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7 de enero de 2013

Hallan una gran necrópolis romana cerca de La Alcudia (Alicante)

Unas obras de abastecimiento de agua sacan a la luz en Atzavares (Elche) medio centenar de inhumaciones de época romana.
A nadie le extrañó cuando el pasado mes de mayo comenzaron a aparecer restos humanos de época romana en la partida de Atzavares en medio de las obras de ampliación del abastecimiento de agua a La Marina. Su cercanía al yacimiento arqueológico de La Alcudia (Elche) justificaba el hallazgo. Sin embargo, lo que nadie esperaba es que lo que iba a salir a la luz era la necrópolis más grande localizada hasta la fecha en esa zona: sólo en la zanja que se ha abierto han aparecido en torno a 50 inhumaciones todas ellas de época romana, junto a un mausoleo y restos de cerámica.
Los 50 enterramientos descubiertos hasta el momento se corresponden
a la época alto-imperial romana (Siglos I y II d.C,). 
Las alarmas saltaron hace ahora siete meses en la partida de Atzavares, cuando las primeras catas arqueológicas pusieron al descubierto huesos correspondientes a dos humanos y a un animal, junto a la estructura de una construcción y varias piezas cerámicas. 

El hallazgo, lógicamente, tomó por sorpresa a pocos por el punto en el que se había producido, a escasos metros de La Alcudia, pero dio que hablar mucho, especialmente entre los vecinos que, no obstante, al final se acabaron acostumbrado a ver a los técnicos de Arquealia -empresa encargada de las catas- y los operarios de la UTE Ampliación del Abastecimiento en La Marina con las espátulas y las brochas en la mano descubriendo una inhumación tras otra. Ahora el trabajo ha llegado a su fin y en el haber queda lo que podría ser la necrópolis más grande de La Alcudia, y que incluso podría estar conectada con las excavaciones que hizo en su día la familia Ramos, tal y como reconocen los especialistas.

Ajuares modestos
En total, en este tiempo se han localizado en un trazado que apenas supera los 200 metros en torno a los 50 enterramientos, la mayoría datados entre los siglos I y II después de Cristo, de la época altoimperial romana, aunque hay alguno del siglo III, junto a cerámicas, algún vidrio o una campanita de bronce. No obstante, los expertos coinciden en calificar de "bastante modestos" todos los ajuares aparecidos.

En términos generales, junto a los enterramientos había cuencos y tres o cuatro piezas de vidrio, aunque los trabajos en este entorno han revelado que algunas tumbas fueron expoliadas bastante pronto, probablemente en época tardorromana. Es más, durante las excavaciones se han hallado más de 5.000 fragmentos de cerámica y una veintena de ajuares completos. Paralelamente, se han encontrado mandíbulas de cerdos y jabalíes, propias de los ritos romanos.

En cualquier caso, será el trabajo de laboratorio, que comienza ahora, el que determinará la importancia de las cerámicas, aunque los especialistas están convencidos de que hay piezas de mucho valor, todas ellas de tradición ibérica, todavía muy arraigada para ese entonces en la cultura del lugar.

Mausoleo del S. II d.C
Por otro lado, la mayoría de las inhumaciones se concentraban junto al mausoleo del siglo II después de Cristo descubierto, aunque la localización de alguna piedra trabajada en ese mismo punto ha llevado a los expertos a plantear la tesis de que ése era un espacio de gran carga sagrada para los habitantes de la época y que, antes de esta construcción, pudo haber otra más antigua. De hecho, la mayor parte de los restos son algo anteriores a la infraestructura que se conserva, según revela la diferencia de cota a la que han aparecido. Por tramos de edad, hay restos de todo tipo, hasta muchos niños de entre tres o cuatro años; mientras que las cubiertas de los enterramientos son de teja, de piedra o simplemente de tierra.

Sin embargo, los restos más antiguos, según los primeros indicios, podrían ser de entre los siglos II y I antes de Cristo, cuando las inhumaciones todavía no estaban generalizadas, y menos entre los moradores íberos, lo que ha llevado a los técnicos a plantear que sería un poblador itálico que conservó su rito funerario y que podría ser de los "padres fundadores" de la colonia de Ilici.

Si las cerámicas se analizarán en el laboratorio, una vez que se haya lavado y clasificado el material, los restos humanos se depositarán en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE). Mientras, el mausoleo, una vez documentado, se protegerá y se volverá a cubrir, aunque se ha desviado la canalización en este tramo para poder esquivarlo.

Así, la UTE Ampliación del Abastecimiento a La Marina podrá continuar con las obras, incluidas en el Plan Confianza de la Generalitat, con el fin de acabar los trabajos en el primer trimestre de 2013, tras los retrasos que ha ocasionado la aparición de estos restos arqueológicos.

29 de agosto de 2012

Se desvela el misterio del toro íbero de Monforte del Cid (Alicante)

La pieza posee un orificio que parece ser que coincide con el "Pilar Estela" de Monforte que lleva décadas expuesto en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche. 
El toro ibérico de Monforte del Cid esculpido 500 años antes de Cristo, la escultura funeraria mejor conservada de todas las que se encuentran expuestas en el Museo Íbero de la localidad y una de las más emblemáticas de toda la península, tiene en su base una oquedad perfectamente rectangular y de grandes dimensiones. 
El toro ibérico de Monforte del Cid. Majestuso.
Según los expertos la existencia de este orificio no es casual y, a falta de las últimas mediciones, parece ser que coincide con el Pilar Estela de Monforte que lleva décadas expuesto en el Museo Arqueológico y de Historia de Elche, en el Mahe. Se trata de una de las piezas estrella de la valiosa colección ilicitana y, curiosamente, también está coronada por un toro pero, por su tamaño, no coincide con el del propio pilar.

Los expertos consultados en arqueología íbera aseguran que el hueco de la parte inferior del toro monfortino no existe porque sí. Al parecer, esta escultura de piedra caliza descubierta en el Arenero del Vinalopó el 19 de febrero de 1974 estaría situada en la parte más alta del Pilar Estela. 
La escena funeraria la completarían el resto de toros de menor tamaño que han ido saliendo a la luz en las últimas décadas y que estarían ubicados alrededor de ese lugar sagrado situado junto al río. Por lo tanto existen indicios para pensar que Monforte del Cid y Elche tienen un monumento compartido y que, por las sinrazones del azar y las vicisitudes propias del descubrimiento, propiciaron que hoy este separado. 

En estos momentos los expertos se hallan inmersos en la fase final de las mediciones que permitirán corroborar que ambas piezas estuvieron unidas hace miles de años. Pero hasta que tal extremo no se produzca prefieren ser cautos.

Hace ya algunos años comenzó a plantearse la hipótesis actual de que realmente la escultura tauromorfa de Monforte fuera en realidad el remate del Pilar Estela y no el que hoy se contempla en el Mahe. El monumento fue estudiado en 1986 por Martín Almagro y Rafael Ramos. Ambos realizaron entonces las primeras mediciones de los elementos que lo componían. Entre ellos, el pilar culminaba por un sillar en forma de plinto donde se situó al toro que ejercía de cierre y que, hasta nuestros días, ha sido exhibido de esta forma. Examinando las medidas del plinto que se realizaron en esa ocasión, y observando las coincidencias probables con la oquedad rectangular del toro monfortino, cabía la posibilidad de que ambos elementos: toro y Pilar Estela pudieran complementarse. 

Además, en la Sala de Íberos del Museo de Historia el audiovisual sobre el ritual de enterramientos de los íberos ya recogía tal posibilidad y, precisamente, en uno de sus últimos grafismos aparece el Pilar Estela coronado por el toro Íbero. 

Desde hace un año las concejalías de Cultura de Elche y Monforte del Cid están intensificando los contactos para avanzar en una posible cesión del Pilar Estela a Monforte empleando la misma fórmula que la utilizada con la Dama de Elche que, en principio, ha adquirido carácter de cesión temporal pero el objetivo final es conseguir la cesión permanente.