google.com, pub-4869754641634191, DIRECT, f08c47fec0942fa0 La Bitácora de Jenri: Guatemala: nuevas evidencias del asentamiento maya en el Lago Atitlán

9 de agosto de 2010

Guatemala: nuevas evidencias del asentamiento maya en el Lago Atitlán

¿Hubo una isla misteriosa situada en medio del lago de Atitlán durante el período clásico temprano maya, hace 2 mil años? ¿Era una aldea? ¿Se trataba de un pueblo que luego se hundió en el lago? ¿O fue acaso un centro religioso importante que contaba con media docena de altares de piedra y al cual acudían visitantes de los cuatro puntos cardinales de alrededor de la cuenca para realizar sus ceremonias?

Contrario a lo que le ocurrió durante los pasados 2 mil años, desde que una posible y violenta  erupción volcánica tapó las salidas de agua del lago y causó que su nivel subiera dejando a la isla sumergida debajo de sus tranquilas aguas, los últimos doce meses este asentamiento maya, que colapsó hacia el año 300 de nuestra era, ha recibido bastante exposición pública.


(Foto: fotografía submarina obtenida por el equipo que investiga el lugar.)


Cinco muelles sumergidos y un documental a la vista

Cuando en 2009 Roberto Samayoa, su descubridor, presentó durante el Simposio Anual de Arqueología el video subacuático del sitio, las tomas eran lejanas, un tanto azuladas y poco claras. Sólo mediante los trazos de las piedras incrustadas y perfectamente alineadas en el fondo del lago fue que los científicos comenzaron a descifrar la pasada existencia de muros, construcciones de viviendas, estelas…

Ayer, durante la edición de 2010 del Simposio, Sonia Medrano, arqueóloga de las universidades de San Carlos y Vanderbildt, mostró las primeras imágenes tomadas en febrero y marzo de este año por la compañía Standoff Studios. Ahora, el video no sólo muestra las pesadas rocas en el fondo del lago, sino a un equipo de buzos manipulando una inmensa manguera dragadora mientras rastrean palmo a palmo el terreno sumergido. 
Esta vez las imágenes resultan verosímiles para los ojos del no experto. Forman parte del trabajo realizado por la productora el cual, según Roberto Samayoa, descubridor del poblado sumergido, será presentado en un documental de nombre Mayan Blue, que trata sobre la relación de los mayas con el agua.


Durante un mes, Medrano y un grupo de estudiantes de arqueología asistidos por Samayoa se sumergieron dos veces diarias, al amparo de la escasa luz para estudiar el sitio.  “Había momentos en los que no nos veíamos con el buzo que se encontraba a la par”, confesó Medrano ante el auditorio presente en el simposio.  
Las investigaciones se centraron en dos áreas: el grupo que bautizan como “cuadros” y el de “estelas”.  Entre los nuevos hallazgos hubo rocas talladas, piedras con cúpulas talladas en su interior.  “Rocas de seis toneladas de peso, pero que tras dos mil años de permanecer sumergidas, es difícil confirmar de qué se trataban”.  Un total de 15 monumentos de lo que los arqueólogos creen que fueron altares y estelas.  También “tiestos, artículos de obsidiana, un hueso”, añadió la arqueóloga.


Los expertos piensan que la isla pudo haber sido un sitio ceremonial importante al cual acudían pobladores del resto de la cuenca del lago, por un detalle específico y significativo: el descubrimiento de cinco “muelles” –más bien formaciones de roca que pudieron haber apuntalado a estos- en los cuales la población que vivía en la isla pudo haber recibido simultáneamente a canoas provenientes de todos los puntos geográficos.  
Gracias a este descubrimiento, las dimensiones inicialmente calculadas para Samabaj crecieron al doble de los 250 metros cuadrados iniciales con las que, hace un año, Samayoa presentó su descubrimiento.

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