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30 de mayo de 2012

Hallado un barco del siglo XVII en unas obras del ferrocarril en Tarragona

Adif extraerá los tablones uno a uno para someterlos a un tratamiento de conservación y volverlos a montar.
Los restos del barco serán extraídos pieza a pieza, para su
posterior restauración y exhibición en algún museo.
Un barco, que los expertos han datado entre los siglos XVII y XVIII, fue encontrado a finales de la semana pasada durante los trabajos de construcción de un paso subterráneo en la vía férrea de la Plaça dels Carros, según confirmaron al Diari fuentes de la empresa pública Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). En un principio se desconoce si este hallazgo provocará un retraso en las obras de construcción del paso de peatones que tiene que evitar cruzar la vía férrea. La empresa sí que apuntó que los restos serán preservados íntegramente: se extraerán pieza a pieza para, después de un tratamiento de limpieza, volverlos a montar para posiblemente ser expuestos en algún museo.

En el 2008, durante los trabajos arqueológicos previos a la construcción del paso subterráneo, fueron encontrados de una gran cloaca romana –de cuya existencia ya se tenía constancia desde los años 50–, que traza una diagonal desde la calle Reial y pasa justo por el lugar donde se encuentra el paso a nivel con barrera de la Renfe. Ahora, un nuevo hallazgo histórico ha frenado, de momento, los trabajos. El pasado jueves los operarios encontraron unos tablones –que iban unidos por clavos–, que fueron examinados tanto por la arqueóloga municipal como por la de la Generalitat. Las técnicas apuntaron que se siguiera buscando por si aparecían más restos.

El viernes salieron más piezas de madera curva de lo que parecía algún tipo de construcción, por lo que se solicitó la presencia de un experto de la Generalitat. Éste habría determinado que podría tratarse de un barco de los siglos XVII y XVIII.

Fuentes de Adif aseguraron que se harán cargo del desmontaje y limpieza de los restos. Y es que este tipo de proyectos constructivos ya incluyen una partida para realizar seguimientos arqueológicos y las actuaciones vinculadas a ellos. En este sentido, la intención es poder desmontar el barco pieza a pieza, un trabajo para el que no se tiene aún fecha. Paralelamente se efectuará un levantamiento topográfico de donde se encuentra cada tablón superpuesto para posteriormente, una vez limpios y protegidos, se puedan volver a montar. Dichos trabajos los realizará personal de Adif, bajo la supervisión de los técnicos. Una portavoz de dicha empresa aseguró que se cederán medios humanos y materiales para poder realizar las excavaciones que sean necesarias.

Las obras
Fuentes de la empresa ferroviaria apuntaron que por el momento se desconoce si los trabajos pueden provocar un retraso en las obras de construcción del paso peatonal. Ello dependerá, en buena parte, de la importancia que den los arqueólogos al hallazgo: «Se intentará minimizar el efecto que pueda tener en la obra, manteniendo la integridad de los restos».

Los trabajos de construcción del paso subterráneo peatonal comenzaron a finales de abril del año pasado, con un plazo de ejecución de aproximadamente doce meses. Con la inversión se tres millones de euros se quiere suprimir el paso por las vías del tren, que cada día cruzaban unas 500 personas de media. Sin embargo, cabe tener en cuenta que a principios de julio hay previsto el espectáculo pirotécnico en la Platja del Miracle, que congrega decenas de miles de personas a lo largo de la fachada marítima. Muchos de estos espectadores accedían a la playa a través del mencionado paso a nivel.

Todo apunta a que finalmente será la Autoritat Portuària quien se quedará con los restos del barco, posiblemente para formar parte de su fondo museístico.

El hallazgo de restos arqueológicos de épocas diferentes en los trazados ferroviarios es habitual. Hace unos meses, durante las obras de construcción del trazado del AVE por la zona de La Segrera, fueron encontrados restos de una villa romana –por la zona pasada la Via Augusta– así como varios enterramientos del neolítico. Los arqueólogos catalogaron los restos como poco importantes, por lo que no fueron extraídos, excepto un mosaico romano, que fue solicitado por el Ayuntamiento de Barcelona.

(Fuente: Diari de Tarragona / Ángel Juanpere)

15 de mayo de 2012

Descubren la muralla del yacimiento íbero de La Cella (Salou -Tarragona-)

En las excavaciones que se están realizando en el poblado ibérico hallan estancias y viviendas de grandes dimensiones
Imagen del poblado íbero de la Cella.
Los arqueólogos de la Universitat Rovira i Virgili (URV) que, desde marzo, están llevando a cabo nuevas excavaciones en el poblado ibérico de La Cella, en Salou, han descubierto restos de una muralla y de diversas estancias y viviendas. Los muros, que se conservan en buen estado, alcanzan una altura de más de 1,70 metros de altura.

«El poblado tiene una estructura urbanística muy ordenada, con viviendas de grandes dimensiones –de más de cien metros cuadrados de superficie– que van a parar a una supuesta plaza o calle (aún por descubrir). Está muy bien construido, cuando se restaure y se exponga será espectacular », explicó Ramon Ferré, director de la intervención arqueológica.

20 metros de largo
La muralla, que delimitaría el perímetro del área, puede tener unos 20 metros de largo y continúa por los terrenos anexos de la Autoritat Portuària de Tarragona, que todavía no han sido excavados –el alcalde de Salou, Pere Granados, ha solicitado una entrevista con el presidente del Port, Josep Andreu, para tratar este tema–. Para conservar su estructura, sobre todo del viento, se protegerán los muros con mortero de cal y una hilera de piedras, sacadas del mismo yacimiento.

El poblado de La Cella data del siglo III. Es el más importante del periodo de los íberos del Tarragonès. «Por su proximidad al mar, suponemos que tenía un papel comercial destacable y mantenía contactos con otras poblaciones cercanas», agregó Ferré.

Los arqueólogos también han encontrado algunos utensilios, como un botón de pasta de vidrio, la tapa de una olla de cerámica o restos de un molino para moler grano. En una de las estancias se ha hallado una chimenea. «Cuando los habitantes del poblado se marcharon, se llevaron todas sus pertenencias».

Atractivo turístico
El ayuntamiento de Salou quiere integrar este poblado dentro del circuito de visitas del municipio, convirtiéndolo en un atractivo turístico más. «Pretendemos tematizar la zona, convertirla en un museo al aire libre e integrar este espacio dentro del Camí de Ronda», apuntó Granados.

El poblado ibérico de La Cella, ubicado al lado de la zona de la Pedrera, fue descubierto en los años cuarenta por colaboradores del doctor Salvador Vilaseca: N. Alsina, M. Carreras y J. Guinovart. En 1958 Vilaseca hace referencia al hallazgo de cerámica ática, y más adelante se refiere a fragmentos de distinta tipología griega y alguna moneda.

(Fuente: Diari de Tarragona / Javier Díaz Plaza)

27 de marzo de 2012

Posicionan con IMU el acueducto subterráneo de Tarragona

El Instituto de Geomática ha determinado la posición del acueducto subterráneo romano de Tarragona, que data de entre los siglos I y II aC, mediante tecnología de posicionamiento de sensor inercial (IMU).
Uno de los tramos del "cuniculus" de Tarraco.
Gracias a esta tecnología, el equipo de trabajo ha precisado el mapa del cuniculus -acueducto subterráneo- y ahora intenta localizar las entradas de los diferentes pozos de acceso al acueducto.

El Instituto de Geomática -entidad integrada por la Universidad Politécnica de Cataluña. BarcelonaTech (UPC) y la Generalitat- colabora con la Unidad de Documentación Gráfica del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC) para determinar la posición exacta del acueducto romano subterráneo de Tarragona.

Los responsables del trabajo de campo son los investigadores M. Eulàlia Parara y David Calero, miembros del grupo de búsqueda sobre navegación del Instituto de Geomática.

Como resultado del trabajo llevado a cabo hasta ahora, se ha obtenido un mapa más esmerado y preciso del cuniculus romano, mejorando el actual, elaborado por espeleólogos hace unos años.

Actualmente, de este acueducto subterráneo situado en el centro de la ciudad se conoce desde los años 90 del siglo pasado un tramo muy corto de unos 300 metros de longitud, que se encuentra a una profundidad de 12 metros y que tiene un acceso desde la calle Gasòmetre, por debajo de la cuarta planta de un aparcamiento.

Según los expertos, el cuniculus podría ser mucho más largo y con otras vías de acceso.

El acueducto subterráneo está datado, según los expertos, entre los siglos I y II aC, aunque probablemente este "conducto", que servía para transportar agua, atravesaba toda la antigua Tarraco hasta llegar al puerto de la ciudad.

Para poder determinar las coordenadas del túnel se ha efectuado una prueba en el subsuelo tarraconense mediante un sensor inercial (Inertial Measurement Unido, IMU).

Asimismo, los investigadores intentarán localizar las entradas a otros pozos de acceso, ahora cubiertos de tierra, por si alguna vez se quisieran abrir.

El sensor inercial (IMU) va detectando las aceleraciones y los giros, y, de esta manera, a partir de un punto de origen conocido, se puede estimar la posición y la trayectoria.

Esta tecnología es de mucha calidad, se utiliza habitualmente para posicionar aviones, tiene pocos errores y en este caso se prevé una precisión de entre medio metro y un metro.

En el ámbito de las aplicaciones subterráneas es inédito el hecho de utilizar la IMU como única técnica de localización de túneles, sin complementarla con otras de las que se usan habitualmente, como altímetros, odómetros, láser, barómetros o brújulas, descartadas porque el terreno no es lo suficientemente plano, porque la presión a lo largo del túnel es cambiante y porque el terreno tiene hierro.

Además, tampoco se pueden usar antenas GPS puesto que, al ser una galería muy sinuosa, no hay señal.

(Fuente: Que / EFE)

24 de septiembre de 2011

El poblado íbero de La Cella se integrará en la ronda de Salou (Tarragona)


Salou integrará el yacimiento ibérico de La Cella en el camino de ronda en funcionamiento, según ha asegurado hoy su alcalde, Pere Granados. El alcalde, junto con la concejal de Cultura, María José Rodríguez, han visitado hoy el resultado de la última intervención arqueológica realizada en el yacimiento de La Cella, junto a la zona de La Pedrera de Cap Salou.
El de La Cella es uno de los yacimientos
 más importantes de la Tarraco ibérica.
Se trata del único yacimiento ibérico del Tarragonès en el que está trabajando y que tiene, según uno de los directores de la excavación, Samuel Sardà, un gran potencial ya que se trata de uno de los asentamientos más importantes de la Tarraco ibérica.
En la visita, se ha mostrado cómo en las últimas prospecciones se ha encontrado un muro que podría alcanzar los 20 metros de longitud y que sería la muralla de este poblado, que delimitaría el perímetro de toda el área.
Asimismo, los arqueólogos han explicado que se han documentado diversas estructuras en bastante buen estado de conservación que podrían corresponder a un área residencial.
En las excavaciones de este verano se han hecho avances importantes y, en las próximas prospecciones, se trabajará en la continuación del muro y los habitáculos ya que, según dicen, podría quedar al descubierto dado el importante sedimento que hay en esta pendiente de unos muros de más de metro y medio de altura.
Según el alcalde, este poblado, pretende integrarse en el circuito de visitas del municipio para añadir más valor al patrimonio local, pues se encuentra muy cerca del camino de ronda.
"Pretendemos tematizar la zona, convertirla en un museo y hacerla visitable y, al mismo tiempo, integrar este espacio dentro del camino de Ronda con una apuesta más histórica", ha explicado el alcalde.
(Fuente: ABC)

17 de agosto de 2011

Nuevas pistas sobre el legendario templo de Augusto en Tarragona


El mítico templo de Augusto, joya de la arquitectura romana buscada durante 300 años y cuyos cimientos aparecieron en el verano de 2010 en el subsuelo de la Catedral de Tarragona, era incluso más grande y majestuoso de lo que los investigadores sospechaban. La campaña de excavación arqueológica que se ha realizado desde el 27 de junio hasta el pasado 5 de agosto, ha confirmado que la estructura de cimentación se alarga más de 43 metros. "Las evidencias y los nuevos resultados de las pruebas geofísicas realizadas por Albert Casas (Universidad de Barcelona) indican –explica Andreu Muñoz, uno de los arquitectos directores- que la longitud de la construcción podría alcanzar los 46 ó 47 metros, por 27 de anchura", y no 32 como habían documentado los científicos.
Buscado durante más de 300 años, sus cimientos aparecieron en 2010.
"Son medidas que hacen pensar en los templos más legendarios, como el de Mars Ultor en Roma (50 por 36 metros) o el de Itálica (Santiponce, Sevilla) dedicado a Trajano (49 por 29), aunque es de cronología posterior", ha añadido Muñoz. "Era uno de los templos más grandes de todo el imperio, los de su tamaño se pueden contar con los dedos de una mano", ha recordado Isabel Solà, directora del Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC).
El equipo investigador, dirigido también por Inma Teixell (Ayuntamiento) y Josep María Macías (ICAC), considera "básicamente demostrado" que bajo la Catedral se asentó el gran templo romano de culto imperial, "foco de admiración en todo el mundo antiguo", con una fachada de ocho columnas y rodeado de una plaza porticada que imita el programa arquitectónico del forum de Augusto, en Roma.

Los investigadores siguen sin encontrar los vestigios de la antigua catedral visigótica. "Sabemos que es una construcción del siglo I después de Cristo, no hemos podido datar con más exactitud, y ahora también sabemos que no está aquí, por lo que habrá que estudiar otras ubicaciones", ha indicado Teixell. La excavación ha servido también para enriquecer el conocimiento sobre los 2.000 años de historia de la Catedral, y especialmente "las huellas de la construcción medieval a partir del siglo XII".
El equipo científico, tras dos meses de excavación en 2010 y 2011, ha evidenciado la existencia de una espectacular base de mortero romano (hecho con cal, arena y piedras) de 1,80 metros de ancho y 2,30 de profundidad capaz de sustentar un edificio actual de 37 metros de altura. Ello da una idea de las dimensiones del templo, cuya anchura ocupaba toda la nave central actual y parte de las laterales. Presidía el recinto de culto, la "plaza sagrada" de dos hectáreas de superficie del Fórum Provincial de Tarraco. "Con estas medidas, que encajan a la perfección, el templo queda perfectamente centrado en el espacio público".
(Fuente: El Mundo/Roberto Villarreal)

7 de junio de 2011

Tesoros de la Tarraco sumergida

El hallazgo del sarcófago de Hipólito abrió la veda de medio siglo de descubrimientos y expolios. Los restos romanos pueblan toda la costa, en especial Cap Roig o el Miracle. Localizarlos es el reto
Cuando en 1951 unos pescadores encontraron en la Punta del Miracle el sarcófago de Hipólito, ahora exhibido en el Pretori, la Tarraco sumergida empezó a ver la luz. Arrancaron entonces décadas de descubrimientos y expolios que han durado hasta hoy, cuando los desafíos de seguir encontrando material siguen en marcha. Casi más que nunca.
En las costas tarraconenses todavía queda abundante patrimonio romano, localizable a través de escáneres de barrido lateral. «Hay que ser conscientes de esa riqueza patrimonial que hay bajo el agua. La podríamos comparar en gran parte con los restos que tenemos en tierra», cuenta Rafael Pérez, técnico en arqueología submarina. Como siempre, la financiación se erige en el gran problema, y hay que seguir confiando en métodos tradicionales, véase las indicaciones de los pescadores, claves para dar con estos hallazgos.
Una excavación arqueológica subacúatica, en una zona
que quedó al descubierto a raíz de un temporal de levante.
 Foto: Rafael Pérez
Ellos, buenos conocedores del mar, se han convertido en colaboradores de arqueólogos. Una red enganchada en un objeto bajo el agua daba la pista, aunque a veces ha habido que luchar contra la indiferencia o la escasa cultura arqueológica de los pescadores y de la sociedad en general, sobre todo a mitad del siglo pasado.  «A lo mejor se encontraban alguna ánfora y no se daba valor a aquello. O se rompía o se regalaba…», explica Rafael. Otro hito llegó en los 50: las 23 columnas romanas encontradas, también por pescadores, en la playa del Miracle. No todas se conservan.
Más allá de estos grandes yacimientos, la costa tarraconense ha seguido arrojando en los últimos cincuenta años numeroso material: cerámicas, vidrios, monedas o hasta cascos romanos, según algunas fuentes. Ahora, la atención se focaliza en la llamada zona Carbuncles, un fondeadero –donde esperaban los barcos antes de entrar en el puerto romano–, que abarca un semicírculo ficticio comprendido entre la mitad de la playa del Miracle y la mitad del puerto. «Allí los barcos esperaban a que se les diera la orden para poder entrar», cuenta Rafa. El traslado de una embarcación a otro o alguna tormenta imprevista podían dar al traste con la carga, que acababa yaciendo en el fondo del mar.
También en la zona de la escullera, cerca de donde realizan inmersiones los miembros del SES (Societat d’Exploracions Submarines de Tarragona), se localizaron dos anclas enormes. «Son hallazgos que están muy cerca de donde la gente nada, por ejemplo». Un vídeo grabado en el año 74 en la zona de Carbuncles mostró todo el abundante material que quedaba: desde vajillas hasta ánforas enteras de vino, bien conservadas. La pillería de la época hizo su agosto a través de expolios, ahora impensables, dada la vigilancia costera actual.
Sin embargo, las pérdidas son irreparables. Para los arqueólogos la sustracción del más mínimo objeto supone un doloroso trámite. «Lo que interesa no es el material en sí, sino toda la información que eso nos aporta. A través de unas ánforas podemos conocer el tipo de comercio, las líneas comerciales, el material que se transportaba, las rutas…», confirma Rafael. La joya de la corona es encontrar un pecio, denominación que reciben los restos de un barco o de su carga. «La cantidad de información que te puede dar un pecio es enorme, porque encuentras el material todo unido, a diferencia de los restos terrestres. El yacimiento subacuático te ofrece muchos más datos, a pesar de la acción que ha podido hacer el mar durante miles de años», añade.
Un ‘tesoro’ de esa índole se esconde a 60 metros bajo la superficie frente a la costa de Roda de Barà. El llamado ‘pecio de Barà’ llegó a contener 10.000 ánforas. La profundidad hace que la temperatura del agua sea más baja y la conservación de la madera mucho mejor. Ese material se localizó en su momento pero ahora está abandonado.
Dado que es imposible realizar una inmersión eficaz para recuperar material, la única opción es que el Centre d’Arqueologia Subaquàtica de Catalunya lleve a cabo una operación allí, algo poco probable, al menos ahora, en tiempos de crisis. Los restos romanos pueblan toda la costa tarraconense: desde el Delta hasta la capital –donde los procesos de dragado en las ampliaciones del puerto dejaron al descubierto variado material– pasando por Salou y por el Cap Roig, en L’Ampolla, donde se dio un fenómeno curioso. «Es un punto de referencia porque era un buen abrigo. En Tarragona no había muchas calas que te protegieran  de levante y tramuntana».
Con tanto tránsito de barcos –el puerto de Tarragona era potentísimo ya en época romana y la navegación el principal transporte–  eran habituales las encerronas de la meteorología, bien porque no había un rincón para guarecerse, bien porque el viento se giraba en contra. En estas condiciones, los naufragios estaban a la orden del día y, por tanto, la posibilidad de seguir hallando tesoros es firme.
Los expertos creen que hay mucho material por rescatar, aunque la llave la siguen teniendo los pescadores. «Son la principal fuente de información para los arqueólogos. Estoy seguro de que casi cada día detectan cosas. A veces falta esa complicidad con los arqueólogos, esa colaboración que nos sería muy útil. Los pescadores son los que pasan cada día en el mar y conocen lo que puede haber debajo. Deben tomar esa consciencia porque, al fin y al cabo, es por un beneficio de todos, de los tarraconenses, en este caso».
La misma consciencia que debe tener el puerto en posibles ampliaciones para cuidar esta impagable Tarraco sumergida. «El patrimonio que queda es incalculable», dice Rafa, que aclara: «He visto a gente que usaba ánforas como paragüeros, sin ser consciente del valor que tenía aquel objeto»; un objeto que es muchísimo más: un pedazo de historia, un trocito de Tarraco que nada tiene que envidiarle a un insigne rincón del anfiteatro o del circo.

10 de enero de 2011

La maqueta gigante de Tarraco incorpora el Templo de Augusto

El templo romano que presidió el recinto de culto del Forum Provincial de Tarraco ya tiene sitio en la maqueta de Tarraco ambientada a principios del siglo II dC. Coincidiendo con el décimo aniversario de la declaración del conjunto monumental romano de Tarragona como Patrimonio de la Humanitat por la Unesco, la maqueta de Tarraco ubicada en la Volta del Pallol se ha ampliado. Y lo ha hecho con una pieza de suma importancia. Se ha incorporado la maqueta del templo dedicado al emperador Augusto. Con esta pieza se puede comprender mejor la estructura y la esplendor de la ciudad de Tarraco en los siglos I y II dC.
El templo de Augusto en la maqueta de Tarraco.


También se han incorporado unas treinta figuras de ambientación que ayudan a comprender mejor la proporción del templo. Aunque no se puede verificar de manera absoluta que los fundamentos encontrados en el subsuelo de la Catedral de Tarragona pertenezcan al templo dedicado al emperador Augusto, sí que existen una serie de evidencias que llevan a los arqueólogos expertos en el tema a considerar que este templo podría ser con una alta probabilidad el templo dedicado al emperador Augusto.
«La maqueta en sí es uno de los primeros resultados visibles de la excavación que empezamos en julio en el subsuelo de la Catedral de Tarragona y finalizamos el 28 de julio», explicó Josep Maria Macías, arqueólogo y investigador del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC).


Macías, junto a Imma Teixell (arqueóloga del Ayuntamiento de Tarragona) y Andreu Muñoz (arqueólogo y director del Museu Bíblic de Tarragona) forman un equipo, el que excavó en el subsuelo de la Catedral, y sumando los esfuerzos plurinstitucionales han obtenido resultados positivos. La maqueta dedicada al Templo de Augusto es una pieza muy reducida, realizada a escala 1:500, pero que ofrece una función pedagógica y una visión coherente de lo que podría haber sido el gran santuario de culto en honor de Augusto. Este templo presidía la acrópolis de la ciudad con dos hectáreas de superficie.


¿Qué sabemos del templo?

Los arqueólogos tienen más preguntas que respuestas sobre el Templo de Augusto. La construcción dedicada a Augusto era un templo octástilo (tenía ocho columnas); así aparece representado en unas monedas durante el mandato de Tiberio. Estas columnas que se encontraban en la fachada del templo medían entre 14 y 15 metros de altura. Los arqueólogos apuntan que el templo situado en Tarraco seguía unas directrices parecidas al templo que el mismo Augusto impulsó en Roma. Los arqueólogos trabajan con unas mediadas aproximadas del templo. Creen que sus dimensiones eran de 37 metros de largo, 27 de ancho y entre unos 25 y 27 de alto.
Vista global de la maqueta de Tarraco.

La anchura del templo ocupaba toda la nave central de la actual Catedral y parte de los laterales. Los expertos también trabajan con parte de una columna, «pero no sabemos con seguridad si pertenece al templo o a la sala axial que estaba situada detrás», explicó Josep Maria Macías. «También hemos relacionado el mármol que encontramos del siglo II dC con una reforma que se realizó en el templo y que promocionó el emperador Adriano. Esto lo sabemos por las fuentes», añadió Macías. «Nosotros continuamos una línea de búsqueda que empezó hace 300 años», dijo el arqueólogo del ICAC. Los expertos han buscado durante años el templo que los tarraconenses dedicaron al emperador Augusto. Sabemos que llegó a Tarraco enfermó y que residió en la ciudad dos años (27-25 aC).
En esta época la ciudad creció y Tarraco vivió su época dorada y actualmente aún son visibles algunos de estos restos.
(Fuente: Tarraco Romana 20)

30 de diciembre de 2010

Las obras de un ascensor destapan una necrópolis y la muralla del S. XIV en el castillo de Calafell (Tarragona)

Se sabía que la zona había sido lugar de enterramiento, pero no se habían encontrado casi restos. Ahora las obras para preparar la instalación de un ascensor han destapado de momento un esqueleto y el posible cementerio en el castillo de Calafell
Un equipo de arqueólogos que trabaja en el castillo medieval de Calafell ha encontrado restos de una necrópolis que datará del siglo XIX. Los restos corresponderían al esqueleto de una adolescente.
Jordi Morer trabajando con los restos aparecidos.
La necrópolis se ha encontrado por los trabajos de las prospecciones para determinar el posible acceso donde se proyecta instalar un ascensor para acceder a la fortaleza desde la calle.
Jordi Morer dirige al equipo de arqueólogos que ha hecho el hallazgo. El arqueólogo ha señalado que era el único lugar del castillo donde quedaba por investigar  y se ha encontrado buena parte de la muralla inicial que data del XIV. Cerca se ha localizado la caja mortuoria y el esqueleto muy bien conservado. «Serían los restos de una joven que conserva toda la dentadura y los huesos».
Junto al esqueleto se ha encontrado una pequeña cruz con la imagen de Cristo que podría pertenecer a la joven. Los científicos confían que en los próximos días encontrarán más restos ya que se confirma que en el XIX, donde ahora está el castillo, había un cementerio.
Ronda de muralla
Tras el hallazgo ahora se hace una pequeña excavación donde ya se ha encontrado un empedrado y que se investiga si es un paso de ronda de la muralla o pertenece al antiguo cementerio con sus nichos. La previsión inicial de excavación de tres semanas deberá ampliarse debido a los restos localizados.
El catedrático de la Universitat de Barcelona, Joan Santacana ha explicado que ahora se ha hecho la parte pendiente de excavación que no se hizo en los años 80. Los trabajos los ha impulsado el Organisme Autòmom Municipal (OAM) Castell de Calafell.
La OAM determinó que aprovechando la concesión de la Llei de Barris sería el momento de finalizar la excavación y determinar cómo proceder a las posteriores fases del acondicionamiento del entorno de la fortaleza.
Santacana ha destacado el hecho de haber descubierto la muralla antigua del siglo XIV. «Se está documentando a nivel de derribo. Hay que recordar que, en el contexto de la Guerra dels Segadors, el castillo fue derribado en el XVII por las tropas castellanas de Felipe IV y ahora se tendrá más información de esa demolición», que había quedado poco documentada.
  • Es material de la última época del castillo, de la baja Edad Media y especialmente de la época moderna (XVI y XVII), ya que la zona se utilizó como necrópolis hasta la Guerra Civil.


Sobre los restos encontrados ha apuntado que son parecidos a los localizados en los años 80. Es material de la última época del castillo, de la baja Edad Media y especialmente de la época moderna (XVI y XVII), ya que la zona se utilizó como necrópolis hasta la Guerra Civil. «Era una zona de fosa común donde se enterraba a pobres y desconocidos». Para el esqueleto se solicitarán los trabajos de un experto y en el laboratorio se determinará edad, sexo y características  morfológicas.

15 de julio de 2010

Tarragona: los trabajos de búsqueda del templo de Augusto en la Catedral encuentran vestigios de la caída de Tarraco

Un pedazo de ánfora destinada a guardar vino pero que una mano visigoda recicló para levantar un muro sobre el recinto romano ha permitido precisar la fecha de la caída de Tarraco: el siglo VI. “Entonces los visigodos romanizados arrasaron con todo y empezaron a construir sobre la vieja ciudad”, detalló ayer Imma Teixell, arqueóloga municipal que codirige la excavación en la catedral de Tarragona que pretende hallar restos del templo de Augusto, del siglo I.

Los expertos estiman que esta construcción, único recinto romano de Tarragona del que se desconoce su localización exacta, se encuentra bajo la catedral. Su rastro sigue sin aparecer, pero de las entrañas de la iglesia brotan trozos de mármoles, cerámicas y ánforas que permiten reconstruir partes del rompecabezas de la historia de la ciudad.