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23 de junio de 2017

Una familia dona al Museo de Dénia doce piezas arqueológicas halladas en el mar

El legado de Juan Bisquert Oltra incluye dos ánforas romanas y cerámicas de la edad media de Manises y Paterna
La pieza más antigua es un ánfora Dressel 2/4 Local datada en el S. I que podría proceder del pecio "Els Molins".
Los hijos de Juan Bisquert Oltra, quien fue presidente del club náutico de Dénia entre 1995 y 1998 y un apasionado del mar y la pesca, han donado al museo arqueológico de Dénia doce piezas de gran valor histórico que su padre coleccionó. En los años en los que Juan Bisquert, fallecido en 2013, se hacía a la mar, las leyes de patrimonio eran muy laxas. La conservación de los hallazgos subacuáticos dependía de que cayeran en manos de personas con sensibilidad. Este vecino de Dénia, cuyo padre fue fabricante de juguetes de madera, conservó las valiosas cerámicas. Además, mientras fue presidente del náutico colaboró con el museo en prospecciones subacuáticas.

La donación incluye una ánfora Dressel 2/4 Local, utilizada para transportar vino producido en el Territorium de Dianium. Está datada en el siglo I y es muy probable que proceda de un pecio de Els Molins. Es la pieza más antigua. Otra ánfora de esta colección, bautizada como «legado Juan Bisquert Oltra», es de origen oriental y está datada entre los siglos IV y VI. Se utilizó para llevar aceite y productos alimentarios desde Palestina y Egipto. En los primeros siglos de Al-Ándalus todavía circulaban estos recipientes. Estas dos ánforas están completas (la primera fragmentada), pero urge restaurarlas.

CERÁMICAS DE LA EDAD MEDIA
Esta colección también incluye recipientes de la edad media. Destaca una jarra de vino de Paterna del siglo XIV. Otras cuatro piezas son tres cántaros y un jarrón con asa y gollete. Proceden de los alfares de Paterna y Manises y están datadas en los siglos XIV y XV. El legado se completa con piezas del siglo XIX.

Es evidente que el litoral de Dénia es un yacimiento riquísimo. El puerto, los fondeaderos naturales y los naufragios han propiciado que el fondo marino esté salpicado de restos históricos.

La donación permite al museo engrosar sus fondos de arqueología subacuática. Además, se recuerda al vecino que logró esta colección. Juan Bisquert Orts fue uno de los pioneros del turismo y del despegue inmobiliario de Dénia.

29 de abril de 2016

Documentan una gran villa romana de la época de Augusto en Dénia (Alicante)

Una gran concentración de cerámicas permite establecer el asentamiento rural en la partida de Francs, en el entorno del río Girona. El hallazgo arroja luz sobre la desconocida Dianium rural y subraya la importancia económica en el siglo I de esa zona, próxima a una vía romana y los yacimientos de l’Almadrava y l’Estanyó
Algunos de los restos cerámicos que han permitido localizar y datar la villa romana. 
Se sabía que estaba ahí, pero no exactamente dónde. Ahora ya sí. La colaboración ciudadana lo ha hecho posible. Un vecino que paseaba por el entorno del río Girona, en la partida de Francs, atisbó una gran concentración de cerámicas y avisó al Museo Arqueología de Dénia. Su gesto ha comportado una gran trascendencia histórica pues permitió al museo abrir una investigación histórica que ha concluido que las piezas son de una villa romana rústica de dimensiones notables perteneciente al siglo I.

Según el director del museo, Josep Antoni Gisbert, ese asentamiento rural habría registrado ya actividad en la última época de la República Romana, pero conoció su más ferviente apogeo en el Imperio, entre la era del emperador Augusto, al principio de esa centuria, y la de los emperadores flavios, ya en su tramo final.

Esta datación es posible porque según Gisbert la cerámica hallada por nuestro viandante, de mesa y cocina y de importación itálica y gala, pertenecería a ese siglo I, si bien también hay algunas piezas de época anterior. De hecho, la villa se encuentra próxima a Segària, donde hubo un poblado íbero en el siglo I a.d. C, antes pues de Augusto.

El yacimiento no se ha excavado porque no se va a realizar allí ninguna obra que afecte al subsuelo. Pero la gran concentración de cerámica localizada permite subrayar el notable carácter del hallazgo. También se han encontrado fragmentos de material de construcción. «Si se excavara, podríamos hallar en seguida la estructura de la villa», que a buen seguro estaría dotada de termas.

Su localización permite además «comenzar a conocer con más exactitud el pasaje romano rural que envolvía al núcleo urbano de Dianium» y que siempre había estado plagado de incógnitas. En este sentido, la villa se ubicó en esta zona por razones de comunicación: se encontraba próxima a una antigua vía romana que conectaba por el litoral el río Sucro (Júcar) con Dianium, que era a su vez un ramal de la emblemática vía Augusta y cuya versión contemporánea sería el Antic Camí de Gandia.

No era una villa aislada. Gisbert ve conexión entre la misma y otros yacimientos ya investigados, como el de l’Almadrava, una conocida y considerable factoría de producción de cerámica, o la de l’Estanyó. Así, se puede establecer que durante la era de los primeros emperadores romanos hubo una importante actividad económica y residencial en la Dianium romana en torno al río Girona que entró en declive a principios del siglo II, bajo reinado de los antoninos, «cuando es claro el abandono de estas villas y la concentración de la población en otras zonas de la Dénia romana».


LAS DIFICULTADES HISTÓRICAS
Gisbert señala que si bien la Dianium urbana sí ha estado sometida a un profundo proceso de investigación, con descubrimientos importantes en la línea portuaria que han incluido horrea y necrópolis, esta actividad científica ha sido mucho menos próspera por razones logísticas en el entorno rural. Otro síntoma de la trascendencia de este nuevo hallazgo.Al respecto, sí que es verdad que a finales del siglo XIX, las grandes transformaciones agrícolas con la implantación de los campos de naranjos permitieron el descubrimiento de asentamientos rurales históricos en zonas como Pont Sec y Bovetes. Pero fueron hallazgos aislados a los que no se pudo aplicar la actual metodología arqueológica. Por si fuera poco, la crisis de la naranja en la última parte del siglo XX dejó muchas de esas parcelas yermas y sin posibilidad de sondear en el subsuelo.

Aún así, la memoria histórica que anida en parcelas como la de Francs nunca fue olvidada. De hecho, llevan años preservadas: muchos de esos terrenos fueron incluidos en el catálogo de bienes culturales protegidos redactado por el Ayuntamiento de Dénia en 2004. En Francs se ha producido otra circunstancia: nuevas transformaciones agrícolas actuales han facilitado la localización exacta del punto donde duerme sus sueños la villa gracias al paso del ciudadano que protagonizaba el inicio de estas líneas.