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27 de abril de 2017

Un trabajo de investigación permite unir la cabeza y el cuerpo de una estatua romana en el Museo de Cádiz

El trabajo de los arqueólogos José Beltrán y María Luisa Loza, en colaboración con el restaurador Luis Carlos Zambrano, ha permitido ensamblar las dos piezas de la estatura de Livia Drusila. Durante casi 60 años la cabeza estuvo expuesta mientras que el cuerpo permanecía almacenado en los fondos del Museo.
Estatua dedicada a Livia Drusila, cuya cabeza apareció hace 57 años en el castillo de Medina Sidonia y que ahora se ha podido ensamblar con el cuerpo que se almacenaba entre los fondos del Museo de Cádiz. FOTO: EFE.
José Beltrán y María Luisa Loza son los nombres propios de esta historia que tiene como protagonista a Livia, madre del emperador Tiberio. Las investigaciones que estos dos arqueólogos, él de la Universidad de Sevilla y ella del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, realizaban sobre la escultura romana en la zona de Medina Sidonia desembocaron en el hallazgo en los almacenes del Museo de Cádiz del cuerpo de una estatua sin cabeza que correspondía al retrato de la emperatriz Livia que se exponía, junto a los de Germánico y Druso Minor, en la sala romana del centro. Ambas piezas llegaron al Museo en la década de los 60 del siglo XX, procedentes de las excavaciones arqueológicas en el Castillo de Medina Sidonia, pero no ha sido hasta ahora cuando las investigaciones han permitido encajarlas y mostrar la estatua de cuerpo entero. El restaurador del museo, Luis Carlos Zambrano, ensambló el conjunto y permitió que Livia "sentara la cabeza".

Las redes sociales fueron uno de los cauces por los que se difundió la noticia, de la que informó oficialmente la Consejería de Cultura a través de una nota de prensa.

Junto a las tres cabezas halladas en 1960 en Medina se encontraron, y también por entonces, se llevaron al Museo gaditano trozos de mármol de otras estatuas y un cuerpo de mujer casi entero. Las tres cabezas fueron expuestas y las otras piezas se depositaron en el almacén, donde quedaron fechadas y catalogadas pero, evidentemente, separadas de sus originales. Al menos el cuerpo de Livia.

CONFERENCIA
Fue el año pasado cuando José Beltrán y María Luisa Loza, que darán próximamente una conferencia sobre su investigación, llegaron al Museo de Cádiz para estudiar las piezas halladas en la excavación asidonense, tanto las expuestas en la sala romana como las guardadas en el almacén. Sus investigaciones les llevaron a relacionar la cabeza de Livia con la estatua del almacén. Como explica el propio museo en Twitter, "observan que el tamaño y la tipología de la estatua corresponde a la iconografía de Livia y comprueban que encajan perfectamente". La restauración se hizo en el propio museo.

Pese a permanecer durante 57 años en el depósito del centro de la plaza de Mina, el cuerpo de la estatua de Livia mantenía aún restos de azules y dorados, los colores originales de la escultura.

La delegada territorial de Cultura, Remedios Palma, mostró ayer la "emoción" que el hallazgo ha causado en todo el personal del museo: "Llevamos disfrutando la noticia varias semanas. Ahora está teniendo repercusión y esto va a ser importante para el número de visitantes del museo. "Decía nuestro restaurador que había sido emocionante el momento en el que la cabeza y el cuerpo encajaban. Y ha sido muy gratificante para los arqueólogos, que lo han vivido de una manera muy profesiona"l. "Un sótano de un museo es siempre un baúl de sorpresas. Las instituciones estamos obligadas a custodiar todo lo que se encuentra", concluyó la delegada..

Nunca se sabe qué más puede salir, es necesario una investigación, y nuestros museos están abiertos siempre, siempre a los investigadores".

17 de abril de 2015

"Desamparo legal y discriminación" en la entrega de materiales arqueológicos al Museo de Cádiz

El Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras critica "la situación de desamparo legal, discriminación y arbitrariedad manifiesta" a la que se enfrentan los profesionales de la Arqueología "cuando hacen entrega de los materiales arqueológicos para su depósito en el Museo de Cádiz una vez finalizada la excavación".
En una nota de prensa, el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras explica que, "desde hace algún tiempo", el Museo de Cádiz "viene planteando una serie de exigencias que obstaculizan y dificultan el proceso de entrega y depósito de los materiales, fruto de las distintas intervenciones arqueológicas llevadas a cabo en Cádiz y su provincia".

Estos materiales "se llevan al Museo de Cádiz debidamente embalados, embolsados e inventariados, según dicta la legislación vigente destinada a todos los arqueólogos que trabajen en la Comunidad Autónoma Andaluza y que son, el Decreto 168/2003 de 17 de junio, que aprueba el Reglamento de Actividades Arqueológicas de la Junta de Andalucía, y la Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucía", afirma el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras.

"No obstante, la dirección y técnicos del Museo de Cádiz vienen exigiendo, desconociéndose desde qué fecha, el cumplimiento de un régimen interno denominado 'Protocolo de entrega de materiales arqueológicos depositados en el Museo de Cádiz' sin visos de legalidad, dado que carece de firma o sello, y lo más importante, sin estar publicado de manera oficial en Boletín Oficial del Estado, de la Junta de Andalucía o de la provincia", sostiene.

"ENORME COSTE"
Indica que dicho protocolo "es de aplicación exclusiva para los arqueólogos que depositen materiales en el Museo de Cádiz, y exige una serie de requisitos que suponen un enorme coste económico que debe asumir el profesional libre que trabaja en las intervenciones arqueológicas" y que, según el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras "debe afrontar el propietario de los bienes, es decir, la Junta de Andalucía, como ocurre en el resto de los museos andaluces".

"Es importante tener en cuenta que los arqueólogos tienen que cumplir una serie de requisitos administrativos para que nos den un nuevo permiso para poder trabajar", recuerda, al tiempo que cita al respecto "un acta de depósito de los materiales de la intervención arqueológica anterior firmada por la dirección del museo".

El Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras dice que "es sencillo: si no te firman el papel, no puedes trabajar".

Defiende que, actualmente, la normativa aplicable es el artículo 39 del Reglamento de Actividades Arqueológicas, "que literalmente expresa: las condiciones en las que deberán entregarse los bienes en la institución museística donde se realice el depósito definitivo serán detalladas por la Dirección General de Instituciones del Patrimonio Histórico mediante resolución".

"No obstante, aunque han transcurrido doce años de espera desde la publicación del Reglamento, dicha resolución no existe, de manera que la dirección del Museo justifica la imposición de dicho protocolo como una manera de cubrir este vacío legal", expone el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras.

"AGRAVIOS COMPARATIVOS"
Este requisito contenido en el artículo 39 del Reglamento Actividades Arqueológicas, que es igualitario para toda Andalucía, "se vuelve un problema grave en Cádiz, exclusiva y particularmente en la ciudad de Cádiz y en aquellos términos municipales que carecen de museo propio, produciéndose agravios comparativos dentro de una misma profesión, dentro de la misma provincia y, asimismo, dentro de la propia comunidad autónoma".

Al hilo, señala que "el protocolo obliga a realizar costosos tratamientos de conservación y sitúa al arqueólogo que trabaja en la ciudad de Cádiz en inferioridad de condiciones, a la hora de ejercer su labor, perdiendo competitividad y empobreciéndolo, al tener que asumir los costes del almacenamiento y conservación en el Museo de Cádiz de unos materiales arqueológicos que forman parte del Patrimonio Histórico Andaluz, función que le compete en exclusividad al Museo, no al profesional de la arqueología".

"En una de las provincias más castigadas por la crisis y el paro, la dirección y técnicos del Museo de Cádiz exigen que los profesionales y los ciudadanos asuman costes que no le corresponden por Ley, y colocan a los arqueólogos de Cádiz y su provincia en una difícil situación, dado que si no asumen la aceptación de dicho protocolo no se firma el acta deposito por parte de la dirección del Museo y, por ende, no pueden volver a trabajar", lamenta.

Apunta el Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras que "ya a varios arqueólogos se les ha negado la recepción de los materiales mientras no los lleven en las cajas especificadas de normativa europea, siendo esto además de dudosa legalidad al establecer la Ley 14/2007 la obligatoriedad de la institución museística de recibir los materiales arqueológicos".

En este sentido, sostiene que "es necesaria una regulación que unifique los criterios de entrega de material arqueológico a nivel autonómico para que no exista discriminación entre los distintos museos provinciales andaluces, incluso dentro de la misma provincia".

Así, exige frente a esta "clara imposición" la "inmediata retirada" de "esta norma ilegal impuesta por la dirección y técnicos del Museo de Cádiz, así como la restitución del derecho al trabajo a los arqueólogos a los que se les ha negado en función de la misma", al tiempo que indica que en la página web del Museo de Cádiz sigue apareciendo el referido protocolo.