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7 de agosto de 2011

El Arca Santa de Oviedo: la joya románica más preciada

Arca Santa de Oviedo.
No se puede hablar de la Cámara Santa sin hacer referencia al Arca de las Reliquias, la caja, que procedente de Toledo, llegó a Asturias para evitar su caída en manos musulmanas. Fue precisamente el rey Alfonso VI, que habría presenciado su apertura en Oviedo, quien, viendo su pobreza, ordenó labrar otra de plata vista y plata sobredorada para guardar las reliquias.

Es la que ahora se encuentra custodiada en la Cámara Santa junto a las cruces de los Ángeles, la Victoria y la Caja de las Ágatas, tres joyas que forman parte del tesoro más preciado de la Catedral. El frente del Arca Santa representa a Cristo rodeado de cuatro ángeles y del apostolado. En las paredes laterales se representan escenas de la vida de Cristo con inscripciones en latín y árabe. La tapa, que ejerce como tabla de altar, representa la crucifixión y es, iconográficamente, la más importante junto con el frontal.

El arca es, según los estudiosos, una obra de orfebrería magistral que se sitúa como la primera románica conservada. Hevia Ballina no duda del valor espiritual y artístico del Arca, a la que considera «la reliquia más preciada de la Cámara Santa». Fue una de las piezas que resultaron perjudicadas en la explosión que durante la Revolución de 1934 afectó a la Catedral, pues quedó desmontada bajo los escombros, aunque posteriormente pudo recomponerse bajo la dirección de Manuel Gómez-Moreno.

No sólo el Arca Santa sufrió los efectos del bombardeo, también se vieron afectados los restos de pintura del Calvario, que se perdieron definitivamente al derrumbarse la pared. La Cámara Santa se salvó de milagro de la voladura que afectó a la bóveda y también a la cripta de Santa Leocadia, localizada en la parte inferior, donde fueron a parar la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria, que no sufrieron desperfectos gracias a que un banco había financiado algunos años antes vitrinas resistentes que les sirvieron de protección.

Desde el siglo XII, la Cámara Santa se constituye como un centro de peregrinación que tiene su mayor apogeo en los siglos XVII y XVIII, momento en el que se construye la escalera noble que asciende desde la Catedral y que muestra la huella de centenares de pisadas en el pronunciado desgaste de sus peldaños.

El estilo románico de la Cámara Santa marca la diferencia con el carácter rural de otras creaciones al dar muestras de una riqueza y un valor artístico que en nada desmerece de los grandes ejemplos del Románico internacional.