16 de enero de 2020

Arturo Ruiz, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes por su investigación sobre la cultura íbera

Es la primera vez que se concede a arqueólogos.Junto al catedrático de la UJA también se ha otorgado a María Ángeles Querol, catedrática de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid, María Eugenia Aubet, catedrática de Prehistoria e investigadora del Laboratorio de Arqueología de la Universidad Pompeu Fabra y Pilar Palazón, presidenta de la asociación "Amigos de los Íberos" de Jaén.
Arturo Ruíz ha sido director del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica de la UJA.
El Consejo de Ministros aprobó el pasado 20 de diciembre la concesión de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes correspondiente al año 2019, entre las que distinguía al catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén, Arturo Ruiz Rodríguez. En este sentido, Arturo Ruiz valora esta concesión desde tres puntos de vista. El primero, el profesional, por lo que supone de reconocimiento a esta disciplina. De hecho, es la primera vez que se concede a arqueólogos, ya que junto al catedrático de la UJA también se ha otorgado a María Ángeles Querol, catedrática de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid, y María Eugenia Aubet, catedrática emérita de Prehistoria e investigadora principal del Laboratorio de Arqueología de la Universidad Pompeu Fabra.

En segundo lugar, en su opinión, también es un reconocimiento a la labor investigadora y de transferencia del conocimiento que desarrolla el Instituto de Arqueología Ibérica de la UJA. En tercer lugar, desde el punto de vista personal, destaca su trayectoria desde que realizara su tesis hace ya 45 años. “Existía una conciencia de que desarrollando la investigación contábamos con un patrimonio muy importante, lo que se ha hecho realidad en este tiempo, en lo que ha sido una carrera de fondo en la que no he participado yo solo, sino primero con el Colegio Universitario, después con el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica y en la actualidad con el Instituto Universitario de la UJA”.

Por su parte, el Rector de la Universidad de Jaén, Juan Gómez Ortega, ha resaltado que con este galardón se reconoce una trayectoria profesional que comenzó antes que la propia Universidad de Jaén como tal, que a través de la investigación y la transferencia del conocimiento ha propiciado que la cultura ibérica, por entonces poco conocida, sea en la actualidad una de las señas de identidad de la provincia y uno de sus mayores activos.

Junto a Arturo Ruiz, también ha sido concedido este reconocimiento a Pilar Palazón, presidenta de la Asociación Amigos de los Íberos. “En realidad, no se explicaría ninguna de las dos medallas sin la otra parte, puesto que responden a un único elemento, la defensa y promoción de la cultura ibérica para convertirla en referencia internacional”, asegura el catedrático de Prehistoria de la UJA.

Arturo Ruiz (Úbeda, 1951) es investigador del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA, del que fue su director. Catedrático de Prehistoria de la UJA, sus trabajos arqueológicos más destacados se han centrado en El Pajarillo (Huelma), el oppidum de Puente Tablas, el Santuario de Castellar, la necrópolis de Piquía en Arjona o la localización de la Batalla de Baécula en Santo Tomé, que ha supuesto una nueva metodología para la arqueología de la guerra. Director de 14 tesis doctorales, entre sus libros publicados destaca ‘Jaén, Tierra Ibera’, editado por la UJA. En 2002 recibió el IX Premio ‘Ibn Al Jatib que concede la Junta de Andalucía a la investigación en Humanidades y Ciencias Sociales, recibiendo también el galardón Medalla de Menga del III Congreso de Prehistoria de Andalucía por la investigación de la Protohistoria en Andalucía. En la actualidad preside la Red Española de la Ruta de los Fenicios del Consejo de Europa y es presidente honorífico de la Red Internacional.

(Fuente: Hora Jaén)

15 de enero de 2020

Aparecen misteriosos grabados del siglo XVIII en un molino de Toledo

Las lluvias torrenciales de los últimos meses han dejado al descubierto las pinturas en un molino hidráulico de La Puebla de Almoradiel
Un incendio en 2017 y las lluvias torrenciales caídas en los últimos meses en La Puebla de Almoradiel (Toledo) han sacado a la luz unos enigmáticos grabados realizados a finales del siglo XVIII en un antiguo molino hidráulico. ¿Quién fue su autor? ¿Responden a algún ritual de magia blanca o a nigromancia? En ello están trabajando investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).

Los grabados o «graffiti murarios» han aparecido en el molino de Pingazorras, construido en 1728, tras permanecer ocultos durante siglos bajo capas de cal. Precisamente ha sido la cal la que ha permitido que hayan conservado la pintura roja como elemento decorativo, «algo extraordinariamente inusual que convierte a este conjunto en uno de los más importantes del país», explica Jorge Onrubia, investigador del Grupo de Arqueología y Patrimonio de la UCLM.

Se trata de un molino harinero situado en la ribera del río Cigüela en cuyas paredes interiores han surgido «varias cruces de brazos curvilíneos, muy populares en el norte de España, especialmente en el País Vasco donde son conocidas como lauburu, pero muy poco comunes en el resto de España, siendo uno de los conjuntos de graffiti murarios más importantes del país tanto por su extensión como por su variedad temática y tipológica».

Junto a estas cruces se han descubierto rosetas hexapétalas, figuras humanas, representaciones esquemáticas de molinos de viento, dibujos de animales y cruces de calvario bajo templete. «Dada la complejidad y diversidad de los grabados aparecidos, el estudio se prolongará hasta finales de este año aunque ahora resulta prioritario conservar el conjunto por la posibilidad de desplome del molino», advierte este profesor que en los próximos meses tratará de averiguar quién y con qué intención se pintaron estos misteriosos símbolos en un molino manchego.

14 de enero de 2020

Hallan en Ateca nuevos restos arqueológicos relacionados con El Cid

Encuentran piezas de cerámica y muros del enigmático poblado zaragozano de Alcocer, descrito en el Cantar de Mío Cid
Restos de construcciones de lo que fue el poblado de Alcocer, conquistado por El Cid a los musulmanes, según el poema del Cantar . FOTO: DIPUTACIÓN DE ZARAGOZA.
Los arqueólogos han hallado en Ateca (Zaragoza) nuevos restos de enseres domésticos ligados a un antiguo poblado medieval descrito en el Cantar de Mío Cid. Se trata de fragmentos de piezas de cerámica como ollas y cazuelas, así como los vestigios de dos muros que no estaban documentados hasta la fecha.

Este yacimiento de Ateca, en el paraje de La Mora Encantada, se ha identificado con el desaparecido poblado de Alcocer, un enigmático enclave del que no hubo ni rastro durante siglos, solo su descripción en el Cantar de Mío Cid.

Hace treinta años, los investigadores concluyeron que todo apuntaba a que estaba en las inmediaciones de Ateca, y hace 15 años las excavaciones arqueológicas dieron con los restos de un antiguo poblado medieval que se ha identificado con el Alcocer descrito en el poema de El Cid.

ENCLAVE MUSULMÁN
Según el Cantar, Alcocer fue un enclave musulmán que las huestes de El Cid conquistaron a los musulmanes en estas tierras del estratégico valle del Jalón, eje natural de comunicación entre el Valle del Ebro y la Meseta.

Los enseres que se han encontrado ahora han sido datados en el siglo XI, de época taifal, cuando este territorio del valle del Jalón seguía bajo dominación musulmana.

Estos hallazgos han tenido lugar durante la última campaña de excavaciones que se ha realizado en el paraje de La Mora Encantada, que desde hace años es objeto de investigaciones arqueológicas. Según ha explicado el historiador Francisco Martínez, los restos que han aparecido refuerzan la idea de que este poblado era Alcocer, el enclave descrito en el Cantar de Mío Cid.

Estas últimas prospecciones se realizaron el pasado mes de noviembre, financiadas un año más por la Diputación de Zaragoza (DPZ). Los resultados de estos trabajos se dieron a conocer este lunes.

«Las excavaciones han permitido resolver una incógnita que duró décadas», destacó Francisco Martínez: «Alcocer existió, y está en Ateca», subrayó a partir de los hallazgos que se han producido durante los últimos años.

Este historiador afirmó que «la confirmación de que Alcocer está en el paraje de La Mora Encantada abre la puerta a la posibilidad de que El Campeador, una vez desterrado en el año 1081, siguiese la ruta del Jalón para llegar a Barcelona y buscar cobijo en la corte de los condes Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II».

ABANDONO EN EL SIGLO XI
Las excavaciones no solo han permitido identificar dónde estuvo Alcocer sino también el fin que tuvo este poblado. Los hallazgos «refuerzan la idea del abandono definitivo del asentamiento tras su destrucción y quema, a finales del siglo XI».
Quinta campaña de excavaciones

El yacimiento se encuentra a escasa distancia del casco urbano de Ateca, dentro de su término municipal. Ocupa una zona alta y abarrancada, característica de los emplazamientos hispanomusulmanes.

Esta es la quinta excavación arqueológica que se realiza en este enclave. La primera se llevó a cabo en 2004, promovida por el Ayuntamiento de Ateca. Las otras cuatro se han realizado en los años 2016, 2017, 2018 y 2019, bajo los auspicios de la Diputación de Zaragoza y en el marco del programa de actividades ligadas al Camino del Cid, ruta gestionada por un consorcio interprovincial del que forma parte la DPZ.

(Fuente: ABC

13 de enero de 2020

La Universidad de Cádiz continuará los estudios del yacimiento de Benzú

La Consejería de Educación y Cultura y la Universidad de Cádiz han renovado el convenio de colaboración, al que la Ciudad aportará 15.000 euros, para continuar con el estudio del yacimiento arqueológico de Benzú a través de la campaña de actividades que la institución universitaria realiza en Ceuta.
El proyecto continuará con la difusión internacional de estos yacimientos.
En el marco de este proyecto de investigación, además de las jornadas sobre el yacimiento, la Universidad de Cádiz se compromete a darle continuidad a los estudios arqueológicos y paleoecológicos interdisciplinares. Se estudiarán los residuos orgánicos hallados en las cerámicas prehistóricas procedentes de la cueva y un estudio isotópico de los restos antropológicos localizados en el mismo sitio.

Con estas actividades se pretende continuar dándole difusión internacional en revistas especializadas que contribuyan a ampliar el conocimiento global de estos yacimientos, a las que se añadirá un ciclo de conferencias y una jornada de puertas abiertas para dar difusión a los avances y resultados de las investigaciones.

En el ámbito prehistórico también se incluye en el convenio el estudio de los materiales prehistóricos localizados en el entorno de la Puerta Califal, que evidencian la presencia de ocupaciones paleolíticas al aire libre en el propio casco urbano de la ciudad.

Por otra parte, y en lo que respecta a la arqueología clásica (Proyecto Septem), el acuerdo suscrito permitirá continuar con los estudios sobre yacimientos de época romana y tardorromana existentes en la ciudad. También se realizarán actuaciones de divulgación del patrimonio en época preislámica. 


En concreto, las propuestas incluyen un estudio micromorfológico de la secuencia tardorromana del Baluarte de la Bandera; un ciclo de conferencias y jornadas de puertas abiertas, la extracción de un posible elemento de material constructivo pétreo tallado de la Puerta Califal para verificar su atribución.
(Fuente: CeutaTV)

10 de enero de 2020

Acusados del expolio de La Orden mantienen en el juicio que desconocían la existencia de restos en la zona

La causa queda vista para sentencia con modificación de conclusiones por la Fiscalía, que considera que el daño al patrimonio se causó por imprudencia grave, y las defensas inciden en la falta de protección del yacimiento
Vista açerea de uno de los yacimientos de Huelva.
Acusados del expolio arqueológico en varias parcelas del yacimiento Santa Marta-La Orden, concesionarios de puestos para la venta ambulante en el mercadillo que se instalaba en la zona (abril de 2016), han mantenido hoy en el juicio que desconocían que en el lugar hubiera restos y se han desvinculado de los hechos, afirmando en algunos casos que ni siquiera se encontraban en la ciudad.

Los acusados han rechazado además que encargaran los movimientos de tierra en uno de los yacimientos más importantes de la ciudad, calificado como Bien de Interés Cultural (BIC), para ampliar sus respectivas parcelas para ganar así espacio para poder aparcar sus vehículos, y que no pagaron por el trabajo, como ha afirmado el acusado que realizó el trabajo, que ha dicho que hizo facturas de 30 euros para cada caso.

El juicio, que se ha celebrado en el Penal 4, ha quedado visto para sentencia, con modificación de las conclusiones finales por parte de la Fiscalía. La acusación pública, que solicitaba inicialmente un año y nueve meses de prisión por un delito de daños al patrimonio histórico para los acusados, ha considerado que los daños se produjeron por imprudencia y ha reclamado multas de quince meses (a razón de 12 euros al día).

Las defensas de los ocho concesionarios, el administrador de la empresa y el trabajador que realizó los movimientos, consideran que la causa no reviste relevancia penal sino que se trata de una infracción administrativa y han expresado su rechazo a la indemnización a la Junta.

Las defensas han insistido, en sus conclusiones finales, en la deficiente protección del yacimiento, que se encontraba sin señalizar ni vallar, y en que el mercadillo estaba instalado en el lugar por el mismo Ayuntamiento.

Estos movimientos de tierra supusieron «una pérdida irreparable» de información histórica. En la zona afectada, propiedad del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, se actuó en una superficie de unos 43 metros cuadrados, donde se rebajó el terreno unos dos metros, mientras que la segunda se hizo en unos 306 metros cuadrados, rebajándose el terreno un metro y medio.

9 de enero de 2020

El Tesoro del Carambolo se expondrá en el Convento de Santa Inés

El Museo Arqueológico de Sevilla cerrará sus puertas durante tres años por reformas.  La adecuación del convento como espacio museístico costará 300.000 euros.
El cierre del museo Arqueológico Provincial será el origen de un nuevo espacio museístico en la ciudad: el convento de Santa Inés. La Junta habilitará una sala en el edificio religioso de la calle Doña María Coronel, donde se mantendrán expuestas las piezas más valiosas «con todas las garantías de acceso y seguridad», como anunció ayer la consejera de Cultura, Patricia del Pozo.

Y entre los fondos que irán a este espacio la responsable andaluza mencionó la colección del Tesoro del Carambolo, que está depositada en la cámara acorazada de un banco, mientras se exhibe una réplica de las piezas en las vitrinas. «Mi deseo sería tenerlas en Santa Inés para traerlas definitivamente al museo cuando hayan concluido las obras». Esa será una propuesta que trasladará «de inmediato» al alcalde sevillano, Juan Espadas, como máximo representante del Consistorio, que tiene en propiedad esta colección de valor incalculable.

«En el convento de Santa Inés se pondrá en valor una vez que hayamos adecuado el espacio, que contará con todas las medidas de seguridad», dijo. Su departamento hará una inversión de 300.000 euros en el convento de clausura, con el que hay un acuerdo firmado por el que la administración puede usar algunos espacios con fines culturales.

Los planes de la consejera contrastan con los del propio Espadas que no sólo ha hecho pública sus intenciones de exhibir el Tesoro del Carambolo en el Antiquarium, situado en el sótano de las Setas, sino que lo ha incluido en el programa electoral con el que concurrió a las pasadas municipales.

Su antecesor, el popular Juan Ignacio Zoido, ya quiso hacer lo mismo, aunque no lo logró tras infructuosos trámites. Para ello, se analizan de nuevo las cuestiones relacionadas con la seguridad del recinto, que debe ser máxima para que se pueda dar ese paso. Pero también debe llegarse a un acuerdo que deje bien perfilado que el famoso ajuar tartésico siga formando parte de la colección del Museo Arqueológico Provincial. El regidor que antecedió a Zoido, el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, también pidió sin éxito en 2009 llevar las 21 piezas del ajuar tartésico al Consistorio; en 2011 volvió a insistir, pero esta vez para llevarlo al Antiquarium de Las Setas, donde también hay restos romanos.

Sean o no exitosas las gestiones de la consejera de Cultura, el Arqueológico provisional que se creará en Santa Inés, permitirá recuperar una parte del monasterio que se encuentra situado en pleno circuito turístico. Allí se llevará una pequeña representación de los fondos, «los más valiosos», dijo Del Pozo, que todavía están por definir.

El resto se depositará en el Centro Logístico de Patrimonio Cultural de la Junta, situado en La Rinconada, que cuenta con unos 8.000 metros cuadrados destinados a la conservación, documentación, acceso controlado y almacenaje en condiciones de conservación y seguridad de bienes procedentes de museos, conjuntos monumentales y yacimientos arqueológicos.

Allí permanecerán durante los tres años de tramitación y obras hasta la reapertura del edificio de la Plaza de América, que está prevista a lo largo de 2022. El nuevo Arqueológico dispondrá de salas polivalentes, ludoteca, cafetería, etcétera.

8 de enero de 2020

Las obras del AVE descubren restos de explotaciones agrarias romanas

El Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida ya ha catalogado dos de los recintos hallados y actualmente excava un tercero
Operarios en uno de los yacimientos de mayor tamaño, hallado al norte de Mérida. J. M. ROMERO
Las obras para la construcción de la plataforma de alta velocidad a su paso por Mérida descubren nuevos restos sobre la ocupación de tierras agrícolas del entorno de la ciudad en época romana.

Estos hallazgos forman parte de los sondeos arqueológicos preceptivos que ha llevado a cabo el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida en el marco de las obras del AVE en el entorno de la capital autonómica y Esparragalejo, en la zona conocida como Cuarto de la Jara.


Según indica la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura, se han descubierto tres yacimientos arqueológicos relacionados con explotaciones agropecuarias de origen romano.

Hasta el momento ya se han realizado las excavaciones de los dos primeros recintos sin que se hayan apreciado restos arqueológicos de relevancia, por lo que se ha procedido a su catalogación y serán tapados por las nuevas vías del tren. Actualmente se está finalizando la excavación del tercero, de mayor tamaño, que se espera concluir a lo largo de enero. En la actualidad trabajan más de veinte personas en este yacimiento.

Estos restos evidencian la ocupación en época romana de las tierras en el entorno de Mérida. Las estructuras halladas se corresponden con villas e instalaciones agrícolas, en su mayor parte elaboradas con materiales de escaso valor y sin carácter monumental, por lo que no se considera necesaria su conservación y exposición. Un tipo de vestigio que ya ha sido descubierto en anteriores ocasiones en las obras que se han llevado a cabo en los alrededores de la ciudad, como las que tuvieron lugar para la construcción de las autovías A-5 y A-66.


Cinco años de retraso
Los trabajos de seguimiento arqueológico llegan con cinco años de retraso, el tiempo transcurrido desde que estas obras se adjudicaron por primera vez, tras lo que se rescindieron los contratos y volvieron a salir a concurso.

En el último trimestre de 2019 comenzaron las obras de los dos tramos de plataforma del corredor Madrid-Lisboa que se encuentran en el entorno de la capital autonómica. Estos trabajos tienen un plazo de ejecución de 24 meses.

En la actualidad la plataforma del AVE concluye en las inmediaciones de la localidad de Aljucén, unos 15 kilómetros al norte de Mérida. Desde ese punto hay un vacío hasta La Garrovilla. El trazado que falta, de unos 16 kilómetros, se dejó pendiente a la espera de resolver los accesos a la capital autonómica. Los trabajos se adjudicaron entre 2014 y 2015 y se llegó a identificar los tres yacimientos. Pero la obra nunca se inició al completo y por tanto no se excavaron ni se llevó a cabo el seguimiento arqueológico preceptivo.

El tramo San Rafael-Cuarto de la Jara, que comienza a la altura de Aljucén y termina en las inmediaciones de Mérida, salió a concurso por 37,7 millones de euros y fue adjudicado a las empresas Construcciones Sevilla Nevado y Azvi por 28,3 millones de euros.

El segundo tramo se denomina Cuarto de la Jara-Arroyo de la Albuera y enlazará el anterior con la plataforma ya construida en La Garrovilla. Salió a licitación por 34,7 millones de euros y se adjudicó a Marco Infraestructuras, Ogensa y Placonsa por 26,6 millones de euros.

Esta obra incluye una variación respecto al proyecto original. Como la estación actual seguirá en uso, hay que construir un nuevo ramal de acceso a la ciudad. Se adecuará junto al puente que cruza el río Aljucén. Esto obligará a modificar la carretera EX-209 para que pase por encima de la nueva plataforma ferroviaria.

7 de enero de 2020

Encuentran edificios iberos, romanos y visigodos en un yacimiento de Ciudad Real

Se ha logrado datar un total de 91 piezas «de gran valor arquitectónico y ornamental» como restos de construcciones y materiales decorativos
Lauda sepulcral sobre mosaico de un diácono del obispado visigodo de Oretum llamado Aurelius Vincentius. / PROYECTO ORETUM
Los trabajos arqueológicos realizados en la última campaña de excavaciones del yacimiento de Oreto, en Granátula de Calatrava (Ciudad Real), han permitido descubrir restos de edificios iberos, romanos y visigodos que serán estudiados en la campaña de este año. De ello han informado los responsables del 'Proyecto Oretum', el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Alicante, Antonio Manuel Poveda, y el arqueólogo José Luis Fuentes.

Ambos confirmaron que se ha logrado datar un total de 91 piezas «de gran valor arquitectónico y ornamental» como restos de construcciones y materiales decorativos en formas geométricas, vegetales y animales que adornaban edificios públicos y religiosos de la ciudad goda de Oretum. Ello ha sido posible gracias a los sondeos geofísicos realizados por georadar que han examinado el subsuelo de esta antigua ciudad.

También se ha conseguido extraer una lauda sepulcral sobre mosaico de un diácono del obispado visigodo de Oretum llamado Aurelius Vincentius que los arqueólogos encargados de la excavación consideran «uno de los mejores exponentes de la epigrafía funeraria sobre mosaico en Europa». Bajo la lauda se han hallado igualmente los restos óseos del diácono, que contaba con 70 años de edad en el momento de su fallecimiento, entre los años 580 y 620 después de Cristo.
Orissia-Oretum

La ciudad ibera de Orissia –la Oretum de los romanos- llegó a ser capital norte de la Oretania ibera y más tarde, en tiempo de los visigodos, fue capital religiosa con el nombre de Oreto comenzando su declive en época musulmana. El yacimiento, excavado desde 1996, ha arrojado a la luz una necrópolis visigoda con 400 tumbas, una noria musulmana, un palacio árabe y fortificaciones y recintos religiosos de la época visigoda.

(Fuente: Las Provincias / J.V Muñoz-Lacuna