metálicos en un excelente estado de conservación.

Los restos fueron encontrados durante unos estudios de control ambiental por el espeleólogo Mariano Luis Serna, que descendió al río subterráneo en el nivel inferior de La Garma para tomar muestras de agua, y han sido rescatados en una compleja operación arqueológica.

Los directores de las excavaciones de esta cueva patrimonio de la humanidad, Pablo Arias y Roberto Ontañón, consideran que este es uno de los conjuntos funerarios más extraordinarios descubiertos en los últimos años en la Península Ibérica, por su estado de conservación y por el lugar atípico donde fueron sepultados los cuerpos en torno al año 700.

Los huesos y los objetos del ajuar funerario han aparecido en una zona que se inunda periódicamente, cubiertos de una pátina negra producida por la precipitación de óxido de manganeso, que es posible que haya favorecido su conservación, han explicado durante la presentación de este hallazgo.

En La Garma ya habían sido encontrados restos funerarios visigodos, en la galería inferior, menos profunda, que permanecen en el yacimiento, del que solo se extrajo el broche de un cinturón para incorporarlo a la colección del Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria (Mupac).

Después de muchas dudas se decidió extraer los huesos y los objetos para que no acaben arrastrados por el agua, ya que las inundaciones son frecuentes en la galería basal.

Junto a los restos humanos, se ha encontrado una spatha, una espada larga de dos filos de 85 centímetros de longitud; dos ejemplares de scramasax, espadas cortas de doble filo parecidas a un machete; un acetre o pequeño caldero de bronce y otro objeto que aún no ha podido ser identificado.

Las espadas han conservado sus empuñaduras de madera, algo inusual y que podría deberse al óxido de manganeso que las recubre de una pátina negra.

El tipo de materiales hallados sugiere que pertenecen a la misma época que los restos visigodos de la galería inferior de la cueva, en torno al siglo VIII, y que las personas sepultadas eran individuos de alto rango.

Un ajuar como este se ha encontrado en otros yacimientos visigodos situados al norte de los Pirineos, pero en enterramientos no sepultados en los más profundo de una cueva.

Para llegar hasta los restos y poder extraerlos se organizó un amplio equipo de especialistas formado por arqueólogos, antropólogos, restauradores e ingenieros dirigido por Pablo Arias y Ricardo Ontañón.

El equipo que participó en esta operación de rescate, el pasado 9 de junio, tardó más de tres horas en llegar al conjunto funerario tras un recorrido que implicaba descender cuatro niveles desde la entrada de la cueva, situada 50 metros por encima de la galería y avanzar unos 200 metros por el cauce del río.

Los materiales recuperados están siendo sometidos ahora a un delicado proceso de estabilización en los laboratorios del Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria, que dirige Ontañón.

Después se les aplicará una batería de técnicas analíticas que contribuirán a aportar información de gran valor sobre una de las etapas más oscuras de la historia de Cantabria, sobre la que todavía se sabe muy poco.

Entre otras técnicas se utilizará la datación por carbono 14, isótopos estables del carbono y del nitrógeno para reconstruir su dieta, ADN, metalografía o fluorescencia de rayos X.

El destino final de estas piezas será un espacio dedicado a la arqueología de la época visigoda, dentro de la nueva exposición permanente del Mupac, según ha avanzado el vicepresidente de Cantabria y consejero de Cultura, Pablo Zuloaga.
(Fuente: Málaga Hoy)