La excavación también ha permitido dejar completamente al descubierto la piscina y reconocer el contorno del edificio principal de los Baños Romanos, facilitando una interpretación más precisa de su distribución original.
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Los trabajos arqueológicos que se desarrollan en los Baños Romanos de Fortuna han sacado a la luz una inscripción monumental de casi 2.000 años de antigüedad que podría aportar nuevas claves sobre la historia y la configuración arquitectónica del antiguo complejo termal. El hallazgo destaca por el extraordinario tamaño de sus letras, algunas de hasta 23 centímetros de altura, una característica poco habitual entre los testimonios epigráficos romanos documentados en la península ibérica.
La pieza será trasladada al Museo Arqueológico de Murcia, donde se procederá a su estudio, documentación y conservación. Su extracción ha sido supervisada este martes por la alcaldesa de Fortuna, Catalina Herrero; el director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, y el concejal de Cultura, Juan Manuel Soler.
El descubrimiento se ha producido durante una nueva fase de excavaciones dirigida por el profesor Gonzalo Matilla, de la Universidad de Murcia, en el marco de los trabajos de recuperación del yacimiento financiados por el Gobierno regional con 150.000 euros.
Una inscripción que pudo alcanzar casi cinco metros
El elemento recuperado es un gran bloque de piedra labrada, conocido como sillar, de casi 1,20 metros de longitud. Conserva fragmentos de dos líneas de texto enmarcadas por molduras, con letras de 23 centímetros en la línea principal y de aproximadamente 13 centímetros en la inferior.
Según las primeras valoraciones del equipo investigador, estas dimensiones sitúan la inscripción entre un reducido grupo de testimonios epigráficos monumentales conocidos en Hispania. En la Región de Murcia, únicamente se conocen otros tres ejemplos con letras de tamaño semejante, localizados en Cartagena, la antigua Carthago Nova.
A partir de las proporciones del sillar y del tamaño de los caracteres, los arqueólogos estiman que la inscripción original pudo alcanzar al menos 4,80 metros de longitud.
El análisis preliminar ha permitido identificar el final de un nombre romano y características de la escritura que apuntan a una cronología situada entre finales del siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo, posiblemente durante el periodo de Augusto.
Los especialistas plantean que pudo tratarse de una inscripción conmemorativa relacionada con una obra arquitectónica de carácter monumental, aunque su función exacta todavía deberá determinarse.
El hallazgo permite reinterpretar parte del antiguo balneario
La inscripción apareció durante la limpieza de una zona afectada por el derrumbe de una estructura antigua. El bloque se encontraba integrado en un muro que inicialmente había sido interpretado como parte del cerramiento norte del conjunto termal.
Sin embargo, su descubrimiento ha permitido comprobar que aquella construcción reutilizaba materiales arquitectónicos anteriores, lo que aporta nuevas pistas sobre las distintas fases de transformación del edificio.
La excavación también ha permitido dejar completamente al descubierto la piscina y reconocer el contorno del edificio principal de los Baños Romanos, facilitando una interpretación más precisa de su distribución original.
El enclave, declarado Bien de Interés Cultural en 2016, constituye uno de los principales testimonios del aprovechamiento de las aguas termales durante la época romana en la Región de Murcia. Su investigación ha sido desarrollada durante años por equipos de la Universidad de Murcia, que han estudiado tanto su arquitectura como su función vinculada al termalismo y las prácticas religiosas.
Una inversión de 150.000 euros para recuperar el yacimiento
La intervención arqueológica forma parte de un proyecto de recuperación y puesta en valor del conjunto, financiado por la Comunidad Autónoma con 150.000 euros. Los trabajos incluyen excavaciones en diferentes sectores, conservación y documentación de estructuras antiguas y actuaciones destinadas a mejorar la comprensión del espacio y facilitar su futura valorización patrimonial.
La alcaldesa de Fortuna, Catalina Herrero, ha destacado que el descubrimiento permite avanzar en el conocimiento de la importancia que alcanzó el enclave en época romana, mientras que el director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, ha subrayado la necesidad de garantizar la conservación de la pieza antes de profundizar en su interpretación.
El traslado al Museo Arqueológico de Murcia permitirá continuar las investigaciones en condiciones adecuadas y determinar qué información puede aportar la inscripción sobre las construcciones monumentales que existieron en Fortuna hace aproximadamente dos milenios.
La excavación también ha permitido dejar completamente al descubierto la piscina y reconocer el contorno del edificio principal de los Baños Romanos, facilitando una interpretación más precisa de su distribución original.
El enclave, declarado Bien de Interés Cultural en 2016, constituye uno de los principales testimonios del aprovechamiento de las aguas termales durante la época romana en la Región de Murcia. Su investigación ha sido desarrollada durante años por equipos de la Universidad de Murcia, que han estudiado tanto su arquitectura como su función vinculada al termalismo y las prácticas religiosas.
Una inversión de 150.000 euros para recuperar el yacimiento
La intervención arqueológica forma parte de un proyecto de recuperación y puesta en valor del conjunto, financiado por la Comunidad Autónoma con 150.000 euros. Los trabajos incluyen excavaciones en diferentes sectores, conservación y documentación de estructuras antiguas y actuaciones destinadas a mejorar la comprensión del espacio y facilitar su futura valorización patrimonial.
La alcaldesa de Fortuna, Catalina Herrero, ha destacado que el descubrimiento permite avanzar en el conocimiento de la importancia que alcanzó el enclave en época romana, mientras que el director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, ha subrayado la necesidad de garantizar la conservación de la pieza antes de profundizar en su interpretación.
El traslado al Museo Arqueológico de Murcia permitirá continuar las investigaciones en condiciones adecuadas y determinar qué información puede aportar la inscripción sobre las construcciones monumentales que existieron en Fortuna hace aproximadamente dos milenios.
(Fuente: Murcia Economía // Alba Molina)

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