18 de mayo de 2017

Las excavaciones confirman una gran fortificación ibérica en el Puig del Cocodril (Barcelona)

Destaca el hallazgo de un gran foso defensivo, una muralla y un barrio de casas en un estado de conservación excepcional. También han salido a la luz restos relacionados con la cultura de la vid como tres ánforas ibéricas enteras, varias jarras para servir el vino y cerámicas importadas de Grecia, Italia e Ibiza.
Arqueovitis ha realizado la campaña de excavaciones durante la primera quincena de mayo.
La cooperativa Arqueovitis ha confirmado hoy, tras 12 días de investigación arqueológica, que el Puig del Cocodril, en Subirats, acogió una de las fortificaciones ibéricas más potentes de la Cosetania oriental, de más de una hectárea de extensión.

De estos trabajos destaca un gran foso defensivo, una muralla y un barrio de casas en un estado de conservación excepcional, según la cooperativa Arqueovitis, que ha descubierto restos relacionados con la arqueología de la viña y el vino, como tres ánforas ibéricas enteras, varias jarras para servir el vino y cerámicas importadas de Grecia, Italia e Ibiza.

CENTRO DE PODER
El Puig del Cocodril podría cumplir las funciones de centro de poder y de control del territorio de la Cosetania Oriental, con varios yacimientos, como la Fuente de la Caña de Avinyonet, que estaba bajo su órbita.

El yacimiento del Puig del Cocodril se conoce desde el año 1899 y fue el segundo yacimiento arqueológico descubierto en el Penedès, después del de Sant Miquel d'Olèrdola.

Las primeras intervenciones se produjeron a principios de los años 1930 y constatan la existencia de un poblado fortificado de época ibérica y, años más tarde, se confirmó que se trata de un poblado de considerable extensión.

DOS LINEAS DE MURALLA
La nueva intervención arqueológica ha podido asegurar la existencia de un gran despliegue urbanístico y constatar un gran recorte en la roca natural y dos anillos de piedra que rodean la parte más alta de la colina que podrían corresponder a un foso y dos líneas de muralla, así como abundantes restos materiales de vajilla cerámica.

La campaña de excavaciones de este año ha consistido en desbrozar parte del monte, condicionar el camino de acceso y realizar cuatro sondeos arqueológicos, que han permitido documentar una ocupación de época ibérica (siglos IV-III a. C.) en diferentes puntos del monte y comprobar la excepcional potencia estratigráfica del yacimiento, que conserva restos a más de 1,50 metros de profundidad.

Los resultados más espectaculares pertenecen al primer sondeo, donde se ha destapado un potente muro y una puerta correspondiente a una casa o almacén del siglo III a. C. que contiene al menos tres ánforas que, si bien rotas, se conservan en su totalidad.

En los próximos meses, se realizará un estudio para averiguar si estas ánforas contenían vino, y en caso positivo, si era vino tinto o blanco.

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