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19 de mayo de 2020

Las excavaciones de Cova Eirós intentan sobrevivir a la pandemia

Los responsables del proyecto planean una nueva campaña para este verano que dará continuidad a las que se viene realizando desde que en el 2008 se descubriera en la cueva el yacimiento neandertal más importante de Galicia.
Excavaciones en Cova Eirós durante la campaña del año pasado. FOTO: ÓSCAR CELA
Aunque el estado de alarma sanitaria ha obligado a suspender muchos proyectos arqueológicos, el plan de excavaciones anuales del yacimiento paleolítico de Cova Eirós, en el municipio de Triacastela, sigue por ahora en marcha. Los responsables están planeando para este verano una nueva campaña que dará continuidad a las que se llevaron a cabo cada año en este lugar desde que en el 2008 se descubrió en la cueva el yacimiento neandertal más importante de Galicia. «Como estas campañas se hacen habitualmente en la segunda quincena de agosto, esperamos que para entonces se hayan aliviado más las restricciones sanitarias y sea más fácil trabajar», señala el arqueólogo Arturo De Lombera, codirector de las excavaciones.

Por ahora no sabe en qué condiciones concretas tendrán que trabajar los investigadores, pero se estudia la posibilidad de reducir el número de las personas que excavan de cada vez dentro de la cueva, a fin de facilitar el distanciamiento físico. «Probablemente se organizarán dos turnos y mientras la mitad del equipo se dedica a seguir excavando en la cueva, los demás trabajarán en el laboratorio limpiando y clasificando los materiales que vayan apareciendo en las excavaciones», añade De Lombera.

En la nueva campaña, apunta por otra parte el arqueólogo, se continuará excavando el llamado nivel 4, una capa de terreno que empezó a ser explorada el año pasado y que está proporcionando una gran cantidad de piezas arqueológicas, principalmente herramientas líticas de múltiples tipos. «Es el nivel más rico en materiales de todos los que investigamos hasta ahora», dice Arturo de Lombera.

OCUPACIONES CONTINUADAS
Los investigadores indican por otro lado que el nivel 4 corresponde, según todos los indicios, a un período en el que los grupos nómadas de neandertales permanecía en la cueva durante largos períodos. En ese mismo nivel se han descubierto vestigios de hogares, lo que refuerza esta hipótesis. De Lombera apunta a este respecto que «otros niveles en los que aparecieron muchos menos materiales arqueológicos corresponden seguramente a épocas en las que las ocupaciones humanas de la cueva eran mucho más cortas y esporádicas».

El proyecto en el que se encuadran las excavaciones de Triacastela, coordinado por la Universidad de Santiago y dirigido por el catedrático Ramón Fábregas, cuenta con financiación de la Consellería de Cultura. En este proyecto se enmarcan también las investigaciones de los yacimientos del Paleolítico descubiertos en los últimos años en la comarca de Lemos. Durante la alarma sanitaria, por otro lado, sigue el estudio de unas herramientas del período Solutrense -las únicas de esa época descubiertas hasta ahora en Galicia- que se descubrieron hace años en el monte de Valverde, en el municipio de Monforte. Recientes estudios muestran que estas piezas están hechas con sílex nativo del municipio asturiano de Piloña, donde hay un importante yacimiento de ese mismo período cultural de la prehistoria.

AYUDAS PARA RETOMAR EL PROYECTO
El Ayuntamiento de A Pobra do Brollón y la asociación de vecinos de Vilachá de Salvadur están a la espera de saber si podrán contar con una subvención de la Xunta para continuar este año las excavaciones arqueológicas del lugar de Os Conventos, donde se descubrió un enterramiento humano datado en el siglo X y posibles vestigios constructivos de un monasterio medieval. «Hay un acuerdo para la concesión de esa ayuda», explican desde el gobierno local. «Esperamos que esta cuestión quede aclarada para la próxima semana», agregan.

Los arqueólogos que trabajan en este proyecto ya expresaron su voluntad de seguir trabajando en las excavaciones si es posible reanudarlas, dicen asimismo desde el Ayuntamiento.

Lo que se descarta para este año es retomar las excavaciones del castro de Cereixa, en el mismo municipio, donde está el cementerio medieval que ganó notoriedad por el hallazgo del esqueleto al que se dio el nombre de Atilano. 

18 de mayo de 2020

La consolidación de la muralla medieval de Lorca permite descubrir dos torres

Los expertos también han podido saber que la muralla sufrió transformaciones en los siglos XVII y XVIII y que uno de los tramos ha desaparecido en época moderna por construcciones posteriores.
El arqueólogo Clemente López frente a la muralla medieval en la que se realizan los trabajos. / JAIME INSA / AGM
Es el tramo más desconocido de la muralla medieval de Lorca y, aunque los trabajos de emergencia no permitirán ahondar en su recuperación y puesta en valor, la consolidación del monumento sí ha deparado algunas sorpresas a los arqueólogos, como el descubrimiento de dos torres y una posible tercera.

Parte del paño número cinco de la muralla medieval, que se encuentra en uno de los márgenes de la carretera RM-701 Lorca-La Parroquia, se vino abajo durante el episodio de intensas lluvias de la borrasca 'Gloria' el pasado 22 de enero, que obligó a cortar la carretera. Los trabajos de emergencia para evitar el avance de su deterioro comenzaron un mes después y no se han interrumpido durante el estado de alarma, ni siquiera cuando se suspendió toda actividad no esencial, al tratarse de obras de urgencia. La carretera sigue cortada desde entonces y los técnicos aún desconocen cuándo podrán concluir los trabajos. Los terrenos donde se encuentra la muralla son propiedad de la Dirección General de Carreteras, que es la que financia las obras, presupuestadas en 121.000 euros.

Se está actuando en un tramo de 70 metros de longitud y se han localizado dos torres, una en el extremo más alto de la intervención, de cuya existencia había sospechas y que ha sorprendido a los expertos por sus grandes dimensiones, y otra en el otro límite, donde comenzaron los trabajos. La prospección ha permitido hallar vestigios de una posible tercera torre en un punto equidistante entre ambas, relató a "La Verdad" el arqueólogo responsable de los trabajos, Clemente López. «Esta última no se puede confirmar al cien por cien porque la intervención arqueológica ha sido bastante superficial».

Los expertos también han podido saber que la muralla sufrió transformaciones en los siglos XVII y XVIII y que uno de los tramos ha desaparecido en época moderna por construcciones posteriores. El paño que se conserva tiene tres fases, dos de época andalusí y uno de época bajomedieval cristiana. Esta última se ubica justo en la zona donde se produjo el derrumbe. «Pensábamos que íbamos a a intervenir solo en una cortina pero en realidad son dos».

MATERIALES DE RELLENO
Uno de los mayores esfuerzos durante las obras de consolidación se centra en la retirada de materiales con los que se ha ido rellenando la muralla con el paso de los años, asociados a la construcción de la carretera a principios del siglo XX o debido a los arrastres de tierra de la ladera del castillo que se sitúa justo enfrente.

La transformación que ha experimentado la zona es «muy interesante», explica el arqueólogo, y la muralla sigue su curso junto a un molino adosado y también en la acequia de Alcalá, en las proximidades del Escarambrujo.

Los trabajos en curso solo servirán para la documentación de la estructura del paño y su consolidación, con el fin de frenar su deterioro hasta que se ejecute una intervención definitiva que permita poner en valor esta parte de la muralla, que está declarada Bien de Interés Cultural.

La concejal de Cultura, María de los Ángeles Mazuecos, dijo que aún no está prevista una segunda fase de la rehabilitación, aunque el Ayuntamiento buscará financiación para llevarla a cabo en las administraciones regional y estatal.

Durante la última década se han destinado más de un millón de euros, cofinanciados con fondos europeos y municipales, a la recuperación de la muralla, construida entre los siglos XII y XV.

15 de mayo de 2020

El coronavirus deja sin trabajo a más de la mitad de los arqueólogos españoles

Más de la mitad de los arqueólogos españoles, en su mayoría autónomos, están sin trabajo a causa de la pandemia del coronavirus y las pérdidas económicas en el sector suman los 36 millones de euros.
Equipo de arqueólogos trabajando en el yacimiento de Montemayor (Córdoba). 
Los datos son de la Plataforma Estatal de Profesionales de la Arqueología, una organización que agrupa a diferentes instituciones, colegios, asociaciones profesionales y trabajadores no asociados del sector, que ha incidido en la importancia de este colectivo para proteger el patrimonio histórico-artístico español.

Según esta Plataforma, la pandemia se ha "cebado" también con los profesionales de la arqueología, cuya labor abarca desde el control y seguimiento de las obras civiles para proteger el patrimonio cultural hasta el estudio y salvaguarda de restos arqueológicos en la "España vaciada".

Los arqueólogos se han quejado en una nota de prensa de que esta profesión ha quedado fuera de las ayudas aprobadas por el gobierno para la industria de la cultura.

Esta Plataforma ha precisado que se trata de un sector que trabaja en condiciones precarias y poco reguladas, con un 64 por ciento de autónomos.

El presidente del Colegio de Profesionales de la Arqueología de Madrid, Carlos Caballero, ha asegurado que el sector se encuentra en una situación "muy difícil" por estar desregulado y no reconocido profesionalmente por las administraciones.

"Cuando todavía no se habían superado económicamente las consecuencias de la crisis de 2008, la actual situación viene a golpear de nuevo un sector que carece de unidad y de reconocimiento profesional", ha manifestado en la nota.

Resulta "significativo", según esta organización, que aunque la construcción -a la que está muy ligada la arqueología profesional- sólo ha parado por completo entre los días 30 de marzo y 9 de abril, esa paralización ha afectado en mayor medida a los profesionales de la arqueología.

(Fuente: Eldiario.es)

14 de mayo de 2020

Las obras descubren restos arqueológicos del viejo Motril

Las excavaciones en la Plaza de la Tenería sacan a la luz los restos de un aljibe del siglo XVI y que perteneció al antiguo hospital. Se cree que habrá vestigios de los baños árabes y de la muralla
Una delegación del Ayuntamiento de Motril visita las obras arqueológicas.
No ha sido necesario profundizar mucho en el subsuelo de la actual Plaza de La Tenería para que afloren los vestigios arquitectónicos que evidencien que, bajo el aparcamiento construido en los años 80 del siglo pasado, el enclave era uno de los principales puntos neurálgicos tanto del Motril musulmán como de la villa cristiana conquistada en 1489. La prospección arqueológica iniciada esta semana por una empresa contratada por el Ayuntamiento de Motril no ha podido comenzar mejor, tras el descubrimiento de parte el antiguo aljibe que suministraba agua al hospital de Motril (conocido en su última época cómo los Hospitalicos).

En efecto, el objeto de los trabajos consiste en la ejecución de los sondeos arqueológicos de carácter preventivo que se van a ejecutar de forma previa a las obras de remodelación de la Plaza de la Tenería, dentro del programa desarrollado y financiado por la Dirección General de Vivienda, Rehabilitación y Arquitectura de la Consejería de Fomento y Vivienda y que se inscribe en la iniciativa denominada “La ciudad amable”.

La alcaldesa de Motril, Luisa María García Chamorro ha querido hoy revalidar el compromiso y la sensibilidad del gobierno local hacia la recuperación del patrimonio histórico de la ciudad y, prueba de ello, es precisamente toda la labor que se está realizando en la plaza de La Tenería como paso inicial al desarrollo del proyecto de actuación urbanística en este enclave: “las catas arqueológicas de esta plaza responden a nuestra inquietud por rescatar y preservar el patrimonio histórico físico de Motril y, esta zona, sabemos que es emblemática y merece nuestra atención”.

En este sentido, según la alcaldesa, los trabajos encargados por el consistorio a una consultoría arqueológica están dando frutos desde el primer minuto en que se iniciaron las catas hace dos días: “ya han aparecido los restos de un aljibe del siglo XVI y que perteneció al antiguo hospital, y sabemos que aparecerán vestigios de los baños árabes y de la muralla de Motril”. García Chamorro ha declarado, al respecto, que si esos restos que están aflorando merecen el interés de su conservación “se integrarán al proyecto de la plaza, porque aún estamos a tiempo de ello”.


La primera edil motrileña ha expresado, además, la firme intención del gobierno de la ciudad de consumar la preservación de todo aquello que sea susceptible de recuperación: “es algo que todos queremos, sobre todo cuando el motrileño siempre se ha lamentado de la escasa presencia de vestigios arquitectónicos del pasado, por lo que es muy interesante que se saquen a la luz, se estudien, se valoren y se integren en la ciudad”. Luisa María García Chamorro no ha ocultado su alegría por los diferentes hallazgos que se están produciendo y los que se van a producir en los próximos días. En este sentido, la alcaldesa ha explicado que “si la Junta de Andalucía, como competente en la salvaguarda y protección de los restos, entiende que son dignos de ser conservados, así se hará”.


“INQUIETUD Y SENSIBILIDAD”
Las obras adjudicadas por parte de la concejalía de Obras Públicas, previas a la transformación de la plaza de La Tenería “en una zona de especial sensibilidad consistente en una cata arqueológica que, entendíamos desde el Ayuntamiento, son muy necesarias basándonos en esa inquietud que tenemos hacia el patrimonio histórico de la ciudad”, explica el teniente de alcalde de Obras Públicas, Nicolás Navarro, máxime cuando está documentada la importancia de este enclave urbano que albergó en su momento el antiguo hospital de Motril, la muralla que cerraba el perímetro de la ciudad y los Bañuelos o baños árabes de Motril.

“En total se van a hacer cinco catas, supervisadas por la arqueóloga, que dará cuenta a la Consejería de Cultura de los restos que se hallen y que, si se estima ese valor y están en buen estado, podremos incorporarlos al proyecto de obra que se va a ejecutar el próximo año en la plaza de La Tenería”. Según el teniente de alcalde, los siguientes pasos será la realización del proyecto de obra, que estará listo en junio para ser remitido a la Consejería de Obras Públicas para su licitación (lo que se haría a final de año), con lo que en el primer trimestre de 2021 podrían comenzar unos trabajos “que dinamizarán considerablemente toda esta zona, que quedará mucho mejor integrada e iluminada y que enriquecerá notablemente, desde un punto de vista urbanístico, patrimonial y humano, este enclave tan céntrico”. La inversión total para hacer realidad el proyecto rondará los 600.000 euros.
Buenos resultados

Desde la consultoría externa que está llevando a cabo la prospección, la arqueóloga Loreto Gallegos, se incide en la singularidad de este espacio histórico: “se tenía constancia de la existencia, hasta el año 1850, de unos baños árabes en este lugar, así como de una acequia longitudinal paralela al mercado, que servía de foso a la muralla medieval de Motril”, relata Gallegos quien añade que se están obteniendo buenos resultados desde el principio y eso hace albergar la esperanza de que los hallazgos no van a defraudar. “Una vez delimitado el hospital del siglo XVI nos permite exactamente ir localizando en los distintos sectores tanto los baños como la muralla o un torreón”, dice la arqueóloga.

En cuanto al aljibe ya encontrado, se ha podido datar gracias al historiador y cronista oficial de Motril, Manuel Domínguez, puesto que hay constancia de que se encontraba dentro del hospital. Junto a ello, parte del muro perimetral y pavimento.

Por su parte, el propio Manuel Domínguez no ocultaba su satisfacción por el descubrimiento de estos vestigios que reafirman la relevancia de una zona prácticamente perimetral del Motril musulmán y que tuvo no poco protagonismo durante los inicios de la conquista cristiana de la entonces villa: “hay un acuerdo del ayuntamiento de 1524 que autoriza, al lado del postigo del hospital, la construcción de un aljibe para guardar agua de la acequia y ese es el que se ha hallado”, explica el historiador y cronista oficial. Según Domínguez, desde 1493 se tiene conocimiento de la existencia de los baños árabes que, anteriormente, pertenecieron a la reina Aixa La Horra y que tras la conquista por las tropas cristianas son vendidos a Francisco Ramírez, de Madrid; “a partir de ahí la propia Beatriz Galindo lo alquila y se documenta cada vez que se habla de esta zona, donde la alusión a los baños siempre es directa.

Sabemos que tenía tres naves y que el catastro de Ensenada, de 1752, lo vuelve a situar al lado del hospital y le da unas medidas de unos sesenta metros cuadrados. El hospital se había construido en 1517 y el baño estaba a continuación, siendo derribado en el siglo XIX y es posible que se conserve toda su cimentación”, concluye Domínguez.

La plaza se ubica en el ámbito correspondiente al Centro Histórico de Motril. Atendiendo al proyecto de urbanización redactado por los Servicios Municipales, se prevé un movimiento de tierras asociado a la apertura de catas arqueológicas para la posible localización de un tramo de muralla y la Puerta del Sol árabes, la Acequia, Baños árabes y el recinto de los Hospitalicos, que discurrían y se construyeron en este lugar. Se debe realizar por tanto una intervención arqueológica en distintos puntos de la plaza, y a la vista de los resultados los servicios técnicos de arqueología de la Delegación de Cultura de la Junta decidirá las medidas a tomar.
(Fuente: Granada Digital)

12 de mayo de 2020

Investigación sobre el urbanismo militar romano en el norte de Palencia

Una prospección geofísica permitirá documentar distintos asentamientos romanos en el conjunto arqueológico de Herrera de Pisuerga (Palencia)
Las excavaciones han permitido documentar una importante necrópolis hispano visigoda de los siglos VI-VII d.C.
La universidad del Instituto de Empresa (IE University) realizará una prospección geofísica en el yacimiento de La Serna-Eras del Calvario, en Herrera de Pisuerga, y es que las posibilidades que ofrecen estas técnicas para la identificación básica de las estructuras conservadas en el subsuelo sin necesidad de efectuar una excavación integral aportarán datos relevantes sobre la caracterización del urbanismo militar de los distintos asentamientos romanos del conjunto arqueológico de Herrera de Pisuerga (Legio IIII Macedonica, Ala Parthorum). Resultados que servirán, como punto de inicio, para otros trabajos futuros que se integrarán dentro del proyecto de investigación Arqueología y arquitectura civil y militar en el norte de Hispania. 

El plazo de ejecución de esta prospección geofísica es de tres meses, y cuenta con el apoyo de la Junta, que aporta a través de la Consejería de Cultura 5.000 euros para la realización de los trabajos.

ESTUDIO DE MATERIALES
Las excavaciones arqueológicas efectuadas en Herrera de Pisuerga han documentado la existencia en esta localidad de una importante necrópolis de época hispanovisigoda que atestigua la presencia de población en su casco urbano entre los siglos VI y VII d. C. El proyecto Arqueología y paisaje hispanovisigodo (I): La necrópolis de Herrera de Pisuerga, de IE Universidad, acomete desde una perspectiva contemporánea e interdisciplinar el estudio de los restos materiales vinculados a este período y sus implicaciones históricas y sociales, a partir de los datos conocidos de las antiguas excavaciones realizadas en los años treinta del pasado siglo y los hallazgos realizados en este yacimiento por el equipo de IE Universidad.

Arqueología y arquitectura civil y militar en el norte de Hispania (I): el Camino de las Ánimas es otro proyecto de IE Universidad. El Camino de las Ánimas constituye un sector singular dentro del conjunto arqueológico de Herrera de Pisuerga. Las intervenciones arqueológicas efectuadas en esta zona, localizada en la margen derecha del río Burejo y a las afueras del casco urbano actual, han constatado la existencia de un poblamiento civil de larga perduración establecido al sudeste del recinto militar. El carácter, extensión, trazado y pervivencia de este asentamiento son algunos de los aspectos que contempla estudiar este proyecto, así como su relación con el campamento militar contiguo y la Pisoraca mencionada tanto en las fuentes clásicas como en los diversos miliarios que la sitúan en relación con las vías de comunicación romanas.

Cabe recordar que el verano pasado se halló un telar en la excavación arqueológica en este paraje conocido como Camino de las Ánimas que podría datarse entre los siglos I y V y que aporta nuevos datos sobre la presencia de gentes prehistóricas en el solar herrerense de 300 metros cuadrados de superficie. Además se encontró un hacha, probablemente neolítica, que aparece fuera de contexto, en una casa romana, por lo que se supone que fue reutilizado en esta época. La Unidad de Arqueología de IE Universidad de Segovia retomó por cuarto año las excavaciones en el paraje y, a diferencia de otros lugares excavados del casco urbano de Herrera, las actuaciones arqueológicas efectuadas en el extrarradio han sido menos numerosas y constituye el espacio más grande excavado en la localidad. Hasta el verano pasado, los trabajos arqueológicos se realizaban en ambientes de entre los siglos III y VI.
(Fuente: Diario Palentino)

11 de mayo de 2020

Ruina sobre ruinas

Algunas campañas se retrasarán y muchos yacimientos no abrirán este verano. A eso se suma la falta de subvenciones y el desempleo. El sector está en punto muerto
Dos arqueólogas trabajan en Galería, en el yacimiento arqueológico de Atapuerca, que esté año verá reducido su número de trabajadores/Foto: Santi Otero/EFE
«Todo se ha parado. No se puede trabajar en los yacimientos este verano». La preocupación del arqueólogo Arturo Oliver, en Castellón, es compartida por sus compañeros en otras partes de España. Las campañas arqueológicas están en suspenso en nuestro país. Solo los trabajos de urgencia, relacionados con la construcción de inmuebles, carreteras o la restauración imprescindible de monumentos, tienen garantizados la continuidad. El coronavirus ha llevado también a la ruina a los que se ocupan de las ruinas. 

La falta de subvenciones, que en muchos casos aún no se han adjudicado, la suspensión o la brevedad de las campañas (que conlleva aparejado una pérdida de inversión) y el desempleo al que se verán abocados cientos de profesionales, arrastra a este sector a una pronunciada crisis, con el perjuicio que supone eso para España: no ahondar en el legado histórico que conservamos y la pérdida de relieve internacional de nuestra ciencia. Marisa Bueno, que trabaja en Cadalso de los Vidrios, comparte la opinión de su colega y expresa con pesimismo y un poco de rabia, su pesar: «Muchas de las excavaciones en curso no reabrirán. No tendrán presupuesto de los ayuntamientos o las juntas correspondientes. También porque durante esas semanas vivimos en espacios reducidos, casi siempre en albergues, y en muchos casos no se podrán aplicar las medidas sanitarias. El futuro es bastante incierto».

La situación ha afectado a proyectos españoles de la envergadura de Atapuerca. Uno de sus directores, José María Bermúdez de Castro, afirma: «Una campaña como las que se han llevado a cabo en los últimos diez o doce años es hoy imposible. Por aquí pasaban hasta 250 personas de 25 nacionalidades diferentes. Venían de Francia, Italia, Estados Unidos... Es irrealizable con esta situación. Igual que los congresos, porque las concentraciones van a desaparecer. Nosotros empezábamos en junio y terminábamos a finales de julio. Mira a qué fechas estamos ya y no tenemos nada aún. Tendremos que hacer algo modesto, si llegamos a tiempo, y con menos gente, lo que retrasará los avances. Aparte de que, como ha sucedido en otras áreas de la cultura, habrá menos dinero. Algunas excavaciones podrán retrasarse, pero otras no podrán hacerlo y se perderán. Todas, en general, van a sufrir bastante. No solo en España, también en Europa y en otros continentes».
MOMIAS, CORONAVIRUS Y POLVO
No está equivocado. José Ramón Pérez-Accino trabaja al lado del Valle de los Reyes, en uno de los proyectos internacionales de mayor relieve de España. Un yacimiento prometedor que ya está dando resultados. «Estamos donde se escondieron las momias reales que luego se encontraron en el siglo XIX. Es una de las concesiones más grandes que existen en este país. 

Hemos descubierto una columna de unos veinte metros de altura rematada con una cabeza humana. Algo fascinante. Junto a ella han aparecido mesas de ofrendas, oraciones. Este año teníamos por primera vez permiso de excavación y no solo de prospección. El problema ahora es que no sabemos qué va a pasar, si se va a permitir a los españoles entrar en este país o no, y si nos impondrán una cuarentena, lo que nos haría plantearnos si merece la pena ir. Tampoco sabemos qué medidas de seguridad nos exigirán. Allí estamos a 52 grados. Es el límite de lo que puede aguantar una persona. Llevamos mascarillas para el polvo, pero si a eso hay que añadir guantes de látex... Por no decir lo que supone pasar esta enfermedad en otro país». Pérez-Accino añade: «Para la arqueología es un retraso y la arqueología trabaja con el tiempo y las huellas que deja el tiempo. Si no puedes cumplir con los plazos y la entrega de informes pierdes la financiación, y sin ella... Pero lo que más miedo me da es la crisis económica mundial que se avecina. Por no contar con toda la gente de estas naciones que viven de proyectos como el nuestro. Si no acudimos, no tendrán el trabajo, y aumentará aún más la pobreza en estos territorios».

José Iravedra también ha dirigido un proyecto en el extranjero. Nada menos que en Olduvai, la cuna de la humanidad. Él suma otro problema que no es menor: «Allí el acceso a las medicinas es difícil. Y al agua. Si lleváramos el coronavirus, los efectos humanos serían catastróficos. Por eso, muchos países de África han cerrado fronteras. Puedes organizar una catástrofe descomunal si metes ea COVID-19. Aparte de que si alguien lo desarrolla allí sería gravísimo, porque con el calor pierdes sal y el cuerpo está muy debilitado. Yo adelgazo entre cinco y ocho kilos cada vez que voy». Para Iravedra existen también cuestiones académicas, aparte de las humanas, que se deben atender: «Hay que tener en cuenta que si fallas un año y no vas, no justificas la subvención y la pierdes completamente o la tienes que devolver. Después hay que pensar en una característica de nuestro yacimiento, que es el mismo donde excavó Mary Leakey: se convive mucho. A lo mejor en el mismo metro cuadrado hay dos personas. No puedes mantener la distancia. También, hay que tener en cuenta si a los españoles se les vetará la entrada».

Santiago Domínguez, propietario de la empresa Ares Arqueología y Patrimonio Cultural, está especializado en arqueología de urgencia (término que detesta), y dirige investigaciones de etnoarqueología en América y África: «Estudiamos a los pocos grupos de cazadores recolectores que todavía quedan en el mundo. Íbamos a viajar a Tanzania, pero este año y el que viene ya no podremos visitar a estos grupos indígenas. Muchos de ellos no están en contacto con el resto del mundo. Viven en el Amazonas y la selva. No los puedes visitar sin estar vacunado o haber pasado una cuarentena, porque ellos no tienen nuestro sistema inmunológico y les afectaría. Hay que esperar. Es una pena, porque estos cazadores recolectores son los últimos, son muy viejos, pueden morir en este tiempo. Pero ir en este instante supondría ponerlos en peligro. Y lo que nos enseñan ellos resulta esencial. Si sabemos interpretar un yacimiento del paleolítico es porque ellos no lo han enseñado. Nos dicen cómo se vivía en Europa hace 12.000 años, porque siguen viviendo igual».

PATRIMONIO Y LA ESPAÑA VACÍA
A lo anterior se tiene que agregar la repercusión que esta situación tiene para la formación de nuevos arqueólogos. Pocos se van a arriesgar a llevar a determinadas zonas, incluso a una excavación nacional, a los estudiantes. Para ellos pasar por estas prácticas resulta crucial para adquirir conocimientos y experiencia, pero si cayeran enfermos del COVID-19 podrían darse casos de denuncias. Así que los universitarios también salen perjudicados.

Jesús Francisco Torres es un superviviente. Salió indemne de la crisis de 2008, que fue devastadora para la arqueología: «Entonces desaparecieron muchísimos profesionales. De hecho, solamente quedamos cinco o seis de aquel momento. Los demás tuvieron que dedicarse a otra cosa. Si se repite esta situación sería un desastre. España terminaría perdiendo a los científicos mejor preparados y con la formación más completa. Hablamos varios idiomas y nuestros trabajos están a la altura de nuestros colegas europeos, pero, eso sí –afirma con ironía– con la mitad de su presupuesto».

Jesús Francisco Torres representa a un tipo de arqueólogo que se puede ver muy afectado: «No trabajo en el CSIC ni en una universidad. Ellos tienen un sueldo. Yo, no. Muchos arqueólogos no tenemos un sueldo fijo. Somos como los autónomos. Si no trabajamos, no recibimos dinero. Y muchos vamos ya justos». Comenta, además, otro factor: «Si se va todos los años a un yacimiento, no pasa nada. Pero si esa labor se interrumpe y después no se retoma, o se suspende, es un drama enorme. Es igual que si cerraras un laboratorio científico. Todo los esfuerzos quedan en el aire y muchas veces, al regresar, lo que se ha hecho sirve de poca cosa». También expresa su inquietud por la crisis económica que otea en el horizonte y que también amenaza con golpearlos: «España no valora el patrimonio cultural. Es una lástima. Es curioso cómo cada vez que sobreviene una crisis la primera damnificada es la ciencia».

Trinidad Nogales es arqueóloga, pero también la directora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Ella rompe una lanza en defensa de este colectivo: «Se han paralizado las obras y, naturalmente, todos estos profesionales lo están pasando muy mal». Y subraya su valor cultural e importancia económica. «Las administraciones deben mirar hacia la arqueología como motor de desarrollo. Ahora se habla mucho de la España rural y vaciada. Pues esa tiene en su seno unos yacimientos patrimoniales de enorme relevancia que, primero, merecen la atención, y, segundo, generan empleo. Un pueblo puede atraer turistas si tiene algo que se pueda visitar. Y el turismo rural es una de las principales bazas de nuestro país. Se tienen que poner en valor los yacimientos y el patrimonio histórico. Es una inversión que crea empleos y genera riqueza».

IGUAL QUE EN 2008
Todos los arqueólogos están pendientes de las ayudas que se puedan ofrecer a su área. Nadie se ha preocupado de momento de ellos. Algunos tratan de reinventarse, porque, como afirma Marisa Bueno, hasta trabajar en los laboratorios es difícil: por su espacio reducido y porque las piezas pasan por varias manos para examinarlas. Los museos de los sitios arqueológicos también se ven afectados porque no acuden turistas y cuando reabran estarán solo a un treinta por ciento de su capacidad como máximo. Las empresas arqueológicas han reducido su facturación a niveles de 2008 y 2010. «Vamos a tener que sobrevivir y ahorrar mucho», comenta Santiago Domínguez: «Regresamos a las mismas estrecheces de antes».

9 de mayo de 2020

Avanza la recuperación del castillo de Priego de Córdoba

El Ayuntamiento ya ha invertido más de 1,5 millones de euros en la restauración del monumento
Las sucesivas intervenciones han supuesto un cambio radical en el exterior del castillo. FOTO: L.SERRANO
La recuperación del Castillo de Priego de Córdoba continúa dando pasos importantes, y ya empieza a cambiar la fisonomía del casco histórico del municipio de la Subbética. El Ayuntamiento acaba de recepcionar una nueva fase de los trabajos que se están realizando en la fortaleza, unas obras que comenzaron hace más de cinco años con la restauración de la Torre del Homenaje y han continuado con los lienzos y la torre 3, finalizando esta fase con las torres 1 y 2 y el lienzo 1.

Según la alcaldesa prieguense, María Luisa Ceballos (PP), el importe de estas intervenciones supera ya el millón y medio de euros, una cantidad "importantísima" que ha supuesto un cambio radical del Castillo en su totalidad y de su vista exterior. Una nueva imagen que cambia la "fisonomía de nuestro pueblo", según ha incidido Ceballos, quien ha recordado que esta intervención se ha realizado con los fondos europeos Edusi. Este programa asume el 80% del coste total -586.080 euros-, mientras que el Consistorio se hace cargo del 20% restante -146.520 €-, lo que suman un total de 732.600 euros.

"Nuestro planteamiento es continuar con las diferentes fases. Por ese motivo, intentamos tener el siguiente proyecto finalizado para que podamos ir licitando de forma continua y no dejar de trabajar en esta apuesta arqueológica, patrimonial y turística de nuestra ciudad", ha apuntado Ceballos, quien ha indicado que el resultado es "excepcional". El fin del Ayuntamiento es conseguir la rehabilitación completa del entorno monumental, con el Castillo como "eje básico en el casco histórico".

En el capítulo de agradecimientos, la alcaldesa ha resaltado el trabajo realizado por Alfonso Ocho y Antonio Tofé en la dirección técnica y de obra de la intervención, así como a la empresa Hermanos Campano, encargada de esta fase. Asimismo, ha reconocido la labor del área de Urbanismo del Consistorio prieguense, y del arqueólogo municipal Rafael Carmona.

(Fuente: El Día de Córdoba / Laura Serrano)

8 de mayo de 2020

Orihuela recupera un miliario romano del lecho del río Nacimiento

La pieza de casi metro y medio de altura afloró el pasado mes de enero cuando las fuertes lluvias dejaron la pieza al descubierto
El miliario es de piedra caliza y está datado entre los siglos III y IV dC.
El Ayuntamiento de Orihuela (Alicante) ha dado a conocer este jueves el hallazgo, el pasado enero, de un miliario romano en el dominio hidráulico del río Nacimiento en la Dehesa de Campoamor.

El edil de Patrimonio Histórico, Rafael Almagro, ha explicado, sin embargo, que no ha sido hasta ahora que se ha notificado el depósito definitivo en el Museo Arqueológico Comarcal de Orihuela, tras la resolución de la Dirección Territorial de Educación, Cultura y Deporte de Alicante.

En un comunicado, la Concejalía de Patrimonio Histórico, a través del Museo Arqueológico Comarcal, procedió a la organización del dispositivo para la recuperación de la pieza, ya que "las fuertes lluvias y consiguientes riadas de principios del año 2020 pusieron el descubierto el miliario, que permanecía soterrado desde antiguo, pues no es citado ni por eruditos, ni cronistas, ni por los investigadores modernos de la vía", ha indicado el arqueólogo municipal, Emilio Diz.

En su recuperación participaron el arqueólogo municipal, un técnico de Patrimonio, un camión grúa, vehículos de transporte y cuatro operarios.

Sin embargo, los vehículos solo pudieron acercarse hasta unos 30 m del miliario por lo que se procedió a la protección de la pieza y su extracción mediante las "eslingas" de la grúa.

Asimismo, Almagro ha manifestado: "Tras este hallazgo tan importante, Orihuela y el museo disponen también de una pieza emblemática de época romana como es ésta, que se sumará a las que ya disponemos de la Prehistoria, como el 'Ídolo de Orihuela', para época tardoantigua, como la 'Estela hebraica' y para la Edad media 'Sepulturas islámicas' y 'zócalo del Castillo'".

LA PIEZA
En cuanto al miliario, el profesor de la Universidad de Alicante (UA) Juan Manuel Abascal Palazón, especialista en epigrafía latina, ha analizado la pieza de piedra caliza de 143 cm de altura y entre 37 y 39 de diámetro. La altura de las letras es de entre 6 y 8,5 cm y está datado entre el siglo III y IV dC.

"Ya se han realizado importantes trabajos de documentación como son fotografiado, calco de la inscripción sobre acetato y creación de un modelo 3D en negativo mediante la aplicación de láminas de celulosa sobre la pieza", ha asegurado Emilio Diz. Actualmente Abascal está procediendo al estudio epigráfico y textual. Es además el autor de la ficha divulgativa del miliario.

Miliario cilíndrico eran los postes que señalaban las distancias en millas a las ciudades, de manera que el caminante o el viajero sabía siempre cuánto camino debía recorrer hasta alcanzar un lugar donde comer o donde pernoctar.

La milla romana equivale a 1.481 metros. Su nombre deriva de la expresión latina "millia passuum", es decir, 1.000 pasos.

La inscripción está muy erosionada debido a la acción de las aguas y arenas del Río Nacimiento. La banda epigráfica se conserva en una superficie de 65 X 62 cm aproximadamente, con cinco líneas apreciables. Aun así, se distinguen bien en la primera línea las letras MP CAES, es decir una parte del comienzo del nombre de un emperador con sus títulos de Imp(erator) Caes(ar).

En las líneas centrales se conservan algunos trazos inconexos que aluden a los títulos de un emperador no identificado y, al final del último renglón, se lee AVG, como puede verse en la fotografía, que parecen hacer alusión a la Vía Augusta.

Es de destacar que ya se encontró otro miliario en la finca de San Ginés, actualmente conservado en el museo del Pilar de la Horadada. Lo que viene a confirmar que la vía pasaba por las proximidades de esta zona.

La "Vía Augusta" fue un gran camino romano que recorría la costa mediterránea desde el Pirineo a Gades (Cádiz), pasando por Carthago Nova (Cartagena) y Corduba (Córdoba). Las fuentes antiguas describen esta gran ruta, el camino más largo de los que atravesaban la península Ibérica en época romana.

La comarca de Orihuela fue punto obligado de paso en el trayecto desde Ilici a Cartago Nova, así diversos autores localizan en la comarca la mansión de Thiar. Las mansiones eran paradas oficiales mantenidas por el gobierno.

(Fuente: TeleOrihuela)