11 de mayo de 2020

Ruina sobre ruinas

Algunas campañas se retrasarán y muchos yacimientos no abrirán este verano. A eso se suma la falta de subvenciones y el desempleo. El sector está en punto muerto
Dos arqueólogas trabajan en Galería, en el yacimiento arqueológico de Atapuerca, que esté año verá reducido su número de trabajadores/Foto: Santi Otero/EFE
«Todo se ha parado. No se puede trabajar en los yacimientos este verano». La preocupación del arqueólogo Arturo Oliver, en Castellón, es compartida por sus compañeros en otras partes de España. Las campañas arqueológicas están en suspenso en nuestro país. Solo los trabajos de urgencia, relacionados con la construcción de inmuebles, carreteras o la restauración imprescindible de monumentos, tienen garantizados la continuidad. El coronavirus ha llevado también a la ruina a los que se ocupan de las ruinas. 

La falta de subvenciones, que en muchos casos aún no se han adjudicado, la suspensión o la brevedad de las campañas (que conlleva aparejado una pérdida de inversión) y el desempleo al que se verán abocados cientos de profesionales, arrastra a este sector a una pronunciada crisis, con el perjuicio que supone eso para España: no ahondar en el legado histórico que conservamos y la pérdida de relieve internacional de nuestra ciencia. Marisa Bueno, que trabaja en Cadalso de los Vidrios, comparte la opinión de su colega y expresa con pesimismo y un poco de rabia, su pesar: «Muchas de las excavaciones en curso no reabrirán. No tendrán presupuesto de los ayuntamientos o las juntas correspondientes. También porque durante esas semanas vivimos en espacios reducidos, casi siempre en albergues, y en muchos casos no se podrán aplicar las medidas sanitarias. El futuro es bastante incierto».

La situación ha afectado a proyectos españoles de la envergadura de Atapuerca. Uno de sus directores, José María Bermúdez de Castro, afirma: «Una campaña como las que se han llevado a cabo en los últimos diez o doce años es hoy imposible. Por aquí pasaban hasta 250 personas de 25 nacionalidades diferentes. Venían de Francia, Italia, Estados Unidos... Es irrealizable con esta situación. Igual que los congresos, porque las concentraciones van a desaparecer. Nosotros empezábamos en junio y terminábamos a finales de julio. Mira a qué fechas estamos ya y no tenemos nada aún. Tendremos que hacer algo modesto, si llegamos a tiempo, y con menos gente, lo que retrasará los avances. Aparte de que, como ha sucedido en otras áreas de la cultura, habrá menos dinero. Algunas excavaciones podrán retrasarse, pero otras no podrán hacerlo y se perderán. Todas, en general, van a sufrir bastante. No solo en España, también en Europa y en otros continentes».
MOMIAS, CORONAVIRUS Y POLVO
No está equivocado. José Ramón Pérez-Accino trabaja al lado del Valle de los Reyes, en uno de los proyectos internacionales de mayor relieve de España. Un yacimiento prometedor que ya está dando resultados. «Estamos donde se escondieron las momias reales que luego se encontraron en el siglo XIX. Es una de las concesiones más grandes que existen en este país. 

Hemos descubierto una columna de unos veinte metros de altura rematada con una cabeza humana. Algo fascinante. Junto a ella han aparecido mesas de ofrendas, oraciones. Este año teníamos por primera vez permiso de excavación y no solo de prospección. El problema ahora es que no sabemos qué va a pasar, si se va a permitir a los españoles entrar en este país o no, y si nos impondrán una cuarentena, lo que nos haría plantearnos si merece la pena ir. Tampoco sabemos qué medidas de seguridad nos exigirán. Allí estamos a 52 grados. Es el límite de lo que puede aguantar una persona. Llevamos mascarillas para el polvo, pero si a eso hay que añadir guantes de látex... Por no decir lo que supone pasar esta enfermedad en otro país». Pérez-Accino añade: «Para la arqueología es un retraso y la arqueología trabaja con el tiempo y las huellas que deja el tiempo. Si no puedes cumplir con los plazos y la entrega de informes pierdes la financiación, y sin ella... Pero lo que más miedo me da es la crisis económica mundial que se avecina. Por no contar con toda la gente de estas naciones que viven de proyectos como el nuestro. Si no acudimos, no tendrán el trabajo, y aumentará aún más la pobreza en estos territorios».

José Iravedra también ha dirigido un proyecto en el extranjero. Nada menos que en Olduvai, la cuna de la humanidad. Él suma otro problema que no es menor: «Allí el acceso a las medicinas es difícil. Y al agua. Si lleváramos el coronavirus, los efectos humanos serían catastróficos. Por eso, muchos países de África han cerrado fronteras. Puedes organizar una catástrofe descomunal si metes ea COVID-19. Aparte de que si alguien lo desarrolla allí sería gravísimo, porque con el calor pierdes sal y el cuerpo está muy debilitado. Yo adelgazo entre cinco y ocho kilos cada vez que voy». Para Iravedra existen también cuestiones académicas, aparte de las humanas, que se deben atender: «Hay que tener en cuenta que si fallas un año y no vas, no justificas la subvención y la pierdes completamente o la tienes que devolver. Después hay que pensar en una característica de nuestro yacimiento, que es el mismo donde excavó Mary Leakey: se convive mucho. A lo mejor en el mismo metro cuadrado hay dos personas. No puedes mantener la distancia. También, hay que tener en cuenta si a los españoles se les vetará la entrada».

Santiago Domínguez, propietario de la empresa Ares Arqueología y Patrimonio Cultural, está especializado en arqueología de urgencia (término que detesta), y dirige investigaciones de etnoarqueología en América y África: «Estudiamos a los pocos grupos de cazadores recolectores que todavía quedan en el mundo. Íbamos a viajar a Tanzania, pero este año y el que viene ya no podremos visitar a estos grupos indígenas. Muchos de ellos no están en contacto con el resto del mundo. Viven en el Amazonas y la selva. No los puedes visitar sin estar vacunado o haber pasado una cuarentena, porque ellos no tienen nuestro sistema inmunológico y les afectaría. Hay que esperar. Es una pena, porque estos cazadores recolectores son los últimos, son muy viejos, pueden morir en este tiempo. Pero ir en este instante supondría ponerlos en peligro. Y lo que nos enseñan ellos resulta esencial. Si sabemos interpretar un yacimiento del paleolítico es porque ellos no lo han enseñado. Nos dicen cómo se vivía en Europa hace 12.000 años, porque siguen viviendo igual».

PATRIMONIO Y LA ESPAÑA VACÍA
A lo anterior se tiene que agregar la repercusión que esta situación tiene para la formación de nuevos arqueólogos. Pocos se van a arriesgar a llevar a determinadas zonas, incluso a una excavación nacional, a los estudiantes. Para ellos pasar por estas prácticas resulta crucial para adquirir conocimientos y experiencia, pero si cayeran enfermos del COVID-19 podrían darse casos de denuncias. Así que los universitarios también salen perjudicados.

Jesús Francisco Torres es un superviviente. Salió indemne de la crisis de 2008, que fue devastadora para la arqueología: «Entonces desaparecieron muchísimos profesionales. De hecho, solamente quedamos cinco o seis de aquel momento. Los demás tuvieron que dedicarse a otra cosa. Si se repite esta situación sería un desastre. España terminaría perdiendo a los científicos mejor preparados y con la formación más completa. Hablamos varios idiomas y nuestros trabajos están a la altura de nuestros colegas europeos, pero, eso sí –afirma con ironía– con la mitad de su presupuesto».

Jesús Francisco Torres representa a un tipo de arqueólogo que se puede ver muy afectado: «No trabajo en el CSIC ni en una universidad. Ellos tienen un sueldo. Yo, no. Muchos arqueólogos no tenemos un sueldo fijo. Somos como los autónomos. Si no trabajamos, no recibimos dinero. Y muchos vamos ya justos». Comenta, además, otro factor: «Si se va todos los años a un yacimiento, no pasa nada. Pero si esa labor se interrumpe y después no se retoma, o se suspende, es un drama enorme. Es igual que si cerraras un laboratorio científico. Todo los esfuerzos quedan en el aire y muchas veces, al regresar, lo que se ha hecho sirve de poca cosa». También expresa su inquietud por la crisis económica que otea en el horizonte y que también amenaza con golpearlos: «España no valora el patrimonio cultural. Es una lástima. Es curioso cómo cada vez que sobreviene una crisis la primera damnificada es la ciencia».

Trinidad Nogales es arqueóloga, pero también la directora del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Ella rompe una lanza en defensa de este colectivo: «Se han paralizado las obras y, naturalmente, todos estos profesionales lo están pasando muy mal». Y subraya su valor cultural e importancia económica. «Las administraciones deben mirar hacia la arqueología como motor de desarrollo. Ahora se habla mucho de la España rural y vaciada. Pues esa tiene en su seno unos yacimientos patrimoniales de enorme relevancia que, primero, merecen la atención, y, segundo, generan empleo. Un pueblo puede atraer turistas si tiene algo que se pueda visitar. Y el turismo rural es una de las principales bazas de nuestro país. Se tienen que poner en valor los yacimientos y el patrimonio histórico. Es una inversión que crea empleos y genera riqueza».

IGUAL QUE EN 2008
Todos los arqueólogos están pendientes de las ayudas que se puedan ofrecer a su área. Nadie se ha preocupado de momento de ellos. Algunos tratan de reinventarse, porque, como afirma Marisa Bueno, hasta trabajar en los laboratorios es difícil: por su espacio reducido y porque las piezas pasan por varias manos para examinarlas. Los museos de los sitios arqueológicos también se ven afectados porque no acuden turistas y cuando reabran estarán solo a un treinta por ciento de su capacidad como máximo. Las empresas arqueológicas han reducido su facturación a niveles de 2008 y 2010. «Vamos a tener que sobrevivir y ahorrar mucho», comenta Santiago Domínguez: «Regresamos a las mismas estrecheces de antes».

9 de mayo de 2020

Avanza la recuperación del castillo de Priego de Córdoba

El Ayuntamiento ya ha invertido más de 1,5 millones de euros en la restauración del monumento
Las sucesivas intervenciones han supuesto un cambio radical en el exterior del castillo. FOTO: L.SERRANO
La recuperación del Castillo de Priego de Córdoba continúa dando pasos importantes, y ya empieza a cambiar la fisonomía del casco histórico del municipio de la Subbética. El Ayuntamiento acaba de recepcionar una nueva fase de los trabajos que se están realizando en la fortaleza, unas obras que comenzaron hace más de cinco años con la restauración de la Torre del Homenaje y han continuado con los lienzos y la torre 3, finalizando esta fase con las torres 1 y 2 y el lienzo 1.

Según la alcaldesa prieguense, María Luisa Ceballos (PP), el importe de estas intervenciones supera ya el millón y medio de euros, una cantidad "importantísima" que ha supuesto un cambio radical del Castillo en su totalidad y de su vista exterior. Una nueva imagen que cambia la "fisonomía de nuestro pueblo", según ha incidido Ceballos, quien ha recordado que esta intervención se ha realizado con los fondos europeos Edusi. Este programa asume el 80% del coste total -586.080 euros-, mientras que el Consistorio se hace cargo del 20% restante -146.520 €-, lo que suman un total de 732.600 euros.

"Nuestro planteamiento es continuar con las diferentes fases. Por ese motivo, intentamos tener el siguiente proyecto finalizado para que podamos ir licitando de forma continua y no dejar de trabajar en esta apuesta arqueológica, patrimonial y turística de nuestra ciudad", ha apuntado Ceballos, quien ha indicado que el resultado es "excepcional". El fin del Ayuntamiento es conseguir la rehabilitación completa del entorno monumental, con el Castillo como "eje básico en el casco histórico".

En el capítulo de agradecimientos, la alcaldesa ha resaltado el trabajo realizado por Alfonso Ocho y Antonio Tofé en la dirección técnica y de obra de la intervención, así como a la empresa Hermanos Campano, encargada de esta fase. Asimismo, ha reconocido la labor del área de Urbanismo del Consistorio prieguense, y del arqueólogo municipal Rafael Carmona.

(Fuente: El Día de Córdoba / Laura Serrano)

8 de mayo de 2020

Orihuela recupera un miliario romano del lecho del río Nacimiento

La pieza de casi metro y medio de altura afloró el pasado mes de enero cuando las fuertes lluvias dejaron la pieza al descubierto
El miliario es de piedra caliza y está datado entre los siglos III y IV dC.
El Ayuntamiento de Orihuela (Alicante) ha dado a conocer este jueves el hallazgo, el pasado enero, de un miliario romano en el dominio hidráulico del río Nacimiento en la Dehesa de Campoamor.

El edil de Patrimonio Histórico, Rafael Almagro, ha explicado, sin embargo, que no ha sido hasta ahora que se ha notificado el depósito definitivo en el Museo Arqueológico Comarcal de Orihuela, tras la resolución de la Dirección Territorial de Educación, Cultura y Deporte de Alicante.

En un comunicado, la Concejalía de Patrimonio Histórico, a través del Museo Arqueológico Comarcal, procedió a la organización del dispositivo para la recuperación de la pieza, ya que "las fuertes lluvias y consiguientes riadas de principios del año 2020 pusieron el descubierto el miliario, que permanecía soterrado desde antiguo, pues no es citado ni por eruditos, ni cronistas, ni por los investigadores modernos de la vía", ha indicado el arqueólogo municipal, Emilio Diz.

En su recuperación participaron el arqueólogo municipal, un técnico de Patrimonio, un camión grúa, vehículos de transporte y cuatro operarios.

Sin embargo, los vehículos solo pudieron acercarse hasta unos 30 m del miliario por lo que se procedió a la protección de la pieza y su extracción mediante las "eslingas" de la grúa.

Asimismo, Almagro ha manifestado: "Tras este hallazgo tan importante, Orihuela y el museo disponen también de una pieza emblemática de época romana como es ésta, que se sumará a las que ya disponemos de la Prehistoria, como el 'Ídolo de Orihuela', para época tardoantigua, como la 'Estela hebraica' y para la Edad media 'Sepulturas islámicas' y 'zócalo del Castillo'".

LA PIEZA
En cuanto al miliario, el profesor de la Universidad de Alicante (UA) Juan Manuel Abascal Palazón, especialista en epigrafía latina, ha analizado la pieza de piedra caliza de 143 cm de altura y entre 37 y 39 de diámetro. La altura de las letras es de entre 6 y 8,5 cm y está datado entre el siglo III y IV dC.

"Ya se han realizado importantes trabajos de documentación como son fotografiado, calco de la inscripción sobre acetato y creación de un modelo 3D en negativo mediante la aplicación de láminas de celulosa sobre la pieza", ha asegurado Emilio Diz. Actualmente Abascal está procediendo al estudio epigráfico y textual. Es además el autor de la ficha divulgativa del miliario.

Miliario cilíndrico eran los postes que señalaban las distancias en millas a las ciudades, de manera que el caminante o el viajero sabía siempre cuánto camino debía recorrer hasta alcanzar un lugar donde comer o donde pernoctar.

La milla romana equivale a 1.481 metros. Su nombre deriva de la expresión latina "millia passuum", es decir, 1.000 pasos.

La inscripción está muy erosionada debido a la acción de las aguas y arenas del Río Nacimiento. La banda epigráfica se conserva en una superficie de 65 X 62 cm aproximadamente, con cinco líneas apreciables. Aun así, se distinguen bien en la primera línea las letras MP CAES, es decir una parte del comienzo del nombre de un emperador con sus títulos de Imp(erator) Caes(ar).

En las líneas centrales se conservan algunos trazos inconexos que aluden a los títulos de un emperador no identificado y, al final del último renglón, se lee AVG, como puede verse en la fotografía, que parecen hacer alusión a la Vía Augusta.

Es de destacar que ya se encontró otro miliario en la finca de San Ginés, actualmente conservado en el museo del Pilar de la Horadada. Lo que viene a confirmar que la vía pasaba por las proximidades de esta zona.

La "Vía Augusta" fue un gran camino romano que recorría la costa mediterránea desde el Pirineo a Gades (Cádiz), pasando por Carthago Nova (Cartagena) y Corduba (Córdoba). Las fuentes antiguas describen esta gran ruta, el camino más largo de los que atravesaban la península Ibérica en época romana.

La comarca de Orihuela fue punto obligado de paso en el trayecto desde Ilici a Cartago Nova, así diversos autores localizan en la comarca la mansión de Thiar. Las mansiones eran paradas oficiales mantenidas por el gobierno.

(Fuente: TeleOrihuela)

2 de mayo de 2020

El Ejido avanza en la puesta en valor del yacimiento de Ciavieja

El Ayuntamiento de El Ejido aprueba el expediente de contratación de la Asistencia Técnica de redacción de proyecto, del estudio de seguridad y salud, y de la dirección de obra y dirección de ejecución. El presupuesto global superará los 600.000 euros.
El presupuesto para esta primera fase es de 32.530 euros.
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de El Ejido aprobó ayer el expediente de contratación del servicio de Asistencia Técnica para la redacción de proyecto, estudio de seguridad y salud, dirección de obra, dirección de ejecución y coordinación de seguridad y salud del proyecto de 'Actuaciones varias para la puesta en valor del yacimiento arqueológico de Ciavieja'.

Entre las actuaciones a llevar a cabo se encuentran el acondicionamiento de la entrada principal del Yacimiento, la demolición de los cortijos ubicado en la zona, la instalación de sendas prefabricadas de 500 metros lineales aproximadamente, la colocación de pasamanos laterales iluminados por la senda, así como 60 metros cuadrados de módulos prefabricados, módulos de aseos adaptados, la sustitución del vallado lateral deteriorado y la acometida de agua, saneamiento, electricidad y telefonía.

PRESUPUESTO
El presupuesto de este contrato asciende a un total de 32.530 euros, entre el proyecto de Construcción de Obras de 14.231 euros y la Dirección de Obra y Coordinación de Seguridad y Salud de 18.298 euros

En esta línea, el alcalde, Francisco Góngora, subrayó que «la relevancia de este yacimiento lo convierte en un recurso científico, cultural y turístico de primer orden, no sólo para El Ejido, sino para toda la provincia de Almería».

Ayuntamiento y Universidad de Almería rubricaron en enero el contrato que permitirá llevar a cabo la investigación, excavación arqueológica, conservación y puesta en valor de este importante enclave, catalogado como Bien de Interés Cultural del Patrimonio Histórico Andaluz.

Los trabajos en el Yacimiento se prolongarán durante 2020, 2021 y 2022 y el presupuesto global que se destinará a Ciavieja supera los 600.000 euros, además de la cuantía invertida para adquirir la titularidad de los inmuebles, cortijos, ubicados en el enclave.

30 de abril de 2020

Los investigadores determinan que 'Los Millares' fue la primera ciudad en la Península Ibérica

Arqueólogos de la Universidad de Granada revelan que la necrópolis de Los Millares, en Santa Fé de Mondújar (Almería) estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado hace más de 5.000 años. 
Ilustración del poblado de Los Millares, la primera ciudad de la Península Ibérica . IÑAKI DIÉGUEZ URIBEONDO
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que la primera ciudad (gran asentamiento de población) de la Prehistoria de la Península Ibérica se estableció hace más de 5.000 años junto a los monumentos funerarios de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental, ubicado en Santa Fe de Modújar (Almería), a escasos kilómetros de la costa mediterránea.

Su trabajo, que publica esta semana la revista Archaeological and Anthropological Sciences, ha revelado que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado que alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica: la primera ciudad de la misma.

Como explica el investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada Gonzalo Aranda Jiménez, autor principal del estudio, la cronología es un aspecto clave en el estudio de las sociedades del pasado. «De cómo ordenemos temporalmente los eventos y acontecimientos depende nuestra capacidad de análisis y compresión de las dinámicas sociales y culturales. En Arqueología disponemos de un procedimiento conocido como 'datación por Carbono 14', que permite calcular la fecha de muerte de cualquier organismo vivo en los últimos cincuenta mil años».

En el año 2012, un grupo de investigadores/as de la Universidad de Granada inició un programa de dataciones con el objetivo de estudiar la cronología de las construcciones megalíticas de sur peninsular. Este objetivo les condujo al estudio de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental.

El yacimiento de Los Millares puede considerarse como un yacimiento arqueológico único debido a cuatro características principales: su gran tamaño (con aproximadamente diecinueve hectáreas de extensión, de las cuales seis pertenecen al asentamiento y trece a la necrópolis); la riqueza de los ajuares funerarios (que incluyen objetos realizados en materias primas exóticas como el ámbar, la cáscara de huevo de avestruz y el marfil); la complejidad estructural del asentamiento (delimitado por cuatro recintos concéntricos interpretados como murallas y fortificaciones); y la presencia en el entorno del poblado de hasta trece pequeños asentamientos, también denominados «fortines».

A partir de la fecha de muerte de los individuos depositados en el interior de las sepulturas, los científicos de la UGR han conseguido por primera vez una serie de dataciones absolutas que permiten situar cronológicamente la construcción, uso, reutilización y abandono de la necrópolis de Los Millares.

Así, los primeros enterramientos se realizaron entre el 3220−3125 a. C., aproximadamente hace unos 5200 años, y los últimos entre el 2390−2295 a. C., hace unos 4300 años.

«Por tanto, podemos afirmar que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio. Además, las diferentes tumbas datadas muestra que no todas fueron construidas a la vez y que, además, fueron utilizadas con diferentes intensidades», señala Margarita Sánchez Romero, otra de las autoras del trabajo. Este aspecto es de enorme relevancia, dado que permite separar cronológicamente eventos rituales y funerarios que hasta este momento eran considerados como contemporáneos.


UN LUGAR CON SIGNIFICADO SIMBÓLICO Y SAGRADO
Los Millares fue en inicialmente un lugar sagrado formado por una necrópolis de sepulturas megalíticas. Las primeras evidencias de asentamiento se produjeron con dos siglos de diferencia respecto a la construcción de las primeras sepulturas. La anterioridad en el uso ritual y funerario de Los Millares sugiere que la localización del asentamiento podría haber estado determinada por el significado simbólico y sagrado del sitio. El poblado de Los Millares, su extensión y complejidad constructiva podrían explicarse como resultado de un proceso de concentración de diferentes grupos sociales atraídos por el carácter sagrado y por la especial significación del sitio.

La fundación del poblado de los Millares junto a la necrópolis se realizó en un corto intervalo temporal, de forma que hace unos 5000 años, el poblado alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica. Además, se desarrollaron innovaciones de enorme transcendencia cultural como la aparición los primeros objetos realizados en metal como punzones, puñales, escoplos, sierras o puntas de flecha en metal.

Será a mediados del tercer milenio a.C., hace unos 4500 años, cuando nuevos cambios transformaron el sitio de los Millares. Según las dataciones radiocarbónicas, la mayor parte de poblado fue abandonado en estos momentos, y solo el recinto interior también denominado como ciudadela permaneció ocupado.

Es en estos momentos cuando los pequeños asentamientos o «fortines» fueron construidos y habitados. El abandono tanto de la necrópolis, de la ciudadela como de los «fortines» se produciría hace unos 4100 años, coincidiendo con los cambios culturales que dieron origen al desarrollo de la Cultura de El Argar, señalan los autores.

(Fuente: Ideal)

29 de abril de 2020

Documentan una fortificación iberorromana bajo el castillo de La Guardia (Jaén)

La fortaleza está considerada como una de las primeras fortificaciones árabes de la Península tras la invasión del año 711. Es la primera vez que se encuentran indicios arquitectónicos "in situ" que evidencian la existencia de esa fortificación iberorromana.
El castillo sufrió una importante transformación entre los siglos XV y XVI.
Los primeros resultados de los trabajos arqueológicos realizados por el grupo investigación 'Patrimonio Arqueológico de Jaén' de la Universidad de Jaén (UJA) en el castillo de La Guardia (Jaén) confirman la existencia de una fortificación iberorromana bajo su estructura, considerada una de las primeras fortificaciones árabes de la Península tras la invasión del año 711.

El catedrático de Historia Medieval de la UJA, Juan Carlos Castillo, ha explicado en un comunicado que "anteriormente habían aparecido indicios de materiales cerámicos y elementos constructivos realizados en las murallas que podían indicar el origen iberorromano de esa fortificación, pero es la primera vez que encontramos indicios arquitectónicos in situ que evidencian la existencia de esa fortificación iberorromana".

"Las evidencias arqueológicas de los restos de estas estructuras defensivas han sido localizadas en un solo sondeo porque el resto de áreas excavadas están muy alteradas por las cimentaciones de los edificios medievales y renacentistas, lo que dificulta determinar el origen y la composición de las mismas", "sin embargo, en ese corte han aparecido varias líneas de muralla que pueden relacionarse con fortificaciones iberorromanas", ha añadido.

A través de sus trabajos, los investigadores de la UJA tienen como objetivo analizar el origen del recinto amurallado y los usos de esta fortificación durante la Edad Media.

De esta manera, han determinado que la antigua fortificación se convirtió en la base de los nuevos elementos defensivos construidos sobre ella; así como la enorme transformación sufrida a finales de la Edad Media y a principios de la Edad Moderna, entre los siglos XV y XVI, por parte de los señores de La Guardia de Jaén, los Mesías.

IGLESIA DE SANTA MARÍA
El catedrático ha dicho que han constatado que "la antigua iglesia de Santa María, que se construyó dentro del recinto amurallado, tuvo dos fases constructivas: una medieval, correspondiéndose con un templo pequeño que adapta su cabecera absidal al interior de una bestorre; y otra un poco posterior de mayor tamaño al incorporar criptas funerarias y capillas en los laterales".

El plan de actuación del grupo de investigación actualmente se está centrando en la recuperación del alcázar del castillo, abarcando la restauración de sus cuatro torres y lienzos de muralla.

Paralelamente, se está llevando a cabo el análisis arqueológico y la recuperación de los sondeos realizados en investigaciones anteriores entre 1995 y 1997, que fueron las primeras actuaciones, en las que ya colaboró la UJA.

NUEVAS ÁREAS DE EXCAVACIÓN
A su vez, se han abierto dos nuevas áreas de excavación con el objetivo de seguir profundizando en el conocimiento de la evolución histórica del conjunto fortificado de La Guardia y también determinar el grado de conservación de todos sus elementos.

El equipo de la UJA que lidera Juan Carlos Castillo y lo conforman Mercedes Navarro, María Victoria Gutiérrez, Vicente Salvatierra, Irene Montilla, José Luis Castillo, Miguel Ruiz Calvente, Carlos Cid, Ana Visedo y Eva María Alcázar, trabaja con la técnica conocida como Arqueología de la Arquitectura.

Esta misma técnica han empleado en el estudio de los castillos de Lopera, Villardompardo, o Alcaudete, entre otros, así como en el análisis de un sector de las murallas de Jaén, Beas de Segura, Sabiote o Arjona, entre otras.

El proyecto en el castillo de La Guardia arrancó en junio de 2019 y el trabajo de campo se extenderá en principio hasta el verano de 2020, se iniciarán todos los estudios de laboratorio, para culminar con la realización de la memoria final, prevista para 2021.

(Fuente: EFE)

28 de abril de 2020

Identifican en Cádiz los restos de un puerto fenicio-púnico y romano

Los trabajos de los expertos de la UCA se han centrado en la playa de La Caleta. Tenía al menos 200 metros de ancho hacia el oeste, y la profundidad del agua disponible era de 20 metros
Recreación del puerto fenicio-punico en el antiguo archipiélago de Cádiz. FOTO: EP
Expertos de la Universidad de Cádiz han podido identificar en diversos trabajos arqueológicos realizados en el edificio de Valcárcel, frente a la playa de La Caleta, los restos de un puerto fenicio-púnico y romano. El hallazgo, publicado en la revista Journal of Maritime Archaelogy, muestra, gracias a abundantes restos cerámicos y arqueobotánicos, que esta zona era una refugio semiprotegido.

La investigación ha sido coordinada por el catedrático del área de Arqueología de la Universidad de Cádiz, Darío Bernal-Casasola, y los investigadores José J. Díaz y Macarena Lara, del departamento de Historia, Geografía y Filosofía. El acceso al puerto, según esta investigación, tenía al menos 200 metros de ancho hacia el oeste, y la profundidad del agua disponible era de 20 metros, lo que no representaba ningún límite para el calado de los barcos de la época.

GRAN CALADO
“La notable profundidad del puerto prerromano y romano, que supera ampliamente los calados de los mayores barcos que navegaban en la antigüedad, podría haber sido un problema para el fondeo (o anclaje), por lo que creemos que se podrían haber utilizado métodos alternativos para asegurar los barcos como el amarre, el atraque y la varada”, detallan los investigadores en la publicación.

Además, el relleno de este puerto, especialmente entre 20 y 40 metros, representa un archivo sedimentario de gran importancia para rastrear los primeros pasos de Cádiz desde su origen hasta el primer milenio de nuestra era. La abundancia de artefactos y biofactos muestra que este paleocanal fue un espacio “excepcional” que registró la historia de Cádiz.

FRAGMENTOS CERÁMICOS

De hecho, se han identificado más de un centenar de fragmentos cerámicos correspondientes al período en que el canal estuvo activo y fue utilizado como puerto para actividades marítimas y comerciales, una franja temporal que abarca desde “la colonización fenicia arcaica y los primeros períodos imperiales romanos”.

Estos estudios fueron realizados en el contexto del proyecto arqueológico previo a la conversión de este edificio, que lleva cerrado varios años tras frustrarse su transformación en hotel, en la futura Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz.

Según este comunicado, “no existe obstáculo arqueológico para la realización del proyecto” de la nueva facultad. Los trabajos desarrollados en Valcárcel plantean otras dudas y son el punto de partida para futuros estudios que analicen, por ejemplo, la ausencia de depósitos fluviales en esta zona.

ESTUDIO
De hecho, se está llevando a cabo un estudio geoarqueológico detallado con el fin de obtener una cronología de los depósitos existentes y reconstruir las modificaciones paleogeomorfológicas (movilidad costera), pero también los cambios climáticos y los fenómenos extremos (tormentas, tsunamis, etc.) que se han dado en esta zona.

La combinación de todos estos análisis proporcionará un nuevo conjunto de datos para reconstruir el origen de la sedimentación del canal teniendo en cuenta los factores humanos y naturales que afectan a este paisaje costero. Estos estudios serán realizados por especialistas de las universidades de Estrasburgo y Cádiz, junto con la colaboración de otras instituciones.

27 de abril de 2020

Recuperado un códice de la Corona de Aragón que fue expoliado del tesoro de Sijena

Es del siglo XIV, contiene las normas del Real Monasterio de Sijena y fue objeto de una oscura cadena de compraventas
El monasterio de Sijena (Huesca) fue fundado en a finales del siglo XII por la Casa Real de Aragón - FOTO: F. SIMÓN
Aragón ha recuperado un valioso códice medieval, que contiene las reglas del Real Monasterio de Sijena. El manuscrito data del siglo XIV, de estilo gótico, y su confección fue encargada por la entonces priora Blanca de Aragón, perteneciente a la familia real aragonesa.

Esta pieza, íntimamente ligada a la historia de la Corona de Aragón, acabó perdida hace décadas. Tras ser expoliada, fue objeto de una oscura cadena de compraventas -ilegal, porque formaba parte de un conjunto unitario declarado Monumento Histórico Nacional en 1923-.

Ahora, un juzgado acaba de dictar la resolución que garantiza que ese códice no volverá a salir de Aragón y que queda blindado y a salvo de posibles compraventas, tras el oscuro trasiego del que fue objeto durante décadas.

El «Códice de la priora Blanca de Aragón», como se conoce este bien, salió a la luz hace poco más de un año. Había acabado en manos de la Editorial Mintzoa, una empresa navarra propiedad de Aritz Otazu Lujambio que creyó haberlo adquirido legalmente y que pretendía revenderlo al Gobierno de Aragón.

En febrero de 2019, esa editorial ofreció el códice al Ejecutivo aragonés. Le propuso que se lo comprara. Pidió por esa pieza 36.000 euros más IVA (4%). Para dar tiempo a que las autoridades autonómicas se lo pensaran y pudieran comprobar la pieza, dejó el códice en el Archivo Provincial de Huesca.

El Gobierno aragonés no se pronunció y el códice estuvo a punto de ser retirado de nuevo por el empresario navarro. Para evitarlo, el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena interpuso acciones legales, tras ser avisado por el responsable del Archivo Provincial de Huesca.
Investigación policial

INVESTIGACIÓN
El abogado del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena, Jorge Español, pidió que se dilucidaran responsabilidades penales por el comercio ilegal del que había sido objeto ese códice. Aquello motivó la apertura de una investigación policial y el Gobierno aragonés acabó sumándose a la causa.

Finalmente, la titular del juzgado número 4 de Huesca, Cristina Salueña, ha resuelto que el códice debe quedar definitivamente depositado en el Archivo Provincial de Huesca, donde además reside también desde hace tiempo el resto de fondos del histórico archivo del Monasterio de Sijena, hasta que ese convento tenga habilitado un espacio adecuado para albergarlo.

Los tribunales no han visto responsabilidad penal en lo ocurrido con el códice gótico. Pero sí considera que está fuera de toda duda que esa pieza forma parte del Monasterio de Sijena, que en 1923 fue declarado monumento histórico-artístico en su integridad, tanto el edificio como el arte mueble que atesoraba. Eso convertía todas sus colecciones en parte de un todo unitario, que ni podía desgajarse ni comerciarse con esos fondos. De ahí que ahora se determine que la posesión de ese códice no puede estar en manos privadas ni mucho menos ser objeto de compraventa.

OTRO CAPÍTULO DEL EXPOLIO DE SIJENA
Jorge Español ha explicado que la editorial en cuyas manos estaba el códice puede tratar de defender los intereses legítimos que considere oportunos. Pero -indica este abogado- lo que ha quedado probado es que se trata del códice de la regla de Sijena -el manuscrito que recogía las normas de cada monasterio-, que no puede ser objeto de compraventas y que ha de quedar reintegrado al tesoro artístico de ese emblemático cenobio de la Corona de Aragón.

Lo que no ha podido determinarse es cómo llegó ese códice medieval a manos de esa editorial navarra, qué cadena siguió desde que la pieza fue expoliada del Monasterio de Sijena. Según Jorge Español, la investigación policial ha identificado varias personas que fueron comprando y vendiendo el códice hasta acabar en Pamplona, pero no han podido concretarse realmente cómo se produjeron esas operaciones, porque varios de los aludidos hace tiempo que fallecieron.

Por eso, tampoco se ha podido determinar cómo se produjo el expolio. Es decir, si el códice fue víctima del expolio que sufrió el Monasterio de Sijena en 1936, en los primeros días de la Guerra Civil, o si lo conservó la congregación religiosa que abandonó el convento y fue expoliado tiempo después.

La recuperación del códice suma un nuevo capítulo en la larga batalla legal de Villanueva de Sijena por recuperar los bienes expoliados de ese histórico monasterio. El tesoro artístico de Sijena acabó en manos de la Generalitat, a la que se le ha retirado para reintegrarlos a ese histórico monasterio aragonés.